#Chile. La apuesta de Insulza

Publicado en La Tercera

Hace algunos días el presidente de Chile Transparente, José Miguel Insulza, participó en el panel “Agenda de Probidad y Transparencia”, en las dependencias de Chile 21. En la cita, Insulza se refirió a algunos aspectos de la regulación del nexo entre política y dinero, manifestándose a favor de la opción de que empresas puedan aportar a partidos y campañas. Lo anterior sugiere al menos dos cosas. Primero, que Insulza tiene la intención de ser candidato presidencial, y segundo, que para lograr la nominación debe cambiar significativamente su postura.

El tema y la perspectiva de Insulza no son independientes entre sí. Por una parte, es solo natural que como presidente de Chile Transparente se refiera a un tema contingente a su plaza. Es un momento crucial donde no solo puede influir sobre el tema pero tiene la obligación de hacerlo. El daño institucional que ha hecho la irregular transferencia de lo privado a lo público debe ser revertido, y como un actor central en el tema tiene la potestad de demandarlo. Lo realmente sorprendente sería que no se pronunciara sobre el tema.

Ahora, no se puede ignorar que Insulza también es candidato presidencial. Ha sido un nombre que se ha barajado como presidenciable dentro de su partido y coalición desde al menos 2005. Por distintos motivos su opción se descartó tanto en la elección de 2005, como la de 2009, y la de 2013. En 2005 fue por la sorpresiva irrupción de las entonces ministras Alvear y Bachelet, en 2009 fue por su paupérrimo rendimiento en las encuestas, y en 2013 fue por el inminente retorno de Bachelet al país. Como hombre fuerte de la concertación siempre tuvo más apoyo entre las elites que entre la gente.

Hoy, Insulza se encuentra en una mejor posición. Al fin llega en un momento donde el sucesor a la presidencia no está definido a priori, y como tal, tiene espacio para crecer ante los ojos de la opinión pública. Asimismo, por primera vez tiene la independencia para manifestarse libremente sobre temas de contingencia nacional — anteriormente obstaculizadas por su rol en la OEA. Además, Insulza puede utilizar su rol como presidente de Chile Transparente para destacarse entre la montonera de políticos asociados con escándalos de financiamiento.

Es en este contexto que su propuesta sorprende. Pues, va en contra de todo lo que se ha debatido en los últimos tiempos. La propuesta de Insulza va en contra de la idea inicial de los diputados Jackson y Mirosevic, en contra de la propuesta de la comisión Engel, y en contra del proyecto de Ley redactado por el gobierno de Bachelet. Salvo por un inesperado y retrogrado revés en la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, la gran mayoría ha acusado sintonía con el país y se ha manifestado por eliminar el aporte de empresas tanto a partidos como a campañas.

Insulza propone que las empresas puedan donar a dinero a la política siempre y cuando lo hagan por medio del fisco, y que sea este último el encargado de repartir esos fondos de forma proporcional a la fuerza de cada partido de acuerdo a los resultados electorales. Es decir, el estado reparte a su manera los recursos que donan los privados. El presidenciable deja entrever que es una propuesta que se barajó luego de la puesta en marcha de la ley de financiamiento electoral de 2003, cuando él era Ministro del Interior, pero que finalmente no tuvo cabida.

La propuesta de Insulza no es descabellada, para 2003. Con toda la evidencia recopilada durante la última década, todo apunta a que el aporte de empresas no es beneficial para la democracia. Resucitar la propuesta no solo es una mala idea, pero es atemporal y desatinada. Solo muestra que Insulza no está conectado con lo que está pasando en el país y que está remando en contra de lo que propone el propio gobierno que dice apoyar y pretende suceder. Además, es una mala estrategia electoral. Es improbable que impulsar el aporte de privados a la política lo impulse en las encuestas.

Pese a ser uno de los políticos más virtuosos de su generación, y tener la disposición de ser candidato presidencial, Insulza ha visto su opción presidencial postergada en al menos tres elecciones. Por lo mismo, uno esperaría que a estas alturas haya trabajado una estrategia casi a la perfección para irrumpir en la carrera presidencial de forma irreversible. Lamentablemente, parece no ser el caso. Insulza parece seguir viviendo en un país dominado por la otrora Concertación. Revivir una propuesta de financiamiento electoral que se descartó hace más de una década refleja aquello.

Por su puesto: una observación no implica causalidad. No se puede inferir que su programa será igual de atemporal y desatinada que su propuesta de financiamiento. Pero hay buenas razones para creerlo, especialmente si comparamos su postura política con la de su competencia. Tanto Velasco a su derecha como Enríquez-Ominami a su izquierda, cuentan con propuestas mucho más atractivas y en sintonía con la inmensa mayoría de los chilenos. Si Insulza no comienza a mirar hacia adelante, su candidatura de 2017 inevitablemente recorrerá la misma ruta que todas sus candidaturas anteriores.

#Argentina. Pronóstico Electoral: #4

Resultado:

Scioli=36,7%; Macri=29,2%; Massa=15,8%; otros=18,4%

Pronóstico:

Pronostico - 20150826

Simulación:

Simulacion - 20150826

Comentario:

  • ResumenNinguno de los candidatos obtiene más de 45% de los votos, o más de 40% de los votos con una diferencia de 10% sobre el segundo, lo que permitiría ganar en primera vuelta. Por lo anterior, si la elección fuera hoy día, pronosticamos una segunda vuelta entre Scioli y Macri.
  • Encuestadoras (encuestas): Aresco (1).
  • Daniel Scioli (Frente para la Victoria) se mantiene en el primer lugar. Estimamos que podría obtener entre 35,3% y 38,2% de los votos.
  • Mauricio Macri (Cambiemos) se mantiene en el segundo lugar, a menos de 10% de Scioli. Estimamos que podría obtener entre 27,8% y 30,5% de los votos.
  • Sergio Massa (Una Nueva Alternativa) mantiene el tercer lugar. Estimamos que podría obtener entre 14,7% y 16,9% de los votos.
  • Otros candidatos (Margarita Stolbizer, Adolfo Rodríguez Saá, y Nicolás del Caño) suman una votación significativa, pero caen 0,7% con respecto al pronóstico anterior. Estimamos que la sumatoria de su votación podría estar entre 17,2% y 19,6%.
  • Nota 1: ‘Resultado’, ‘Pronóstico’ y ‘Simulación’ muestran el resultado si la elección fuera hoy.
  • Nota 2: Para preguntas frecuenets sobre nuestros métodos, pinchar aquí.

#Chile. El candidato presidencial de la derecha

Publicado en La Tercera

Mientras todos miran la crisis política que se desata dentro de la Nueva Mayoría, la coalición de derecha tiene una oportunidad única de comenzar a definir la ruta que la conduzca de vuelta al poder en 2018. Después de pasar largos seis meses bajo la lupa, por los casos de financiamiento irregular, los partidos de la nueva coalición de derecha deben tomar las decisiones que la vuelvan a hacer una alternativa atractiva para los votantes. Mientras controlan los daños provocados por el caso Penta y SQM, deben limar asperezas y manifestar su voluntad de escuchar las demandas de la gente para elegir al líder que los representará en la elección presidencial de 2017.

Aprender de los errores del pasado es fundamental. La coalición de derecha — aún sin nombre — no puede repetir el error de 2005, cuando llevó a dos candidatos a la primera vuelta, hiriendo de muerte el vínculo entre los votantes conservadores y liberales del sector, e indirectamente potenciando la victoria de Bachelet en segunda vuelta. Tampoco pueden repetir el error de 2013, cuando a pesar de sostener primarias la nominación del candidato fue entregada a las elites, ignorando y sobrepasando las preferencias del votante medio de centro derecha. Ambos errores permiten dibujar al menos dos líneas rectoras que la coalición debe seguir si pretende volver al poder en 2018.

La primera es que debe existir un esfuerzo conjunto y coordinado. En 2005 la batalla campal entre la UDI y RN, que llevó a la coalición a terminar con dos candidatos en primera vuelta, dividió a los votantes de forma terminal. La campaña confrontacional entre Lavín y Piñera llevó a dividir las preferencias en la elección a tal magnitud que suficientes votantes de Lavín decidieron no votar por Piñera en la segunda vuelta. Los números muestran que los votos a favor de ambos candidatos fueron mayor que los votos a favor de Bachelet en primera vuelta. Es decir, hubo más votos a favor de la derecha que a favor de la centro-izquierda. En retrospectiva, pareciera que un candidato de consenso hubiese sido mejor estrategia.

La segunda línea rectora es que se deben promover primarias para definir la oferta más atractiva. Si bien en 2013 la coalición ocupó este mecanismo, la decisión finalmente se tomó entre cuatro paredes. La determinación de nominar a Matthei, tras la caída de Golborne y Longueira, no solo fue improvisada, pero fue tomada entre una pequeña y extrema elite de la coalición. La masacre electoral que sufrió Matthei sirve para ilustrar que la decisión de las elites no siempre es la mejor. En retrospectiva, haber escuchado a los votantes probablemente hubiese terminado con un candidato más moderado, y como tal más competitivo dado las circunstancias de la elección.

Hoy la coalición de derecha está a tiempo de tomar las decisiones correctas. La amplia oferta de candidatos es funcional para su estrategia. Además de Piñera, en la UDI, José Antonio Kast, Larraín y Matthei buscan conseguir la nominación. En tanto, en RN, Allamand, Ossandón y Espina están en carrera. Finalmente, en el partido más joven de la coalición está Felipe Kast. La oferta va desde la derecha conservadora a la derecha liberal, pasando por veteranos con vasta experiencia electoral y viejos estandartes a una joven promesa. Sin embargo, el rango de la oferta solo será útil si se promueve una competencia sana entre todos, que finalmente termine en primarias abiertas y vinculantes donde la gente decida.

Incluso en el escenario actual, con la Nueva Mayoría alicaída, y con prospectivas económicas a la baja, no coordinar esfuerzos y fijar primarias podría terminar en otra debacle electoral. Aunque el oficialismo pasa por un momento complejo, y no existan candidatos claros a la sucesión, todo puede cambiar drásticamente. Es lo que le ocurrió tanto a Bachelet en su primer periodo, como a Piñera en el suyo. Ambos comenzaron con bajo apoyo, pero lograron revertir la tendencia hacia el final de sus cuatrienios. En ese contexto, la improvisación y los dedazos solo pueden causar estragos. Es imperativo que la derecha fije un plan de acción para aunar fuerzas, potenciar liderazgos y darle la palabra final a la gente.

Si Piñera decide ignorar las lecciones del pasado, y decide utilizar las encuestas para correr solo, por fuera de la coalición, la derecha podría sufrir la misma suerte que en 2005. O si la UDI decide no participar en primarias, porque siente que tiene mejor candidato, podría repetirse la horrorosa experiencia de 2013. La mejor estrategia de la coalición de derecha es potenciar a todos los candidatos que quieran participar, pero con resguardo a la integridad de la coalición. Un buen ciclo de debates que termine en una primaria, entre todos los que tengan aspiraciones presidenciales, es la mejor apuesta para volver al poder. Quienes no trabajen en esta dirección solo promueven una nueva derrota electoral.

 

#Argentina. Pronóstico Electoral: #3

Resultado:

Scioli=36,4%; Macri=28,8%; Massa=15,7%; otros=19,1%

Pronóstico:

Pronostico - 20150817

Simulación:

Simulacion - 20150817

Comentario:

  • Resumen: Ninguno de los candidatos obtiene más de 45% de los votos, o más de 40% de los votos con una diferencia de 10% sobre el segundo, lo que permitiría ganar en primera vuelta. Por lo anterior, si la elección fuera hoy día, pronosticamos una segunda vuelta entre Scioli y Macri.
  • Encuestadoras (encuestas): OPSM (1).
  • Daniel Scioli (Frente para la Victoria) se afirma en el primer lugar. Estimamos que podría obtener entre 33,9% y 39,1% de los votos.
  • Mauricio Macri (Cambiemos) mantiene el segundo lugar, a menos de 10% de Scioli. Estimamos que podría obtener entre 26,4% y 31,1% de los votos.
  • Sergio Massa (Una Nueva Alternativa) mantiene el tercer lugar. Estimamos que podría obtener entre 13,8% y 17,8% de los votos.
  • Otros candidatos (Margarita Stolbizer, Adolfo Rodríguez Saá, y Nicolás del Caño) suman una votación significativa. Estimamos que la sumatoria de su votación podría estar entre 17,1% y 21,2%.
  • Nota 1: ‘Resultado’, ‘Pronóstico’ y ‘Simulación’ muestran el resultado si la elección fuera hoy.
  • Nota 2: Para preguntas frecuenets sobre nuestros métodos, pinchar aquí.

#Argentina. Pronóstico Electoral: #2

Resultado:

Scioli=36,2%; Macri=28,4%; Massa=15,7%; otros=19,7%

Pronóstico:

Pronostico - 20150813

 

 

 

 

Simulación:

Simulacion - 20150813

Comentario:

  • Resumen: Ninguno de los candidatos obtiene más de 45% de los votos, o más de 40% de los votos con una diferencia de 10% sobre el segundo, lo que permitiría ganar en primera vuelta. Por lo anterior, si la elección fuera hoy día, pronosticamos una segunda vuelta entre Scioli y Macri.
  • Encuestadoras (encuestas): Aresco (1), OPSM (1), Poliarquía (1).
  • Daniel Scioli (Frente para la Victoria) se afirma en el primer lugar. Estimamos que podría obtener entre 35,1% y 37,2% de los votos.
  • Mauricio Macri (Cambiemos) toma el segundo lugar, a menos de 10% de Scioli. Estimamos que podría obtener entre 27,4% y 29,5% de los votos.
  • Sergio Massa (Una Nueva Alternativa) toma el tercer lugar. Estimamos que podría obtener entre 14,9% y 16,5% de los votos.
  • Otros candidatos (Margarita Stolbizer, Adolfo Rodríguez Saá, y Nicolás del Caño) suman una votación significativa. Estimamos que la sumatoria de su votación podría estar entre 18,9% y 20,7%.
  • Nota 1: ‘Resultado’, ‘Pronóstico’ y ‘Simulación’ muestran el resultado si la elección fuera hoy.
  • Nota 2: Para preguntas frecuenets sobre nuestros métodos, pinchar aquí.

#Argentina. Pronóstico Electoral: #1

Resultado:

Scioli=35,8%; Macri=28,1%; Massa=14,7%; otros=21,4%

Pronóstico:Pronostico - 20150811

 

Simulación:Simulacion - 20150811

 

Comentario:

  • Resumen: Ninguno de los candidatos obtiene más de 45% de los votos, lo que permitiría ganar en primera vuelta. Ninguno de los candidatos obtiene más de 40% de los votos con una diferencia de 10% sobre el tercero, lo que también permitiría ganar en primera vuelta. Por lo anterior, si la elección fuera hoy día, pronosticamos una segunda vuelta.
  • Encuestadoras (encuestas): Aresco (4), Bendix (1), CEIS (1), CEOP (1), Crónica (1), Giacobbe & Asociados (3), González y Valladares (7), IPSOS (4), Hugo Haime & Asociados (3), Instituto Promocional Argentino (1), Management & Fit (6), Nueva Comunicación (1), OPSM (5), Poliarquía (7), Polldata (3), Prisma (1), Raúl Aragón & Asociados (9), Ricardo Rouvier & Asociados (4), Wonder (1).
  • Daniel Scioli (Frente para la Victoria) comienza en el primer lugar. Estimamos que podría obtener entre 33,7% y 37,9% de los votos.
  • Mauricio Macri (Cambiemos) toma el segundo lugar, pero a pocos votos del primero. Estimamos que podría obtener entre 26,1% y 30,1% de los votos.
  • Sergio Massa (Una Nueva Alternativa) toma el tercer lugar. Estimamos que podría obtener entre 13,1% y 16,4% de los votos.
  • Otros candidatos (Margarita Stolbizer, Adolfo Rodríguez Saá, y Nicolás del Caño) suman una votación significativa. Estimamos que la sumatoria de su votación podría estar entre 19,6% y 23,2%.
  • Nota 1: ‘Resultado’ muestra el resultado si la elección fuera hoy; ‘Pronóstico’ y ‘Simulación’ muestran el resultado el día de la elección (25 de octubre, 2015).
  • Nota 2: Para preguntas frecuenets sobre nuestros métodos, pinchar aquí.

#Argentina. Resultado de las PASO

Las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) se disputaron ayer Domingo 9 de Agosto, 2015.

Aquí están los resultados.

Los resultados revelaron que serán 6 candidatos los que finalmente compitan en la elección presidencial de 2015:

  • Daniel Scioli (FPV), gobernador de la provincia de Buenos Aires.
  • Mauricio Macri (Cambiemos), jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
  • Sergio Massa (UNA), Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires.
  • Margarita Stolbizer (Progresistas), Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires.
  • Adolfo Rodríguez Saá (CF), Senador Nacional por la Provincia de San Luis.
  • Nicolás del Caño (FIT), Diputado Nacional por la Provincia de Mendoza.

En argentina.tresquintos.com vamos a lanzar un pronóstico electoral para los principales candidatos. Inicialmente, será solo para los tres primeros candidatos, Scioli, Macri y Massa. Los otros tres competidores estarán en la categoría “Otros”. En un próximo artículo adelantaremos detalles.

#Chile. Nueva Mayoría: fecha de caducidad

Publicado en La Tercera

Durante el primer año en el poder, los partidos de la Nueva Mayoría lograron pasar una serie de proyectos de ley que ensalzaron a la coalición como la más poderosa desde la vuelta a la democracia. Nunca hubo un gobierno que tuviese tantos votos en el congreso, y que pudiese legislar sin el visto bueno de la oposición.

Hoy, la situación es radicalmente distinta. Muchos sugieren que la exitosa coalición se derrumba en cámara lenta. Dicen que la voluntad de los partidos para coalicionar en la elección de 2013 ya no existe. Indican que la tortuosa relación entre los dos partidos extremos—la Democracia Cristiana y el Partido Comunista—es la principal culpable. Sobran razones para pensarlo.

Hace algún tiempo, el líder fáctico de la DC, Gutenberg Martínez, advirtió que la Nueva Mayoría no era más que un acuerdo político-programático con fecha de caducidad, generando el primer oleaje de rumores. Hace solo una semana, el presidente del PC, Guillermo Teillier, amenazó con abandonar la coalición e incluso salir a la calle a protestar si el gobierno renunciaba al programa.

Manejar la relación política entre ambos partidos ha probado ser una tarea compleja. La líder de la coalición, Michelle Bachelet, ha tenido que dar y quitar para mantener a ambos partidos en la coalición. En el primer año, la Presidenta privilegió al PC, implementando una agenda progresista. Pero hace poco dio un vuelco hacia la DC, moderando las reformas y adoptando una perspectiva “realista”.

Este complejo vaivén es lo que sugiere el eventual quiebre. Es difícil pensar que el poder se pueda distribuir pendularmente, entre la DC y el PC, de forma estable. No solo es ineficiente gobernar de forma progresista un año y de forma moderada el próximo, sino que es un método de gobierno ineficaz si se pretende lograr metas a largo plazo.

Ahora bien, aunque los rumores de quiebre de la Nueva Mayoría son fundadas, también hay razones para pensar que la coalición podría seguir adelante. La interacción entre el sistema electoral y el sistema de partidos mantiene los incentivos para formar coaliciones. Incluso, lo más probable es que en las próximas elecciones existan más partidos y más coaliciones que nunca antes.

Ergo, la pregunta relevante es: ¿cuál será la distribución de los partidos en coaliciones a la izquierda del centro? Hay al menos tres escenarios plausibles. El primero es que la Nueva Mayoría se mantenga intacta, y repita la alineación titular de 2013. El segundo escenario es que la DC compita por sí sola en el centro, y el tercer escenario es que el PC se desprenda hacia la izquierda.

Entre estos tres escenarios, la opción de mantener la alineación titular de la Nueva Mayoría es la más probable. Caballo que gana repite. Al fin y al cabo, los partidos han logrado pasar reformas importantes, y los problemas parecen ser solucionables. Las disputas entre las cabecillas tienen más forma de bluffs para ganar tiempo y espacio para fijar la agenda de la coalición.

Pero el escenario de la DC en el centro también tiene sentido. Principalmente porque significaría volver a su lugar natural. Dado que el partido fue fundado en el centro, sería una decisión que las elites podrían fácilmente explicar a los militantes. Además, tendría sentido que los partidos más progresistas de la actual coalición operaran desde su propio nicho.

El tercer escenario es que el PC siga su propio camino. Tiene sentido, pues con el nuevo sistema electoral ya no tendrán la misma dificultad para acceder al congreso. Podrán fácilmente mantener a sus seis diputados sin la necesidad de tener que transar sus principios ideológicos. Asimismo, la DC junto a los socialistas podrán retomar el pacto que los hizo la coalición más exitosa de los noventas en la región.

En definitiva, si bien los rumores de un quiebre en la Nueva Mayoría tienen fundamentos, en ningún caso sería un quiebre total. En el peor de los casos uno de los partidos extremos abandona el buque. Incluso, si cualquiera de los dos lo hace, la Nueva Mayoría tendría más coherencia de la que tiene hoy. Es decir, se transformaría en una verdadera coalición progresista, o volvería a sus raíces.

#Chile. El segundo tiempo

Publicado en La Tercera

Cuando comenzó el cuatrienio de la Nueva Mayoría muchos pronosticaron que sería un gobierno estructuralmente renovador. No solo porque lo anticipaba el programa, sino porque además se habían conjugado las condiciones políticas necesarias para serlo. Bachelet había ganado la elección presidencial con el porcentaje de votos más alto desde el retorno de la democracia, y la lista legislativa de la coalición había obtenido una mayoría significativa en el congreso.

Efectivamente, el primer año de gobierno trajo consigo varias transformaciones estructurales. Antes de celebrar su primer año en el poder, la Nueva Mayoría logró pasar importantes proyectos de Ley, incluyendo la reforma tributaria, la reforma educacional, y la reforma electoral. La coalición se fue de vacaciones celebrando su éxito, confirmando que la popularidad de Bachelet, junto con la mayoría legislativa efectivamente fue una combinación perfecta.

Pero la celebración fue corta. En el mismo mes del receso legislativo, mientras las autoridades de gobierno se encontraban veraneando, se desató el caos. Al caso Penta, que se arrastraba desde septiembre de 2014, se sumaron el caso Caval y el caso SQM. Entraron al ruedo varios legisladores, unos cuantos funcionarios del gobierno, e incluso se sugirió que la propia Presidenta estaría involucrada en un esquema irregular de financiamiento político.

Como consecuencia al destape de la hoya, cayeron transversalmente los niveles de confianza a las instituciones políticas y los índices de apoyo a los políticos, forzando una parálisis legislativa. La crisis dejó a la oposición al margen del debate, y al oficialismo en una crisis interna. Luego de dos meses, donde los medios y la fiscalía se turnaron el control de la agenda, la Presidenta finalmente acusó recibo, y decidió – tardíamente – realizar una serie de cambios para enmendar el rumbo.

El primero – y probablemente más importante – fue el cambio de gabinete en mayo de 2015. Nueve de 23 ministros dejaron sus carteras, incluyendo los titulares del comité político – Interior, Segpres, Seggob y Hacienda. La salida de Peñailillo y Arenas fue un duro golpe a la estructura Bacheletista asociada con la estrategia de avanzar sin transar. La llegada de Burgos y Valdés, y eventualmente de Eyzaguirre, dejó entrever que la Presidenta entendía la gravedad del asunto.

El cambio de gabinete fue seguido por una revisión completa a la nómina de subsecretarios, intendentes y embajadores, para corregir las cuotas de poder asignado a los partidos y castigar a los personeros vinculados a las irregularidades investigadas por la fiscalía. Al parecer, estos cambios fueron insuficientes para permitir que el gobierno retomara el control. Por eso, arrinconada, la Presidenta finalmente tuvo que admitir que no podría llevar a cabo su programa.

A primera vista parece claro que se inicia un segundo tiempo en el gobierno. No hay dudas que existe la intención de salir del hoyo. Pero mientras los anuncios no se transformen en realidades, no hay certeza de lo que vaya a ocurrir. En términos prácticos, solo existe la voluntad del gobierno de enmendar el rumbo, pues no ha habido cambios que permitan sostener que efectivamente lo hará. Bien podría ser una estrategia política para ganar espacio.

El segundo tiempo solo comenzará si el gobierno se abre a corregir la reforma tributaria, revisar la reforma educacional, transar en la reforma laboral, y posponer la reforma constitucional. En cambio, si el anuncio de la presidenta queda en la mera intención de moderar su programa, el gobierno continuara cojo, en el primer tiempo. Evidentemente lo primero es lo mejor. No solo le da un respiro al gobierno, pero es una señal de buena fe que puede reanimar al decaído sistema político.

En retrospectiva queda claro que haber pasado la aplanadora debilitó al gobierno. A meses de haber celebrado las reformas, hoy abunda la sensación que un camino de dialogo hubiese sido mejor. La reforma tributaria es el mejor ejemplo. Haber optado por una estrategia legislativa expedita no tuvo beneficios ni en el corto ni en el largo plazo. De hecho todo lo contrario – tuvo un efecto negativo sobre el crecimiento y puso en duda el criterio del gobierno a la hora de enviar reformas al congreso.

El gobierno ya dio el paso más importante: admitió que el rumbo no era el correcto. Ahora solo falta que lo demuestre en hechos. El segundo tiempo debe caracterizarse por uno de dialogo, donde irrelevante de la popularidad de la presidenta y el tamaño de su contingente legislativo, se priorice el debate. Por supuesto, esto significa avanzar más lento, pero también significa avanzar más seguro. Y aunque sea doloroso, la Presidenta debe considerar echar pie atrás en reformas que nacieron prematuramente.

#Chile. Crisis política: ¿Reformas, nueva Constitución o ignorar?

Publicado en La Tercera

Chile atraviesa por una crisis política, visible en tres hechos claves: la pérdida de confianza de la gente en las instituciones políticas, la caída sostenida en la aprobación de sus actores, y una parálisis legislativa. A todas luces los tres hechos parecen estar relacionados de forma causal. Dado que la gente no considera que la clase política es legítima o no se siente representada por ella, la han castigado en las encuestas, generando un escenario político con significativamente más jugadores de veto en la arena legislativa, a su vez resultando en una situación de estancamiento legislativo.

Una clase política deslegitimada que no representa a la gente difícilmente puede gobernar. Cuando la aprobación a las instituciones y al conjunto de actores que las puebla es baja, el gobierno difícilmente puede conseguir apoyo para pasar sus proyectos. Esta es la situación actual. El destape del financiamiento político irregular indirectamente condujo a una proliferación de actores de veto, fraccionando el sistema. El gobierno mayoritario no puede pasar reformas porque la oposición las deslegitima con facilidad, y la oposición minoritaria no puede hacerlo porque no tiene el cuórum.

Es importante salir de la crisis por varias razones, pero principalmente para revertir la situación de parálisis legislativa. El gobierno debe avanzar en su agenda, y la oposición debe contribuir en el debate. Mientras no se solucione el problema de fondo – recuperar la legitimidad y representatividad de la clase política – no será posible retomar la agenda. Es un desafío complejo, pues los problemas no comenzaron en este gobierno. Hasta ahora, se han propuesto al menos cuatro alternativas para darle solución a la crisis.

Una alternativa es sencillamente ignorar la crisis, y apuntar a taparlo con otros temas. De hecho, es lo que se hizo en un principio. Cuando estalló el caso Penta en septiembre del año pasado, el gobierno ni se inmutó. Probablemente anticipando que el problema se disiparía con el tiempo, decidió hacerle vista gorda y seguir adelante. Solo comenzó a mostrar preocupaciones después del caso Dávalos, en febrero de este año.La consecuencia de optar por esta alternativa fue desprestigiar aún más las instituciones políticas, y conducir los índices de aprobación de la mayoría de los actores a su mínimo histórico.

Una segunda alternativa es hacer pequeñas reformas. Esta alternativa nació como consecuencia al fallido intento de ignorar la crisis. Es una solución propuesta implícitamente por parte de los presidentes de los partidos políticos en un intento de prevenir el desangramiento de la elite. La idea incluso fue recogida por la presidenta Bachelet, y ejecutada por la comisión Engel. Se propuso solucionar la crisis por medio de reformas específicas a las partes conflictivas de la regulación. Un buen comienzo, pero que levanta preguntas sobre su utilidad a largo plazo.

Una tercera alternativa, más radical aun, es redactar una nueva constitución sin los vicios de la actual. La lógica es que las reformas propuestas por la comisión Engel no serían suficientes, puesto que la crisis tiene sus raíces en una problema originario, más que contextual. Esta alternativa ha sido principalmente impulsada por los sectores más progresistas de la Nueva Mayoría. En un principio suena como una solución a la altura de problema, pues una reforma estructural sería la única forma de enmendar una traba de la magnitud de la crisis actual.

Una cuarta alternativa es ligar la nueva Constitución a un nuevo gobierno convocado por medio de elecciones anticipadas. De las cuatro alternativas es sin duda la más radical, y a la vez la menos plausible. Quienes apoyan esta moción no están organizados, y el razonamiento que plantean no es enteramente claro. Es improbable que un cambio de gobierno solucione la crisis, pues es mucho más probable que los problemas democráticos estén ligados a las reglas del juego que a los jugadores. Esta alternativa solo demuestra la profundidad del problema.

Las cuatro alternativas que se han propuesto son indicativas de cómo ha escalado la gravedad de la crisis. Si el gobierno habría propuesto un mínimo nivel de reformas desde un principio, en vez de haber ignorado la crisis, hubiese controlado el problema de mejor manera. Posiblemente podría haber continuado su exitosa senda reformista. Pero al ir un paso más atrás, sin acusar recibo, no solo ha agravado la situación hasta el punto de parálisis legislativa, sino que ha dado piso para que el llamado de unos pocos a elecciones anticipadas sonara como una solución viable.

Lo más probable es que la solución a la crisis descanse entre la segunda y la tercera alternativa. Si bien es necesario hacer algunas reformas focalizadas, es improbable que estas logren solucionar todos los problemas por sí solas. El origen de la crisis de legitimidad, y representación, va más allá del destape del financiamiento político irregular. Aunque el argumento de que una nueva constitución limpiará el país de la corrupción es incorrecto, es probablemente la mejor propuesta a esta altura. El gobierno se debe adelantar a las demandas y proponer de una buena vez su fórmula para revertir la crisis.