#Chile. Propuestas de financiamiento a la política

Publicado en La Tercera

Entre 1990 y 2003 las leyes que regulaban el financiamiento electoral brillaban por su ausencia. No había registros de ingresos ni controles de gastos. Si una persona quería donar dinero a una campaña debía pedir permiso a un Juez, quien a su vez debía consultar con el Servicio de Impuestos Internos, solo para que el mismo Juez tomará la determinación final. Esto forzaba que la mayor parte de las donaciones se hicieran de forma anónima e ilegal. Cuando los candidatos reunían sus ingresos, solo tenían limites parciales a sus gastos, en su mayoría indirectos, como la prohibición de pagar por publicidad en la televisión durante toda la campaña, y por pagar por publicidad en radios y prensa escrita fuera del ciclo electoral.

En 2003, una nueva ley llegó a regular ingresos y gastos electorales. A consecuencia de un pacto entre el Presidente Ricardo Lagos y el Diputado Pablo Longueira, se decidió regular toda actividad que ligaba dinero con elecciones. La nueva Ley incorporó transparencia a un proceso que era por naturaleza oscuro. Si bien la legislación llegó relativamente tarde (Chile fue el penúltimo país en legislar sobre financiamiento electoral en Latino América), fue un avance significativo a nivel local. Entre otras cosas, la nueva Ley facilitó la forma en que las personas podían donar a campañas, y creó un mecanismo para financiar a candidatos permanentemente durante el ciclo electoral.

A diez años de la entrada en vigencia de la norma, soplan vientos de cambio. Los críticos de la Ley superan con creces a los defensores. Si bien sus críticas no son nuevas, son cada vez más frecuentes. Aumenta paulatinamente la cantidad de gente que piensan que la Ley no está dando el ancho. Si bien la legislación efectivamente regula ingresos y gastos, tiene varios problemas dignos de destacar. Entre ellos, la ausencia del anonimato obligatorio. Tanto los donantes como los candidatos pueden corroborar la emisión y la recepción de dinero. Otro problema es el gasto excesivo e ilegal de los candidatos, dado que el Servicio Electoral no tiene facultades para fiscalizar movimientos irregulares.

Suma y sigue. Por ejemplo, si bien la Ley permite que las donaciones sean efectuadas tanto por personas naturales como por personas jurídicas, solo las segundas pueden optar a beneficios tributarios. Si ya es un tema que las empresas puedan invertir en política, provoca aun más ruido que puedan obtener devoluciones. Otro problema que genera la legislación actual está en el alcance de la Ley, pues aunque existan limites y gastos durante las campañas, no hay certeza sobre lo que pasa fuera de los ciclos regulados. Pues, está comprobado que los candidatos con mayores recursos reciben y gastan dinero varios meses antes del ciclo electoral.

Si bien han habido varios debates públicos — y como consecuencia propuestas de reemplazo — a causa de estos problemas, no fue hasta julio de este año que se tomó real conciencia sobre la necesidad de un cambio. La propuesta, que vino de un lugar inesperado mientras se legislaba sobre la reforma al sistema electoral, vino a marcar el inicio de la crisis del actual sistema de financiamiento electoral. Casi como un presagio sobre lo que ocurriría solo semanas después, los diputados Giorgio Jackson y Vlado Mirosevic sugirieron prohibir tanto los aportes reservados como las donaciones de empresas a las campañas electorales.

La propuesta de Jackson y Mirosevic solo tomó fuerza tras la explosión del caso Penta. En un inicio, tanto legisladores de la Alianza como de la Nueva Mayoría se resistieron a apoyar las indicaciones de los diputados. Se sumaron a la causa solo tras observar el impacto que generó el caso Penta. Es difícil imaginar que las dos indicaciones de los diputados tendrían la tracción que han logrado si no prominentes personajes de las coaliciones más grandes del país no estuvieran involucradas en el escándalo. Algunos podrán especular que el cambio de opinión está en función a la denuncia de irregularidades que actualmente investiga la Fiscalía — la llamada arista política.

En los últimos 2 meses han aparecido al menos 3 propuestas adicionales para regular el rol del dinero en la política. La primera propuesta fue de Isabel Aninat y Ricardo González del Centro de Estudio Públicos, quienes presentaron su propuesta de “Financiamiento permanente no electoral de los partidos políticos”. Los siguieron Lily Pérez, Andrés Velasco y Sacha Razmilic de Amplitud, Fuerza Pública y Red Liberal, quienes dieron a conocer su propuesta de “Partidos fuertes y campañas transparentes para una mejor democracia”, y Eduardo Engel, Alejandro Ferreiro y Emilia Ríos de Espacio Público, con sus “Propuestas para avanzar hacia una saludable relación entre dinero y política”.

Es solo tras está sucesión de eventos que el gobierno presentó su propia propuesta. Si bien los lineamientos del proyecto se vienen trazando hace algunos meses, llama la atención su lugar en comparación con el resto. También llama la atención que gran parte de las propuestas del gobierno concuerdan con las propuestas del Centro de Estudios Públicos, Amplitud, Fuerza Pública, Red Liberal y Espacio Público. Si bien la entrada del gobierno en el debate es tardía, es bienvenida. En el actual sistema, los proyectos de ley aumentan su factibilidad de promulgación cuando son enviados por el ejecutivo. Y considerando el alineamiento de los distintos sectores politicos, el proyecto promete ser una política publica óptima.

En los próximo días ingresará el proyecto del gobierno al Congreso. Será tarea de la Ministra Secretaria General de la Presidencia, Ximena Rincón, dialogar con los diputados que catalizaron el debate, y con quienes han presentado sus propias propuestas (incluyendo la de Fuerza Pública, Red Liberal y Espacio Público que ya ingresaron el suyo como proyecto de Ley), para generar un consenso. Si un nuevo régimen de regulación entre dinero y política se aprueba, el triunfo será de Jackson y Mirosevic, por poner el tema en el tapete. Pero también podrán compartir los méritos todos aquellos que han aportado a generar las condiciones para derrocar la actual legislación, que, sobra recalcar, está obsoleta.

#Chile. Interpelaciones y presión política

Publicado en Tele 13

Los últimos meses han estado marcados por la tensa relación entre la oposición y el gobierno. La Alianza ha criticado la inestabilidad económica que han generado las reformas estructurales (como la reforma tributaria) y la crispación social que han generado las malas políticas públicas (como la prevención de la delincuencia). A su vez, la Presidenta ha naturalmente defendido su agenda legislativa y la gestión política de su gobierno. La disputa entre la oposición y el gobierno, que hasta ahora se ha dado en el Congreso (en un marco de debate legislativo), parece estar trasladándose a la opinión pública (a la evaluación ciudadana).

En democracia, la forma normal de resolver disputas entre el gobierno y la oposición es en el congreso. Proyectos de ley ingresan como mensajes (desde el ejecutivo) o mociones (desde el legislativo) y los senadores y diputados resuelven a favor o en contra. Pero en sistemas presidenciales, el ejecutivo suele tener una cuota de poder significativamente superior. En efecto, el congreso suele ser concebido como un poder reactivo. Ante esta situación, constituciones políticas proveen al congreso con herramientas de contrapeso. En el caso chileno son la acusación constitucional, la interpelación y la comisión investigadora.

La acusación constitucional y la interpelación son las más utilizadas. La primera está vigente desde la transición a la democracia en 1990 y la segunda existe desde las reformas constitucionales de 2005. Ambas buscan establecer la responsabilidad política de altos funcionarios públicos (usualmente Ministros de Estado). Ahora bien, mientras que el fin de la acusación constitucional es la destitución del funcionario, el fin de la interpelación es simplemente requerir antecedentes sobre su gestión. Ergo, mientras que la acusación constitucional logra efectos institucionales, la interpelación se queda en efectos mediáticos.

Estas herramientas normalmente son invocadas por la oposición, especialmente cuando son minoría. En la práctica se usan para resolver disputas que difícilmente pueden ser resueltas de otra manera. Cuando existe una disputa, por ejemplo sobre un proyecto de Ley, y la oposición carece de un quórum para rechazarlo en el pleno, solo le resta invocar alguna de las herramientas de contrapeso. Normalmente opta por la acusación constitutional para destituir al Ministro responsable. Pero a veces opta por la interpelación (particularmente cuando es una oposición débil) con la esperanza de conseguir la salida del ministro como efecto secundario.

Desde 1990 han habido 19 acusaciones constitucionales, de los cuales tres han terminado en una destitución. En 1992 fue el Ministro de la Corte Suprema Hernán Cereceda, en 2008 fue la Ministra de Educación Yasna Provoste y en 2013 fue el Ministro de Educación Harald Beyer. Asimismo, desde 2005 han habido 13 interpelaciones. En la mayoría de los casos, la interpelación no consiguió más que revolver las aguas. En algunos casos, sin embargo, la interpelación logró el deseado efecto secundario. Esto fue lo que pasó con el Ministro de Energía Ricardo Raineri y con la Ministra de Vivienda Magdalena Matte.

En lo que va del segundo gobierno de Michelle Bachelet, ya se han aprobado tres interpelaciones. La primera interpelación fue a la Ministra de Vivienda Paulina Saball en Junio, para responder por la reconstrucción del norte y Valparaíso. La segunda fue al Ministro del Interior Rodrigo Peñailillo en Julio, para responder por los hechos de violencia en la Araucanía. La tercera y más reciente fue al Ministro de Educación Nicolás Eyzaguirre, que se llevará a cabo en Noviembre, para responder por el eventual cierre de colegios que produciría el proyecto que pone fin al lucro, al copago y a la selección.

El uso de las interpelaciones muestra que la oposición no puede resolver su disputa con el gobierno de otra manera. No tiene un quórum suficiente para rechazar reformas o proponer sus propias políticas públicas. Lo único que le queda, entonces, es presionar al gobierno a través de los medios. Pues, la publicidad de una interpelación a menudo funciona efectivamente. El objetivo de la Alianza es utilizar la interpelación para generar una sensación amplificada de oposición. En el mejor de los casos logrará detener las reformas o cambiar el rumbo de las políticas públicas. Si tiene suerte forzará la salida de uno o más de los ministros interpelados.

La oposición puede interpelar a todos los ministros que quiera (con la salvedad de que no puede emplazar al mismo ministro más de tres veces en el mismo año). Si bien es difícil que consiga alguno de los efectos secundarios a corto plazo, sí puede generar una sensación de desgaste político que apunte a lo mismo. A medida que aumentan las interpelaciones, incrementa la sensación de desgaste político. Desde un punto de vista democrático, no es una situación deseable. Pero, en su condición de minoría, es uno de los pocos recursos de la oposición. Aunque sea una estrategia arriesgada, es de las pocas que le van quedando.

Las interpelaciones no obligan a Bachelet a efectuar cambios de gabinete. Pero a medida que aumente la sensación de desgaste político, aumenta la probabilidad de cambio de gabinete. En el primer gobierno de Bachelet la presión política de la oposición forzó más de una salida. En éste gobierno la presión no ha logrado el mismo efecto. Pero si la Alianza insiste en su estrategia de interpelar, la Presidenta eventualmente se verá forzada a responder. Las encuestas ya muestran una baja en la aprobación presidencial, y lo más probable es que también comiencen a mostrar bajas en las carteras con ministros interpelados.

#Chile. El futuro de la DC en la Nueva Mayoría

Publicado en La Tercera

El conflicto político en la Nueva Mayoría no ha pasado inadvertido. La serie de hechos que han generado desavenencia entre los partidos progresistas de la coalición y el partido demócrata cristiano han llevado a Bachelet a emitir una declaración inusual negando la crisis y a Walker a convocar un consejo nacional extraordinario para tratar el tema. Lo que está en juego es la continuidad de la coalición. Una alternativa es que la DC permanezca en la coalición y otra es que la DC abandone la coalición. La decisión de la DC naturalmente dependerá de los incentivos. Solo permanecerá en la coalición si los factores convergentes tienen mayor peso que los factores divergentes.

Hasta el momento, todo indica que el conflicto es serio. Al menos uno de los más importantes de los últimos años. La primera pista de aquello está implícito en la actitud de Bachelet. Al emitir una declaración sobre el conflicto rompe con su tradicional estilo de tomar distancia de los problemas partidarios. Si la Presidenta no pensara que el conflicto fuera serio, no habría intervenido. La segunda pista está explicita en la estrategia de Walker. Al convocar a un consejo nacional extraordinario envía una fuerte señal política. Si el presidente de la DC no considerara que el conflicto fuera serio no habría utilizado un mecanismo normalmente reputado como un recurso de emergencia.

Una interpretación empática de lo anterior es que tanto Bachelet como Walker buscan limar asperezas. Esto tiene sentido porque existe una dependencia mutua entre ambas partes. Bachelet necesita a la DC para aprobar las reformas que prometió llevar a cabo en su campaña presidencial, y Walker necesita al gobierno para mantener a su partido en la primera línea. Pero también tiene sentido porque ambas partes saben que la unión hace la fuerza. Un relación sólida maximiza la probabilidad de perpetuarse en el poder. Si no cooperan estratégicamente, no solo bajan las posibilidades de pasar el programa legislativo, sino que también disminuyen la probabilidades de reelegirse en la próxima elección.

Mientras que Bachelet y Walker aseguran tener una intención genuina de mantener la coalición con vida, hay dos factores que sugieren que podría ocurrir lo contrario.

Por un lado, el acuerdo programático entre el progresismo de la Nueva Mayoría y la DC se podría acabar si continúan las discordias. Decisiones del gobierno, como mantener al embajador Contreras en su cargo, y actitudes de la DC, como votar en contra de penalizar el lucro en la educación con cárcel, solo sugieren que existen importantes diferencias de forma y fondo. A juzgar por la relación que han llevado en los últimos meses, no es difícil anticipar que escalarán los conflictos en lo que queda de gobierno, tanto en temas relacionados a la coyuntura (ej. la designación de cargos públicos), como en temas relacionados a la estructura (ej. la tramitación de la reforma constitucional).

Por otro lado, el acuerdo electoral entre el progresismo de la Nueva Mayoría y la DC se podría quebrar si se aprueba el proyecto de reemplazo al sistema binominal. Bajo el nuevo régimen electoral la DC podría encontrar los argumentos que necesita para abandonar la coalición y volver a sus raíces — cerca del centro y lejos de la izquierda. El aumento en el número de escaños inevitablemente bajará las barreras de entrada y como consecuencia fraccionará el sistema de partidos. En ese escenario, no es osado adelantar que la DC evaluará seriamente la opción de seguir un camino propio. Sobre todo si observa que puede optimizar su porcentaje de votos y escaños.

Es temprano para anticipar si la DC buscará permanecer en la coalición o decidirá seguir un camino propio, pues aun no está claro si los factores convergentes (estrategias para legislar y ganar elecciones) tienen mayor peso que los factores divergentes (diferencias de forma y fondo, e incentivos electorales). Por eso, lo adecuado es presumir inercia: por ahora, todo seguirá igual. La DC solo encontrará razones necesarias para romper relaciones con los otros partidos de la coalición si se profundizan las diferencias programáticas de forma y fondo que hoy la asechan. Y solo tendrá razones suficientes para desertar si el nuevo sistema electoral le permite seguir siendo uno de los partidos más grandes del país.

#Chile. Tiempos turbulentos

Publicado en La Tercera

La clase política atraviesa tiempos turbulentos. Una serie de hechos que han ocurrido en los últimos meses han remecido la notable estabilidad de las últimas décadas. El diseño y la tramitación de las reformas estructurales, los atentados terroristas y el caso Penta son algunos ejemplos de eventos que han polarizado a las dos grandes coaliciones. En estos tres hechos, la posición política entre la Alianza y la Nueva Mayoría ha sido para todos efectos prácticos, opuesto. La enemistad entre las dos coaliciones incluso ha llegado a gotear hacia sus interiores. La detención del ex alcalde Labbé y los dichos del embajador Contreras han dividido a sus partidos miembros. La reacción ante ambas situaciones desnuda la brutal discordia que existe entre partidos que comparten domicilios políticos.

Algunos dirán que la polarización entre las coaliciones ya es una tradición y que la división dentro de ellas es un fenómeno natural. Puede ser. Pero por muy normal que sea, no significa que constituya una costumbre positiva o deseable para la democracia. La ruta que transitaron los países desarrollados sugiere que es necesario que las coaliciones estén dispuestas a cooperar entre ellas y que los partidos miembros estén dispuestos a dialogar entre sí. Todo indica que eso no sucede en nuestro país. Es peor, hay evidencia que sugiere que la polarización y división que se observa en la clase política se refleja en la ciudadanía. La última encuesta MORI-CERC muestra que existen dos Chiles, uno que vota y aprueba, y otro que no vota y no aprueba.

La clase política es la responsable. Quienes han gobernado el país desde la transición no han trabajado lo suficientemente duro para mejorar la calidad de la democracia. Si algo han hecho es estancarla. Tanto la Alianza como la Nueva Mayoría cargan con esa cruz. Ahora bien, como siempre, la solución al problema depende —en buena parte— del oficialismo. Mejorar la calidad de la democracia debe ser impulsada por el Poder Ejecutivo. Y este gobierno, al parecer, no se ha percatado de aquello. Se ha cegado en llevar a cabo su programa de gobierno al pie de la letra. Esto no sólo ha aportado a la turbulencia, además le ha significado problemas propios. Si en algo coinciden las encuestas, es en una caída lenta pero constante de la aprobación presidencial.

El problema no se detiene allí, se proyecta hacia el futuro. No hay un recambio político en el oficialismo. La llamada segunda generación de la Concertación —Lagos Weber, Orrego, Rincón, Rossi, Tohá, entre otros— brilla por su ausencia. Si no fuera por las particularidades de sus cargos públicos, difícilmente tendrían tribuna. Si bien han mostrado anhelos de poder (al competir en elecciones), no han logrado imponer su liderazgo. En la batería de encuestas que se han publicado desde marzo, ninguno de estos servidores públicos ha figurado como una potencial carta presidencial para su coalición. Es prácticamente un hecho que la segunda generación no tiene la ambición electoral que tuvieron sus predecesores, y que difícilmente desarrollaran ese instinto en los próximos años.

En este escenario, parece perfectamente aplicable la Ley de Lavoisier: nada se pierde, todo se transforma. Que no exista un recambio en la Nueva Mayoría no significa que no exista un recambio en la centroizquierda. A pesar del deseo de algunos, Enríquez-Ominami y Velasco se han consolidado como los principales referentes del sector. El ex diputado y el ex ministro han logrado posicionarse como los dos políticos con más futuro de la centroizquierda. La última encuesta MORI-CERC muestra a Enríquez-Ominami con un 18% de apoyo, y a Velasco con un 11% de apoyo (seguidos por Vallejo, con un magro 5% de apoyo). El caso de Velasco es especialmente notable, dado que incluso tras el escándalo del caso Penta su nombre sigue en lo alto de la tabla.

La fuerte dependencia del gobierno al capital político de la presidenta y la notoria obsesión de la coalición oficialista por llevar a cabo el programa de gobierno han aportado a la turbulencia. Los hechos políticos que siempre han sacado ronchas ahora están siendo acompañados por temas que normalmente no son controversiales. Esto constata el delicado estado de salud de la democracia. El principal perjudicado en este clima de crispación política es la coalición oficialista. Puede que aún sea temprano para pronosticar que quienes llevan la delantera ahora -Enríquez-Ominami y Velasco permanecerán arriba hasta la próxima elección presidencia-l. Pero todo indica que se mantendrá el rechazo a los partidos tradicionales de la centroizquierda y que los llamados a ocupar el poder no estarán a la altura del desafío.

#Chile. La ruta de Velasco

Publicado en La Tercera

El caso Penta cambia todo para Velasco. La imputación que sugiere que habría emitido boletas truchas para recibir aportes monetarios prohibidas por la ley de financiamiento electoral –sumado al retardo del Servicio de Impuestos Internos para pronunciarse y la mediática operación de la Fiscalía para allanar su domicilio particular- deja una mancha difícil de borrar en su historial. Irrelevante de su responsabilidad en el asunto, el daño ya está hecho. Si finalmente es declarado culpable, su carrera política habrá llegado a su fin. Si en cambio es absuelto, su asociación con el caso retumbará en el inconsciente colectivo por algún tiempo.

La consecuencia más inmediata del caso Penta es una hipoteca transitoria a su candidatura presidencial. Luego de predicar a diestra y siniestra en contra de las malas prácticas, resulta -por lo bajo- irónico haber sido asociado con operaciones ilícitas. Es un doble estándar que ya ha acabado con la carrera de varios políticos en el pasado. Por eso, mientras la investigación de la Fiscalía se lleve a cabo, será extremadamente complicado limpiar su imagen. Velasco tendrá que esperar con paciencia la resolución de la justicia para retomar la senda que lo llevó a ser uno de los políticos mejor evaluados del país.

Los principales beneficiados del caso Penta son quienes han sido destinatarios indirectos y blancos permanentes de las opiniones y críticas de Velasco, principalmente el gobierno y los partidos políticos de la coalición oficialista. Por una parte, su salida de circulación significa un alto momentáneo a los juicios críticos a la gestión de Bachelet, en un momento en que se tramitan reformas estructurales. Por otra parte, las esquirlas del caso Penta le dan un respiro a los partidos que buscan neutralizar la amenaza electoral de Velasco, en un momento en que varias encuestas sugieren que existe un vacío de poder entre los partidos de gobierno.

Si Velasco finalmente logra comprobar su inocencia –es decir, que no recibió aportes de Penta por fuera de la ley–, podrá retomar su campaña. Sin embargo, habrán ocurrido al menos dos hechos políticos que significativamente cambian sus prospectivas electorales. Ambos hechos sugieren que tendrá que cambiar su estrategia. El primero se refiere a su imagen frente a la gente. Las acusaciones de haber caído en las malas prácticas inevitablemente se reflejarán negativamente en las encuestas. El segundo hecho se refiere a su relación con la coalición oficialista. Se complejiza la opción de ser nominado por un partido oficialista.

El caso Penta es un punto de inflexión en la carrera de Velasco. En el escenario en que es absuelto de toda irregularidad, puede usar la experiencia como un ejemplo práctico de cómo operan las malas prácticas en el país. Pero lo anterior también implica abandonar la opción de competir en las primarias de la coalición oficialista. Si bien es difícil prever que sea nominado por los partidos que han fomentado su linchamiento público, también es difícil imaginar que el mismo Velasco se quisiera asociar con ellos. Si todo se resuelve a su favor, lo más lógico es que busque seguir una ruta donde las malas prácticas sean el principal insumo para una candidatura independiente.

#Brasil. Los escenarios de cara a la elección presidencial

La carrera presidencial en Brasil tiene a dos mujeres como favoritas para conducir al país por los próximos cuatro años. Como telón de fondo, el Partido de los Trabajadores (PT) se juega su continuidad en el poder amenazado por candidaturas que proponen un refresco en la conducción del Estado, cuestión que de tener eco en la ciudadanía podría ser determinante en la elección.

¿Cómo llegan los candidatos a las presidenciales? Las cifras muestran que la adhesión a la abanderada oficialista, Dilma Rousseff (PT) ha sido oscilante, sin embargo no ha dejado de mantenerla al tope de la carrera presidencial.

Si, bien Rousseff registró una caída en la intención de voto tras la arremetida de Marina Silva (Partido Socialista Brasileiro, PSB), en la recta final de la elección la candidata-presidenta ha vuelto a liderar los sondeos de opinión pública. De acuerdo a la proyección de Tresquintos, Rousseff obtendría entre un entre 39,1% y 49,6% de los votos.

Tras la muerte de Eduardo Campos, Marina Silva (PSB) irrumpió en la carrera presidencial con fuerza. Los datos de Tresquintos muestran que el impulso de la candidata ecologista comenzó a decaer y al final de la carrera electoral ocupa el segundo lugar con una leve tendencia a la baja, por lo que su votación alcanzaría entre un 27,7% y 37,1%.

Finalmente, el tercer actor de importancia en la contienda electoral, Aécio Neves (Partido da Social Democracia Brasileira, PSDB) permanece estable en el tercer lugar con una votación que rondaría entre el 16,4% y 24,8% de los sufragios.

Si bien, hay varios elementos que no fueron capturados por los últimos sondeos de opinión pública, los factores de análisis disponibles hoy permiten proyectar a lo menos tres escenarios: (1) ninguno de los candidatos a la presidencia logra más del 50% de los votos en los comicios del próximo domingo forzando a un ballotage; (2) Dima Rousseff logra la mayor cantidad de votos, mientras que Marina Silva y Aécio Neves disputan un lugar en segunda la vuelta; (3) la presidencia de Brasil se define en primera vuelta, con altas probabilidades de que Dilma Rousseff sea reelecta.

El primer escenario ratificaría la más reciente proyección de Tresquintos (Pronóstico Electoral: #3), que muestra una clara ventaja de Rousseff (44,4%) en las encuestas. La intensa actividad de campaña de las últimas semanas encabezada por el ex mandatario, Luis Inácio Lula da Silva, ha dado sus frutos, sin embargo no sería suficiente para lograr una victoria del oficialismo en primera vuelta.

Con Dilma instalada en segunda vuelta, la gran interrogante es quién acompañará a la candidata oficialista en el ballotage del 26 de octubre. Hasta el minuto, la propuesta de Aécio Neves (PSDB) no ha logrado encantar del todo a los votantes, ni siquiera en el Estado de Minas Gerais donde Neves fue gobernador entre 2003 y 2010. Tampoco el apoyo del ex mandatario, Fernando Henrique Cardozo, a la candidatura de Neves tuvo el efecto esperado.

En tanto, Marina Silva, ha interpelado a Rousseff durante los debates presidenciales criticando la administración de los servicios del Estado y la corrupción en empresas públicas. La respuesta oficialista para frenar el alza de Silva se ha centrado en cuestionar sus propuestas de campaña y su capacidad para gobernar. Adicionalmente, en el último tramo de la campaña, la militancia de Silva en tres diferentes partidos políticos (PT, Partido Verde, PSB) ha sido un nuevo flanco de ataques.

El efecto que estos elementos puedan tener en la intención de voto no fue capturado por los últimos sondeos, por lo que no sería extraño que Silva obtenga un menor porcentaje de votos de lo que se espera el día de la elección. Si bien Silva asoma como la más probable contendora de Rousseff en el ballotage, la tendencia podría tener un vuelco inesperado este domingo.

El tercer escenario plantea la posibilidad de una victoria oficialista en primera vuelta. Aquí, la permanencia del PT por los próximos cuatro años asoma como el elemento que inclinaría la balanza en favor de Rousseff.

El PT tiene un fuerte arraigo en varios sectores de la población, sobre todo en las capas bajas de la sociedad. Desde 2002, el partido oficialista ha impulsado una serie de políticas públicas tendientes a disminuir la pobreza en el país, cuestión que ha beneficiado a millones de brasileños que hoy respaldan con fuerza al gobierno.

La incertidumbre sobre un posible recorte de los planes sociales en un gobierno distinto al encabezado por el PT durante los últimos 12 años, podría ser clave y asegurar la reelección de Rousseff y de paso la continuidad del proyecto político de PT.

El tiempo de los pronósticos llegó a su fin. Hoy es hora que los ciudadanos decidan el futuro político de Brasil.

#Brasil. Pronóstico Electoral: #3 (con Datafolha)

Resultado:

Rousseff=44,4%; Neves=21,2%; Silva=31,5%; otros=2,9%

Pronóstico:

Pronostico - 20141002d

Simulación:

Simulacion - 20141002d

Comentario:

  • Nuevas encuestas: Ipobe (fecha: 29-09-2014), Datafolha (fecha: 02-10-2014).
  • Dilma Rousseff (Partido dos Trabalhadores) se mantiene en el primer lugar, sin novedades. Estimamos que podría obtener entre 39,1% y 49,6% de los votos.
  • Marina Silva (Partido Socialista Brasileiro) se mantiene en el segundo lugar, pero sigue una leve tendencia a la baja. Estimamos que podría obtener entre 27,7% y 37,1% de los votos.
  • Aécio Neves (Partido da Social Democracia Brasileira) permanece estable en el tercer lugar. Estimamos que podría obtener entre 16,4% y 24,8% de los votos.
  • Otros candidatos no suman una votación significativa. Estimamos que la sumatoria de su votación podría estar entre 1,0% y 4,2% de los votos.
  • Nota: el ‘Resultado’ muestra el resultado si la elección fuera hoy; ‘Pronóstico’ y ‘Simulación’ muestran el resultado el día de la elección.
  • Nota: incluimos todas las encuestas de Datafolha.

#Brasil. La estrategia oficialista para evitar el ballotage

En la recta final de la carrera presidencial, las sonrisas volvieron a aparecer en el Partido de los Trabajadores (PT). Tras varias semanas de inquietud, la candidata-presidenta Dilma Rousseff logró nuevamente ponerse a la cabeza de las encuestas, justo antes del cierre de campaña.

De acuerdo a las últimas proyecciones entregadas por Tresquintos (#Brasil. Pronóstico Electoral: #2), Rousseff ha experimentado un alza en la intención de votos y podría obtener entre 39,1% y 49,6% de los sufragios. Por el contrario, Marina Silva (Partido Socialista Brasileiro, PSB) se mantiene en el segundo lugar, pero con tendencia a la baja que podría ubicar su votación el próximo domingo entre 27,7% y 37,1%.

Tras la exitosa irrupción de Marina Silva en la contienda electoral, las alarmas se encendieron en el oficialismo, el que ha desplegado todos sus esfuerzos para incrementar la campaña en favor de la presidenta. Los minutos en televisión, el trabajo en terreno y el factor Lula asoman como los elementos claves para entender el nuevo despegue de Rousseff en los sondeos de opinión pública.

Definitivamente la cancha no está pareja en lo que a campaña televisiva se refiere. El PT cuenta con más de 11 minutos de televisión para mostrar sus logros y propuestas. En tanto, PSB no alcanza a sumar 3 minutos. Una situación que debería cambiar en una eventual segunda vuelta, en la que los candidatos finalistas contarían con una cantidad igualitaria de minutos en televisión.

Pero la pantalla no es todo. En las últimas semanas el PT ha desplegado un intenso movimiento para convencer a nuevos votantes. La enorme maquinaria del PT es un factor determinante para efectos de campaña. Los 12 años en el poder han dado al partido oficialista un profundo conocimiento del comportamiento electoral y su estructura le ha permitido llegar con el mensaje de campaña a todos los rincones de Brasil.

En este plano, el oficialismo ha echado mano a uno de los mayores capitales políticos: la figura de Luiz Inácio Lula da Silva. El ex presidente ha hecho gala de su conocida oratoria y carisma para estimular el voto en favor de Dilma y contra Marina Silva. Lula aún ejerce una gran influencia en varios sectores de la población debido a su trayectoria como líder sindical y la posterior obra de su gobierno durante dos períodos.

Lula fue un factor determinante en la elección de Dilma Rousseff cuatro años atrás, cuando la calificó como su heredera. Hoy, con los números en contra no dudó en jugarse su capital político para sustentar el proyecto impulsado por el PT.

La gran pregunta es si los esfuerzos del oficialismo serán suficientes para evitar un ballotage fijado para el 26 de octubre, un escenario que podría tener una cancha más pareja para la exposición pública de los candidatos.

#Brasil. Pronóstico Electoral: #3

Resultado:

Rousseff=44,3%; Neves=21,1%; Silva=32,1%; otros=2,5%

Pronóstico:

Pronostico - 20141002

Simulación:

Simulacion - 20141002

Comentario:

  • Nuevas encuestas: Ipobe (fecha: 29-09-2014).
  • Dilma Rousseff (Partido dos Trabalhadores) se mantiene en el primer lugar, sin novedades. Estimamos que podría obtener entre 39,1% y 49,6% de los votos.
  • Marina Silva (Partido Socialista Brasileiro) se mantiene en el segundo lugar, pero sigue una leve tendencia a la baja. Estimamos que podría obtener entre 27,7% y 37,1% de los votos.
  • Aécio Neves (Partido da Social Democracia Brasileira) permanece estable en el tercer lugar. Estimamos que podría obtener entre 16,4% y 24,8% de los votos.
  • Otros candidatos no suman una votación significativa. Estimamos que la sumatoria de su votación podría estar entre 1,0% y 4,2% de los votos.
  • Nota: el ‘Resultado’ muestra el resultado si la elección fuera hoy; ‘Pronóstico’ y ‘Simulación’ muestran el resultado el día de la elección.

#Brasil. Pronóstico Electoral: #2

Resultado:

Rousseff=43,8%; Neves=20,9%; Silva=32,7%; otros=2,6%

Pronóstico:

Pronostico - 20140930

Simulación:

Simulacion - 20140930

Comentario:

  • Nuevas encuestas: MDA (fecha: 28-09-2014), Vox Populi (fecha: 28-09-2014).
  • Dilma Rousseff (Partido dos Trabalhadores) se mantiene en el primer lugar, sin novedades. Estimamos que podría obtener entre 39,1% y 49,6% de los votos.
  • Marina Silva (Partido Socialista Brasileiro) se mantiene en el segundo lugar, pero sigue una leve tendencia a la baja. Estimamos que podría obtener entre 27,7% y 37,1% de los votos.
  • Aécio Neves (Partido da Social Democracia Brasileira) permanece estable en el tercer lugar. Estimamos que podría obtener entre 16,4% y 24,8% de los votos.
  • Otros candidatos no suman una votación significativa. Estimamos que la sumatoria de su votación podría estar entre 1,0% y 4,2% de los votos.
  • Nota: el ‘Resultado’ muestra el resultado si la elección fuera hoy; ‘Pronóstico’ y ‘Simulación’ muestran el resultado el día de la elección.