#Chile. La salida del Partido Comunista de la Nueva Mayoría

Publicado en La Tercera

En mi columna anterior planteé la necesidad del Partido Demócrata Cristiano de reconsiderar su pertenencia en la Nueva Mayoría. Argumenté que si la DC permanecía en la coalición tenía que aceptar formar parte de un consorcio liderado por un ala progresista (simbólicamente representada por el Partido Comunista) que en buena parte proponía e impulsaba reformas en contra de los principios de la falange, y a su vez arriesgarse a perder su nicho electoral en el centro ideológico a un nuevo movimiento político (potencialmente representado por Sentido Futuro) que podría perfectamente ocupar su lugar en las urnas como la primera preferencia de centro.

Esta notoria incomodidad se replica en el otro extremo de la coalición, con el Partido Comunista. Qué duda cabe que el PC no está a gusto. Mientras que la DC busca avanzar en la medida de lo posible, el PC busca recuperar terreno perdido a pasos agigantados. Esta es la esencia de la tensión entre ambos partidos. Es paradojal que puedan convivir en una coalición al tener perspectivas tan distintas sobre los mismos temas. Ejemplos sobran. Solo en la última semana se han enfrentado por la nulidad de la Ley de pesca, el derecho a huelga en la reforma laboral, y la fórmula de elección interna de los partidos políticos.

Por esta misma razón, cualquiera de los dos partidos probablemente se sentiría más cómodo sin el otro en la coalición. El problema es que ninguno de los dos ve los incentivos de abandonar una maquina electoral que funciona relativamente bien. En el caso de la DC, los beneficios de permanecer en la coalición son evidentes. Ha sido el partido más grande de la centro izquierda desde 1990, liderando a la coalición en número de senadores, diputados, alcaldes, y concejales desde la vuelta de la democracia. Para la DC, salir de la Nueva Mayoría implica aceptar un escenario nuevo e incierto.

El Partido Comunista tampoco quiere perder lo poco que ha ganado a costa de sangre, sudor y lágrimas. La sufrida historia entre el PC y la coalición de centro izquierda es razón en sí misma para querer mantener viva la relación. De hecho, la decisión de Volodia Teitelboim y Gladys Marín de no negociar con la Concertación en su momento es—en buena medida—lo que explica la prolongada ausencia del PC en el proceso de toma de decisiones. Desde 1990 a 2010, el partido fue un actor políticamente irrelevante y electoralmente testimonial. El partido solo comenzó a cobrar importancia cuando Guillermo Teillier negoció un pacto por omisión en las municipales de 2008.

La entrada oficial del PC a la coalición de centro izquierda en 2009 fue un salto cuántico para el partido. Paso de tener un puñado de alcaldes, a elegir tres diputados en 2009 (Hugo Gutiérrez, Lautaro Carmona y Guillermo Teillier), seis diputados en 2013 (se sumaron a los tres titulares reelectos: Daniel Núñez, Karol Cariola, y Camila Vallejo), y ocupar cargos en el gobierno (hecho que no sucedía desde los años de la Unidad Popular). Por lo anterior, se da por hecho que la postura del Comité Central es permanecer en la coalición. Sobre todo considerando que, junto a los dirigentes, muchos militantes también han aprobado el giro hacia lo práctico.

Ahora bien, lo anterior no quita que existan razones a favor de salir de la Nueva Mayoría. Efectivamente, una de ellas es ideológica. Como el engranaje más extremo dentro de una coalición fundamentalmente social demócrata, el PC por defecto pasa a ser el partido auto flagelante de la agrupación. En la práctica es difícil imaginar un escenario donde el PC logre imponer su agenda si debe negociar permanentemente con agentes del statu quo. Hay excepciones, como se evidencia en el actual gobierno, pero son pocas y para muchos dirigentes caen con cuentagotas. La renuncia de Cristián Cuevas al partido es en buena parte una reacción a este defecto estructural.

Otra razón para de salir de la Nueva Mayoría es netamente electoral. Los incentivos que tuvo el PC para negociar con la Concertación en 2009 fueron prácticos, pues con el binominal no le quedaba otra alternativa si querían acceder al poder. Pero esa barrera ya no existe. Con el sistema binominal en el retrovisor, y el proporcional en su lugar, será mucho más fácil ganar elecciones. Con la disminución del porcentaje de votos mínimo para obtener un escaño, no solo es probable que los titulares consigan la reelección, pero que además puedan entrar nuevos candidatos a competir mano a mano con los de la Nueva Mayoría.

El PC debe reconsiderar su pertenencia en la Nueva Mayoría. Al igual que la DC, salir de la coalición podría reconectar al partido con sus principios ideológicos. Pero a diferencia de la DC, el     PC tiene mejores prospectivas de aumentar su rendimiento electoral si compite por fuera. Si la DC compite por fuera, es amenazada tanto por Sentido Futuro como por la Nueva Mayoría. Si el PC compite por fuera, puede demarcar los límites de la competencia hacia el centro y quedar con toda la izquierda para sí sola. Es importante que el partido tome en cuenta que el escenario ha cambiado drásticamente, y actué en consecuencia.

#Peru. ¿Por qué el APRA tiene cuesta arriba esta elección?

Publicado en Perú Políticopor Ignazio de Ferrari y Stefan Bauchowitz

A lo largo de su carrera, Alan García ha mostrado una enorme capacidad para hacer campañas electorales exitosas. En casi 40 años de vida electoral, García ha resultado elegido en casi todas las elecciones en que ha participado. En 1978 fue elegido asambleísta para la Constituyente, en 1980 diputado, en 1985 presidente, y en 2006 nuevamente jefe de Estado. La única elección que perdió fue la presidencial de 2001, en la que sin embargo, sorprendió a todos al llegar a la segunda vuelta pese a iniciar la carrera desde muy atrás.

Sin embargo, esta elección se avecina distinta. Como reflejan las encuestas de las últimas semanas, su candidatura no despega y está estancada entre seis y ocho por ciento, muy lejos de pelear el pase a la segunda vuelta. Pero los problemas de García y su Alianza Popular, no se limitan solamente a las encuestas. A diferencia del pasado, el APRA ha perdido su posición de partido dominante en el Sólido Norte, su bastión histórico.

Cuadro 1

Vayamos por partes. Como muestra el cuadro de arriba, desde 1962, el APRA ha obtenido excelentes resultados en los tres departamentos que conforman el Sólido Norte histórico – La Libertad, Lambayeque y Cajamarca. En esta última región, los resultados no han acompañado al partido de la estrella desde los noventa, pero en La Libertad y Lambayeque, los resultados han seguido siendo notables (con excepción de la década perdida durante el fujimorismo). Con excepción de 1995 y 2000, el APRA ha sido siempre el partido más votado en los dos departamentos costeros. Igualmente importante, en la mayoría de elecciones el partido de la estrella ha obtenido ventajas importantes frente al partido que se ubicó en segundo lugar.

Cuadro 2

De las tres regiones que han conformado el Sólido Norte, sin duda la más importante ha sido La Libertad, cuna del fundador del partido, Víctor Raúl Haya de la Torre. El APRA ha ganado o ha pasado a la segunda vuelta en cuatro elecciones presidenciales – 1962, 1985, 2001 y 2006 – y en tres de ellas La Libertad ha sido instrumental. Como muestra el cuadro de arriba, si en 1962 Haya hubiera obtenido en La Libertad el porcentaje de votos que obtuvo en el resto del país, el candidato de Acción Popular, Fernando Belaúnde habría ganado la elección. De manera similar, si Alan García se hubiera hecho en 2001 y 2006 con el mismo porcentaje de votos en La Libertad que en el resto del país, Lourdes Flores – paradójicamente su aliada en 2016 – habría obtenido el pase a la segunda vuelta en ambas elecciones.

En resumen, el Sólido Norte y, en particular La Libertad, han sido determinantes para que el APRA pueda ser competitivo electoralmente. Sin embargo, en los últimos años el otrora bastión aprista se ha convertido en escenario de disputa de varios partidos.

El declive del Sólido Norte

Al APRA, los años no le han sentado bien. Como muestra el gráfico de abajo, el partido ha perdido posiciones en el tiempo, tanto a nivel nacional como en el norte. Si bien se recuperó tras la caída del fujimorismo, la imagen que se desprende es una de relativo declive. El hecho de que el APRA no haya sido el único partido tradicional afectado por el avance de los independientes y los outsiders no es más que consuelo de tontos.

APRA2

El deterioro electoral ha sido particularmente pronunciado desde que el APRA ganara la presidencia en 2006. En Lambayeque y La Libertad los resultados han sido decepcionantes, al punto de perder la alcaldía provincial de Trujillo en 2006, y la región La Libertad en 2014, ambos a manos de César Acuña. El candidato presidencial de Alianza para el Progreso (APP) es un rival directo de Alan García en la actual carrera presidencial, y le lleva una ventaja de alrededor de cinco puntos porcentuales.

Cuadro 3

Para el APRA, el problema del descenso electoral en el norte no es solamente la pérdida de votos propios, sino que esos votos han pasado a manos de la competencia directa. El caso de APP es el más obvio. Como muestra el Cuadro 3, APP se ha convertido en el principal rival del APRA en La Libertad y Lambayeque. APP gobierna Lambayeque desde 2010 y La Libertad desde 2014. El segundo partido con más presencia en ambas regiones es el fujimorismo (Fuerza Popular, FP), que obtuvo excelentes resultados en las elecciones generales de 2011 y en las provinciales y regionales de 2014 – en particular en Lambayeque.

Sin los votos mayoritarios de Lambayeque y, sobre todo, La Libertad, la elección se presenta cuesta arriba para la Alianza Popular. La pregunta es si podrá compensar la pérdida de votos en el norte con una mejora importante en otras regiones. ¿Traerá el PPC a la mesa los ansiados votos limeños?

DC: entre la espada y la pared

Publicado en La Tercera

La DC está entre la espada y la pared. Por un lado está el ala progresista de la Nueva Mayoría, que busca llevar a buen puerto un paquete de reformas estructurales que en principio incomodan a la DC, y por el otro lado está la nueva coalición de partidos de centro que busca absorber una proporción importante de votos que tradicionalmente han ido a la falange. Si la DC resiste la tentación de continuar en el gobierno, por medio de pactos electorales instrumentales y cargos de gobiernos asignados por cupos, y persigue una opción solitaria por fuera de la agrupación oficialista, propulsada por la amenaza electoral, arriesga perder su relevancia política.

La tensión entre la DC y el ala progresista de la coalición no es nueva. Existe desde al menos el gobierno de Patricio Aylwin, siendo más evidente en aquellos conducidos por el PS. Sin embargo, la evidencia sugiere que en vez de consolidarse y ser un aspecto positivo que enaltezca a la colectividad, la convivencia ha empeorado y se ha vuelto un elemento negativo que solo ha causado solo dolores de cabeza. El tira y afloje en las sedes partidarias, las arduas negociaciones en Valparaíso y La Moneda, y los post-data en la prensa, que siempre han caracterizado la convivencia entre la falange y su contra parte, se han vuelto más agresivas, más frecuentes, y mejor fundamentadas.

Ejemplos abundan. En su mayoría son dimes y diretes tranzados a viva voz a través de los medios. Incluso en una preocupante parte de las declaraciones del presidente de la DC, Jorge Pizarro, y del ministro del Interior, Jorge Burgos, se puede encontrar algún grado de molestia. Lo preocupante, en estos casos puntuales, es que teóricamente son las figuras que debiesen estar alienadas con, y no en contra de, la Presidenta. Pero probablemente fueron las palabras premonitorias del destacado operador político Gutenberg Martínez las que causaron más revuelo, cuando a solo cinco meses de la inauguración del gobierno sugirió que la coalición entre la DC y el resto de los partidos tiene fecha de vencimiento.

Lo anterior, por lo bajo, abre las puertas a una potencial salida de la DC de la coalición. Al menos condiciona su salida, en el contexto en que fueron hechas las declaraciones, al grado de molestia del partido. Y, qué duda cabe, la molestia es visiblemente alta. Una especia de agravante, a favor de la decisión de salir, es la actual conformación de partidos de centro que amenaza con romper con las filas tradicionales de la DC y rebautizar a sus votantes como propios. Es la primera vez que la DC realmente tiene este tipo de presión. En elecciones anteriores la falange era el partido favorito de los moderados, en un espectro con poca oferta. En las próximas elecciones, tendrán que elegir.

El problema con esta válvula de escape es que si la DC finalmente decide salir de la coalición, y competir por sí sola, es altamente posible que disminuya su relevancia política. Dado el nuevo sistema electoral, donde probablemente aumente el número de partidos, las elecciones serán significativamente más competitivas que en años anteriores, y enfrentar una elección nacional con una planilla reducida de candidatos es sencillamente un suicidio político. Ninguna partido solo obtendrá más votos que una coalición. La DC conoce está dinámica. De hecho es una de varias de las razones que decidió pactar con el PS para las próximas elecciones municipales.

La DC debe reconsiderar su permanencia en la Nueva Mayoría, sobre todo en el largo plazo. Debe modernizarse para salir al paso de la fuga de militantes. Debe repensar su estatuto partidario, de acuerdo a su patrón de militantes. Urge cerrar la brecha entre los dirigentes y los votantes DC. La errática actitud de la mesa es una razón perfecta para que sigan saliendo los que se sumaron al partido para hacer cambios reales, y no participar, contra su voluntad, en la eterna e infructífera lucha de poder. La DC debe repensar lo que busca como partido antes que sea demasiado tarde. A veces dar un paso atrás a tiempo, es mejor que avanzar a toda velocidad sin rumbo.

#Chile. El castigo

Publicado en La Tercera

Los datos de la última encuesta CEP sugieren que existe un rechazo transversal a la clase política, afectando tanto a aquellos que actualmente ocupan cargos de poder, como los que podrían hacerlo en un futuro cercano. La molestia de la gente es especialmente visible en dos áreas de profunda importancia. Por un lado, los datos sugieren que existe un rechazo sostenido a las autoridades y agrupaciones políticas tradicionales, sobre todo a aquellos que forman parte del gobierno y del poder legislativo. Por otro lado, muestra que el rechazo va acompañado de un castigo personalizado, particularmente enfocado en quienes han sido sindicados como candidatos presidenciales.

El 24% de aprobación a Bachelet no solo es simbólico por ser el segundo más bajo en la historia de la encuesta CEP (solo superado por el 22% de aprobación, por la misma presidenta, hace 4 meses), sino que además constituye un marcador natural alegórico de un problema más profundo, que escapa la responsabilidad del individuo como tal. Es improbable que la caída de la presidenta sea enteramente atribuible a ella. Hay un elemento imputable al contexto político e histórico en el cual se encuentra. Además del caso Caval, que sí constituye responsabilidad propia, Bachelet gobierna en un ambiente altamente hostil, donde los políticos están bajo más escrutinio que nunca antes.

Solo 10% de los encuestados aprueba de la labor de Chile Vamos (ex Alianza), y solo 13% aprueba de la labor de la Nueva Mayoría. Similar al récord alcanzado recientemente por la presidenta Bachelet, estos son los índices más bajos que ha visto la clase política desde 1990. Aquí también, es improbable que las coaliciones efectivamente estén haciendo su trabajo peor que antes. Sino que también son víctimas de un contexto, que directamente ayudaron a crear, en que es prácticamente imposible presentarse como una solución al problema. Para muchos, apoyar a una coalición política, en particular una compuesta por partidos tradicionales, es absurdo e irracional.

No pretendo construir una apología a las autoridades elegidas democráticamente que no han estado a la altura del partido, ni a las coaliciones que ayudaron activamente a cavar el hoyo en el cual hoy se encuentran. Pero es inevitable entender que tanto las principales autoridades del gobierno como las principales coaliciones políticas están sofocadas por una manta de culpa que hoy escapa su control. Sin aceptar su responsabilidad, no serán perdonados por la gente. Es clave entender esta premisa, pues implica que sin castigo, no habrá redención. Y, al parecer, la única forma de ser castigado, de forma real y permanente, es en las urnas.

Uno de los factores que le da peso a esa conclusión es la dramática caída de todos los candidatos presidenciales de la centro-izquierda. Por una parte, caen significativamente los candidatos emblemáticos Isabel Allende (-4%), y Ricardo Lagos Escobar (-5%); y por otra parte, cae escandalosamente el candidato del recambio, Marco Enríquez-Ominami (-9%). Sus caídas están directamente asociadas al rechazo de la clase política, de una forma u otra. Mientras que en el caso de los dos primeros es indirecto (la gente rechaza sus aspiraciones de poder), el caso del tercero es directo (la gente rechaza su asociación al financiamiento irregular de su campañas).

Estos datos son preocupantes y lapidarios. Históricamente, el candidato que lidera las encuestas en abril del año anterior a la elección presidencial acaba siendo el abanderado de su sector. A solo cuatro meses de ese hito, no hay un favorito. Con el gobierno de capa caída, y con Allende, Lagos Escobar, y Enríquez-Ominami a la baja, es difícil anticipar un escenario positivo para la centro-izquierda. Si no existe una rearticulación coordinada, desde las altas esferas de poder de la coalición, tanto desde La Moneda como de los grupos de resistencia de las facciones más resistentes a la agenda progresista, no hay forma de eliminar la posibilidad de una debacle electoral en contra.

Entonces, la pregunta es, quién capitaliza sobre la caída de la centro-izquierda. La respuesta está en los mismos índices de la encuesta: Giorgio Jackson. El diputado de Revolución Democrática logró captar una parte importante de las preferencias de quienes anteriormente apoyaron a Allende, Lagos Escobar, o Enríquez-Ominami. No solo representa la renovación de la izquierda, sino que también el sector de políticos honestos, percibido a esta altura como una parte minoritaria. Estas son buenas noticias para el legislador de RD, salvo por el hecho de que no puede optar por avanzar en su carrera, en una candidatura presidencial, o senatorial, hasta cumplir los 35 años de edad.

Si bien Jackson puede utilizar el capital político a su favor, como para presionar al gobierno en el ámbito legislativo, o cimentar su plataforma política para proyectos electorales en el mediano plazo, queda tiempo. Por ahora, se abre un vacío de poder importante en la centro-izquierda, ante el cual, el gobierno debe trabajar con mayor intensidad sobre la agenda política para restaurar la confianza en la gente, mientras que las coaliciones y partidos de centro-izquierda debe encontrar una forma de limpiar la imagen de sus candidatos actuales, o bien comenzar a pensar en levantar a candidatos nuevos, ajenos a los problemas de los actuales.

#Argentina. Análisis Definitivo: Encuestas Primera Vuelta, 2015

Hay una sensación generalizada de que las encuestas no le apuntaron a la elección. Eso no es tan cierto, al menos no en la magnitud que se le atribuye. Un análisis detallado a las encuestas de cada una de las principales encuestadoras nacionales revela información sumamente relevante y contradictorio a lo que se ha mostrado en los medios. Si bien las encuestadoras no estuvieron perfectas, no estuvieron mal tampoco. La gran mayoría estuvo dentro de uno o dos puntos de su margen de error. Algunos podrán considerar aquello una falla de proporciones por parte de las encuestadoras. Sin embargo, objetivamente, sigue siendo bueno a nivel comparado, sobre todo considerando las fallas épicas de las encuestas en las recientes elecciones de Colombia y Reino Unido.

En anticipación a la primera vuelta de Argentina 2015 mostramos en éste artículo (pinchar aquí) detallando el pronóstico final de cada encuestadora que hizo trabajo de campo durante el ciclo electoral.  También incluimos el pronóstico final de Tresquintos.com. Nuestra opinión es que el pronóstico final de cada encuestadora y el pronóstico final de Tresquintos.com son comparables, dado que ambas buscan contestar la misma pregunta: “qué porcentaje de votos recibirá cada candidato?”. Para otros ese un tema debatible, como he analizado en muchas oportunidades. De cualquier forma, al final de este artículo muestro que el pronóstico de Tresquintos.com fue mucho mejor que el promedio de las encuestas, o que cualquier encuesta elegida al azar.

Para empezar, es importante recordar el pronóstico final de cada encuestadora. La siguiente Tabla muestra el porcentaje de votos que cada encuestadora pronóstico por cada candidato en su última encuesta. Ahora bien, la Tabla solo muestra el porcentaje de votos pronosticado para los tres candidatos más relevantes (Scioli, Macri, y Massa), y la suma de los otros tres (Stolbizer, del Caño, y Rodríguez Saá). Esto tiene sentido, dado que los “Otros” no eran un proporcion relevante por sí solos, pero sí juntos. A su vez, la Tabla esta dividida entre las encuestadoras que hicieron el pronóstico antes de las elecciones PASO, y las encuestadoras que lo hicieron despues. Al final de la Tabla esta el pronóstico de Tresquintos.com, y el resultado final de la elección.

1 - Pronosticos

En la siguiente Tabla muestro el error relativo de cada pronóstico. Esta cifra sencillamente corresponde a la resta entre el pronóstico y el resultado final. Este número es negativo si el pronóstico fue más bajo que el resultado final y es positivo si el pronóstico fue más alto que el resultado final. Los datos claramente muestran que a medida que avanzo la elección las encuestas tendieron a sobre estimar a Scioli, y que constantemente subestimaron a Macri. A su vez, las encuestas sub estimaron a Massa solo antes de las elecciones PASO, pero después lo sobre estimaron. Los votos de los otros candidatos siempre fue mayor al resultado final. Es decir, las encuestas, y Tresquintos.com, estimaron erroneamente, que eran más relevantes de lo que en verdad fueron.

2 - Error Relativo

Para faciltar el análisis, en la siguiente Tabla muestro el error absoluto de cada pronóstico. Esto es sencillamente el valor absoluto de la resta entre el pronóstico y el resultado final. Este número encapsula el error total sin considerar el margen de error. Esto es lo que en definitiva rebate la idea de que las encuestadoras estuvieron mal. Consideremos por un segundo que todas las encuestas tienen un margen de error de 3%. Si restamos 3.00 de todas las cifras en la Tabla, muchas de las encuestas pre- y post-PASO estarían dentro del margen de error para Scioli (o bastante cerca de ese margen), y la mayoría de las encuestas post-PASO estarían dentro del margen de error para Massa, y para los otros. Ante esta realidad, lo que realmente distorsionó los pronósticos fue la sorpresiva votación para Macri.

3 - Error Absoluto

Lo anterior da una idea sobre el error de cada encuesta, pero falta un componente importante en este análisis: la perspectiva comparada. La siguiente Tabla muestra el error total (la suma de los errores de todos los pronósticos) y el error promedio (la suma de los errores de todos los pronósticos, dividido por el número de pronósticos) de cada encuestadora, y el de Tresquintos.com. Mientras más bajo son estos errores, mejor. A simple vista, es evidente que las encuestas más viejas tienen mayor error que las encuestas nuevas. Solo sorprende la encuesta Wonder, que tuvo un excelente pronóstico, pero probablemente debido más a suerte que otra cosa, dado su distancia de la elección. Pero el promedio de las encuestas post-PASO superó con creces al promedio de las encuestas pre-PASO.

4 - Error Especifico

Si una persona (un ciudadano al azar) hubiese querido saber el resultado de la elección con certeza, en un escenario donde tuviera que elegir entre una encuesta al azar o una agregadora de encuestas (en este caso Tresquintos.com) le hubiese convenido confiar más en Tresquintos.com que en una encuesta al azar. El razonamiento es el siguiente. Dado que es probable que la persona no conozca los detalles metodológicos de la encuestas, hubiese tenido la misma probabilidad de seleccionar la peor encuesta que la mejor encuesta. En este caso, es preferible elegir a la agregradora, dado que en 100% de los casos rinde una cifra entre la peor y la mejor encuesta, pero mucho más cercano al resultado final. En este caso solo dos encuestas tuvieron un mejor pronóstico que Tresquintos.com.

#Chile. Florecimiento de partidos

Publicado en La Tercera

La inminente inscripción de Amplitud (liderado por Lily Pérez) y Ciudadanos (liderado por Andrés Velasco) como partidos políticos llama la atención por varias razones. Principalmente porque sus líderes se desarrollaron y se consolidaron dentro de partidos y entre políticos que ahora rechazan. Lily Pérez toma la misma distancia de Chile Vamos que Velasco toma de la Nueva Mayoría. Pero sus decisiones de emigrar también levanta preguntas. ¿Por qué Lily Perez y Velasco deciden emprender un nuevo rumbo, y por qué lo hacen ahora, y no antes? ¿Hay algo en particular que está ocurriendo por primera vez que les hace creer que podrían estar mejor por fuera que por dentro?

Lo de Lily Pérez y Velasco no es nuevo. No son los primeros en renunciar a partidos tradicionales para fundar sus propios tiendas. Son varios. Entre ellos, Marco Enríquez-Ominami, quien se fue del PS para fundar el PRO; Alejandro Navarro quien se fue del PS para fundar el MAS; y Fernando Flores, quien se fue del PPD para fundar Chile Primero. Otro ejemplo notorio es el del ex senador Adolfo Zaldívar, quien abandonó la DC, junto a cinco diputados, para hacerse cargo del PRI. Todos ellos no solo se fueron de los partidos que los vieron crecer, sino que además compitieron directamente en contra de ellos en elecciones subsiguientes.

Para muchos es difícil comprender exactamente lo que los llevó a tomar esas desiciones. Por suerte, para ellos, hay rigurosos estudios que explican los incentivos a formar partidos nuevos. Un incentivo es si hay un clivaje sociológico que traslada las preferencias de los votantes hacia un nuevo nicho. Otra razón es si hay un cambio en las reglas electorales que genera oportunidades que antes no existían. Naturalmente, la razón más fuerte para explicar por qué nacen partidos es cuando ambos incentivos ocurren simultáneamente, es decir cuando hay un traslado de preferencias de votantes mientras que hay un cambio en las reglas electorales.

En Chile, el primer incentivo (el clivaje sociológico) viene sucediendo desde al menos la elección de 2009. MEO y Navarro identificaron bien ese momento, cuando abandonaron sus partidos para seguir caminos propios. A diferencia de Flores y Zaldívar, que fueron oportunistas en sus traslados de partido, los líderes del PRO y el MAS leyeron bien el cambio que estaba ocurriendo en la sociedad. En ese mismo año la caída sostenida de preferencias a favor de partidos tradicionales había comienzo su declive más fuerte, impulsado por la sensación de desgaste de la Concertación. Si bien ambos pudieron dejar plasmadas sus ideas, no pudieron materializarlas político.

Parte de la razón del fracaso de MEO y Navarro fue que el clivaje sociológico no fue suficiente para propulsarlos al poder. Sin un cambio en las reglas electorales, es prácticamente imposible entrar al sistema. El ejemplo más notorio de aquello se dio en la elección de 2013, cuando la lista electoral de MEO fue apabullada en las legislativas (sin contar el caso de Mirosevic que ganó por su conocimiento personal en Arica), algo que Navarro había previsto y como tal negociado para competir por dentro de la Nueva Mayoría. Lo anterior consolida la idea de que es prácticamente imposible entrar en un sistema político bloqueado por reglas electorales — a pesar de las preferencias de votantes. 

Ahora bien, el reciente cambio de las reglas electorales cambia todo el escenario. En presencia de un traslado de preferencia de los votantes desde partidos tradicionales a partidos nuevos y hacia un sistema más proporcional y representativo, podemos anticipar que no solo nazcan una gran cantidad de partidos, sino que además encuentren grados de éxito en elecciones que antes eran imposibles. En esencia, esto explica el éxodo de Lily Pérez y Velasco de sus antiguas tiendas, y el nacimiento de Amplitud y Ciudadanos. Antes de estas transformaciones estructurales (sociológicas e institucionales) habrían difícilmente tenido prospectivas de crear partidos con opciones reales de ganar elecciones. 

Pero no son los únicos. Hay evidencia de un florecimiento de partidos en todas partes del país. Hay de todos los colores. Van desde los conocidos (Izquierda Autonóma, Revolución Democrática) a los que están basado en ciertos temas (ANDHA, Walmapuwen), a los que están enfocados en ciertas regiones (Partido Regionalista de Magallanes, Somos Aysén), a los que están fundados en ideas extremas (Izquierda Ciudadana, Orden por mi Patria). Sin embargo, como sucedió con el PRO y el MAS, solo tendrán éxito los que estén basados tanto en el clivaje sociológico como en la estrategia electoral. Partidos que se muevan solo por uno de los incentivos difícilmente sobrevivirán más de una elección.

A su vez, los grandes perdedores serán los partidos tradicionales. Desde 1990 han obtenido más de 90% de los votos y escaños. Cualquier entrada de otros partidos les afecta directamente. A medida que aumenta la fragmentación del sistema, aumenta la probabilidad de partidos nuevos de ganar, y baja el porcentaje de apoyo a los partidos tradicionales. Esto explica por qué los legisladores de las dos grandes coaliciones han buscado poner trabas para la entrada de partidos nuevos. Entre ellas, subir el porcentaje de firmas necesario para constituirse. Sin embargo, sus esfuerzos podrían resultar en vano. Sobre todo si la gente percibe esa estrategia como una ambición de mantener el poder. En ese caso, naturalmente votarán por uno o más de los partidos nuevos.

#Argentina. Resumen encuestas 2014-2015

El siguiente cuadro muestra todas las encuestas relevantes del ciclo electoral 2014-2015. Por relevantes nos referimos a dos cosas en particular. Primero, que tengan una reputación imparcial; segundo, que hayan medido la intención de voto de los tres principales candidatos, Scioli, Macri y Massa. En total, registramos 88 encuestas con un promedio de 1,695 personas entrevistadas. Las encuestadoras con más encuestas fueron Managment & Fit (10), Raul Aragón & Asociados (10), y González y Valladares (9).

todo1

El segundo cuadro muestra las encuestas que usamos para realizar el pronóstico final. En esencia, tomamos todas las encuestas que se hicieron despúes de las PASO (9 de Agosto, 2015). Esto se refleja en los pronósticos de nuestro sitio, dado que entre el primer y el quinto pronóstico utilizamos todas las encuestas disponibles, mientras que entre el sexto y el octavo pronóstico solo utilizamos encuestas post-PASO. En total, registramos 21 encuestas con un promedio de 1,976 personas entrevistadas.

postpaso

El cuadro final muestra el último pronóstico de cada encuestadora. Esta es la última encuesta que realizaron durante el ciclo 2014-2015. Evidentemente las encuestas más viejas reflejan otra realidad y a ésta altura están obsoletas. Sin embargo, las encuestas post-PASO están dentro de dos meses de la elección, y como tal pueden ser interpretadas como su mejor predicción, sobre todo considerando que la gran mayoría hizo varias encuestas antes de entonces. Al final del cuadro incluimos nuestro pronóstico, para efecto de comparación.

pronostico

#Argentina. Pronóstico Electoral: #9

Resultado:

Scioli=39,8%; Macri=29,7%; Massa=19,6%; otros=10,8%

Pronóstico:

Pronostico - 20151019(1)

Simulación:

Simulacion - 20151019(1)

Comentario:

  • Resumen: La semana pasada Scioli alcanzó más de 40% de los votos con una diferencia de 10% sobre Macri. Aquello le permitía ganar en primera vuelta. En nuestro pronóstico de hoy día, mostramos a Scioli en 39,8%, con una distancia de 10% arriba de Macri. Es probable que Scioli gane en primera vuelta.
  • Encuestadoras (encuestas): CEOP (1), Giaccobe & Asociados (1), IPSOS (1), Managment & Fit (1), Raúl Aragón & Asociados (1).
  • Daniel Scioli (Frente para la Victoria) se mantiene en el primer lugar. Estimamos que podría obtener entre 37,7% y 41,9% de los votos.
  • Mauricio Macri (Cambiemos) se mantiene en el segundo lugar, pero a más de 10% de Scioli. Estimamos que podría obtener entre 27,6% y 31,7% de los votos.
  • Sergio Massa (Una Nueva Alternativa) mantiene el tercer lugar. Estimamos que podría obtener entre 17,9% y 21,4% de los votos.
  • Otros candidatos (Margarita Stolbizer, Adolfo Rodríguez Saá, y Nicolás del Caño) suman una votación significativa. Estimamos que la sumatoria de su votación podría estar entre 9,5% y 12,1%.
  • Nota: Solo mostramos datos de encuestas post-PASO.
  • Nota 1: ‘Resultado’, ‘Pronóstico’ y ‘Simulación’ muestran el resultado si la elección fuera hoy.
  • Nota 2: Para preguntas frecuenets sobre nuestros métodos, pinchar aquí.

#Chile. Viabilidad de la Nueva Constitución

Publicado en La Tercera

La Presidenta finalmente anunció el cronograma que utilizará para formular una nueva constitución.

Entre octubre y marzo de 2015 habrá un proceso de educación cívica. Entre marzo y octubre de 2016 habrá una serie de diálogos ciudadanos para definir el contenido. En el segundo semestre de 2016, la presidenta recibirá esas definiciones. En 2017 redactará una propuesta en base a ellas y lo enviará al congreso. A su vez, el congreso de 2018-2022 será el encargado de definir el mecanismo mediante el cual se apruebe o rechace la propuesta.

Las alternativas de mecanismo que propuso la presidenta son una Asamblea Constituyente, una Comisión Bicameral, una Convención Constituyente, y un Plebiscito. En las tres primeras alternativas, y de acuerdo la regulación interna de cada una, se podrá modificar todo, parte o nada de la propuesta. En la última alternativa (el plebiscito), la gente solo podrá votar a favor o en contra de la propuesta. La última alternativa también constituye el paso final de las primeras tres alternativas.

Uno de los escollos para la presidenta es que actualmente se requieren dos tercios del Senado y de la Cámara de Diputados para aprobar la propuesta, y no los tiene. Por ende, durante el segundo semestre de 2016 buscará reducir ese quórum a tres quintos para que el congreso de 2018-2022 pueda decidir sobre el mecanismo sin los poderes de veto que existen hoy día. Para materializar esta reforma, sin embargo, la presidenta sigue necesitando dos tercios de la legislatura actual.

Lo interesante, entonces, es analizar es si existe viabilidad legislativa para inaugurar una nueva constitución bajo este cronograma. En este sentido lo crucial es el proceso político que Bachelet deberá conducir para reemplazar los dos tercios por los tres quintos. Si la presidenta no logra bajar el quórum, no podrá seguir con el cronograma. Es así de simple. Podrá redactar una nueva constitución, pero no la podrá inaugurar. O bien, será igual de difícil que siempre.

Parece ser es un problema matemático. La nueva constitución depende, en principio, de la proporción de legisladores que está de acuerdo con debatir el tema en un marco en que se podría aprobar la propuesta con tres quintos partes del congreso. En este momento la presidenta necesita dos tercios para aquello, es decir 25 senadores y 80 diputados. El problema es que solo tiene 21 senadores y 67 diputados – suponiendo que todos ellos están alineados con la propuesta.

A primera vista parece que la presidenta se metió en un zapato chino, pues es igual de difícil bajar el quórum de dos tercios a tres quintos que promulgar una nueva constitución. Parecen no existir mayores incentivos de bajar el quórum si se está en contra de una nueva constitución. En principio, los que están a favor de una reforma constitucional, y no una nueva constitución, están en contra de bajar el quórum. Ergo, la propuesta de la presidenta es inviable.

Ahora bien, el diablo está en los detalles. La apuesta de Bachelet parece estar fundamentalmente enfocada en la etapa de educación cívica. Si este proceso forja un arrastre en el inconsciente colectivo a favor de la nueva constitución, podría también volcar la disposición de parte de la actual oposición. Si la gran mayoría de la gente se convence que una nueva constitución es necesaria, cualquiera en contra de idea quedaría inmediatamente offside.

En esa línea no sería extraño que surgieran incentivos para votar a favor de debatir (bajo el marco de los tres quintos) para partidos que tradicionalmente han estado en contra. Aquí me refiero en general a los partidos de derecha, y en particular a Renovación Nacional. RN puede jugar un rol importante en la inauguración de la nueva constitución, principalmente porque puede aportar con los votos para bajar el quórum, y como tal potenciar su influencia sobre la nueva carta, y su arrastre electoral en 2017.

En resumen, la nueva constitución es solo viable si se logra bajar el quórum de dos tercios a tres quintos. A su vez, lo anterior es solo viable si RN compromete sus votos. Todo esto es una apuesta de Bachelet, que depende del éxito del proceso de educación cívica. Y como toda apuesta, puede ganar o perder. Si el proceso educativo es exitoso para ella, habrá una presión importante de la gente para que los candidatos se manifiesten a favor de un debate, y como tal de una nueva constitución.

#Colombia. Elecciones Locales: El Fin de una Era

Treinta y tres millones de colombianos tendrán opción de votar en las elecciones locales el próximo 25 de octubre. Con más de 114,000 candidatos aspirando liderar municipios y departamentos desde gobernaciones, alcaldías municipales, asambleas departamentales, concejos, y juntas de acción local, estas elecciones batirán los records de participación de candidatos inscritos. Los comicios, sin embargo, revisten de mayor interés por otras razones. Primero, porque la reconfiguración de poderes políticos locales influirá las posiciones de los colombianos frente a los acuerdos de paz que se logren con la guerrilla de FARC en La Habana, acuerdos que deberán ser refrendados mediante un mecanismo representativo/participativo – aun por establecer. Y segundo, debido a la alta probabilidad de que las votaciones marquen un nuevo ciclo electoral.

Tres fenómenos en desarrollo prometen alterar el orden político vigente: el debilitamiento de la izquierda, el encumbramiento del partido Cambio Radical, y el debut del uribismo a nivel local.

La izquierda recibirá un revés enorme de perder la alcaldía de Bogotá tras 12 años de gobierno consecutivo. Dos tipos de evidencia le auguran unos comicios complicados. Primero, una tendencia decreciente del respaldo capitalino después de la contundente victoria de 2003, cuando el principal partido de izquierda, el Polo Democrático Alternativo, obtuvo el 46.3% de los votos. En 2007, el Polo volvió a ganar, si bien con una votación menor, 43.7%, mientras que en 2011, el movimiento Progresistas del actual burgomaestre, Gustavo Petro, retuvo el despacho con apenas el 32.2% de los sufragios. Según encuestas recientes la destorcida continúa, al punto que esta vez habrá relevo en el Palacio de Liévano. La candidata del Polo para la alcaldía de Bogotá, Clara López, no figura como favorita en la intención de voto de ninguna de las encuestas realizadas durante las últimas 10 semanas – ni tampoco como segunda. Además, la alianza de López con el alcalde Petro no sumará votos de opinión. Petro tiene un 57% de imagen desfavorable entre los bogotanos (Ipsos 01/08/2015), y el 64% de éstos desaprueban su gestión (Gallup 01/07/2015). Como si fuera poco, el 80% de aquellos que afirman haber votado por él en las pasadas elecciones sostiene que su desempeño estuvo por debajo de las expectativas (Ipsos 01/08/2015). En breve, Petro es un aliado radioactivo.

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Otro fenómeno importante es el debut del Centro Democrático en elecciones locales. El partido del ex-mandatario, Álvaro Uribe Vélez, presidente, fundador y orientador de esta colectividad se estrena en una coyuntura política que le es singularmente adversa. Por un lado, el apretón de manos estrechado entre el presidente Santos y el líder de las FARC el pasado mes de septiembre en Cuba, sumado al anuncio histórico de firmar la paz en menos de seis meses, ha generado un momentum muy oportuno a favor de la apuesta del gobierno por la paz. Según datos recolectados por el CNC (07/10/2015) tras estos eventos, el 57% de los colombianos cree que el país va por buen camino, y el 59% tiene una imagen favorable del presidente Santos (las cifras en julio eran 32% y 41%; respectivamente). Además, el 65% se siente optimista frente a los diálogos de paz, el 73% dice aprobar la decisión del presidente de abrir dichos diálogos con la guerrilla, y el 79% sostiene que personalmente aprobaría los acuerdos de paz si de él/ella dependiera. Este creciente respaldo de la opinión al proceso reduce el espacio y la eficacia electoral del Centro Democrático, principal opositor del gobierno – y de las negociaciones. Aún más preocupante para el uribismo es que el optimismo de parte importante de la opinión respecto al fin del conflicto armado hace del eje de su estrategia electoral – el discurso beligerante, anti-subversivo – un medio obsoleto como mecanismo de movilización de los votantes hacia sus propuestas y candidatos. En resumen, la paz hoy es costosa para el Centro Democrático, electoralmente hablando.

Como si esto no bastara, el Centro Democrático en su condición de partido nuevo, opositor y minoritario, se ha visto prácticamente privado de “mermelada” para vigorizar sus campañas – “mermelada” es el colombianismo con que popularmente se denomina la práctica de movilizar el voto clientelar. Si el uribismo a punta de carisma es capaz de replicar los resultados alcanzados en las elecciones parlamentarias de 2014, (fue el segundo partido más votado para el senado, logrando casi un 20% de representación) su relevancia y continuidad estarán sólidamente resguardadas. Las encuestas, sin embargo, no vaticinan esto. De las 20 principales ciudades del país, el Centro Democrático lidera ampliamente las intenciones de voto solo en dos: Medellín y Manizales. La primera representa la base electoral de Uribe Vélez, y la segunda es la capital departamental de donde es oriundo, y ha hecho gran parte de su carrera política, el excandidato presidencial, Oscar Iván Zuluaga, actual director del partido.

Si los horizontes para la izquierda y el uribismo son oscuros, para quien luce prometedor el panorama es para Cambio Radical – partido del actual vice-presidente, Germán Vargas Lleras. Esta colectividad, de hecho, se perfila como la vencedora de los comicios. De las 10 ciudades más importantes hoy Cambio Radical gobierna en una, pero según sondeos del CNC, con candidatos propios y por medio de alianzas locales es probable que gane en al menos tres (Bogotá, Barranquilla, Cúcuta), y dispute reñidamente otras cinco (Cali, Ibagué, Soledad, Armenia y Tunja). De ratificarse estas tendencias en las preferencias ciudadanas el próximo 25 de octubre, Cambio Radical dejará de verse como el socio minoritario del actual gobierno de coalición que lidera La Unión Social Nacional de Santos, y se convertirá en el partido favorito para gobernar el próximo cuatrienio en derecho propio. Vargas Lleras, quien vox populi, es firme candidato a la presidencia en 2018, fue denunciado recientemente ante el Concejo Nacional Electoral desde la coalición misma por hacer proselitismo.

En resumen, las elecciones locales recalibrarán las fuerzas políticas colombianas. El debilitamiento de la izquierda, aunado a la adversa coyuntura que los avances en el proceso de paz encarnan para el uribismo, apuntan a que en estos comicios los extremos del espectro político obtendrán votaciones modestas. El centro, por el contrario, flexible, amorfo, y poco ideológico crecerá. En este espacio, la aproximación de Cambio Radical como relevo inminente del Partido de La U agitará el banderazo que selle el inicio del nuevo ciclo.

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