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¿Cambio de Gabinete?

Todos los dardos apuntan a un bajo índice de apoyo a Piñera en la encuesta Adimark de Mayo 2011. Tras 3 meses de un bajo apoyo en las encuestas, no hay duda que la contingencia esta afectando de sobremanera al gobierno. Esto no es más que un reflejo de la inhabilidad de La Moneda para producir resultados visibles. Por eso, el efecto de la encuesta de Mayo (2011) podría cambiar drásticamente el curso del gobierno.
 
Mi vaticinio es que podría haber un cambio de gabinete. Esta predicción está hecha en base a que hay ciertos ministros que no pueden salir del gabinete:
 
  • Andrés Allamand (entró a Defensa desde el Senado con un compromiso de seguir hasta el final del gobierno), Evelyn Matthei (entró a Trabajo desde el Senado con un compromiso de seguir hasta el final del gobierno), Laurence Golborne (tiene el nivel de aprobación más alto del gabinete), Joaquín Lavín (tiene el segundo nivel de aprobación más alto del gabinete), Felipe Larraín (es raro cambiar al ministro de Hacienda a mitad de gobierno), Alfredo Moreno (Relaciones Internacionales no es una cartera pólemica, y su cartera ha tenido la mejor aprobación sectorial en encuestas), José Antonio Galilea (Agricultura no es una cartera polemica), Felipe Kast (es protegido de la UDI), Felipe Bulnes (tiene una buena percepción en la opinión pública), Rodrigo Pérez (en Abril reemplazó a Magdalena Matte en Vivienda), Pedro Pablo Errázuriz (en Enero reemplazó a Felipe Morandé en Transporte).

Entre los ministros que quedan, podrían haber 2 tipos de cambio de gabinete, dependiendo del porcentaje de apoyo a Piñera en la encuesta:

  • Entre 35%-40%. La aprobación tendría continuidad en relación a meses pasados. En este caso Piñera tendría que la desición de reemplazar a los sectores de su gobierno que han estado bajo escrutinio público en los últimos meses. Aquí mi predicción es un cambio de gabinete sectorial. Podría salir María Ignacia Benítez de la Comisión Nacional de Medio Ambiente,  Carolina Schmidt del Servicio Nacional de la Mujer, Hernán de Solminihac de Obras Públicas o Jaime Mañalich de Salud.
  • Bajo 35%. La aprobación sería significativamente más baja en relación a meses pasados. En este caso Piñera tendría que tomar desiciones para reparar algo que un simple enroque de ciertos sectores de su gobierno no podría lograr. Aquí mi predicción es un cambio de gabinete político. Podría salir Rodrigo Hinzpeter de Interior, Cristian Larroulet de la Secretaría General de la Presidencia o Ena Von Baer de la Secretaría General de Gobierno.
 

¿Cuánto sabes de HidroAysén?

OK, esta es mi hipótesis:

  • La aprobación presidencial de Piñera es condicional a la opinión de la gente sobre HidroAysén. A la vez, la opinión de la gente sobre HidroAysén es condicional a la cantidad de información que tienen.

Aceptar esta hipótesis–en la forma en que esta planteada arriba, es prácticamente imposible. Necesitaríamos algo que no tenemos: una encuesta representativa sobre la opinión de la gente en cuanto a (1) % de apoyo al proyecto HidroAysén y (2) nivel de información sobre el proyecto HidroAysén.

Todas las encuestas disponibles (Encuesta sobre Percepción y Actitudes, Fundación Aysén Futuro, IPSOS, entre otras), comparten un mismo problema. Primero, los que tienden a hacer las encuestas son los grupos que se movilizan en contra de la represa. Esto es especialmente verdad para encuestas hechas previo a Mayo 2011. Y segundo, las preguntas están sesgadas para manifestar una opinión en contra. Esto es un efecto directo de la influencia de la prensa, que tiende a naturalmente subrayar la posición en contra de HidroAysén).

Por ejemplo, la encuesta IPSOS pregunta: ¿Está usted a favor o en contra de la construcción de las centrales hidroeléctricas en la Región de Aysén? Mi opinión es que un ciudadano al azar la entiende como si centrales hidroeléctricas son negativas de por si. Sobre todo después de la campaña negativa en contra de la central termoeléctrica Barrancones. Mi punto es que cualquier pregunta que infiera una acción de intervenir la naturaleza va recibir más respuestas en contra que respuestas a favor.

La única encuesta que encontré que contiene ambas preguntas (la opinión de la gente sobre el proyecto HidroAysén y su nivel de información) es de La Tercera (15.05.2011). En la edición de Reportajes se muestra que 74% de la población esta en contra del proyecto. Pero de la muestra total, solo el 49% de la gente esta informada de los beneficios que trae HidroAysén, mientras que el 51% declara no saber (47% no los conoce y 4% no sabe o no contesta la pregunta).

(En esta columna solo me refiero a problemas que consideran la parte formal de encuestas. Hay que mantener en mente que todas las encuestas mencionadas aquí son telefónicas con muestras bajas (bajo N) que sufren de limitaciones).

Hoy día la hipótesis que premia es que la aprobación presidencial bajará porque Piñera permitió que se construyera la central. Pero, los que infieren esta asociación se están saltando un paso crucial: establecer la naturaleza de la asociación entre variables. Hasta donde yo se, no existe una asociación significativa entre aprobación y respaldo ejecutivo a proyectos privados.

La hipótesis alternativa que propongo aquí es que la gente bien puede estar en contra de HidroAysén, pero no en contra del Presidente. Si la gente entiende que el proyecto no depende del ‘dedazo ejecutivo’, y esta enmarcado dentro de reglas institucionales, buscarán que el Presidente detenga el proyecto como favor, no como obligación. Ahora bien, si Piñera no detiene el proyecto, no lo responsabilizarán; responsabilizarán el sistema.

En lo que sigue propongo un modelo para evaluar la viabilidad de la hipótesis alternativa.

Cuando leamos las encuestas de Mayo, habrán tres alternativas para Piñera: podrá subir, mantener o bajar su nivel de popularidad. Bajo este supuesto, hay seis combinaciones de interés, suponiendo que otros factores se mantienen constante. (Aquí hago el supuesto que otros hechos políticos no tienen mayor influencia sobre opinión pública por sí solos, e.g. caso Kodama).

Modelo 1. Combinaciones posibles, suponiendo que a la gente tiene alta información sobre el proyecto HidroAysén, y que sí les importa la posición de Piñera sobre HidroAysén:

  1. SUBE la APROBACIÓN. Los chilenos tienen alta información sobre HidroAysén; sí les importa la posición de Piñera sobre HidroAysén. Si la aprobación sube significativamente (se mueve fuera de +3%), es porque los chilenos tienen una fuerte opinión a favor de HidroAysén, y premian al Presidente por seguir adelante con el proyecto.
  2. SE MANTIENE la APROBACIÓN. Los chilenos tienen alta información sobre HidroAysén; sí les importa la posición de Piñera sobre HidroAysén. Si la aprobación se mantiene significativamente (se mueve dentro de ±3%), es porque los chilenos tienen una fuerte opinión a favor o en contra de HidroAysén, pero no responsabilizan a Piñera por no detener el proyecto.
  3. BAJA la APROBACIÓN. Los chilenos tienen alta información sobre HidroAysén; sí les importa la posición de Piñera sobre HidroAysén. Si la aprobación baja significativamente (se mueve fuera de -3%), es porque los chilenos tienen una fuerte opinión en contra de HidroAysén, y castigan al Presidente por seguir adelante proyecto.

Modelo 2. Combinaciones posibles, suponiendo que a la gente tiene baja información sobre el proyecto HidroAysén, y que sí les importa la posición de Piñera sobre HidroAysén:

  1. SUBE la APROBACIÓN. Los chilenos tienen baja información sobre HidroAysén; sí les importa la posición de Piñera sobre HidroAysén. Si la aprobación sube significativamente (se mueve fuera de +3%), es porque los chilenos tienen débil opinión a favor de HidroAysén, y premian al Presidente por seguir adelante con el proyecto.
  2. SE MANTIENE la APROBACIÓN. Los chilenos tienen baja información sobre HidroAysén; sí les importa la posición de Piñera sobre HidroAysén. Si la aprobación se mantiene significativamente (se mueve dentro de ±3%), es porque los chilenos tienen una débil opinión a favor o en contra de HidroAysén, pero no responsabilizan a Piñera por no detener el proyecto.
  3. BAJA la APROBACIÓN. Los chilenos tienen baja información sobre HidroAysén; sí les importa la posición de Piñera sobre HidroAysén. Si la aprobación baja significativamente (se mueve fuera de -3%), es porque los chilenos tienen una fuerte opinión en contra de HidroAysén, y castigan al Presidente por seguir adelante proyecto.

Partamos por descartar algunos de estos postulados. De acuerdo a mi hipótesis, podemos descartar todos los postulados del Modelo 1, ya que la gente no tiene alta información. Para descartar postulados en el Modelo 2, debemos esperar resultados de la encuesta de Mayo. Con resultados en mano podremos saber cuál es la asociación entre información y aprobación presidencial. De acuerdo a la varianza de las respuestas podemos hacer inferencias por sobre la dirección y fuerza del impacto de respaldo ejecutivo a proyectos privados sobre aprobación.

Como adelanto, podemos esperar que–siguiendo los resultados de la encuesta de Reportajes de La Tercera–la mitad de la gente que no conoce detalles de HidroAysén no estará más inclinada que antes a desaprobar de Piñera.

Si esta hipótesis es cierta, la conclusión es que a diferentes niveles de información, resultan diferentes niveles de aprobación. Entre aquellos con mayor información, la aprobación a Piñera tenderá a ser mayor. Entre aquellos con menor información, la aprobación a Piñera tenderá a ser menor.

Ahora bien, si la hipótesis es cierta pero la aprobación en las encuestas baja igual; estaría inclinado a pensar que hay una variable latente. Si suponemos que HidroAysén no determina aprobación, entonces debe haber otra variables interviniendo. Por ejemplo, puede ser que el caso Kodama o el alza en el precio del pan estén tras la baja.

pd. debería agregar que la cantidad de información es circunstancial al argumento. Si cambia la cantidad de información, cambian los resultados. Aquí supongo que el paso del tiempo esta directamente correlacionado con la acumulación de información: a más tiempo más información.

pd2. también debería agregar que la información no necesariamente va beneficiar a un bando, sino que va tender a darle una distribución normal a los resultados de la encuesta.

El efecto de HidroAysén sobre Aprobación Presidencial

Los expertos ya están especulando sobre el efecto que tendrá la controversial aprobación del proyecto HidroAysén sobre la aprobación presidencial de Sebastián Piñera.

Mi intuición es que el efecto va ser negativo, pero de baja intensidad.

En un artículo anterior sostuve que Piñera es un populista, caracterizado por su afán de gobernar a punta de encuestas. Sin embargo, añadí que es un populista fracasado que no logra convencer a la gente. Sus índices en las encuestas han sido en promedio bajo lo normal. En definitiva, cuestioné su estrategia presidencial bajo el supuesto de que “no sirve ser populista si no se es popular”.

Gran parte del problema de Piñera han sido las volteretas. Primero fue la demora en subastar sus acciones de LAN (Marzo, 2010), y el letargo para decidir el destino de CHV (Mayo, 2010). Después fue la central termoeléctrica Barrancones. Luego de una amarga recepción entre la gente, el proyecto se canceló por orden ejecutiva. En los tres casos Piñera fue castigado en las encuestas por inconsecuencia.

El problema de Piñera es su estilo personalista. Independiente de si las decisiones que toma el Presidente son correctas o no, no pueden ser tomadas únicamente en base a encuestas. Desde la teoría de élites, Piñera esta incentivando que minorías–que de otra forma serían irrelevantes–se organicen y protesten cualquier iniciativa que les parezca medianamente controversial.

Una recomendación sería evitar situaciones donde el presidente quede expuesto a la opinión pública. Los proyectos o reformas no pueden ver luz pública antes que se tenga alguna idea de cual es el impacto. Durante los gobiernos de la Concertación la mayoría de los proyectos polémicos se dejaron en el tintero (no avanzar), o no salieron hasta que hubo mayorías transversales (avanzar en la medida de lo posible).

En este caso Piñera tomó la decisión correcta. La mayoría de la clase política (sobre todo la oposición) aprueba HidroAysén. Si Piñera sigue firme con el proyecto, sus índices de aprobación solo mostraran una leve baja (aleatoria) que no lo afectará en el futuro. Si en cambio decide interrumpir el proyecto, sus índices de aprobación se lograran mantener, pero tendrá que acostumbrarse a enfrentar el mismo reproche popular para cada uno de sus macro proyectos restantes.

Las encuestas de Mayo van a mostrar una baja porque la tendencia esta en declive. A falta de un hecho político más notorio (salvo el alza en los precios del pan), el balance se definirá en base a HidroAysén. Pero intuyo que la baja tampoco será mayor a 2 o 3 puntos.  Además hay que recordar que la base de Piñera son 40 puntos (primera vuelta 2009). Mucho más, no puede bajar.

Candidato Presidencial de la Alianza

En una columna publicada el 11.05.2011 en El Mercurio, Gonzalo Rojas implica que el candidato de la Alianza no debe ser electo por primarias:

A la Coalición, los plazos le corren paralelos. Debe gobernar y, al mismo tiempo, debe conseguir que sus seis eventuales candidatos puedan ofrecer un programa que mejore mucho lo presente. Y para que aquéllos se muestren, el mecanismo clave -contrariamente a como lo sugieren algunos dirigentes en ambos partidos oficialistas- no son las primarias.

Continúa la idea, pero denuevo deja en claro que primarias no son necesarias, y que lo mejor para la Alianza es escoger un candidato conocido por la gente:

El tema decisivo es primario también, pero en su sentido más propio: lo primario, lo primero, es que los chilenos sepamos quiénes son realmente las seis personas que podrían alcanzar esa nominación.

Estoy en contra de esta opinión. Precisamente porque creo que son las primarias las que deben ser el mecanismo por el cual se conoce a los candidatos. En mi visión, las primarias impulsan las probabilidades de que una coalición logre elegir a su candidato en la elección. Mientras más coordinada este una coalición, más difícil será ganarle. Las elecciones presidenciales pasadas respaldan esta opinión.

En las elecciones de 2005, por falta de coordinación la Alianza llevó dos candidatos (Joaquín Lavín y Sebastián Piñera) a las elecciones presidenciales. Aunque la suma de sus votos fue suficiente para derrotar a la candidata de la Concertación (Michelle Bachelet) en la primera ronda de las elecciones, la división de la Alianza llevó a la victoria de Bachelet en la segunda vuelta.

Este fue también el caso de las elecciones de 2009, cuando la Concertación decidió anti-democraticamente elegir a su candidato (Eduardo Frei), en lugar de celebrar primarias. (Las primarias en la VI y VII regiones fueron cualquier cosa menos democráticas). Esta decisión causó que dos militantes de la Concertación (Jorge Arrate y Marco Enríquez-Ominami) a abandonar de la Concertación y persiguieran candidaturas propias. Aunque la suma de los votos entre los 3 ex-Concertación eran suficientes para derrotar al candidato de la Alianza (Sebastián Piñera) en la primera ronda de las elecciones, la división llevó a la victoria de Piñera en la segunda vuelta.

En otros países la necesidad de primarias esta asumida. En Estados Unidos el partido Repúblicano y el partido Demócrata celebran primarias en el transcurso de un año precio a la elección definitiva, donde cada parte lleva al menos 7 candidatos de los suyos para debatir entre si. Las primarias son nacionales (y federales: se celebran en cada Estado) y el pre-candidato que gana es proclamado candidato oficial con el respaldo de los candidatos perdedores.

En Argentina las primarias usualmente no ocurrían, por lo que una Ley  aprobada en 2010 estipula que los partidos deben competir en primarias nacionales para poder designar a sus candidatos para las elecciones generales (ver Ley N º 26.571, art. N º 20). Además, los partidos que pretenden fusionarse con otros partidos en coaliciones deberán hacerlo antes de la elección primaria, no después. Si esta ley se habría promulgado para la elección de 2002, el Partido Justicialista (PJ) habría tenido un candidato en lugar de tres (Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá) para la elección presidencial, y seguramente habría arrasado en la primera ronda.

El punto es que las primarias–voluntarias o no–son una forma de maximizar la coordinación dentro de coaliciones (o partidos).  Por un lado el simple hecho de establecer primarias le suben los bonos a las coaliciones. Pero si las élites de una coalición establecen primarias de forma anticipada (antes que se les pida desde abajo),  esa coalición logrará sumar votantes blandos (indecisos, nulos y blancos) antes que lo pueda hacer la coalición opositora. Al involucrar a la gente en la toma de decisiones, las colaciones reparten cuotas de poder que difícilmente serán transables con el otro bando.

En un país donde la clase política que tiene serios problemas de credibilidad, primarias son necesarias. Pero sobre todo para la Alianza, donde el Presidente incumbente ha demostrado que los conflictos de interés tienen repercusiones graves en la opinión pública. Contrario a la opinión de Rojas, pienso que la Alianza tiene mayores probabilidades de reelegirse en La Moneda si abre la posibilidad a que la gente participe en el proceso de toma de decisiones.

Es más, creo que la coalición que establezca primarias nacionales, abiertas y vinculantes tendrá una ventaja sustantiva en la carrera de 2013.

El Populismo de Piñera

Andrés Velasco y Francisco Díaz escriben una columna donde hacen un punto interesante sobre el populismo.

El antiguo populismo ha sido sustituido por el populismo guidao por encuestas. Hoy en día, ningún político puede permitirse el lujo de ignorar las encuestas de opinión pública. Pero una cosa es mirar los datos de encuestas y otra cosa es gobernar con el peoplemeter. Los progresistas usan el capital político para invertirlo en sacar proyectos difíciles; populistas acumulan capital político para invertirlo en asegurar la continuidad de su bando.

Bajo estos estándares, Piñera es populista. Los peaks y valles de su gobierno han estado marcados por temas coyunturales. (En una columna pasada discutí lo importante que fue la venta de LAN y CHV, el tema de los mineros, la ANFP, el gas en Magallanes, y el caso Jacqueline Van Rysselberghe para la dirección del gobierno).

Cuando Piñera estuvo en su peak (tras rescate de los mineros), no usó la oportunidad para instalar un proyecto de cambio estructural. Al estar en el valle de su gobierno, Piñera no tiene el peso político para hacer un cambio estructural.

El gobierno de Piñera ha pasado más de la mitad de los meses bajo el 50% de aprobación, en promedio.

Lejos de estar pronto a dar el golpe al sistema que se prometió durante la campaña, el gobierno ha estado luchando no caer bajo los 40 puntos. Y por más que se ha tratado, las constantes zancaídas al gobierno por parte de su propio Presidente, parecen entrever lo próximo que esta el gobierno de caer a los 30s.

Contrario a lo que se piensa, los populistas no necesariamente son exitosos. Piñera ha tratado de gobernar según encuestas, pero el “issue” de “managment” en el gobierno no han permitido lograr resultados positivos.

Han sido pocos los casos en Latino América donde un Presidente populista ha tenido éxito. Solo Fujimori y Menem lograron resultar reelectos–pero todos sabemos como acabaron sus carreras.

Un año en La Moneda: ¿Qué piensa la gente del Presidente?

A un año de asumir en La Moneda, Piñera se encuentra en el nivel más bajo de aprobación presidencial de su mandato, marcando alrededor de 40%. Hace cuatro años, Bachelet también cumplía el primero de su cuatrienio, marcando alrededor de 50%. Si bien la diferencia porcentual entre la aprobación de Piñera y la aprobación de Bachelet no es substancial, los determinantes de su varianza sí lo son. Mientras las bajas de aprobación presidencial 2010-2011 están asociadas a la persona, las bajas de 2006-2007 están asociadas a la identidad política de la persona.

El primer año de Bachelet estuvo marcado por rezagos del gobierno anterior. Entre ellos la revolución pingüina (entre Abril y Junio, 2006), cuyo objetivo principal fue tratar de revocar la LOCE. Si bien las movilizaciones se desencadenaron por las decisiones del gobierno de Bachelet de agregar incisos a la ley de educación (un alza en el cobro de la PSU y la limitación del uso del pase escolar), el propósito de la protesta fue trocar la base de la ley en sí. En este sentido, más que movilizarse contra Bachelet, los estudiantes secundarios se movilizaron contra la Ley constitucional—promulgada por el gobierno de Pinochet, pero custodiada por los gobiernos de la Concertación.

El segundo gran golpe a la aprobación presidencial de Bachelet vino con el primer cambio de gabinete de su gobierno (Julio, 2006), donde en un sorpresivo reajuste ministerial el Secretario de Interior, Andrés Zaldívar, fue removido de su cargo, evidenciando los problemas entre Bachelet y la DC. El tercer golpe fue enfrentar las acusaciones de corrupción que la Alianza levantó en contra de las irregularidades del gobierno de Lagos (Octubre, 2006). Y ligado a esto, el último golpe a la aprobación presidencial de su primer año (y que finalmente se consagraría como el peor de su cuatrienio) se dio poco después de la implementación del proyecto estrella del gobierno de Lagos, el polémico Transantiago (a partir de Febrero, 2007).

Primer año de Bachelet

A diferencia de los problemas que tuvo que enfrentar Bachelet durante su primer año de gobierno, los problemas de Piñera fueron en gran parte evitables. A diferencia de Bachelet, quien tuvo que lidiar con decisiones mal tomadas del gobierno anterior, Piñera hizo debutar un gobierno que por primera vez desde 1993 no debía cargar con el peso de decisiones políticas. Las bajas más importantes de Piñera pueden ser directamente atribuidas a hechos puntuales, en su mayoría hechos asociados con conflictos de interés con la vida personal del Presidente o decisiones mal tomadas desde el poder ejecutivo.

Sólo un mes después de obtener 51,6% de los votos en Febrero (de 2010) el Presidente recién electo tuvo que enfrentar su primera baja importante en aprobación presidencial. La demora en vender sus acciones de LAN (Marzo, 2010), y el letargo para decidir el destino de CHV (Mayo, 2010) le pesaron en las encuestas. Luego de prometer someter su capital accionario a fideicomiso ciego dos veces (primero en su primera campaña presidencial 2005 y de nuevo en 2009) y no hacerlo oportunamente, la gente percibió por primera vez lo que Frei tanto había enfatizado en su campaña presidencial, el inminente conflicto de interés.

Esta baja inicial fue revertida, paradigmáticamente, con la dramática tragedia de la mina San José. El rescate de los mineros atrapados (entre Agosto y Septiembre, 2010) levantó la aprobación de Piñera por sobre el 60%. Para algunos, esto era una primera señal del éxito que acompañaba el primer gobierno electo de derecha en mas de cuatro décadas. La nueva forma de gobernar, eficaz y eficiente, se estaba desmarcando de la envejecida e incompetente administración de la Concertación. Para otros, sin embargo, el éxito en las encestas era sólo un hecho puntual que pasaría tan rápido como la gente olvidara a los mineros.

Los segundos fueron más perceptivos.

A partir de Noviembre, la baja inicial de Piñera (Marzo-Agosto) retomó su tendencia. Las elecciones de la ANFP (Noviembre, 2010) catalizaron la baja, cuando muchos especularon sobre el rol del Presidente en las oscuras negociaciones por elegir el sucesor del popular Harold Mayne-Nicholls. Si bien sólo fue una hipótesis sin comprobar, el antepasado de Piñera que ya lo asociaba a conflictos de interés (especialmente los lazos del Presidente con Colo-Colo) volvieron tanto más plausible la teoría.

Poco después, una serie de movilizaciones provocadas por el alza inesperado en el valor del gas (subiendo 17%) de la región de Magallanes remecieron La Moneda. Lo que comenzó como una decisión tomada, terminó con la remoción del Ministro de Energía Ricardo Raineri y con una baja de 14%  en el precio del gas (equivalente a la inflación anual). Por segunda vez (la primera siendo la inesperada cancelación de la central termoeléctrica Barrancones, en Agosto de 2010) el gobierno tuvo que retractarse de una decisión tomada.

El último golpe a la aprobación presidencial del primer año fue dado tras saber que Piñera le renovaría los votos de confianza a la Intendente del Bio Bio, Jacqueline Van Rysselberghe (Febrero, 2011). Para muchos esto fue una señal errónea por parte del gobierno, al favorecer a una persona que públicamente usara el tema del terremoto para conseguir recursos fiscales.

Primer año de Piñera

En conclusión, la fluctuación de la aprobación presidencial de Piñera puede ser dividida en dos categorías; una, asociada a conflictos de interés y decisiones inoportunas, y otra, asociadas a factores de azar.

En cuanto a la primera categoría, tanto los conflictos de interés como las decisiones inoportunas han sido de exclusiva responsabilidad del Presidente. Y peor, todos han sido evitables. La venta de LAN y CHV—incluso Colo-Colo—pudieron haberse concretado antes y con mayor transparencia. En la misma línea, la decisión de apoyar a Van Rysselberghe hizo poco para redimir a un gobierno tildado por la dificultad de aislar los problemas personales de los públicos. Lo mismo va para la decisión de primero avalar la construcción de Barrancones y el alza del precio del gas en Magallanes, y luego retroceder sobre su propia voluntad.

En cuanto a la segunda categoría, hasta el momento la única alza que ha registrado el gobierno de Piñera ha sido por factores relativamente triviales. El rescate de los mineros no estuvo planeado y lo más probable es que cualquier gobierno hubiera subido su apoyo en las encuestas tras rescatar a los mineros. Tanto el terremoto como los mineros son temas no planificados, que al aparecer son tratados por los que están a cargo. En ese sentido, los factores triviales se presentan más como una oportunidad que como una sentencia. Al usar el azar a su favor para demostrar la capacidad para solucionar problemas, el gobierno tiene la oportunidad de mostrar que la nueva forma de gobernar es mucho mas de lo que la oposición le atribuye.

Si bien no se puede exigir que un gobierno debutante no cometa errores, sí se debe puede esperar que aprendan de esos errores. La primera parte del gobierno de Bachelet estuvo marcada por los problemas del gobierno de Lagos. Pero apenas se pudieron solucionar, Bachelet se desmarcó cuanto pudo de su coalición y en consecuencia comenzó a subir en el apoyo popular. Esto permitió que la Presidenta pudiera implementar su plan de gobierno con mayor facilidad y a su vez seguir subiendo a más de 80% en apoyo popular hacia el fin de su administración.

Piñera debe usar esta historia de éxito como ejemplo. Tras un primer año marcado por conflictos de interés y decisiones mal tomadas, el Presidente debe aprender a evaluar el costo de actuar sin apoyo popular. Si bien un gobierno debe estar preparado para tomar decisiones que pueden ser impopulares, la mejor estrategia es tener suficiente apoyo para tener el poder de gobernar. Cuando los gobiernos caen bajo el 40% de aprobación, se vuelve cada vez más difícil implementar el plan de gobierno. Piñera también debe tomar las decisiones que potencialmente conllevan con un tilde de impacto nacional con mayor lucidez estratégica. Los gobiernos que sistemáticamente revierten sus decisiones debido a resistencia popular inevitablemente comienza a contar sus días en el poder.

Cuatro años de Bachelet

¿El Mercurio Miente?

El 11 de Enero 2011 me encontré con esta nota periodística de S. Rivas en el portal web del diario El Merucrio:

Entre el 58,8% y el 29,5% oscila el nivel de apoyo a Sebastián Piñera de acuerdo a la región en que se lo mida. Ésa es la cifra que se obtiene al analizar la base de datos de la encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), cuyos principales resultados se revelaron a fines de diciembre.

En el sondeo, a nivel nacional el Mandatario obtenía 44% de respaldo contra 34% de desaprobación, mientras que en la comparación entre la Región Metropolitana y el resto del país, Santiago mostraba mayor rechazo que apoyo (41% contra 40%), mientras en regiones el 47% de los encuestados aprobaba la gestión y el 28% mostraba su descontento.

Al mirar el desglose, se aprecia que el Mandatario supera el 50% de respaldo en seis de las quince regiones del país. Su cifra más alta de apoyo es en Los Lagos (58,8%). En el Norte Grande, las tres regiones que integran la zona tienen altos niveles de apoyo a Piñera: Arica y Parinacota (51,3%), Tarapacá (50%) y Antofagasta (54,77%). Y lo mismo ocurre en dos de las regiones más afectadas por el terremoto del 27 de febrero: O’Higgins (54,2%) y Biobío (50,8%).

Sin embargo, la Región del Maule, que también fue una de las que sufrieron los efectos de la catástrofe, es la que presenta un menor nivel de respaldo al Mandatario, con 29,5%. La siguen, en orden ascendente, las dos regiones del extremo sur, Aysén (33,5%) y Magallanes (34,7%), La Araucanía (37,5%) y Atacama (39,3%).

El artículo sigue, para leerlo completo pinche aquí . Notese que fue publicado solo días despues que el Presidente comunicara un alza en los precios de gas en la región de Magallanes, y solo horas despues que estallara el caos social en las calles de Punta Arenas para protestar en contra de este comunicado.

¿Qué tiene de importante el artículo? Varias cosas. Vamos por parte.

Primero, cuando el Sr. Rivas dice que esta analizando no puede estar más lejos de la verdad. Su nota es descriptiva. Simplemente repite los datos que entregó la última encuesta CEP, en Diciembre de 2010, y los interpreta.

Segundo, cuando el Sr. Rivas desemenuza la encuesta a nivel de regiones, comete un error metodológico.

Las encuestas se hacen tomando una muestra tomada de la población que es representativa del tamaño del universo. Es decir, se selecciona una cierta cantidad de individuos que representen el total del país.

Por ejemplo, una encuesta en Chile debe tomar entre 1200 y 1500 individuos para ser representativa del total (95-99%) de la población.

Esto significa que las 1500 personas entrevistadas por CEP en diciembre son una muestra representativa del pais, no de cada región. Por ende, los datos no pueden ser usados para representar a las regiones. Para hacer inferencias sobre las regiones habría que tomar muestras representativas correpondiente a el tamaño de la población en cada una de ellas.

Interpretar los datos de la manera que lo hizo Rivas crea una distorsión en el error total de la muestra. Por ejemplo, si CEP entrevistó a 100 personas en la Región del Maule el error estadístico aumenta a más de 15%.

Las inferencias del Sr. Rivas publicadas en El Mercurio son metodológicamente inválidas y politicamente tendenciosas.

¿Por qué bajó Piñera? ¿ANFP o Mineros?

En la encuesta Adimark de Noviembre el Presidente Piñera sufrió su mayor baja en aprobación presidencial desde que comenzó su mandato en Marzo. ¿Qué explica esta baja?

Una hipótesis es que los acontecimientos recientes en la ANFP (elección Mayne-Nicholls/Segovia) son los principales culpables.

Otra hipótesis es que hubo una burbuja que infló la aprobación de Piñera (a partir del incidente de los mineros), y pasado el escándalo mediático, se reventó.

En este breve artículo voy a tratar de demostrar que la segunda hipótesis es la correcta. Si bien no me cierro a que los conflictos de la ANFP afectaron la aprobación del Presidente (ver párrafo final), no creo que sea una inferencia metodológicamente consistente o válida.

Los que abogan por la primera hipótesis basan su argumento en: (1) la edad de los que desaprueban, (2) el sexo de los que desaprueban, (3) la permanencia de Golborne con un alto porcentaje de apoyo.

En otras palabras, suponen que porque los hombres jóvenes son los que siguen el fútbol con mayor atención (particularmente el de la selección nacional), y a la vez son los que mostraron la mayor caída en las categorías etarias, son ellos quienes habrían liderado (o en sus palabras “provocado”) la caída de 10 puntos de Piñera.

Además, para refutar el argumento de la segunda hipótesis (que reventó la burbuja tras el retiro de la campaña mediática pro-Piñera) reclaman que si efectivamente habría reventado la burbuja, también habría caído Golborne.

Aquí viene el contra-ataque.

Piñera cayó 10 puntos porque tenía 10 puntos prestados. No eran de él, erán de los mineros, y se los debía. Cuando Adimark midió aprobación presidencial en Agosto (2010), por esas casualidades de la vida, parte del trabajo de campo se hizo antes de descubrir que los mineros seguían con vida (05-21 de Agosto), y la otra parte se hizo después (22-30  de Agosto). La diferencia entre ambas partes fue significativa. Antes del 22 de Agosto, Piñera recibió 49% del apoyo; después del 22 de Agosto, Piñera recibió el 65% del apoyo. Con este dato es válido inferir que los mineros provocaron un aumento importante en la aprobación de Piñera, que de otro modo no habría conseguido.

Cuando Piñera fue electo, lo hizo con 52% de los votos. Asimismo, en todos los sondeos, previos y posteriores a Octubre (el mes relacionado con los mineros), Piñera obtiene +-50% del apoyo en las encuestas. Yo interpreto esto de la siguiente forma: La base de Piñera esta en la mitad del electorado (+-50%). Tener más o menos que eso es una anomalía.

¿Qué tiene la ANFP que ver con esto? Los que apoyan la primera hipótesis dicen que Piñera bajó porque los “futbolizados” lo castigaron, le quitaron el apoyo ( tentativamente por que consideraron que el proceso de elección en la ANFP constituyo un fraude–un conflicto de interés). En la visión de esta gente, probablemente si no habría ocurrido lo de la ANFP, Piñera no habría bajado de su 63%.

Pero la evidencia muestra que los conflictos de interés no tienen mayor impacto en la aprobación presidencial (de Piñera, al menos). En el gráfico que muestro más abajo uso como proxy la pregunta sobre la confianza que genera el Presidente.

Podríamos esperar que los conflictos de interés muestren bajas significativas en la confianza de la gente. Pero no lo hacen.

Ni los conflictos de CHV ni LAN muestran una asociación significativa con el apoyo de la gente a Piñera. A la luz de esto, uno podría inferir que tampoco habría de hacerlo el conflicto de la ANFP (tomándolo como un conflicto de interés también).

Algunos podrán alegar que la ANFP es diferente, y que por las características en la baja (de edad y sexo) de la aprobación presidencial, lo de la ANFP es más importante (al menos más significativo) que los conflictos que ocurrieron con CHV o LAN. Eso es especulación. Más abajo vuelvo a ese punto.

Por otro lado también podrán alegar que Golborne no cayó, y por ende la caída de Piñera no esta asociado con los mineros. Pero eso es una falacia metodológica. Golborne es un fenómeno, Piñera no. Mientras Golborne rankió en el último lugar de todos los ministros por los primeros 5 meses del gobierno, y subió al primer lugar solo tras el conflicto de los mineros, Piñera siempre ha tendido al 50% (con una baja desviación estándar, en términos relativos). No se puede inferir nada válido comparando un fenómeno (Golborne) con un factor institucional (Piñera).

Concluyó con lo siguiente. Si bien (para mí) esta más que probado que la mayor parte de la baja se debe a el reventón de la burbuja que se infló a partir de los mineros, no descarto la idea de que la ANFP también influyó.

Pero creo que hay un tema de orden. Primero, Piñera bajó porque estaba inflado, y segundo, podríamos especular que también bajó por los conflictos de la ANFP. Mientras lo primero es empíricamente validable, lo segundo (el link entre los futbolizados y aprobación presidencial) es una asociación aun desconocida.

En lo personal, esperaría un poco más de tiempo, y un poco más de evidencia, para sostener que Piñera bajó 13 puntos por la ANFP.

Piñera, la ANFP y los Mineros

La última encuesta Adimark muestra la mayor baja en aprobación presidencial desde que Piñera comenzó su gobierno en marzo. En octubre registró 63% de aprobación, en noviembre registró 50%. Asimismo sufrió el segundo aumento más importante de rechazo, subiendo en 10 puntos porcentuales la cantidad de gente que desaprueba de su gestión.

Una hipótesis es que la elección de la ANFP determinó el resultado. Los que apoyan esta tesis lo hacen porque sostienen que 1) Golborne no bajo su apoyo y 2) los hombres aumentaron más su rechazo (15%) que las mujeres (9%), entre otras cosas.

Me parece que esto es erróneo. Me parece que Piñera estaba inflado precisamente por el conflicto de los mineros (Agosto-Septiembre), y por un efecto de gravedad, una vez olvidado la coyuntura de la mina San José, Piñera gravitó de vuelta a su porcentaje de apoyo fijo (+-50%).

Antes de los mineros Piñera estaba en 46. Después de los mineros subió a 63. Una división temporal en la encuesta de septiembre entre el ‘antes/después’ de encontrar a los mineros mostró que el hecho tuvo un efecto significativo en el aumento de aprobación de Piñera.

Golborne es un fenómeno en sí. La reciente gira por Asia y sus reiteradas apariciones mediáticas han ayudado a consolidar su apoyo individual. El votante normal no evalúa con la misma responsabilidad al Presidente que a un Ministro. El Presidente puede bajar en aprobación mientras que un Ministro no. Son fenómenos completamente diferentes.

Asimismo, que mas hombres hayan aumentado desaprobación no significa que es porque están en desacuerdo con la ‘intervención/no intervención’ del gobierno en las elecciones de la ANFP. No hay evidencia estadística para sostener eso. Con lo que sabemos, es igualmente válido decir que las mujeres podrían ser las más afectas precisamente porque Bielsa estaba ligado a Bachelet, y las mujeres prefieren a Bachelet que a Piñera. Ademas de ser en premisas erróneas, ambas hipótesis serán sólo opiniones personales (a lo más un educated guess).

Claro que lo que pasó en la ANFP puede explicar parte de la variación en la aprobación de Piñera, pero no todo. Lo más seguro es que el dummy ‘mineros atrapados/mineros no atrapados’ este explicando más. Ya esta probado su efecto, mientras que el efecto del fútbol en la política aun nos es una dimensión desconocida–al menos en términos empíricos.

CEP: Piñera, Concertación y Renovación Generacional

La encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) es la más creíble y representativa de los sondeos de opinión pública en Chile. En su primera versión de 2010, la CEP entrega varias pistas que ayudan a entender cómo los chilenos han reaccionado a las estrategias que ha llevado a cabo la administración de Piñera en sus primeros tres meses de gobierno. En general, la evidencia muestra que la política chilena va de mal en peor. Tres tendencias apuntan a esto. Primero, la encuesta muestra que el Presidente no ha logrado tomar las riendas del país; su popularidad es la más baja desde el retorno de la democracia. Segundo, la encuesta muestra que la oposición no se ha logrado consolidar como un contrapeso de importancia; la Concertación figura como una de las peores oposiciones de las últimas dos décadas. Tercero, la encuesta muestra que el recambio generacional no existe; la mayoría de los encuestados prefieren a un político conocido que a un político por conocer.

Lo más notorio de la encuesta es que Piñera es el jefe de Estado que inicia su mandato con menor respaldo desde el retorno a la democracia. En 1990, Patricio Aylwin logró un 73% de apoyo. En 1994, Eduardo Frei logró un 50%. En 2000, Ricardo Lagos logró un 49%, y en 2006, Michelle Bachelet logró un 46%. Todos por sobre el 45% de apoyo que recibió el actual mandatario. Varios temas postulan a ser las variables indicativas. Entre ellos, el alza en el valor de los pasajes Transantiago, los conflictos de interés de CHV y LAN, las polémicas populares con la selección chilena y el terremoto de Febrero. No cabe duda que la poca habilidad política para manejar estas situaciones ha llevado a Piñera a recibir el segundo nivel de desaprobación más alto (29%) en el debut de sondeos a mandatarios. El acierto de Piñera en rechazar el tema del indulto parece sugerir la pauta más adecuada para revertir el declive. Mientras Piñera evite debatir temas puntuales intrascendentes y logre instalar en la agenda la importancia de la perspectiva institucional de Estado, su popularidad tenderá a homologarse con el de los presidentes de la Concertación.

Una segunda tendencia es el declive paulatino de la popularidad de la Concertación. Desde la infame derrota electoral de Frei en segunda vuelta, han renunciado los presidentes de los partidos, han habido reuniones estratégicas, incluso se han escrito libros para intentar revitalizar la vetusta y oxidada coalición. Nada ha servido. Los datos son lapidarios. El nivel de aprobación de la Concertación, en comparación a la encuesta anterior, bajó de 49% a 29%. Además, sólo el 48% de los que se identificaron como simpatizantes de centro-izquierda o izquierda, aprueban de la labor de la Concertación; un porcentaje bastante bajo en comparación con los simpatizantes de centro-derecha o derecha, quienes en un 81% apoyan a la Coalición por el Cambio. Si bien para muchos Bachelet parece ser la carta bajo la manga de la Concertación, de nada servirá si la oposición no se logra coordinar y realinear como bloque. Tal como la popularidad de Bachelet no fue transferible a Frei en 2009, tampoco lo será en las elecciones de 2012 y 2013. En tanto la Concertación no desarrolle una estrategia conjunta y unidireccional, estará poniendo en jaque su oportunidad de volver a gobernar.

Finalmente, la encuesta también sostiene que los encargados del recambio generacional no están haciendo su pega. La gente ignora la presencia de una nueva camada de políticos. Lejos de representar un recambio en el sistema político, las dos personas mejor evaluadas son dos políticos consolidados: Michelle Bachelet y Joaquín Lavín. A cuatro meses de haber dejado la presidencia, Bachelet se mantiene como la figura más importante de la Concertación, con un 58% de las menciones. Asimismo, el dos veces candidato presidencial y actual ministro de Educación, se impone con un 28% de las respuestas espontáneas cuando se excluye al Presidente. Bachelet y Lavín también lideran el ranking de políticos mejor evaluados, con un 85% y 57% respectivamente. A su vez, los representantes de la renovación política no aportan en revertir este status-quo. Mientras Marco Enríquez-Ominami y Ricardo Lagos Weber fueron los que sufrieron las caídas más significativas en popularidad, Carolina Tohá recibió apenas un 1% de reconocimiento como una figura importante dentro de la Concertación.

Estas tres tendencias advierten que la política chilena cae en picada. La baja popularidad del Presidente sugiere que hay una grave desconexión de la clase gobernante con la gente. Por una razón u otra el gobierno no ha logrado acertar en sus políticas. Si a esto le sumamos la incapacidad de la Concertación para realinearse, se produce un vacío de poder en el cual ninguna de las dos fuerzas más representativas del país logra empoderarse desde la presidencia o desde la oposición. Por último, la permanencia en la escena de gente asociada con la política tradicional muestra que poco y nada han podido hacer las nuevas generaciones para gestar la renovación generacional.