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Una Coalición en Crisis

La administración de Sebastián Piñera tiene un problema notorio, cuando se trata de gobernar en coalición. En este artículo postulo que:

  • La ‘Coalición por el Cambio’ es una coalición legislativa, no una coalición de gobierno. (Las coaliciones legislativas son aquellas donde los partidos votan sistemáticamente de forma coordinada; las coaliciones de gobierno son aquellas que reparten las carteras del gobierno de forma relativamente proporcional a su peso en el poder legislativo).

Lo situación óptima sería que cada coalición de gobierno fuera la misma que la coalición legislativa. Los potenciales efectos negativos de no tener esta alianza son los siguientes:

  1. Baja coordinación entre la presidencia y el congreso, que conlleva a estancamiento legislativo.
  2. Tensión entre los partidos de la coalición, que conlleva a una baja en las encuestas de opinión pública.
  3. Crisis constitucional, donde la legitimidad del Presidente es cuestionada.

Una forma de evitar—o revertir—estos efectos negativos es:

  • Homogenizar la composición del gabinete con la composición del Congreso.

Formación de Coaliciones

En la mayoría de las democracias, los partidos políticos compiten para acceder al poder legislativo (Congreso), para acceder al poder ejecutivo (gobierno), y para influir en el curso económico, social y político del país por medio de políticas públicas. En base a estos tres objetivos, la literatura que explica la formación de coaliciones se puede organizar en torno a tres enfoques.

  1. Modelos basados ​​en los intereses de los partidos. En esta línea se supone que los partidos son actores racionales que buscan por sobre todas las cosas aumentar su cantidad de escaños. Por eso, si electoralmente le conviene, los partidos buscan agruparse en coaliciones.
  2. Modelos basados en las ideologías de los partidos. En esta línea se supone que los partidos son actores ideológicos que buscan maximizar la influencia de sus políticas públicas. Por eso, los partidos buscan agruparse en coaliciones solo con otros partidos que tienen similares intereses ideológicos.
  3. Modelos basados en reglas institucionales. En esta línea se supone que los partidos responden a las ‘reglas del juego’. Es decir, dependiendo de las reglas electorales, los partidos buscaran competir por si solos o en coaliciones.

En Chile, podemos explicar la formación de coaliciones con una combinación de los tres enfoques. Por ejemplo, cuando los partidos de oposición a Pinochet se organizaron para la elección de 1989, determinaron a priori que juntos obtendrían una mayor cantidad de votos que separados. Pero además, las elites de los partidos decidieron que solo partidos con ideologías similares podrían participar.

Estos incentivos a formar una coalición se vieron reforzados por la particularidad de las reglas electorales. En elecciones presidenciales (donde se necesita 50%+1 de los votos), se determinó que ningún partido podría ganar una elección de forma independiente. En elecciones legislativas (concurrentes a presidenciales), se determinó que los partidos tendrían una mejor oportunidad conservando la misma coalición que usaran en las presidenciales.

La Concertación

Tras formarse en 1989, la Concertación pasó de ser una coalición electoral a una coalición legislativa y de gobierno. Por lo general los legisladores de la Concertación votan en la misma dirección y con la misma intensidad. Salvo algunas excepciones (Andrés Zaldívar y Fernando Flores, por ejemplo) es evidente que la Concertación se ha solidificado como bloque en el Congreso.

A la vez, también logró reflejar de forma proporcional la composición de sus partidos en el Congreso en los gabinetes de sus gobiernos. El Partido Demócrata Cristiano (PDC) siempre tuvo más carteras que el resto de los partidos de la coalición, por ser el partido con más escaños. Fue seguido por el Partido Socialista (PS), el Partido por la Democracia (PPD) y el Partido Radical (PRSD):

  • Patricio Aylwin (1990-1994) tuvo un gabinete de 21 personas. La composición del primer gabinete fue la siguiente: {10 PDC/6 PS/1 PPD/2 PRSD/2 Independientes}. En total pasaron 27 ministros. Hubo 1 cambio de gabinete.
  • Eduardo Frei (1994-2000) tuvo un gabinete de 21 personas. La composición del primer gabinete fue la siguiente: {10 PDC/4 PS/3 PPD/1 PRSD/3 Independientes}. En total pasaron 54 ministros. Hubo 4 cambios de gabinete.
  • Ricardo Lagos (2000-2006) tuvo un gabinete de 21 personas. La composición del primer gabinete fue la siguiente: {10 PDC/5 PS/4 PPD/2 PRSD/0 Independientes}. En total pasaron 53 ministros. Hubo 3 cambios de gabinete.
  • Michelle Bachelet (2006-2010) tuvo un gabinete de 22 personas. La composición del primer gabinete fue la siguiente: {7 PDC/5 PS/5 PPD/1 PRSD/4 Independientes}. En total pasaron 46 ministros. Hubo 4 cambios de gabinete.

La Coalición por el Cambio

Piñera no ha podido replicar este modelo exitoso de coalición. Mientras ha contado con una coalición en el poder legislativo, no ha gobernado con una coalición en el ejecutivo. La composición de sus gabinetes muestra el cambio de modelo:

  • Sebastián Piñera (2010- ) tiene un gabinete de 22 personas. La composición de su primer gabinete fue la siguiente: {13 Independientes/4 RN/4 UDI/1 PDC}. La composición de su segundo gabinete fue la siguiente: {12 Independientes/5 RN/5 UDI}. La composición de su tercer gabinete fue la siguiente: {10 Independientes/6 RN/6 UDI}.

En vez de reflejar la fuerza de su coalición en La Moneda, Piñera decidió confeccionar un gobierno personalista. Decidió ignorar el hecho que la UDI y RN son los partidos con más escaños de la coalición en el Congreso. Al privilegiar ministros independientes en el gabinete, Piñera creó una serie de problemas por goteo.

Un problema ha sido el lento avance en el frente legislativo. Desde su inauguración, Piñera no ha logrado pasar proyectos de Ley trascendentes para su administración. Las constantes rencillas entre la UDI y RN durante el primer año de gobierno, permitieron a la Concertación lucrar políticamente.

Otro problema ha sido la descoordinación en el gobierno. El gabinete—compuesto mayoritariamente por ministros independientes provenientes del sector privado—ha chocado con los intereses de las élites de la coalición. La composición homogénea de los gabinetes de la Concertación exitosamente canalizaron las diferencias por jerarquías partidarias.

El efecto de estos dos últimos problemas ha contribuido a una baja paulatina en la opinión pública. Al ver poco progreso en el legislativo y descoordinación en el ejecutivo, la gente ha castigado la política en general y a la coalición titular en particular. Una consecuencia grave de no solucionar estos problemas es una potencial crisis constitucional, donde el Presidente puede perder su legitimidad ante la gente.

Analistas políticos han reiterado que a La Moneda le falta peso político. Sin embargo es importante clarificar que esto no significa ‘que hacen faltan políticos con mayor habilidad para hacer política’. Significa que ‘hace falta un gabinete coordinado con gente que proviene de los partidos políticos’.

Si bien la entrada de Allamand, Matthei, Chadwick y Longueira al gabinete es un paso en la dirección correcta, también puede ahondar los problemas de no tener un gabinete políticamente alineado. Una disputa de poder, entre ministros independientes y ministros políticos podría desprestigiar aún más la poca sensibilidad de Piñera de gobernar sin el afecto de los partidos.

Elecciones Municipales 2012: ¿Cuántas Listas?

Las elecciones municipales van a ser más complejas de lo que inicialmente anticipé (ver aquí). Tanto la Alianza, como la Concertación están evaluando dividirse, y llevar dos listas a la elección. En este artículo analizo los determinantes de la competencia electoral, y especulo sobre los resultados electorales en cada uno de los cuatro escenarios posibles.

1. La Concertación lleva 1 lista; la Alianza lleva 1 lista.

Este escenario se dio en la elección municipal de 2004. Tras una reforma a la Ley Constitucional de municipalidades, por primera vez se votó por alcaldes y concejales en cédulas separadas. A diferencia de las elecciones de 1996 y 2000, los alcaldes fueron electos por mayoría simple. En concejales, sin embargo, se mantuvo el sistema antiguo, utilizando un sistema electoral proporcional con cifra repartidora d’Hondt.

En la elección de 2004 participaron 5 listas:

  1. Juntos Podemos Más (5,8% alcaldes, 9,8% concejales)
  2. Alianza (38,7% alcaldes, 37,6% concejales)
  3. Concertación (44,8% alcaldes, 47,8% concejales)
  4. Nueva Alternativa Independiente (0,3% alcalde, 0,6% concejales)
  5. Nueva Fuerza Regional (0,6% alcalde, 0,6% concejales)

El efecto mecánico del nuevo sistema fue:

  • Permitir la entrada de una tercera fuerza. En 2000 la suma del porcentaje de votos entre la Alianza y la Concertación fue de 98%; en 2004 fue de 83%.
  • Permitir la entrada de candidatos independientes. En 2000 fueron electos 3 alcaldes independientes; en 2004 fueron electos 32.

Si ambas coaliciones llevan una lista cada una en 2012, el peligro es que se repita el resultado de 2004, donde la tercera fuerza y los independientes lograron aumentar su votación a costa de la elección directa de alcaldes.

A diferencia de 2004, sin embargo, en 2012 la amenaza será mayor. En 2012 la amenaza serán los 3 “partidos bisagras” (CH1, PRO y PRI) que se alimentan de los votos del centro del espectro ideológico. Esto afecta a la Alianza y a la Concertación por igual.

La única solución para controlar a estas terceras fuerzas es que las coaliciones recojan sus demandas de antemano. En términos prácticos esto significa que la Alianza tendría que ceder cupos a CH1 (y tal vez al PRI), y la Concertación tendría que ceder cupos al PRO (y tal vez al PRI).

2. La Concertación lleva 2 listas; la Alianza lleva 1 lista.

Para controlar por los efectos mecánicos de la elección separada de alcaldes y concejales, la Concertación decidió dividirse en dos listas en 2008. La lógica tras esta estrategia fue que al presentar dos listas se podría ampliar al doble la planilla de candidatos, e incluir candidaturas de fuerzas regionales e independientes fuera de pacto que podrían potencialmente quitarle votos.

Esto funcionó, en parte. A la elección de 2008 fueron 6 listas:

  1. Por un Chile Limpio (4% alcaldes, 7,5% concejales)
  2. La Fuerza del Norte (0,4% alcaldes, 0,58% concejales)
  3. Concertación Democrática (28,7% alcaldes, 27,8% concejales)
  4. Juntos Podemos Más (6,3% alcaldes, 9,1% concejales)
  5. Alianza (40,6% alcaldes, 36% concejales)
  6. Concertación Progresista (9,7% alcaldes, 17,2% concejales)

Con esta distribución de votos la Concertación perdió su primera elección desde 1989, obteniendo 2,1% menos que la Alianza en votos. Sin embargo, las élites de la Concertación argumentaron que la debacle podría haber sido mayor si no se habrían dividido en las dos listas.

En un artículo publicado por los expertos electorales del PS (Hernán García) y del PPD (Pepe Auth), se argumentó que al acoger candidaturas de terceras fuerzas en las dos listas de concejales (entraron 995 candidatos independientes) se evitó una fuga importante de votos (ver aquí).

La diferencia en el rendimiento de los alcaldes independientes con los concejales independientes es la base de este razonamiento. Mientras que los alcaldes independientes obtuvieron 10,2%, los concejales independientes solo obtuvieron 1,6%. Es decir, se infiere que si los concejales independientes habrían ido por otra lista, habrían sumado cerca de 9% de los votos, afectando directamente a la Concertación.

Este razonamiento, sin embargo, tiene importantes limitaciones. Primero, es contrafactual; no podemos saber si los candidatos a concejal independientes se les habría ofrecido entrar en otra lista, y no podemos saber si habrían optado por entrar a esa lista si habría existido la oportunidad. Segundo, es irracional; si los independientes no habrían entrado a una lista, no habrían podido sumar la misma cantidad de votos, y por ende no habrían constituido una amenaza.

Por eso, me parece que la mejor opción de la Concertación–con miras a la elección de 2008–habría sido ofrecer cupos a tanto los concejales independientes como a los alcaldes independientes. Si verdaderamente habrían querido neutralizar la amenaza de terceras fuerzas y candidatos independientes, habrían incluido en su planilla a todas las potenciales amenazas.

La división de la Concertación en 2008 funcionó mejor como instrumento redistributivo de poder que como instrumento para ganar la elección. La división de listas funcionó para satisfacer la demanda de los partidos más pequeños (el PPD y el PRSD) de obtener más cupos. Pero también sirvió para que los partidos grandes (el PDC y el PS) pudieran revindicarse frente a su amplia base de militantes al entregarle más candidaturas.

Sin embargo, como la Concertación perdió la elección de alcaldes, y redujo su votación en concejales, podemos sostener que dividir la coalición en dos listas fue una pésima estrategia para ganar las elecciones. La razón de la división fue tratar de aumentar los cupos de cada partido, y la excusa fue tratar de evitar una fuga de votos hacia tercera fuerzas.

Si en 2012 la Concertación pretende llevar dos listas debe corregir este error. La amenaza ya no es sólo la lista del JPM, que se alimenta de votos hacia la izquierda ideológica de la coalición. En 2012 se suma la amenaza del JPM el PRO y el PRI, quienes se alimentan de votos hacia el centro ideológico de la coalición.

Para llevar dos listas–y tener una prospectiva decente de ganar la elección–la Concertación debe incluir a las terceras fuerzas en sus listas de alcaldes y concejales. La amenaza del JPM se puede canalizar por medio de pactos por omisión, pero la amenaza del PRO y el PRI solo se puede canalizar por medio de cupos por dentro la lista. Si el PRI y el PRO deciden ir en una lista soberana, la Concertación se enfrenta a una amenaza electoral mayor a la de 2004 o la de 2008.

3. La Concertación lleva 1 lista; la Alianza lleva 2 listas.

Esta es una alternativa que los expertos electorales de la Alianza están estudiando (ver nota). La única forma de que la Alianza pueda obtener un mejor retorno electoral al llevar dos listas es si la Concertación decide llevar una. Si esto sucede, significa que la demanda de candidaturas del PRO y el PRI no habrán sido satisfechas por el sistema.

Al no entrar en la lista de la Concertación, el PRO y el PRI buscaran una de tres alternativas:

  1. Unilateralmente buscar un acuerdo de pacto por omisión con la Concertación
  2. Ir en una lista soberana para captar votantes descontentos de la Alianza y la Concertación
  3. Negociar cupos con la Alianza para llevar candidatos independientes por su lista.

De estas tres alternativas, la menos probable es la primera. Dado que la Concertación va alcanzar un pacto por omisión con la lista del JPM, y ya tendrán que dividirse los “pocos” cupos entre los 4 partidos en su lista única, no querrán comprometer más alcaldías, y solo ofrecerán algunos cupos al PRO y el PRI en su lista de concejales. Esto será naturalmente rechazado por el PRO y el PRI, que saben que constituyen una amenaza mayor compitiendo en una lista soberana.

Si la Alianza se quiere dividir en dos listas, será por el mismo razonamiento que se dividió la Concertación en 2008. Por eso, es crucial que si la Alianza decide llevar dos listas en 2012 deberá aprender de los errores de la Concertación en 2008. Para ganar en 2012 necesitara tener una planilla lo suficientemente competitiva para derrocar la lista única de la Concertación. Y la única forma de hacerlo por medio de dos listas es reclutando candidatos que representan una amenaza: candidatos independientes, del PRO, el PRI y CH1, entre otros.

4. La Concertación lleva 2 listas, la Alianza lleva 2 listas.

Un cuarto escenario es que ambas coaliciones se dividan en dos listas. En este caso la disputa de las coaliciones por ganar genera la incertidumbre natural de una elección sin precedentes. Algunas de las consideraciones que podrían inclinar la balanza hacia a un lado u otro son las siguientes:

  • Si la Alianza logra negociar con el PRI y/o el PRO
  • La cantidad y el lugar de los cupos que la Alianza le da a independientes fuera de pacto
  • Si la Concertación logra negociar con el PRI y/o el PRO
  • La cantidad y el lugar de los cupos que la Concertación le da a independientes fuera de pacto

Mi impresión es que la coalición que logre captar al PRI y el PRO va tener una ventaja importante sobre la otra coalición. La elección presidencial de 2009 mostró que una parte importante de gente esta dispuesta a votar por candidatos que están fuera de las grandes coaliciones. Esta es una demanda que las coaliciones no han logrado absorber en la democracia-entre-elecciones. Captar votos por medio del discurso del PRI y el PRO significa sumar una votación que de otra manera es un voto en contra.

En cambio, si la Alianza y la Concertación deciden dividir su coalición en 2 listas (y la Concertación pacta por omisión con JPM; y la Alianza incluye a CH1), y deciden no incluir al PRI y al PRO en sus respectivos pactos, se enfrentan a perder una parte importante de votos. En 2012 los que inclinarán la balanza (tal como en 2008) serán los que están fuera de las grandes coaliciones, pero en mayor magnitud que en cualquier elección previa. Pues son estos los partidos que capitalizarán en las urnas el descontento con el sistema.

Candidato Presidencial de la Concertación

Hace un par de semanas publiqué un artículo argumentando que la probabilidad de la Alianza de ganar en las próximas elecciones presidenciales aumenta significativamente si selecciona a su candidato mediante elecciones primarias. Incluso sostuve que ‘la coalición que establezca primarias nacionales, abiertas y vinculantes primero, tendrá una ventaja sustantiva sobre la otra coalición en la carrera de 2013′.

Aquí explico por qué la Concertación puede dar un paso crucial en su travesía a ganar en 2013 al establecer primarias

La encuesta Adimark (Mayo 2011) es lapidaria en mostrar que la política esta en crisis. Ambas coaliciones obtienen inéditos niveles de rechazo. Mientras la Alianza obtiene un 57%, la Concertación obtiene un 65%. Si bien estos niveles son preocupantes, no son sorprendentes. Hace varios años que las instituciones políticas (e.g., congreso, partidos políticos) son las peores evaluadas entre todas las instituciones. Asimismo hay una constante tendencia hacia una menor identificación de la gente con los partidos políticos.

Veo 2 causas a este problema:

  1. Prolongada descoordinación dentro de las coaliciones.
  2. Creciente pauperización entre partidos políticos y ciudadanía.

Mientras la tortuosa relación entre RN y la UDI se agrava día a día, la Concertación ha sido incapaz de ordenar filas después del fracaso electoral de 2009. El sistema electoral poco competitivo y poco representativo ha llevado a las cúpulas políticas a ser las determinantes unilaterales de las agendas de los partidos. La nominación de candidatos sin lazos reales con sus unidades electorales (distritos, circunscripciones) y la exclusión de la voluntad de los votantes en proyectos de calibre nacional, son indicadores de una política de élites.

Por definición la política de élites es un problema para la democracia. Y desde mi punto de vista la única solución a este problema es por medio de cambios estructurales. Dado que las instituciones determinan el comportamiento de los actores políticos, establecer incentivos donde la clase política requiera inevitablemente responder–al menos parcialmente–a demandas ciudadanas. Ciertamente el mejor de los cambios sería un cambio al sistema electoral. Pero hay varios otras cosas que se pueden hacer que no implican reformas constitucionales.

Para revertir el problema, es imperativo enfocarse en las dos causas–nombradas arriba. La Concertación tiene una buena oportunidad de revertir su tendencia al rechazo al implementar elecciones primarias para seleccionar a su candidato presidencial. Con esto la Concertación manda una señal que sus partidos están coordinados, y en sintonía con la ciudadanía. Si bien la Concertación tiene una tradición de primarias (salvo 2005 cuando Alvear se retiró), debe perfeccionar el mecanismo incorporando la–lenta pero significativa–evolución de preferencias políticas.

La Concertación debe establecer primarias nacionales, semi-abiertas y vinculantes.

  • Nacionales para evitar primarias “arregladas”, como la de 2009 cuando Frei y Gómez compitieron en dos regiones de las quince posibles, y la elección de Frei como candidato fue más bien una nominación de las élites.
  • Semi-abiertas para incorporar la mayor cantidad de demandas ciudadanas posible. Una inscripción de un candidato por cada partido de la Concertación. Además debe haber una invitación a los partido que actualmente no es parte de la coalición, pero que quieran llevar un candidato presidencial (e.g., PRI, PRO, MAS, PC, PH). De modo que los militantes de todos los partidos participantes, y aquellos no inscritos en otros partidos, puedan votar.
  • Vinculantes para darle más legitimidad al proceso. Dado que los partidos más grandes tienen más votantes, tienen una mayor probabilidad de elegir un candidato de sus filas. Pero en el caso que exista un candidato de otro partido que sea mejor en los ojos de los votantes, los partidos de la Concertación deberán aceptar el veredicto. Total, el candidato será el más representativo de un universo mayor de votantes.

En definitiva, establecer primarias entrega dos beneficios a la Concertación. Primero, ayudan a restablecer la conexión democrática entre las élites y los partidos. Esto puede significar revertir sustancialmente la evaluación negativa de la coalición, y solidificar la base de sus prospectivas electorales para 2012 y 2013. Segundo, ayudan a elegir el mejor candidato posible. No incluir a otros partidos, por estar fuera de la Concertación, es un error. La Concertación necesita apuntar a elegir el mejor candidato posible, no al mejor candidato de la Democracia Cristiana o del Partido Radical.

La Negociación de RN

No es novedad que RN ha perdido peso político dentro de la Alianza. Basta mirar su desempeño en elecciones legislativas para ver como la UDI se ha impuesto a RN como el partido dominante dentro de la coalición. En un artículo previo mostré como RN fue el partido más grande de la Alianza en las elecciones de 1989, 1993 y 1997, pero que desde 2001 la UDI tomó el control de la coalición.

Por eso no es sorpresa que RN quiera cambiar las reglas del juego. El 11 de Mayo de 2011 los diputados RN Cristián Monckeberg, Pedro Browne, Alberto Cardemil, Germán Becker, Nicolás Monckeberg, Frank Sauerbaum y Leopoldo Pérez tuvieron una reunión en La Moneda buscando el respaldo de Piñera para consolidar ciertas reformas políticas.

Este acercamiento es un momento clave en la batalla por cambiar el sistema electoral. Desde 1989 se han presentado al menos 12 proyectos de reforma electoral, de los cuales todos (salvo uno) han sido rechazados, removidos o archivados. El único que no se ha deshechado es el proyecto en trámite de Pedro Araya (PRI), Gabriel Ascencio (PDC), Pepe Auth (PPD), Jorge Burgos (PDC), Felipe Harboe (PPD), Gustavo Hasbún (UDI), Nicolás Monckeberg (RN), Gustavo Robles (PRSD), Marcelo Schilling (PS) y Guillermo Teillier (PC) (también conocido como el proyecto de Auth) .

Todo esto se da en el contexto de reestructuración de la Alianza. En estas semanas se debate al interior de la coalición el mecanismo por el cual se seleccionará el candidato presidencial de 2013.  El secretario general de RN, Mario Desbordes, anuncio que la próxima semana se firmará un escrito de institucionalización de la Alianza.

Creo que RN debería exegir 2 cosas:

  1. Apoyo de la UDI para cambiar el sistema electoral. Si bien el proyecto de Auth contempla aumentar la cámara en 30 diputados, y el senado en 12, RN busca aumentar la cámara en 8 diputados y el senado en 10. A RN (y la Alianza en general) no le conviene subscribir el proyecto de Auth, pero Auth si estaría a subscribir el proyecto de RN. Según mis cálculos la reforma podría beneficiar a la RN si el aumentó de escaños es más acotado. Por lo que la reforma (de 8 y 10) sólo tendría viabilidad con el apoyo de la UDI.
  2. Primarias semi-abiertas para elegir el candidato presidencial. Los pre-candidatos presidenciales de RN (Hinzpeter, Bulnes y Allamand) tienen mayor probabilidad de ser nominados como candidatos si es por medio de primarias. Todos (tal vez con la excepción de Bulnes) levantan mal aguero en la UDI. Por lo que la única forma que tendrían de obtener la nominación, por sobre candidatos mucho más viables (Lavín, y el pro-UDI Golborne) es por medio de una campaña al interior de la coalición.

Distribución de Candidaturas dentro de la Alianza y la Concertación

Una breve reflexión en cuanto a la distribución de candidaturas dentro de la Alianza y la Concertación. Abajo hay dos tablas que muestran la relación entre competencia y coordinación dentro de las dos coaliciones más grandes de Chile. De estas tablas saco 2 conclusiones con miras a las elecciones de diputado de 2013:

  • Dentro de la Alianza, la UDI es el partido más competitivo y más exitoso. RN necesita elegir distritos donde cree poder ganar si quiere obtener más diputados.
  • Dentro de la Concertación el PDC es el partido más influyente, pero menos efectivo. El PPD y el PS deben exigir más candidaturas para competir para el bien de la Concertación.

Me explico.

Dado que las distorsiones del sistema electoral obligan a los partidos agruparse en coaliciones, las élites deben negociar la repartición de escaños entre los partidos. En cada coalición el partido más grande obtiene más escaños; en la Concertación es el PDC y en la Alianza es la UDI. La regla de oro es la siguiente: si a un partido se le asignan 30 de 120 escaños para competir y efectivamente gana los 30 escaños el día de la elección (100% efectividad), en la próxima elección se espera que se le entreguen al menos 30 escaños.

Pero hay casos donde el poder de negociación de las élites puede más de lo que es electoralmente justo. Por ejemplo, en 1989-1997 RN fue el partido más grande de su coalición, llevando más candidatos a la elección y eligiendo más de su plantilla que cualquiera de los otros partidos (UDI, Partido del Sur, Unión de Centro Centro). En la última elección que RN fue el partido más grande de la Alianza (1997), logró llevar 52 de los 119 candidatos, es decir 43,6% del total de la lista de la Alianza. De ese 43,6%, RN logró el 44,2%, siendo el partido más efectivo de la coalición en esa elección — al igual que en las tres anteriores. Sin embargo en 2001, la UDI logró llevar más candidatos que RN dando vuelta la tendencia. ¿Por qué, si RN había probado ser un partido más efectivo? Es un caso único, dado que sin haber habido un cambio en el balance de resultados electorales, hubo un cambio en el balance de poder. Desde entonces la UDI ha dominado la toma de decisiones electorales dentro de la coalición — y la Alianza ha logrado crecer a costa de la Concertación.

En la Concertación este cambio de balances no ha ocurrido. Si bien el PDC es el partido más grande de la coalición, su rendimiento electoral es inferior al de otros partidos, como el PS y el PPD. Sin contar el PRSD, el PDC es el partido que menos candidatos logra elegir de su total; es el partido menos efectivo de la Concertación. Para la sobrevivencia de la Concertación, es necesario plantear una nueva estrategia. El golpe que dio la UDI en la Alianza la debe dar el PPD y el PS en la Concertación. La distribución de candidaturas debe estar pensada en función a la coalición como un todo, más que a los partidos como partes.

Lista Candidatos, 2012 y 2013

Estoy compilando una lista de potenciales candidatos para las elecciones municipales de 2012, y las elecciones legislativas y presidenciales de 2013.

La lista de candidatos a Presidente ha sido la más sencilla de compilar. Sabemos por sentido común quiénes son los que quieren ser candidatos (no podemos excluir a Pablo Longueira (UDI) de la lista hasta que se cierren los registros electorales).

La lista de candidatos a Senador es algo más compleja, dado que hay que conjugar estrategias políticas locales con las negociaciones de élites en la misma ecuación (los diputados Felipe Ward (UDI) o Manuel Rojas (UDI) podrían competir por el escaño del ex-RN Carlos Cantero (IND) en la II circunscripción, pero ¿qué pasa si Cantero decide reingresar a la Alianza?). Asimismo, hay que tomar en cuenta jugadas estratégicas a nivel de coaliciones, donde titulares podrían repostularse por otro distrito o enrocar con otro titular (Eduardo Frei (PDC) podría postular a la región de Los Ríos, mientras Camilo Escalona (PS) podría postular a la región de Los Lagos). Finalmente, es importante monitorear las prospectivas electorales de los diputados (los distritos 59 y 60 son del mismo tamaño que sus respectivas circunscripciones, por lo que los diputados tienden desafiar a los senadores titulares).

La lista de candidatos a Diputado es similar a la de senadores. Hasta el momento he usado tres estrategias paralelas para compilar la lista.

(1) Usar nombres de políticos que potencialmente podrían ser premiados por las élites de los partidos para competir por un escaño. Por ejemplo, Rodrigo Álvarez podría ser premiado por la UDI para competir contra Marcela Sabat denuevo en el distrito 21 (donde perdió por menos de 1%), o bien podría intentar recuperar su escaño en el distrito 60 que actualmente es del independiente — con aspiraciones senatoriales — Miodrag Marinovic.

(2) Usar nombres de ex-diputados y ex-candidatos a diputado que tuvieron buena votación en la elección pasada (2009) pero no fueron electos. Por ejemplo, Amelia Herrera (RN) perdió por 16 votos a Arturo Squella en el distrito 13, razón importante para incentivarla a repostular. También hay que tomar en cuenta los independientes y terceros partidos; aunque tengan una opción más difícil, pueden ser determinantes en el resultado final de la elección. Por ejemplo, la candidatura de un independiente fuera de pacto ligado a la centro-derecha podría romper el doblaje de la Alianza en el distrito 23.

(3) Usar nombres de alcaldes, ex-alcaldes o ex-candidatos a alcalde con buena votación. Si bien aún faltan los resultados de las elecciones municipales 2012 de por medio, la lista ya incluye candidatos de las 10 comunas con más votantes inscritos: Virginia Reginato Bozzo (UDI y primera mayoría nacional de votos en 2008) de Viña del Mar, Rodolfo Carter (UDI) de La Florida, Jorge Castro Muñoz (UDI) de Valparaíso, Alberto Undurraga Vicuña (PDC) de Maipú, Francisco De La Maza Chadwick (UDI) de Las Condes , Manuel José Ossandon Irarrázabal (RN) de Puente Alto, Pablo Zalaquett Said (UDI) de Santiago, Marcela Hernando Pérez (IND) de Antofagasta, Patricio Kuhn Artigues (UDI) de Concepción, Pedro Sabat Pietracaprina (RN y padre de la actual titular del distrito 21, Marcela Sabat) de Nuñoa, y Miguel Becker Alvear (RN y hermano de actual titular del distrito 50, Germán Becker) de Temuco.

La lista de candidatos a Alcalde está compuesta con nombres proporcionados de forma anónima por personas cercanas a los candidatos o a los partidos políticos. Y porque es solo un seguimiento a las comunas con más de 50,000 personas inscritas para votar, también se usa información publicada en la prensa.

Para sugerir una posible candidatura, enviar nombre del candidato/a (y por qué crees que es plausible) a: tresquintoschile@gmail.com.