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El efecto del pacto PPD-PRSD-PC sobre el resultado electoral de Concejales 2012

Este artículo es un aporte de Mauricio Morales, Director del Observatorio Político-Electoral de la Universidad Diego Portales, y Felipe Barrueto y Gonzalo Contreras, miembros del Observatorio Político-Electoral de la Universidad Diego Portales.

En la edición del jueves 26 de abril de 2012 (páginas 28 y 29), el diario La Segunda publicó los resultados de un estudio realizado por la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo (UDD) sobre los efectos electorales del pacto PPD-PRSD-PC. Se sostiene que el PC aumentaría en un 40% su representación de concejales, pasando de 79 a 110. En tanto, las listas más perjudicadas serían las de la Concertación Democrática (PDC-PS) y la Alianza, que verían disminuida su representación en 35 y 25 concejales aproximadamente. Finalmente, el PPD y el PRSD aumentarían su representación en 39 concejales.

Este análisis, si bien apunta en la dirección correcta, presenta una serie de imprecisiones que obstaculizan una interpretación más fina de los resultados. Nuestras simulaciones arrojan valores distintos a los del estudio de la UDD. Esto, probablemente, obedezca a que aplicamos la fórmula electoral en todas sus etapas identificando, incluso, el concejal en ejercicio que eventualmente perdería su escaño. Tal como dicta la norma, calculamos la repartición de escaños no sólo por lista, sino que también por subpacto y luego por candidato. Esto puede explicar algunas disonancias entre nuestro estudio y el de la UDD.

Antes de mostrar nuestros resultados, puntualizamos que las simulaciones tienen serias limitaciones que impiden una proyección general. Estamos trabajando con datos del pasado (en este caso de 2008) y, sobre ellos, realizamos estimaciones con configuraciones coalicionales diferentes. En consecuencia, no hacemos un pronóstico de resultados, sino que solamente mostramos cómo cambiaría la representación por partido de acuerdo a la nueva coalición entre PPD-PRSD y el PC.

Consideraciones metodológicas

  • El pacto electoral entre PPD-PRSD-PC no incluye al resto de los partidos que constituyeron la lista del Juntos Podemos en 2008. Por tanto, es incorrecto sumar toda la votación del Juntos Podemos a esta nueva lista. El PC obtuvo 45 escaños, a los que se suman 14 que corresponden a independientes que compitieron en el subpacto del PC (incluyendo los independientes que compitieron como PC-Izquierda Cristiana). Entonces, no es que el PC aporte 79 escaños como dice el estudio UDD, sino que sólo 59. Esta imprecisión metodológica hace que, de entrada, nuestros resultados difieran de manera significativa.
  • El estudio de la UDD tampoco es preciso en señalar el método utilizado para asignar los escaños. En el sistema electoral que se aplica para elegir concejales, se utiliza la repartición proporcional con fórmula d’Hont. Esto implica una repartición en tres niveles. Primero, en la listas. Luego de haber identificado el número de escaños que corresponde a cada lista, se hace idéntico cálculo con los subpactos que integran cada lista. El tercer paso consiste en identificar a los candidatos ganadores dentro de cada subpacto según un criterio de mayoría. De no seguir al pie de la letra lo que señala la ley sobre votaciones y escrutinios, cualquier simulación electoral estará errada (artículos 124 y 125, Ley 18.695).
  • El estudio, por ejemplo, señala que en la comuna de Buin la Alianza perdería un concejal (sin siquiera mencionar el partido). Esto es así en caso de que se sumara completamente al Juntos Podemos en la nueva coalición con el PPD-PRSD, pues al hacerlo sólo con el PC los resultados no cambian en comparación a 2008. Esto se produce porque el PC tiene un porcentaje similar al PH (3,47% y 3,7% respectivamente). Idéntica situación se produce en Concón y Estación Central, donde el estudio UDD señala que el PDC perdería un escaño, cuestión que se produce sólo si se añade al PH en la nueva coalición PPD-PRSD-PC, cosa que ya sabemos, es errada.
  • El estudio sostiene que en Cerro Navia el PRI perdería su escaño. Seguramente, para llegar a este resultado el estudio no sólo sumó la votación del PH, sino que también a los independientes del PH (un independiente del PH obtuvo 619 votos, 1,19%). Al recalcular el peso de la lista PPD-PRSD sólo con los votos del PC y sus independientes, en Cerro Navia no se producen cambios al menos en la simulación.
  • Respecto a la identificación de los perdedores, sospechamos que hay algunos errores de cálculo al asignar escaños por partido o por subpacto. Por ejemplo, el estudio UDD señala que en Ancud perdería un independiente del PDC, cuando en realidad lo haría un PS. En esta comuna el subpacto PDC-independientes obtuvo un 26,42% incluyendo, por cierto y como debe ser, al independiente del partido, Soledad Moreno (con un 12,08%). Con esta votación, en 2008 el subpacto PDC-independientes obtuvo 2 escaños. El subpacto PS-independientes, en tanto, totalizó en 2008 un 18,03%, con lo que obtuvo dos escaños. Al realizar la simulación teniendo en frente a la lista PPD-PRSD-PC, la lista de la Concertación Democrática perdería un escaño, pasando de 4 a 3. El perdedor, dada la repartición por subpacto, es el PS. El actual concejal Manuel Muñoz Andrade (que obtuvo 1227 votos correspondientes al 7,15%), sería el derrotado.
  • El estudio de la UDD identifica 70 comunas con cambios en la composición o repartición de escaños. Nuestro trabajo, por su parte, reporta 93. De estas 70 comunas del estudio UDD, nuestro diagnóstico coincide en sólo 36. De las 34 restantes (donde no coincidimos con el estudio UDD), 24 son contabilizadas con cambio por la UDD cuando en realidad no lo hay. En las otras 10 comunas, los perdedores están incorrectamente asignados. De estos 10, hay 4 concejales identificados como PRI, que en realidad son independientes del pacto Por un Chile Limpio.

Las principales conclusiones de este estudio son las siguientes:

  1. Los cambios en términos de representación (número de concejales/escaños) se da en 93 comunas. Estas comunas representan aproximadamente el 30% de los votantes.
  2. La coalición que perdería más escaños sería la Coalición por el Cambio (28). Dentro de esta lista, el partido o subpacto que más pierde sería RN (18 escaños).
  3. La segunda coalición más dañada sería la Concertación Democrática (25 escaños). El PDC perdería 10 y el PS 18. El PS pierde escaños en comunas grandes como Copiapó, Curicó, La Cisterna y Valparaíso.
  4. El partido que más gana es el PC, pasando de 59 escaños en 2008 a 88 en 2012. También se verían beneficiados el PPD (25 escaños adicionales) y el PRSD (12 escaños adicionales).
  5. El PH perdería el 45% de sus concejales, pasando de 20 en 2008 a sólo 11 en 2012. El PH es el que más pierde en términos relativos.

Para ver documento completo, pinchar aquí.

Primarias de la Concertación: ¿Más Democracia?

El Domingo 1 de Abril se celebrarán las primarias entre los pre-candidatos a alcalde de la Concertación. Los ganadores serán proclamados candidatos oficiales de la coalición para las elecciones municipales del 28 de Octubre de 2012. Estos ganadores se sumarán a los candidatos ya designados.

De las 345 comunas en el país, en 149 se elegirá un candidato mediante primarias, mientras que en 196 será designado por las cúpulas. En las 149 comunas que se disputaran primarias habrán 98 DC, 84 PS, 74 PPD, y 44 PRSD; además, habrán 52 candidatos independientes que competirán en 48 comunas.

En las 196 comunas restantes (de candidatos designados), habrán alcaldes que estarán buscando la reelección, candidatos que serán directamente nombrados por las cúpulas, o bien candidatos que quieran competir en comunas donde ningún otro candidato asociado a la Concertación quiera competir.

Esto se contrasta drásticamente con el camino que escogió la Alianza para nominar a sus propios candidatos: de las 345 comunas, en 196 los candidatos serán designados directamente por las cúpulas (salvo en 15 que se definirán por encuestas), mientras que en 149 el partido titular mantendrá su cupo.

Ahora bien, aunque las primarias en la Concertación generen una sensación de mayor democracia, hay un importante caveat que hacer. Si bien pueden ser consideradas un auténtico avance democrático inter-coalicional, también pueden ser consideradas un paso obligado–tras el revés que sufrió tras las primarias truchas de 2009.

Además, si bien las 149 primarias para definir alcaldes en la Concertación conforman un mecanismo más democrático que las 15 encuestas para definir alcaldes en la Alianza, una mirada más crítica marca otra realidad. Mientras que la Alianza decide reasignar el cupo al partido titular en 149 comunas, la Concertación lo hace en 196.

La falta de regulación permite a la Concertación usar las primarias como estrategia política. A diferencia de lo que veremos el Domingo 1 de Abril, las primarias deberían ser obligatorias, nacionales, abiertas, simultaneas y vinculantes. Es la única forma en que la clase política se comporte de forma realmente democrática.

Reforma al Sistema Electoral

Desde el retorno a la democracia en 1990, han habido al menos 13 proyectos destinados a cambiar el sistema electoral. De ellos 11 han sido rechazados, removidos o archivados y 2 están en trámite. Cabe destacar que ambos proyectos en trámite (Boletín 7417-07 y Boletín 8178-06) son los únicos en que han participado al menos un miembro de la Alianza.

Abajo, la lista de boletines más importantes, el objetivo central de cada proyecto y sus respectivos autores.

Patricio Aylwin (1990-1994):

Boletín 721-07 (09.06.1992 – 09.07.1997). Aumentar el número de diputados de 120 a 124. Autores: Ruíz (PDC), Vodanovic (PS), Ortíz (RN) y Calderón (PS).

Eduardo Frei (1994-2000):

Boletín 720-07 (09.06.1992 – 09.07.1997). Para la Cámara, se elimina la disposición que fija el número de diputados en 120 y establece que la ley determinará los distritos para su elección. Para el Senado, establece que cada región constituirá una circunscripción senatorial y que la ley determinará cuantos senadores elige cada región. Autor: Mensaje.

Boletín 1328-07 (18.08.1994 – 09.07.1997). Reforma constitucional que modifica la composición del Parlamento, estableciendo que la Cámara se compone de 120 miembros elegidos en votación directa por los distritos electorales que establezca la ley, eligiéndose dos o más diputados por distrito. En el caso del Senado, plantea se integre por 47 miembros, elegidos por circunscripciones senatoriales. Cada una debe elegir al menos dos senadores. Autor: Mensaje.

Boletín 2028-07 (22.05.1995 – 15.05.1997). Propone reforma constitucional, estableciendo que en las elecciones parlamentarias se use un sistema de representación proporcional. Se mantiene el número de 120 diputados. Cada región constituye un distrito y el número a elegir depende de su población. Senado se compone de 47 miembros, elegidos en votación directa nacional. Autores: José Antonio Viera-Gallo (PS), Armando Arancibia (PS) y Fanny Pollarolo (PS).

Boletín 2119-06 (04.10.1997 – 09.06.1998). Reforma la Ley 18.700, estableciendo para la elección de la Cámara de Diputados un sistema de representación proporcional (d’Hondt). Cambia el número de distritos, proponiendo que sean 30. Cada uno elegirá como mínimo 2 diputados, mientras los cupos restantes se distribuirán entre los distritos de acuerdo al porcentaje de electores de cada distrito. Autor: Mensaje.

Ricardo Lagos (2000-2006):

Boletín 2511-07 (13.06.2000 – 06.07.2006). Plantea modificar la Constitución, estableciendo que la Cámara de Diputados esté compuesta por 140 miembros. Ellos serían elegidos por los distritos que establezca la ley, no pudiendo ninguno de ellos elegir a menos de dos ni más de siete. A los 38 senadores electos a través del sistema binominal, agrega se elijan 12 senadores nacionales elegidos en una circunscripción nacional única que comprende todo el territorio (elimina así los senadores designados). Autores: Francisco Huenchumilla (PDC), Ignacio Walker (PDC) y Sergio Elgueta (PDC).

Boletín 4061-07 (20.12.2005 – 08.03.2006). Reforma constitucional que introduce el sistema de representación proporcional para elección de diputados y senadores. Suprime la norma constitucional que fija en 120 el número de diputados. La ley deberá establecer el sistema electoral concreto. Autor: Mensaje.

Boletín 3976-06 (13.09.2005 – 04.09.2008). Modifica ley 18.700 estableciendo se agreguen 30 nuevos cargos de diputados y sobre la base de los votos obtenidos por cada lista en la elección (sistema de compensación). Aumenta en 10 el número de Senadores, que también se determinan de acuerdo a la proporción de votos que cada lista obtiene a nivel nacional. Para determinar los diputados y senadores electos en este sistema paralelo se proclama a los candidatos que obtengan la votación proporcional más alta de su lista ordenada porcentualmente a nivel nacional de mayor a menor , excluidos los electos a través del sistema binominal. Autor: Gabriel Ascencio (PDC).

Boletín 4027-06 (19.10.2005 – 22.04.2010). Propone una reconfiguración de los distritos para la elección de diputados y de las circunscripciones para la elección de senadores que establece la ley 18.700. De acuerdo a la propuesta serían 24 los distritos, eligiendo cada uno cinco diputados. En el caso de Senado, cada región constituiría una circunscripción senatorial. Tres regiones elegirían seis senadores cada una, otras cinco escogerían cuatro y otras dos tendrían tres y dos sólo dos senadores. Reformula mecanismo de asignación de escaños, estableciendo que serían electos a los candidatos que dentro de cada lista hayan obtenido las primeras mayorías en cada distrito o región. Autores: Rafael Moreno (PDC), Hosain Sabag (PDC), Andrés Zaldívar (PDC) y Adolfo Zaldívar (PDC).

Michelle Bachelet (2006-2010):

Boletín 4245-07 (15.06.2006 – 10.04.2007). Sobre la base de la propuesta de la Comisión Boeninger, plantea modificación constitucional para incluir en el texto una norma que establece que en las elecciones de parlamentarios se utilice un sistema de representación proporcional. Elimina de la constitución el número 120 que fija los miembros de la Cámara de Diputados. Establece que la ley puede crear mecanismos para incentivar la participación política de las mujeres. Autor: Mensaje.

Boletín 4968-07 (10.04.2007 – 09.07.2008). Suprime la norma que establece en 120 el número de diputados. Autor: Mensaje.

Sebastián Piñera (2010-2014):

Boletín 7417-07 (06.01.2011 – en trámite). Incorpora 12 senadores, a través de seis nuevas circunscripciones, y agrega 30 cupos a la Cámara, elegidos a través de un sistema proporcional. Autor: Pedro Araya (PRI), Gabriel Ascencio (PDC), Pepe Auth (PPD), Jorge Burgos (PDC), Felipe Harboe (PPD), Gustavo Hasbún (UDI), Nicolás Monckeberg (RN), Alberto Robles (PRSD), Marcelo Schilling (PS), Guillermo Teillier (PC).

Boletín 8178-06 (31.01.2012 – en trámite). En el caso de elecciones de Parlamentarios, el Tribunal proclamará elegidos Senadores o Diputados a los candidatos o candidatas que individualmente obtengan las dos más altas mayorías totales de votos. Autor: Carlos Bianchi (IND), Carlos Cantero (IND), Antonio Horvath (RN).

Para más información, ver: Cámara de Diputados, Senado.

Las Municipales y los Candidatos Presidenciales

Los partidos que ganen las elecciones municipales tendrán la mejor opción de levantar al candidato presidencial dentro de sus respectivas coaliciones. Dado que los resultados electorales municipales son un predictor robusto de los resultados electorales presidenciales, los partidos ganadores no solo aspiran a presentar sus victorias como una credencial frente a las élites, pero amenazan tener un mejor rendimiento en primarias.

La mayoría de los estudios muestran que el voto municipal es un indicador clave para predecir el voto presidencial. La evidencia muestra que a nivel de comuna hay una alta correlación en la dirección (preferencia política por partido) e intensidad (votos emitidos) de los votos en ambas elecciones. Es decir, los ciudadanos tienden a votar por candidatos del mismo partido en elecciones diferentes. (Salvo en algunos casos donde existe un alto nivel de voto cruzado).

Por ejemplo, a medida que aumenta la probabilidad que un ciudadano vote por un candidato DC en las elecciones municipales, aumenta proporcionalmente la probabilidad que vote por un candidato DC en las elecciones presidenciales. En términos reales, mientras más votos obtienen los candidatos a Alcalde de la DC en 2012, más votos obtendrá el candidato presidencial de la DC en 2013. Esto se acentúa con el voto voluntario, donde los militantes son los que más participan.

Esto implícitamente sugiere que los partidos que tienen más candidatos controlan mejor las prospectivas y proyecciones electorales. En este caso la DC, la UDI y RN tienen una ventaja por sobre el resto de los partidos al contar con una mayor cantidad y dispersión de candidatos en sus respectivas listas. Por ejemplo, en la elección de Alcaldes de 2008 hubo 1,231 candidatos, de los cuales 136 fueron DC (11%), 129 fueron UDI (10,4%) y 121 fueron RN (9,8%).

Las amplias plantillas de candidatos de los tres partidos, determinaron significativamente sus respectivas estrategias para la elección presidencial de 2009. Los tres partidos relativamente más información que los otros partidos sobre sus prospectivas a nivel nacional. Dado que tuvieron más candidatos, su muestra fue más representativa de la población. Por ejemplo, en las primarias de entre Frei y Gómez en la 6ta y 7ta región, la DC siempre supo que iba a ganar.

Todo lo anterior apunta a que el paso más importante para definir el candidato de cada coalición se dará tras las elecciones municipales. Por ejemplo, cuando se dispute la nominación del candidato presidencial dentro de cada coalición, el partido con mejores resultados en 2012 naturalmente buscará implementar primarias, mientras que los otros partidos se verán forzados a buscar el consenso entre las élites.

Una excepción a esta regla se da con candidaturas personalizadas e independientes, que frecuentemente cuentan con apoyo transversal, autónomo a los partidos. Por ejemplo, de competir, es probable que Bachelet (PS) obtenga la nominación tanto por consenso como por primarias. También es probable que Enríquez-Ominami (ex PS) no consiga el consenso, pero sí los votos. Y es probable que Velasco (IND) no obtenga ni el consenso ni los votos.

Pero, en el caso que Bachelet no sea candidata, y Enríquez-Ominami y Velasco compitan por fuera de la Concertación, la nominación del nuevo candidato del pacto dependerá casi por completo en el resultado de las municipales. La pugna la DC (Walker, Orrego y Rincón) y el PPD (Lagos W., Tohá y Girardi), tendrá su primer–y tal vez último–round en Octubre de este año. El bando que tenga–o sepa presentar de mejor manera–los resultados, inevitablemente será favorito.

El Sistema Electoral Uninominal

El sistema electoral binominal no se ha reemplazado porque no ha existido la intención de hacerlo en el Congreso. Si bien la Concertación ha estado a favor de un cambio desde 1989, la Alianza se ha opuesto fehacientemente. Mientras los partidos de la Concertación han enfatizado en la necesidad de aumentar la proporcionalidad del sistema, los partidos de la Alianza han insistido en mantenerlo para reforzar la estabilidad de la democracia. En definitiva, ha sido un juego suma-zero que ha tendido hacia el status-quo.

Esto cambió en Enero de 2012, cuando un grupo de legisladores de RN manifestó su disposición de votar a favor de un nuevo sistema electoral. La suma de sus votos con los de la Concertación permite—por primera vez—alcanzar el quórum calificado para hacer cambios a la Constitución. Sin embargo, tener la disposición es solo el comienzo. Existen varias propuestas sobre la mesa (e.g., el binominal corregido, el uninominal, el proporcional, el mixto paralelo y el mixto compensatorio), entre las cuales no hay consenso.

Dado que intentos de reforma anterior han fracasado por el veto de la Alianza, no debiera sorprender que no exista un acuerdo pero igual se lleve a cabo la reforma. Para evitar enfrentar otro veto-player (que podría ser la UDI), es natural que la Concertación decida apoyar casi cualquier alternativa de sistema electoral (salvo el binominal corregido). Incluso uno que no tenga un objetivo de proporcionalidad. Entre las propuestas mencionadas, uno que RN podría querer potenciar, y que a la vez satisfaga a la Concertación, es el sistema uninominal.

El sistema uninominal (o mayoritario) ha tenido buenos resultados en 2 de los países con mayor tradición democrática del mundo, Estados Unidos y Reino Unido. Principalmente porque es simple (el candidato con más votos gana), pero también porque es justo (todos las unidades electorales representan la misma cantidad de gente). Un sistema uninominal, además, fuerza que existan mayorías. La teoría de partidos políticos muestra que a medida que baja la magnitud del distrito, disminuye la cantidad de partidos.

Una critica central al sistema uninominal es que no esta de acorde con la naturaleza multipartidista del sistema político chileno. Y que al construir incentivos institucionales mayoritarios se reprimen las demandas de partidos pequeños. Sin embargo, dado que el sistema uninominal necesariamente implica un redistritaje, el número de escaños a repartir debería aumentar, permitiendo que cada partido lleve candidatos donde enfrente mejores probabilidades de ganar. Por ejemplo, el PRI podrían ganar en varios distritos del norte.

Es más, si bien los sistemas uninominales tienden a reducir el número de partidos, no necesariamente reducen el número de coaliciones. Incluso podría solidificar a los partidos existentes. Si aumenta la cantidad de distritos, naturalmente incrementa la cantidad de candidatos. (Mi propuesta es que se elijan 160 diputados que representen alrededor de 100,000 personas, y 53 senadores que representen alrededor de 300,000 personas). En cual caso los partidos tienen un incentivo adicional para permanecer vigentes.

En definitiva, el sistema uninominal refuerza la estabilidad que existe mediante elecciones simples y justas. Incentiva la formación de grandes mayorías, pero respeta la proporcionalidad a nivel local. En el caso chileno, bien podría mantener las coaliciones que existen hoy, o podrían incentivar nuevas coaliciones. De hecho, el sistema uninominal en sistemas multipartidistas permite la flexibilidad en la formación de gobiernos. Por ejemplo, aumenta la posibilidad que los partidos de centro busquen lugares comunes en su propia coalición.

La Caída de RN

Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente están juntos porque se necesitan, no porque lo quieren. Si compitiendo individualmente podrían obtener como mínimo las cuotas de poder que obtienen compitiendo en conjunto, se pondría fin a la Alianza por Chile.

Por ser una coalición necesaria, la distribución interna de poder a menudo acaba en negociaciones arduas y complicadas, que rara vez dejan satisfechas a ambas partes. Porque lo que le conviene a uno, no necesariamente le conviene al otro. Sin embargo, han decidido permanecer juntos durante las últimas dos décadas.

El origen de ésta paradoja está en la formación de la coalición en 1989, tras el retorno a la democracia. Si bien un clivaje ideológico agrupó a los partidos que se opusieron al gobierno militar en una coalición, y a los que estuvieron a favor en otra coalición, han sido las reglas electorales las que las han perpetuado.

Por un lado, las reglas de elecciones presidenciales dan por vencedor al candidato que logre más de 50% de los votos. Esto ha llevado a que los partidos busquen agruparse en coaliciones para obtener una mayoría que de otra forma sería imposible.

Por otro lado, las reglas de elecciones legislativas otorgan 2 escaños a la lista más votada si logra doblar en votos a la segunda lista más votada. Esta ha llevado que los partidos busquen agruparse en coaliciones para intentar doblar a la otra coalición, o bien para evitar el doblaje en contra.

En un comienzo, RN fue el partido más poderoso dentro de la Alianza. Se impuso a la UDI en todas las elecciones que siguieron el retorno a la democracia, lo que le permitió ser el controlador de las decisiones dentro de la coalición y preservar el poder al auto-designarse la mayoría de los cupos electorales.

En 2000 esta situación se revirtió. Si bien fue en gran parte debido a los constantes conflictos entre la UDI y RN, tres hechos específicos destacan como los responsables en el cambio en el balance de poder, donde la UDI finalmente reemplazó a RN como el partido más grande de la coalición.

El primer hecho lo protagonizaron Sebastián Piñera y Evelyn Matthei en 1993. En la batalla por la candidatura presidencial, el espionaje telefónico a una conversación de Piñera (Piñeragate) derrumbó la esperanza de ambos. Finalmente Matthei renunció a RN y se sumó a la UDI.

El segundo hecho se dio en el marco de las convenciones presidenciales de la Alianza el mismo año, cuando RN levantó a Manuel Feliú como candidato, pero las élites de la UDI unilateralmente decidieron reemplazarlo con un candidato de su propio sector: Arturo Alessandri Besa.

El tercer hecho se dio en las elecciones senatoriales de 1997, cuando la “campaña de las drogas” de Carlos Bombal (UDI) amartilló la de Andrés Allamand (RN) en Santiago Oriente. El ímpetu de la victoria llevó a que Joaquín Lavín (UDI), alcalde de Santiago, se auto-proclamara el candidato presidencial de 1999.

El exitoso–y sorpresivo–rendimiento de Lavín en las elecciones presidenciales de 1999 fue el principio de la caída definitiva de RN. La potente campaña de Lavín fue usada por la UDI como la inspiración para movilizar a todos los votantes de la derecha tras su causa.

En 2000, el mismo año que la segunda vuelta presidencial, la UDI por primera vez logró obtener más votos que RN en una elección. El hecho marcó el final del liderazgo de RN. En 2001, 2004, 2005, 2008 y 2009 la UDI fue el partido más votado de la Alianza.

El poder en la Alianza suma-zero. Cuando un partido obtiene poder, es a costo del otro. Y la historia muestra que el poder ha sido sistemáticamente transferido desde RN hacia la UDI. Sin un cambio significativo a las reglas electorales, RN está condenado a permanecer como el partido más pequeño de la derecha.

Reforma Electoral Gradual: Mala Estrategia

La semana pasada ProyectAmérica (PA) y el Centro Democracia y Comunidad (CDC) presentaron su propuesta de reforma electoral. El objetivo general de la propuesta es instalar la igualdad del voto, mejorar la representatividad, fortalecer la gobernabilidad y aumentar la competencia. A primera vista la propuesta parece ser un aporte positivo y un proyecto políticamente viable. Responde a los criterios básicos exigidos por los partidos de la Alianza, y apunta a mejorar los aspectos del sistema electoral que han sido constantemente criticados por la Concertación desde los noventas.

Pero una mirada más crítica nos muestra todo lo contrario. La propuesta tiene tantos problemas de viabilidad como de finalidad.

El primer problema es la estrategia de dos fases que propone para lograr su objetivo:

La primera fase considera el término del binominal por la vía de aumentar el número de escaños y el número de candidatos en base a una proporcionalidad de base regional, sin redistritaje. La segunda fase considera un nuevo cálculo de las proporciones exactas de los distritos a través de un redistritaje basado en el Censo de 2012, que deberá ser elaborado antes de la elección parlamentaria de 2017.

El problema con esta estrategia es que lo más probable es que la reforma se detenga tras implementar la primera fase. En un artículo anterior mostré que dentro de los partidos de la Alianza, solo RN estaba dispuesto a negociar cambios al sistema binominal. Pero el cambio más drástico propuesto por RN es solo aumentar el número de legisladores electos por distrito y circunscripción. Esto es consistente con la primera fase propuesta por PA y el CDC. De hecho demasiado consistente. Tanto la propuesta de RN como la de PA y el CDC proponen aumentar el número de diputados electos en 30 (de 120 a 150) y el número de senadores electos en 12 (de 38 a 50). Es decir, tras la primera fase, es difícil esperar que los partidos de la Alianza estén dispuestos a continuar la reforma propuesta en la segunda fase. Cuestiono seriamente la viabilidad de una reforma electoral que en su primera fase permita a la Alianza entregar el 100% de su oferta.

Este cuestionamiento es aun más nitido al mirar la disposición política de los partidos al momento de reemplazar el sistema binominal. En un artículo anterior mostré que la probabilidad de ver un proyecto de reforma electoral que incluya un sistema proporcional pasar por el Congreso es muy baja. En mi simulación de una votación de 5 proyectos de reformas electorales (sistema binominal corregido, sistema mayoritario, sistema mixto compensatorio, sistema mixto paralelo, sistema proporcional) encontré que solo pasaría un sistema binominal corregido o un sistema mayoritario. Dado que la primera fase de la propuesta de PA y el CDC es solo una corrección al sistema binominal, es natural anticipar que sea aceptada por los partidos de la Alianza (al menos RN). Es decir, dentro del rango de propuestas a reformas al sistema electoral, los partidos de la Alianza no estarían dispuestos a apoyar un proyecto que contemple representación proporcional de cualquier tipo.

El segundo problema es sobre la segunda fase propuesta por PA y el CDC. Si bien estoy de acuerdo con que el sistema binominal es poco competitivo y poco proporcional y que es necesario un redistritaje y una compensación territorial adecuada, creo que el método propuesto en el proyecto no es el mejor. Tal vez es el más viable, porque implica menos cambios (y por ende menos escollos improvistos al momento de legislar), pero no es el mejor para incorporar más competencia y proporcionalidad en el sistema. De hecho, el único gran cambio de esta propuesta es redistritar de acuerdo al censo de 2012. Eso implicaría que cada distrito y circunscripción estarían eligiendo un número de legisladores proporcional al tamaño de su población, relativo al resto de las unidades electorales en el país. Adoptar esta reforma implica omitir otros métodos de lograr lo mismo (más competencia y más proporcionalidad) pero de mejor manera.

Por ejemplo, en vez de mantener la fórmula electoral d’Hondt (que es actualmente usado para elecciones legislativas y de concejales), se podría contemplar adoptar la fórmula electoral Sainte-Laguë. Ambas son fórmulas (de método de promedio mayor) utilizadas en sistemas donde compiten múltiples partidos en múltiples listas por múltiples escaños. La diferencia es que mientras la fórmula d’Hondt usa como divisor números enteros de forma continua (1, 2, 3, 4, etc), la fórmula Sainte-Laguë usa como divisor solo números impares (1, 3, 5, 7, etc). El efecto es que el primero favorece a los partidos más grandes, mientras que el segundo es estrictamente proporcional. Incluso con múltiples partidos compitiendo en el sistema, es probable que bajo la fórmula d’Hondt el partido con la mayoría de votantes obtenga al menos la mitad de los escaños. Mi punto es que si el objetivo de la reforma electoral es aumentar la proporcionalidad se podrían contemplar métodos alternativos para distribuir los escaños.

Mi problema con la propuesta de PA y el CDC es tanto su viabilidad como su finalidad. Es poco viable que el proyecto pase por ambas fases. Lo más probable es que se logre aprobar la primera fase de aumentar el número de legisladores electos, y que previo a pasar a la segunda fase se congele de forma indefinida. Además, si la intención de PA y CDC es incorporar más competencia y proporcionalidad al sistema sugiero buscar alternativas a la fórmula electoral d’Hondt. Sainte-Laguë es mi favorita, pero existen otras que se insertarían bien dentro de la realidad chilena, como los de método de resto menor Hare quota, Droop quota o Imperiali quota. O si se decide mantener la fórmula actual, bien se podría considerar la viabilidad de crear una lista nacional para corregir las distorsiones que provoca.

Mi propuesta se aleja bastante de la de PA y CDC. En un artículo anterior argumenté que una reforma electoral gradual es una mala estrategia para un sistema de partidos congelado. Lo más probable es que proyectos de reforma electoral gradual se estaquen de forma permanente en el Congreso. Desde mi perspectiva, creo que una reforma electoral debe incluir todas las reformas que alguna vez se piensen hacer. Es decir, el proyecto de reforma electoral debe ser definitivo e inclusivo. Debe comprender el tipo de sistema (uninominal, binominal, proporcional), el método de registro (inscripción automática, inscripción voluntaria), las carácter del voto (voto voluntario, voto obligatorio), los aspectos geográficos (mantener distritos actuales, redistritar) y el número de legisladores a elegir. Avanzar hacia una reforma electoral de forma gradual no ha sido una buena estrategia en los últimos 20 años. Sería mucho más fructífero para la democracia ver los enclaves autoritarios eliminados de una buena vez.

Viabilidad Legislativa de una Reforma Electoral

Los últimos sucesos–las movilizaciones y los bajos índices de popularidad presidencial–han puesto a La Moneda en jaque. A dos años de la próxima elección presidencial, el presidente aún no ha logrado consolidar a su gobierno. No está claro cuál va ser la gran contribución del cuatrienio de Piñera. En un artículo anterior, sugerí que una buena opción sería una reforma electoral.

Sin embargo, una reforma iría en contra de la posición política que han manifestado los partidos de la Alianza desde el retorno de la democracia. Mientras su objetivo ha sido preservar el sistema binominal, la Concertación ha empujado por un cambio. Mientras la Alianza ha insistido en la virtud de estabilidad que entrega el binominal, la Concertación ha criticado su desproporcionalidad.

Por eso fue una sorpresa cuando un proyecto de reforma electoral (Boletín 7417-07) ingresó con la firma de un diputado UDI. Esta sorpresa se transformó en expectativa cuando La Moneda anunció la intención de explorar alternativas al sistema electoral. Si bien este debate ha levantado esperanza, mi sugerencia es mantener la calma. Lo más probable es que todo siga igual.

Según el cientista político David Altman, existen 5 grandes propuestas de cambio al sistema electoral.

  1. Sistema Binominal Corregido: Mantener sistema binominal, pero agregar escaños. Se baraja aumentar la Cámara de Diputados de 120 a 150 y el Senado de 38 a 50.
  2. Sistema Mayoritario: Reemplazar el sistema binominal por un sistema uninominal. Esto implica un redistritaje nacional.
  3. Sistema Proporcional: Reemplazar el sistema binominal por un sistema proporcional puro. Este se asimila al que existía en Chile previo a 1973. Esto implica aumentar la cantidad de escaños por distrito.
  4. Sistema Mixto Paralelo: Instalar un sistema de elección paralelo, donde una parte de los legisladores son electos en distritos uninominales y otra parte de los legisladores son electos por listas proporcionales regionales.
  5. Sistema Mixto Compensatorio: Instalar un sistema de elección mixto paralelo, pero con un vínculo directo entre ambos sistemas para mantener la proporcionalidad.

Para efectuar cualquier cambio importante a la Ley electoral, la Constitución establece que se necesita un quórum de 3/5 partes de la Cámara (72 diputados) y 3/5 partes del Senado (23 senadores). De estas 5 grandes propuestas la que tiene la mayor probabilidad de pasar por la Cámara es el sistema binominal corregido. La segunda propuesta con mayor probabilidad de pasar por el poder legislativo es el sistema mayoritario. Las restantes tres propuestas son improbables de pasar.

El binominal corregido tiene el apoyo de la UDI y RN. Si La Moneda tiene que hacer una reforma, el binominal corregido sería la mejor opción de RN y la segunda mejor opción de la UDI (tras status quo). En la Concertación el principal beneficiado sería el PDC. Mientras es improbable que otros partidos de la Concertación apoyen el proyecto, los diputados independientes pero cercanos a la Alianza (Isasi, Velázquez y Delmastro) también se sumarían, dado que podrían obtener importantes beneficios electorales con 30 escaños adicionales.

Por su parte, los principales beneficiados de un sistema mayoritario serían la UDI, el PDC y el PS–los partidos más grandes del país. El PPD también podría estar de acuerdo con este proyecto. Por su parte, RN y el PRSD tendrían mayores dificultades para competir con otros partidos en distritos uninominales, por lo que estarían en contra. Los independientes, en cambio, estarían a favor de sistemas uninominales porque derrumba las barreras de entrada a caudillos locales que tiene el sistema binominal.

El sistema proporcional tiene poca llegada en los partidos de la Alianza. La Concertación, en cambio, estaría a favor de adoptar cualquier sistema electoral más proporcional que el binominal. Lo mismo va para los diputados del PCCH, del PRI y el PRO.

Finalmente los sistemas paralelos y compensatorios también serían rechazados por la Alianza–y aprobados por la Concertación–por su efecto proporcional. Pero encontrarían apoyo entre los diputados independientes (por tener distritos uninominales) y los diputados comunistas (por tener listas proporcionales).

Ahora bien, para reformar la Ley, también es necesario contar con el voto de al menos 23 senadores. Según la lógica expuesta arriba, la propuesta con mayor probabilidad de pasar por el Senado es el sistema binominal corregido (tendría 25 votos). La segunda propuesta con mayor probabilidad de pasar por el Senado es el sistema mayoritario (tendría 24 votos). Y al igual que el resultado de la simulación en la Cámara, las restantes tres propuestas son improbables de pasar.

Mi opinión es que el mejor sistema electoral para Chile sería un sistema mayoritario. Primero, porque obliga a un redistritaje. Esto naturalmente conlleva una disminución en la desproporcionalidad entre la cantidad de votantes inscritos en cada distrito y la cantidad de escaños disponibles por distrito que genera el sistema binominal. Con un sistema mayoritario con unidades electorales de 1 legislador, todos los distritos tendrán la misma cantidad de gente representada por 1 Diputado y 1 Senador.

Segundo, porque mantiene la estabilidad política. Se mantendrán las coaliciones porque los partidos tendrán incentivos para repartirse candidaturas a través del país. Dado que el redistritaje aumentará la cantidad de escaños disponibles, todos los partidos tendrán una alta probabilidad de nominar buena parte de sus políticos como candidatos. Además, el sistema mayoritario eliminará la particular distorsión del binominal de premiar a los segundos mejores.

De este modo, si el gobierno de Piñera pretende hacer una reforma electoral, mi opinión es elegir un sistema que represente un cambio al binominal pero que a la vez sea legislativamente viable. Entre las opciones binominal corregido y sistema mayoritario, solo el segundo cumple los requisitos. Si bien ambas propuestas son coherentes con la posición política de la Alianza, el binominal corregido es simplemente continuidad, mientras que el uninominal es un verdadero cambio.

La Irrelevancia Política del Crecimiento Económico

Teorías electorales muestran que hay una asociación entre la situación económica de un individuo y su intención de voto. Cuando una economía esta en recesión, los votantes tienden a castigar al gobierno titular en las urnas. Cuando una economía esta en un ciclo de alto crecimiento, los votantes tienden a premiar al gobierno titular en las urnas. Esta teoría es directamente aplicable al periodo que cae entre una elección y otra. Cuando hay leves shocks a la economía (e.g., alza en el precio del pan, o la bencina), los ciudadanos usan las encuestas para manifestar su bienestar o su descontento.

El siguiente gráfico muestra esta asociación.



El gráfico muestra que a medida que aumenta el crecimiento económico, aumenta la aprobación presidencial. Salvo casos específicos (Aylwin 1990, Frei 1994 y Bachelet 2009), existe una tendencia lineal entre las dos variables. Mientras los outliers de Aylwin y Frei están relacionados con la etapa de luna de miel que gozan los presidentes al recién inaugurar su periodos, el outlier de Bachelet esta relacionado con la particular cercanía de la Presidenta con los ciudadanos. Es decir, fuera de casos extremos, lo normal es que un buen ciclo económico conlleve a una alta aprobación presidencial.

Piñera es una excepción a esta teoría. El celebrado crecimiento económico de 2010 hizo poco para ayudar a Piñera en las encuestas. Mientras Chile pasa por un ciclo económico relativamente bueno, en comparación con la crisis económica mundial y con los periodos presidenciales anteriores, la popularidad del Presidente sigue bajando en las encuestas. La explicación directamente racional es que la teoría electoral es inversa para Piñera. Es decir, mientras mejor este la economía, mayor va ser la tendencia de los ciudadanos de castigar al Presidente.

Esto no puede ser cierto. Entonces, ¿por qué el crecimiento económico es políticamente irrelevante para Piñera?

Mi intuición es que si bien la economía es una variable fundamental para explicar popularidad presidencial, en el gobierno de Piñera hay variables más importantes. Esto es consistente con la evidencia. De hecho, el grueso de la variación de la aprobación presidencial se puede explicar por fenómenos políticos o sociales–no asociados a la economía. El rescate de los mineros, el mediático conflicto con Marcelo Bielsa, las protestas de HidroAysén y las marchas de los estudiantes por la educación han sido los principales determinantes de los ciudadanos a la hora de evaluar a Piñera.

El problema del gobierno es la incapacidad de detectar este problema. No importa lo bien que la economía este, Piñera seguirá siendo castigado por los ciudadanos si no corrige otras áreas de su administración. La personalidad empresarial del Presidente y la incapacidad de definir el objetivo central del cuatrienio de la Alianza están tras los bajos índices en las encuestas. La poco empatía del Presidente con la gente ha forjado una brecha entre el gobierno y los ciudadanos difícil de conectar. Y mientras la derecha no pueda definir su misión presidencial, difícilmente serán reconocidos por la gente como un buen gobierno.

Las continuas fallas logísticas del segundo piso y la manifiesta descoordinación entre La Moneda y la planilla parlamentaria de la Alianza son las principales causas de este problema. Mientras Piñera no re-estructure la forma de identificar los escollos en su camino, y no logre establecer un objetivo común con la disidencia de RN y la UDI, sus índices de popularidad seguirán cayendo. A un año de las elecciones municipales, el efecto de seguir con la misma estrategia podría ser devastadora. Perder en las elecciones locales es el primer paso para que la Concertación se posicione como la alternativa menos mala.

Pesos Pesados de la Concertación: ¿Candidatos en 2012 o 2013?

Las élites de los partidos ya están especulando sobre los efectos electorales que significaría para la Concertación llevar más de una lista para concejales. En este mismo espacio he escrito extensivamente sobre aquello. He reflexionado sobre los efectos de llevar dos, tres o cuatro listas. También he reportado la probabilidad de los partidos pequeños de distorsionar resultados electorales en contra de la Concertación. Pero fuera de la cantidad de listas, poco se ha discutido sobre otros aspectos de la elección. Entre ellos, las características de los candidatos que compondrían las listas para la elección de Alcaldes. Una idea es que la mejor forma de ganar la elección de 2012 es nominando a los “pesos pesados” de la Concertación como candidatos a Alcalde.

El objetivo sería ganar en las comunas más emblemáticas del país. Tiene sentido. Ocho de las diez comunas más con más votantes inscritos están en las manos de un Alcalde de la Coalición por el Cambio. Rodolfo Carter (UDI) esta en La Florida, Virginia Reginato (UDI) esta en Viña del Mar, Jorge Castro (UDI) esta en Valparaíso, Francisco De La Maza (UDI) esta en Las Condes , Manuel José Ossandón (RN) esta en Puente Alto, Pablo Zalaquett (UDI) esta en Santiago, Patricio Kuhn (UDI) esta en Concepción, Pedro Sabat esta en Nuñoa, y Miguel Becker (RN) esta en Temuco. Las dos otras comunas están bajo el mando de Alberto Undurraga (PDC) en Maipú y Marcela Hernando (Independiente) en Antofagasta.

Si la Concertación planea volver al poder en 2013, el primer paso es ganar las elecciones municipales. Y para ganar las elecciones municipales, es crucial hacer buenas campañas en las comunas más emblemáticas—precisamente las con más votantes. Primero, porque las comunas grandes representan importantes puntos de referencia para las elecciones en el resto del país. Por ejemplo, el resultado de una elección en La Florida arroja una tendencia bastante similar a los resultados de la elección a nivel nacional. Segundo, porque es una forma importante de declarar la victoria. Mientras que la Alianza obtuvo más votos que la Concertación en 2008, su golpe de gracia fue haber reportado y repetido en todos los medios su victoria en 8 de las 10 comunas más importantes.

Para evitar repetir esta derrota, algunos han propuesto nominar a los “pesos pesados” de la Concertación para desafiar a los titulares de la Coalición por el Cambio en la elección de Alcaldes de 2012. Por ejemplo, el ex-Senador Nelson Ávila (PRSD) podría levantar una candidatura en Valparaíso, para sacar a Castro. El ex-Ministro Jose Miguel Insulza (PS) podría levantar una candidatura en Las Condes, para sacar a De La Maza (UDI). El ex-Ministro Francisco Vidal (PPD) podría levantar una candidatura en Santiago para sacar a Zalaquett (UDI). El ex-Alcalde y ex-Ministro Francisco Huenchumilla (PDC) podría levantar una candidatura en Temuco, para sacar a Becker (RN). El ex-Senador Jaime Gazmuri (PS) podría levantar una candidatura en Talca, para sacar a Juan Castro (simpatizante UDI). Y el ex-Presidente Ricardo Lagos (PPD) podría levantar una candidatura en Providencia, para sacar a Cristian Labbé (UDI).

A primera vista parece una buena estrategia. Asumiendo que los “pesos pesados” se pondrían a la disposición de los intereses de la Concertación, su peso político aseguraría ganar en al menos la mitad de las 10 comunas mencionadas. Sin embargo, mi impresión es que no es una estrategia sensata. Los bajos índices de apoyo de Piñera en las encuestas ya tienen la marca de la Colación por el Cambio devaluada. Además, anticipo que el efecto de las marchas de los estudiantes se manifestara como un voto de castigo en las comunas oficialistas. En vez de tratar de ganar la elección de Alcaldes con una táctica ofensiva (sacando los “pesos pesados” a la cancha), la mejor estrategia es una táctica defensiva (simplemente aprovechar los errores no forzados de la Coalición por el Cambio).

Dado que elecciones locales giran en torno a fenómenos locales, figuras políticas de calibre nacional pierden su potencial de influir en la elección. Ahora bien, dependiendo de los resultados electorales de las elecciones municipales, los “pesos pesados” podrían convertirse en un factor decisivo en las elecciones presidenciales de 2013. Porque hay una alta correlación entre el voto presidencial y el voto legislativo, la mejor oportunidad para concretar la alternancia en 2013 es maximizar los votos en las elecciones legislativas. Si se nomina a los “pesos pesados” como candidatos a Alcalde, se pierde la oportunidad de utilizar su arrastre electoral en las elecciones concurrentes de 2013. Si los “pesos pesados” son nominados como aspirantes a la Cámara o al Senado, tendrán una mayor inherencia para mover los resultados nacionales a favor de su coalición.