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Primarias de Providencia: Teorema del Votante Mediano

Publicado en La Tercera

El teorema del votante mediano establece que bajo ciertos supuestos el resultado de una elección es el preferido por el votante mediano. Los supuestos son cuatro. Primero, que la elección sea mayoritaria (que gane el candidato con más votos). Segundo, que se puedan ordenar las preferencias de los votantes a lo largo de un espectro unidimensional. Tercero, que los votantes tengan preferencias establecidas y que votan por el candidato que más se acerca ellas. Cuarto, que los votantes voten de forma honesta por su primera preferencia (es decir que no votan de forma estratégica).

Por lo general se utiliza preferencia ideológica en el espectro unidimensional. Es decir, las preferencias se ordenan a lo largo de un continuo izquierda-derecha. Esto ocurre porque por lo general las preferencias ideológicas tienen una distribución normal (curva con forma acampanada y simétrica respecto al parámetro de centro). Y según la Ley de Duverger esto significa que en una elección mayoritaria, los candidatos favoritos se posicionan estratégicamente en el punto más cercano al votante mediano (en el centro). Por eso es común ver campañas más moderadas en segunda vuelta que en primera vuelta.

Un caso interesante para aplicar esta teoría es Providencia.

Las reglas de las primarias transversales para seleccionar al candidato a Alcalde de la oposición a Cristián Labbé (a celebrarse el 13 de Mayo) proveen que el pre-candidato que obtenga más votos será proclamado candidato. Hay 4 pre-candidatos. El primero es Cristóbal Bellolio, un candidato independiente identificado con la centro-derecha. El segundo es Josefa Errázuriz, una dirigente vecinal identificada con sectores moderados de centro-izquierda. El tercero es Carol Pinto, un militante de la Democracia Cristiana. El cuarto es Javier Insulza, un candidato del partido socialista, hijo del ex-Ministro José Miguel Insulza.

Si aplicamos el teorema del votante mediano a las primarias de Providencia (ignorando otros aspectos de la elección), el favorito para ganar es Bellolio. Principalmente porque ocupa de forma natural el espacio a la derecha del votante mediano. Es decir, disputa el voto con el candidato más de centro, pero obtiene todos los votos a su derecha. Caveat emptor, esto supone que la gente que vota esta normalmente distribuida. Sin embargo esto no necesariamente es cierto en primarias. En este caso, hay más candidatos cercanos a la izquierda, por lo que se anticipan más votantes cercanos a la izquierda—lo cual sesga la curva.

Ahora bien, dado que existen tres candidatos con características similares, el supuesto de arriba se relaja. Teóricamente se puede suponer que los tres candidatos a la izquierda de Bellolio (en orden Errázuriz, Pinto e Insulza) se dividirán los votos, reduciendo el porcentaje relativo de cada uno. En esencia, mientras más candidatos cercanos a la centro-izquierda entran a la primaria, más se reduce cada una de sus probabilidades de ganar. El pronóstico habría sido negativo para Bellolio en el caso de enfrentar a dos candidatos de izquierda, dado que entre ambos arrastrarían más votantes a la primaria y el favorito entre ambos obtendría mayoría simple con facilidad.

Las primarias de Providencia se definirán, esencialmente, en base a la capacidad que tenga Bellolio de convocar a gente a su derecha en el espectro ideológico unidimensional. Ahora, si bien convocar votantes duros es igual de importante al enfrentar solo dos candidatos de centro-izquierda, la probabilidad de ganar es mucho mayor cuando enfrenta a tres. Por eso, a medida que más gente de derecha vote, mayor es la probabilidad de que Bellolio gane. Por esto mismo, la estrategia de los candidatos cercanos a la centro-izquierda debería ser incentivar un voto estratégico, donde los votantes a la izquierda de Bellolio no voten por su primera preferencia, sino que por el candidato con más posibilidades de ganarle a Labbé.

Pesos Pesados de la Concertación: ¿Candidatos en 2012 o 2013?

Las élites de los partidos ya están especulando sobre los efectos electorales que significaría para la Concertación llevar más de una lista para concejales. En este mismo espacio he escrito extensivamente sobre aquello. He reflexionado sobre los efectos de llevar dos, tres o cuatro listas. También he reportado la probabilidad de los partidos pequeños de distorsionar resultados electorales en contra de la Concertación. Pero fuera de la cantidad de listas, poco se ha discutido sobre otros aspectos de la elección. Entre ellos, las características de los candidatos que compondrían las listas para la elección de Alcaldes. Una idea es que la mejor forma de ganar la elección de 2012 es nominando a los “pesos pesados” de la Concertación como candidatos a Alcalde.

El objetivo sería ganar en las comunas más emblemáticas del país. Tiene sentido. Ocho de las diez comunas más con más votantes inscritos están en las manos de un Alcalde de la Coalición por el Cambio. Rodolfo Carter (UDI) esta en La Florida, Virginia Reginato (UDI) esta en Viña del Mar, Jorge Castro (UDI) esta en Valparaíso, Francisco De La Maza (UDI) esta en Las Condes , Manuel José Ossandón (RN) esta en Puente Alto, Pablo Zalaquett (UDI) esta en Santiago, Patricio Kuhn (UDI) esta en Concepción, Pedro Sabat esta en Nuñoa, y Miguel Becker (RN) esta en Temuco. Las dos otras comunas están bajo el mando de Alberto Undurraga (PDC) en Maipú y Marcela Hernando (Independiente) en Antofagasta.

Si la Concertación planea volver al poder en 2013, el primer paso es ganar las elecciones municipales. Y para ganar las elecciones municipales, es crucial hacer buenas campañas en las comunas más emblemáticas—precisamente las con más votantes. Primero, porque las comunas grandes representan importantes puntos de referencia para las elecciones en el resto del país. Por ejemplo, el resultado de una elección en La Florida arroja una tendencia bastante similar a los resultados de la elección a nivel nacional. Segundo, porque es una forma importante de declarar la victoria. Mientras que la Alianza obtuvo más votos que la Concertación en 2008, su golpe de gracia fue haber reportado y repetido en todos los medios su victoria en 8 de las 10 comunas más importantes.

Para evitar repetir esta derrota, algunos han propuesto nominar a los “pesos pesados” de la Concertación para desafiar a los titulares de la Coalición por el Cambio en la elección de Alcaldes de 2012. Por ejemplo, el ex-Senador Nelson Ávila (PRSD) podría levantar una candidatura en Valparaíso, para sacar a Castro. El ex-Ministro Jose Miguel Insulza (PS) podría levantar una candidatura en Las Condes, para sacar a De La Maza (UDI). El ex-Ministro Francisco Vidal (PPD) podría levantar una candidatura en Santiago para sacar a Zalaquett (UDI). El ex-Alcalde y ex-Ministro Francisco Huenchumilla (PDC) podría levantar una candidatura en Temuco, para sacar a Becker (RN). El ex-Senador Jaime Gazmuri (PS) podría levantar una candidatura en Talca, para sacar a Juan Castro (simpatizante UDI). Y el ex-Presidente Ricardo Lagos (PPD) podría levantar una candidatura en Providencia, para sacar a Cristian Labbé (UDI).

A primera vista parece una buena estrategia. Asumiendo que los “pesos pesados” se pondrían a la disposición de los intereses de la Concertación, su peso político aseguraría ganar en al menos la mitad de las 10 comunas mencionadas. Sin embargo, mi impresión es que no es una estrategia sensata. Los bajos índices de apoyo de Piñera en las encuestas ya tienen la marca de la Colación por el Cambio devaluada. Además, anticipo que el efecto de las marchas de los estudiantes se manifestara como un voto de castigo en las comunas oficialistas. En vez de tratar de ganar la elección de Alcaldes con una táctica ofensiva (sacando los “pesos pesados” a la cancha), la mejor estrategia es una táctica defensiva (simplemente aprovechar los errores no forzados de la Coalición por el Cambio).

Dado que elecciones locales giran en torno a fenómenos locales, figuras políticas de calibre nacional pierden su potencial de influir en la elección. Ahora bien, dependiendo de los resultados electorales de las elecciones municipales, los “pesos pesados” podrían convertirse en un factor decisivo en las elecciones presidenciales de 2013. Porque hay una alta correlación entre el voto presidencial y el voto legislativo, la mejor oportunidad para concretar la alternancia en 2013 es maximizar los votos en las elecciones legislativas. Si se nomina a los “pesos pesados” como candidatos a Alcalde, se pierde la oportunidad de utilizar su arrastre electoral en las elecciones concurrentes de 2013. Si los “pesos pesados” son nominados como aspirantes a la Cámara o al Senado, tendrán una mayor inherencia para mover los resultados nacionales a favor de su coalición.