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Encuestadoras, pronósticos y resultados de las municipales

Publicado en El Mostrador

Las encuestas son la principal forma de identificar preferencias en determinados grupos de gente. Por medio de encuestas, el gobierno identifica tendencias de aprobación y desaprobación a su trabajo. Por medio de encuestas empresas privadas descubren patrones de oferta y demanda en sus mercados. Son mucho más comunes que las elecciones, y son mucho más simples que los focus groups. Por eso se han consolidado como parte central de la vida pública y privada. Prácticamente todos los grupos de consultores serios conduce su propia encuestadora, con encuestas hechas por ellos mismo o bien sub-contratadas a otras empresas especialistas en el rubro.

La veracidad de una encuesta solo puede ser verificada cuando se compara su predicción con una referencia real. En encuestas electorales esto es relativamente sencillo. Se puede comparar la predicción hecha por la encuesta con el resultado de la elección. Naturalmente encuestadoras que realizan predicciones más acertadas son mejores que encuestadoras que realizan predicciones menos acertadas. Por eso hay que diferenciar entre las encuestadoras que tienen buenas predicciones de las que no tienen buenas predicciones. En teoría, las del primer grupo representan la realidad, mientras que las del segundo reproducen resultados que no necesariamente son reales.

La elección municipal de 2012 es un caso en punto para diferenciar entre estos dos tipos de encuestadoras. El alto número de encuestadoras compitiendo para predecir las elecciones en los meses previos a la elección municipal permite comparar las predicciones de cada una de sus encuestas con los resultados finales de la elección. Lamentablemente, el resultado de la comparación tiende a convergir a las encuestadoras en el segundo grupo. Solo un puñado de encuestadoras, muchas de ellas locales, acertaron en el resultado. La gran mayoría, en cambio, tuvo pronósticos erróneos. Fallaron tanto en dirección como en intensidad. Si no fallaron en ganador, fallaron en margen de victoria.

Algunos ejemplos. En Antofagasta pronosticaron una victoria para la independiente por la Concertación Hernando, y ganó Rojo. En Recoleta se inclinaron hacia Cornejo, aún con Letelier en la carrera, y ganó Jadue. En Ñuñoa las encuestas pronosticaron una victoria holgada para Sabat, y ganó Fernández. En Estación Central pronosticaron una victoria de Delgado sobre Ballesteros con un margen de al menos 20%, pero solo ganó por 2%. En Providencia todas las encuestas de El Mercurio pronosticaron una victoria para Labbé, y ganó Errázuriz. Finalmente, en Santiago, la “madre de todas las batallas”, todas las encuestas favorecieron a Zalaquett, pero ganó Tohá por 7%.

¿Por qué fallaron?

Una teoría es que las encuestadoras respondieron a una agenda. Al sobre-reportar victorias de sus candidatos preferidos trataron de desincentivar que la gente votara por otro candidato. En esencia, esto significa que las encuestadoras tienen intereses invertidos en política. Un ejemplo perfecto sería Santiago. Una comuna emblemática, que a través de los medios tiene un efecto profundo sobre los votantes. De acuerdo a está teoría deberíamos presumir que todas las encuestadoras que allí sondearon–particularmente El Mercurio, La Tercera y La Segunda-UDD–intentaron distorsionar la elección a favor de Zalaquett.

Pero esa teoría resulta exagerada, y no existe evidencia empírica para comprobarla. Además, hay otro componente que también podría inducir a errores en los pronósticos de las encuestas, el carácter del voto. Anteriormente, con voto obligatorio, las encuestadoras preguntaban si la persona estaba registrada para votar, y de esa muestra estimaban resultados a partir de la tasa de participación electoral en años anteriores. En 2012, con voto voluntario, las encuestadoras preguntaban si la persona estaba habilitada para votar en la comuna, sin embargo de esa muestra no pudieron estimar resultados de participación. No tuvieron un punto de referencia.

Si bien todas las encuestas tienen error–según el número de encuestados, la distancia de la elección y la metodología–, el error de las encuestas para las municipales fue excepcionalmente alto. Las encuestadoras fallaron en identificar como lidiar con las preferencias de likely voters. No supieron como identificar preferencias en determinados grupos de gente. Pronósticos en comunas como Viña del Mar y Las Condes fueron fáciles, porque los resultados eran evidentes, y además la mayoría solo se iba fijar en el ganador y no en el margen de victoria. Pero pronósticos en comunas como Santiago y Providencia fueron difíciles, dado que su nivel de incertidumbre era significativamente mayor.

Las encuestadoras generaron pronósticos con resultados erróneos.  Se equivocaron drásticamente en comunas claves. Tomaron una perspectiva equivocada para aproximarse a los resultados. Trataron de estimar lo que sabían por sobre lo que no sabían. Las encuestadoras pensaron que sus pronósticos acertaban más sobre los resultados de lo que en realidad hacían. Si fue negligencia o intención nunca lo sabremos. Pero el efecto es el mismo, y es serio. Tal vez si la gente de Estación Central habría visto una batalla más reñida, Ballesteros habría derrocado a Delgado. Quizás si los partidarios de la UDI habrían visto que Zalaquett tenía menos ventaja, habrían votado más.

Es un tema que no desaparecerá fácilmente. Con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, los medios competirán ferozmente para destacar los resultados de sus propias encuestadoras. El problema es que si son los mismos medios y encuestadoras que hicieron los pronósticos para las municipales, lo probable es que la información que entreguen no sea acertada. Los medios estarán masificando información errónea. Una solución a este problema es crear una superintendencia de encuestadoras para fiscalizar que sus encuestas (1) utilicen metodologías diseñadas de acuerdo a un criterio base, y (2) tengan pronósticos significativamente acertadas.

El efecto del pacto PPD-PRSD-PC sobre el resultado electoral de Concejales 2012

Este artículo es un aporte de Mauricio Morales, Director del Observatorio Político-Electoral de la Universidad Diego Portales, y Felipe Barrueto y Gonzalo Contreras, miembros del Observatorio Político-Electoral de la Universidad Diego Portales.

En la edición del jueves 26 de abril de 2012 (páginas 28 y 29), el diario La Segunda publicó los resultados de un estudio realizado por la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo (UDD) sobre los efectos electorales del pacto PPD-PRSD-PC. Se sostiene que el PC aumentaría en un 40% su representación de concejales, pasando de 79 a 110. En tanto, las listas más perjudicadas serían las de la Concertación Democrática (PDC-PS) y la Alianza, que verían disminuida su representación en 35 y 25 concejales aproximadamente. Finalmente, el PPD y el PRSD aumentarían su representación en 39 concejales.

Este análisis, si bien apunta en la dirección correcta, presenta una serie de imprecisiones que obstaculizan una interpretación más fina de los resultados. Nuestras simulaciones arrojan valores distintos a los del estudio de la UDD. Esto, probablemente, obedezca a que aplicamos la fórmula electoral en todas sus etapas identificando, incluso, el concejal en ejercicio que eventualmente perdería su escaño. Tal como dicta la norma, calculamos la repartición de escaños no sólo por lista, sino que también por subpacto y luego por candidato. Esto puede explicar algunas disonancias entre nuestro estudio y el de la UDD.

Antes de mostrar nuestros resultados, puntualizamos que las simulaciones tienen serias limitaciones que impiden una proyección general. Estamos trabajando con datos del pasado (en este caso de 2008) y, sobre ellos, realizamos estimaciones con configuraciones coalicionales diferentes. En consecuencia, no hacemos un pronóstico de resultados, sino que solamente mostramos cómo cambiaría la representación por partido de acuerdo a la nueva coalición entre PPD-PRSD y el PC.

Consideraciones metodológicas

  • El pacto electoral entre PPD-PRSD-PC no incluye al resto de los partidos que constituyeron la lista del Juntos Podemos en 2008. Por tanto, es incorrecto sumar toda la votación del Juntos Podemos a esta nueva lista. El PC obtuvo 45 escaños, a los que se suman 14 que corresponden a independientes que compitieron en el subpacto del PC (incluyendo los independientes que compitieron como PC-Izquierda Cristiana). Entonces, no es que el PC aporte 79 escaños como dice el estudio UDD, sino que sólo 59. Esta imprecisión metodológica hace que, de entrada, nuestros resultados difieran de manera significativa.
  • El estudio de la UDD tampoco es preciso en señalar el método utilizado para asignar los escaños. En el sistema electoral que se aplica para elegir concejales, se utiliza la repartición proporcional con fórmula d’Hont. Esto implica una repartición en tres niveles. Primero, en la listas. Luego de haber identificado el número de escaños que corresponde a cada lista, se hace idéntico cálculo con los subpactos que integran cada lista. El tercer paso consiste en identificar a los candidatos ganadores dentro de cada subpacto según un criterio de mayoría. De no seguir al pie de la letra lo que señala la ley sobre votaciones y escrutinios, cualquier simulación electoral estará errada (artículos 124 y 125, Ley 18.695).
  • El estudio, por ejemplo, señala que en la comuna de Buin la Alianza perdería un concejal (sin siquiera mencionar el partido). Esto es así en caso de que se sumara completamente al Juntos Podemos en la nueva coalición con el PPD-PRSD, pues al hacerlo sólo con el PC los resultados no cambian en comparación a 2008. Esto se produce porque el PC tiene un porcentaje similar al PH (3,47% y 3,7% respectivamente). Idéntica situación se produce en Concón y Estación Central, donde el estudio UDD señala que el PDC perdería un escaño, cuestión que se produce sólo si se añade al PH en la nueva coalición PPD-PRSD-PC, cosa que ya sabemos, es errada.
  • El estudio sostiene que en Cerro Navia el PRI perdería su escaño. Seguramente, para llegar a este resultado el estudio no sólo sumó la votación del PH, sino que también a los independientes del PH (un independiente del PH obtuvo 619 votos, 1,19%). Al recalcular el peso de la lista PPD-PRSD sólo con los votos del PC y sus independientes, en Cerro Navia no se producen cambios al menos en la simulación.
  • Respecto a la identificación de los perdedores, sospechamos que hay algunos errores de cálculo al asignar escaños por partido o por subpacto. Por ejemplo, el estudio UDD señala que en Ancud perdería un independiente del PDC, cuando en realidad lo haría un PS. En esta comuna el subpacto PDC-independientes obtuvo un 26,42% incluyendo, por cierto y como debe ser, al independiente del partido, Soledad Moreno (con un 12,08%). Con esta votación, en 2008 el subpacto PDC-independientes obtuvo 2 escaños. El subpacto PS-independientes, en tanto, totalizó en 2008 un 18,03%, con lo que obtuvo dos escaños. Al realizar la simulación teniendo en frente a la lista PPD-PRSD-PC, la lista de la Concertación Democrática perdería un escaño, pasando de 4 a 3. El perdedor, dada la repartición por subpacto, es el PS. El actual concejal Manuel Muñoz Andrade (que obtuvo 1227 votos correspondientes al 7,15%), sería el derrotado.
  • El estudio de la UDD identifica 70 comunas con cambios en la composición o repartición de escaños. Nuestro trabajo, por su parte, reporta 93. De estas 70 comunas del estudio UDD, nuestro diagnóstico coincide en sólo 36. De las 34 restantes (donde no coincidimos con el estudio UDD), 24 son contabilizadas con cambio por la UDD cuando en realidad no lo hay. En las otras 10 comunas, los perdedores están incorrectamente asignados. De estos 10, hay 4 concejales identificados como PRI, que en realidad son independientes del pacto Por un Chile Limpio.

Las principales conclusiones de este estudio son las siguientes:

  1. Los cambios en términos de representación (número de concejales/escaños) se da en 93 comunas. Estas comunas representan aproximadamente el 30% de los votantes.
  2. La coalición que perdería más escaños sería la Coalición por el Cambio (28). Dentro de esta lista, el partido o subpacto que más pierde sería RN (18 escaños).
  3. La segunda coalición más dañada sería la Concertación Democrática (25 escaños). El PDC perdería 10 y el PS 18. El PS pierde escaños en comunas grandes como Copiapó, Curicó, La Cisterna y Valparaíso.
  4. El partido que más gana es el PC, pasando de 59 escaños en 2008 a 88 en 2012. También se verían beneficiados el PPD (25 escaños adicionales) y el PRSD (12 escaños adicionales).
  5. El PH perdería el 45% de sus concejales, pasando de 20 en 2008 a sólo 11 en 2012. El PH es el que más pierde en términos relativos.

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