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El Efecto de Movilizaciones Ciudadanas sobre Resultados Electorales

En este artículo ofrezco una introspección a los potenciales efectos de las recientes movilizaciones ciudadanas sobre los resultados electorales de la Alianza en las elecciones municipales de 2012 y las elecciones legislativas de 2013.

Comienzo con las siguientes premisas:

  • El problema es la composición administrativa de La Moneda.
  • El efecto del problema son las movilizaciones ciudadanas.
  • El indicador de la magnitud del efecto es el nivel de aprobación presidencial.

1. El Problema

El problema es la composición administrativa de La Moneda. Ningún gobierno en la historia de Chile ha tenido tantos ministros independientes como la administración de Piñera. En lo que va del gobierno, ya han ejercido 12 ministros independientes. Como referencia, en los cuatro años del gobierno de Aylwin solo hubo 2 ministros independientes, en los seis años del gobierno de Frei solo hubo 5, en los seis años del gobierno de Lagos solo hubo 2, en los cuatro años de Bachelet solo hubo 4.

Esta composición de intereses heterogéneos ha provocado un relato difuso y personalista. Difuso porque con 12 ministros independientes, difícilmente pueden haber objetivos y convicciones ideológicas en común. La militancia partidista juega un rol crucial en circunscribir la homogeneidad de valores, convicciones y objetivos. Personalista porque el objetivo de Piñera al nominar ministros independientes es empoderar a cada ministro para administrar su cartera con total autoridad y relativa independencia. Coordinación inter-ministerial es clave para establecer el denominador común del gobierno.

2. El Efecto

Al intentar fortalecer los ministerios, Piñera debilitó al gobierno. Empoderó a los ministros para decidir con excesiva autonomía la dirección de sus carteras. Inevitablemente esto se transformó en una baja coordinación inter-ministerial, donde una política pública puede parecer razonable desde un despacho, pero contraproducentes desde otro. Por ejemplo, recudir las cotizaciones de salud en 7% para jubilados puede parecer razonable para los ministros de Salud y Economía, pero inviable para el Secretario General de la Presidencia.

Esta baja coordinación ha incentivado a pequeños grupos organizados a convocar movilizaciones ciudadanas masivas (e.g., Barracones, electricidad en Magallanes, HidroAysén). Si el gobierno hubiese estado informado e interconectado podría haber anticipado el efecto de implementar sus políticas públicas. Por eso, contario a lo que se piensa, las movilizaciones no son en contra de un gobierno de derecha, son en contra de un gobierno débil (Roberto Méndez equivocadamente sostuvo que una parte importante de los chilenos le irrita que la derecha esté gobernando).

Si este problema persiste, lo más seguro es que la Alianza sufra una masacre electoral en las urnas. Desde mi punto de vista, esto aún es evitable. La Alianza sigue siendo la coalición favorita para ganar en 2012. Por primera enfrenta una elección desde La Moneda; el despliegue en terreno no tiene precedentes. Pero el éxito dependerá de la reestructuración del gobierno. Si Piñera logra subir su aprobación sobre 50% (es decir, logra fortalecer el gobierno) tiene una buena oportunidad de ganar en 2012 y 2013.

Esto último se desprende de las siguientes premisas:

  • Para que la Alianza tenga un buen rendimiento en las elecciones municipales de 2012, Piñera necesita estabilizar su porcentaje de apoyo presidencial sobre 50%. (En un artículo académico encontré que el rendimiento electoral de la Alianza está directamente relacionado con los procesos políticos nacionales).
  • Para que la Alianza tenga un buen rendimiento en las elecciones legislativas de 2013, es crucial que tenga un buen rendimiento en las elecciones municipales de 2012. (En el mismo artículo académico encontré que los resultados de una elección municipal predicen de forma certera los resultados de la siguiente elección de diputados).

3. Planteamiento del Problema

Entonces la pregunta es:

  • ¿Qué tiene que hacer Piñera para estabilizar su porcentaje de apoyo sobre 50%?

4. La Respuesta

Cuando Piñera recibió 36% en la encuesta Adimark de Mayo 2011, sostuve que un cambio estructural era crucial para fortalecer el gobierno (ver aquí). Argumenté que la composición heterogénea del gabinete perjudicaba la coordinación inter-ministerial, y por ende debilitaba al gobierno frente a sus interlocutores. Recomendé que un cambio de gabinete sería la única forma de corregir el problema (ver aquí).

Sugerí dos alternativas. Una que proponía un cambio de gabinete sectorial; para mostrar la voluntad del gobierno para reparar problemas específicos que estaban creando problemas de gobernabilidad de corto plazo (e.g., no poder pasar proyectos claves en el Congreso). Otra que proponía un cambio de gabinete político; para integrar conducción real en la agenda, y así evitar potencial inestabilidad ciudadana y política en lo que resta del gobierno (entre ellos, movilizaciones masivas).

Desde entonces el problema se ha agravado. El problema ya no es no poder pasar ciertos proyectos claves en el congreso. El problema es que las movilizaciones se puedan instalar como una herramienta ciudadana de largo plazo. Por eso, un cambio de gabinete sectorial parece ser insuficiente. Para enfrentar los próximos dos años en La Moneda, Piñera debe replantear la estrategia del gobierno. Debe haber un cambio de gabinete sectorial y un cambio de gabinete político.

  1. Cambio Sectorial. Los ministerios de Educación y Medio Ambiente son las carteras más criticadas de La Moneda. Inevitablemente, para evitar movilizaciones, Piñera tendrá que hacer concesiones a los respectivos grupos de presión. Por ejemplo, en el caso de educación, no parece existir una salida que no implique negociar con los estudiantes. Luego de negociar, La Moneda se verá debilitada si el ministro que perdió poder permanece en el poder. Por eso, tras entregar las respectivas concesiones, la mejor forma de fortalecer La Moneda es reemplazar a los ministros debilitados con ministros nuevos.
  2. Cambio Político. Interior, SEGPRES y SEGGOB son los ministerios que han fallado en entregar estabilidad, gobernabilidad y trascendencia al gobierno. Los errores no forzados del gobierno son producto de la falta de coordinación en La Moneda, entre La Moneda y el Congreso y entre La Moneda y la gente. Estas tareas son responsabilidad directa de Hinzpeter, Larroulet y Von Baer. Su permanencia en el poder inevitablemente implica una alta probabilidad de que se repita.

5. El Resultado

Estos cambios en La Moneda son necesarios para el éxito del gobierno en lo que resta de su periodo, y para las prospectivas electorales de la Alianza en las elecciones de 2012 y 2013. Se necesita una solución estructural a un problema estructural. Retrasar este cambio solo puede agravar las consecuencias del problema (más movilizaciones y un mayor declive en la aprobación presidencial). La Alianza está en una situación privilegiada para ganar elecciones. No usar la oportunidad para reafirmar su condición de favorito frente a la Concertación puede repercutir negativamente en su desempeño electoral en las legislativas y presidenciales de 2013.

Candidato Presidencial de la Concertación

Hace un par de semanas publiqué un artículo argumentando que la probabilidad de la Alianza de ganar en las próximas elecciones presidenciales aumenta significativamente si selecciona a su candidato mediante elecciones primarias. Incluso sostuve que ‘la coalición que establezca primarias nacionales, abiertas y vinculantes primero, tendrá una ventaja sustantiva sobre la otra coalición en la carrera de 2013′.

Aquí explico por qué la Concertación puede dar un paso crucial en su travesía a ganar en 2013 al establecer primarias

La encuesta Adimark (Mayo 2011) es lapidaria en mostrar que la política esta en crisis. Ambas coaliciones obtienen inéditos niveles de rechazo. Mientras la Alianza obtiene un 57%, la Concertación obtiene un 65%. Si bien estos niveles son preocupantes, no son sorprendentes. Hace varios años que las instituciones políticas (e.g., congreso, partidos políticos) son las peores evaluadas entre todas las instituciones. Asimismo hay una constante tendencia hacia una menor identificación de la gente con los partidos políticos.

Veo 2 causas a este problema:

  1. Prolongada descoordinación dentro de las coaliciones.
  2. Creciente pauperización entre partidos políticos y ciudadanía.

Mientras la tortuosa relación entre RN y la UDI se agrava día a día, la Concertación ha sido incapaz de ordenar filas después del fracaso electoral de 2009. El sistema electoral poco competitivo y poco representativo ha llevado a las cúpulas políticas a ser las determinantes unilaterales de las agendas de los partidos. La nominación de candidatos sin lazos reales con sus unidades electorales (distritos, circunscripciones) y la exclusión de la voluntad de los votantes en proyectos de calibre nacional, son indicadores de una política de élites.

Por definición la política de élites es un problema para la democracia. Y desde mi punto de vista la única solución a este problema es por medio de cambios estructurales. Dado que las instituciones determinan el comportamiento de los actores políticos, establecer incentivos donde la clase política requiera inevitablemente responder–al menos parcialmente–a demandas ciudadanas. Ciertamente el mejor de los cambios sería un cambio al sistema electoral. Pero hay varios otras cosas que se pueden hacer que no implican reformas constitucionales.

Para revertir el problema, es imperativo enfocarse en las dos causas–nombradas arriba. La Concertación tiene una buena oportunidad de revertir su tendencia al rechazo al implementar elecciones primarias para seleccionar a su candidato presidencial. Con esto la Concertación manda una señal que sus partidos están coordinados, y en sintonía con la ciudadanía. Si bien la Concertación tiene una tradición de primarias (salvo 2005 cuando Alvear se retiró), debe perfeccionar el mecanismo incorporando la–lenta pero significativa–evolución de preferencias políticas.

La Concertación debe establecer primarias nacionales, semi-abiertas y vinculantes.

  • Nacionales para evitar primarias “arregladas”, como la de 2009 cuando Frei y Gómez compitieron en dos regiones de las quince posibles, y la elección de Frei como candidato fue más bien una nominación de las élites.
  • Semi-abiertas para incorporar la mayor cantidad de demandas ciudadanas posible. Una inscripción de un candidato por cada partido de la Concertación. Además debe haber una invitación a los partido que actualmente no es parte de la coalición, pero que quieran llevar un candidato presidencial (e.g., PRI, PRO, MAS, PC, PH). De modo que los militantes de todos los partidos participantes, y aquellos no inscritos en otros partidos, puedan votar.
  • Vinculantes para darle más legitimidad al proceso. Dado que los partidos más grandes tienen más votantes, tienen una mayor probabilidad de elegir un candidato de sus filas. Pero en el caso que exista un candidato de otro partido que sea mejor en los ojos de los votantes, los partidos de la Concertación deberán aceptar el veredicto. Total, el candidato será el más representativo de un universo mayor de votantes.

En definitiva, establecer primarias entrega dos beneficios a la Concertación. Primero, ayudan a restablecer la conexión democrática entre las élites y los partidos. Esto puede significar revertir sustancialmente la evaluación negativa de la coalición, y solidificar la base de sus prospectivas electorales para 2012 y 2013. Segundo, ayudan a elegir el mejor candidato posible. No incluir a otros partidos, por estar fuera de la Concertación, es un error. La Concertación necesita apuntar a elegir el mejor candidato posible, no al mejor candidato de la Democracia Cristiana o del Partido Radical.

Elección Municipal de 2012: Partidos fuera de las grandes Coaliciones

El sistema electoral chileno distorsiona preferencias políticas. Mientras la gran mayoría de los chilenos se declara ser de centro, 85% de los candidatos electos son de la centro-izquierda (Concertación) o la centro-derecha (Alianza). Sólo un puñado de candidatos independientes, y de partidos que compiten por fuera de la Concertación y la Alianza, logran acceder al poder por vía democrática. En la elección de alcaldes de 2008, 291 de los 345 comunas eligieron un candidato de la Concertación o la Alianza. De las 53 comunas restantes, 38 eligieron candidatos independientes fuera de pacto, y 15 eligieron candidatos de partidos políticos alternativos.

Con la elección municipal de 2012 en la mira, en este artículo propongo un teorema para determinar en qué comunas candidatos independientes, y candidatos de partidos que compiten por fuera de la Concertación y la Alianza, tienen mayor probabilidad de ganar. Para este ejercicio me baso fundamentalmente en el rendimiento electoral de candidatos en elecciones pasadas (1992, 1996, 2000, 2004, 2008). La unidad de análisis es la comuna; utilizo el genoma electoral de cada comuna para determinar la probabilidad de la comuna de elegir a un candidato que no es ni de la Concertación, ni de la Alianza.

El razonamiento es el siguiente. Hay ciertas comunas que están predeterminadas a elegir candidatos de izquierda (e.g., La Ligua, Til-Til, Pedro Aguirre Cerda), y hay ciertas comunas que están predeterminadas a elegir candidatos de derecha (e.g., Las Condes, Providencia, Vitacura). En estas comunas de votantes duros, las cúpulas políticas saben de antemano quién va ganar la elección. No necesitamos una bola de cristal para saber que un candidato del partido Comunista (PCCH) no puede ganar en Vitacura, o que un candidato de la Unión Demócrata Independiente (UDI) no puede ganar en Til-Til.

Al haber un patrón establecido (de preferencias políticas en ciertas comunas), los recursos de campaña se pueden distribuir mejor. (¿Cuánto esta dispuesto a invertir el PCCH para llevar un candidato comunista en Vitacura, sabiendo de antemano que va perder?) Es crucial que los partidos sepan dónde pueden competir. Dado que nominar candidatos en todo el país conlleva un alto costo económico, las élites de las grandes coaliciones registran y sistematizan información sobre dónde pueden llevar candidatos con probabilidades reales de ganar. Por ejemplo, las élites del partido Demócrata Cristiano (PDC) saben que tienen buenas prospectivas en comunas rurales.

Los partidos que están fuera de las grandes colaciones sufren de varios problemas para hacer este tipo de cálculo.

Una razón es que los partidos que están fuera de las grandes coaliciones son partidos zonales, que llevan candidatos solo en ciertas zonas del país. Por ejemplo, la lista electoral La Fuerza del Norte (LFN) en 2008 anticipó que sus posibilidades de nominar candidatos en todas las comunas del país y ganar en la mayoría eran bajas. Por lo que decidió nominar candidatos sólo en comunas en que pensaron que tenían una alta probabilidad de ganar. De los 4 candidatos que llevaron, ganó sólo 1. Este problema también existe en partidos que tienen alcance nacional. Dado que en la gran mayoría de las comunas son tercera, cuarta o quinta preferencia, suelen perder en la mayoría de las unidades electorales donde compiten. Es el caso de la lista Juntos Podemos Más (JPM). En 2008 llevó 191 candidatos, de los cuales sólo logró elegir 7. En comparación con LFN, la campaña de JPM fue un desastre electoral.

Por eso es importante que los partidos que están fuera de los grandes pactos entiendan cuál es su probabilidad de llevar candidatos en ciertos distritos y perder. Para evitar un desastre electoral como la del JPM en 2008 (y también en años anteriores), los partidos que compiten contra el sistema (la distorsión de las preferencias políticas) necesitan saber cuáles son las comunas donde tienen reales posibilidades de ganar. En lo que sigue propongo una serie de comunas donde pueden ganar los partidos que están fuera de las dos grandes coaliciones, pero ideológicamente están en alguna parte entremedio — partidos que son más derecha que la DC, pero más izquierda que RN. Como referencia: el PRI, el PRO y CH1 (i.e., “partidos bisagra”).

(Nota: al momento de escribir este artículo los 3 partidos nombrados arriba no estaban registrados dentro de las coaliciones. Sin embargo, la misma lógica aplica si llegan a entrar, dado que al momento de negociar candidaturas, deben tener una postura clara sobre dónde es más y menos probable conseguir un escaño).

Para dar con el perfil de la comuna donde puede ganar un candidato de estos partidos bisagra, identifico algunas características de las comunas en donde tienen una baja probabilidad de ganar.

  1. No pueden ganar en las comunas más grandes: Viña del Mar, Maipú, Valparaíso, La Florida, Las Condes, Puente Alto, Santiago, Antofagasta, Concepción y Ñuñoa son comunas donde los partidos tienen intereses estratégicos. Principalmente por ser comunas que influyen de forma directa en las elecciones de diputados y senadores. Por eso las dos grandes coaliciones tienden a nombrar candidatos seguros en las 10 comunas más grandes del país para no arriesgar perder la elección.
  2. No pueden ganar en las comunas más pequeñas. Comunas pequeñas, como Antártica, Tortel, O’Higgins, Timaukel responden a dinámicas locales. En la mayoría de los casos, los candidatos que resultan electos en comunas pequeñas tienen una plataforma de campaña basada en necesidades exclusivas a esa comuna. En 2008 en la comuna de Río Verde, Tatiana Vásquez fue electa con 100% de los votos (357).
  3. No pueden ganar en comunas lideradas por caudillos locales. En algunas comunas, especialmente en los sectores rurales y más extremos del país, los votantes tienden a votar por candidatos nacidos y criados en la comuna. Es el caso de los alcaldes Johnny Carrasco en Pudahuel (PS), Claudio Arriagada (PDC) en La Granja, Sadi Melo (PS) en El Bosque, Hasan Sabag (PDC) en Cabrero, Pedro Sabat (RN) en Ñuñoa, Sixto García (RN) en Camiña, Manuel José Ossandón (RN) en Puente Alto. Estos alcaldes son la punta de una pirámide compuesta de familia, amigos y conocidos. Y cuando dejen el municipio, el poder recaerá sobre alguien asociado al círculo cercano del alcalde.
  4. No pueden ganar en comunas que tienen una marcada tendencia histórica de apoyar un clan o un partido especifico. Mientras más homogénea la composición política de las autoridades electas en una comuna, más difícil es convencer al electorado que una opción alternativa es mejor. Cerro Navia es un buen ejemplo, dado que ha sido una comuna dominada por el clan Girardi del PPD. Cristina Girardi (PPD) fue electa alcalde en 1996, 2000 y 2004, hasta que en 2009 fue electa diputada (distrito 18). Anteriormente su hermano Guido Girardi (PPD) había sido electo diputado en el mismo distrito en 1993, 1997 y 2001 hasta que fue electo Senador (santiago poniente) en 2005. Entre 2006 y 2010 el padre de ambos, Guido Girardi Briére (PPD), fue electo diputado por la zona. Cualquier intento de competir con el clan fue fútil. Un RN solo logró entrar a la alcaldía una vez que todo el clan ya progresó al siguiente nivel en su carrera política.

De las comunas restantes, creo que es necesario que las siguientes características estén presentes para que la comuna tenga una alta probabilidad de elegir a un candidato de un partido bisagra.

  1. Comunas donde ganan los partidos moderados de las grandes coaliciones. Los partidos bisagra suelen ser producto de la deficiente oferta de los partidos de las grandes coaliciones para ofrecer una alternativa de centro. Porque las coaliciones ideológicamente representan a la centro-izquierda y a la centro-derecha, se tiende a pensar que los votantes tienen las mismas preferencias. Sin embargo, la mayoría de los votantes en Chile, lejos de considerarse de centro-izquierda o centro-derecha se declaran ser de centro. Por eso en las comunas donde los votantes tienden a tener una preferencia promedio (la mayoría de las comunas en Chile), los partidos moderados tienen importantes prospectivas de ganar; tanto los que están dentro de las grandes coaliciones como los que están fuera de las grandes coaliciones. Ergo, candidatos de partidos “bisagra” tienen una mayor probabilidad de ganar en las comunas donde el alcalde titular es de RN o del PDC. En 2000 hubo 159 comunas donde ganó un RN o un PDC.
  2. Comunas donde hay una alta alternancia entre ambas coaliciones. En comunas donde votantes no tienen preferencias estables, hay una tendencia de alternar constantemente entre candidatos de diferentes orígenes políticos. Por eso, en comunas donde hay una mayor volatilidad electoral, los partidos bisagra tienen una mayor probabilidad de captar el voto de los indecisos.
  3. Comunas donde tienden a ganar candidatos independientes (que compiten por la lista de una de las dos grandes coaliciones o como independientes fuera de pacto). Las cúpulas de los partidos nominan candidatos independientes al saber que tienen una mejor oportunidad que un militante de ganar la elección. Las comunas donde esto es una tendencia, son diferentes al resto de las comunas. Por una o otra razón, la mayoría relativa de la comuna esta dispuesta a votar por un independiente por sobre un militante.

En conclusión, las comunas en donde un candidato de un partido que esta fuera de la Concertación y la Alianza pero en el centro del espectro ideológico, tiene una mayor probabilidad de ganar, es en:

  • Las comunas que fueron gobernadas por un PDC o un RN en la serie 2000-2012.
  • Las comunas que alternaron entre Concertación y Alianza en la serie 2000-2012.
  • Las comunas donde un independiente fue electo en 2004 y 2008.
  • Menos en las comunas más grandes y más pequeñas del país, y las comunas dominadas por caudillos locales o clanes políticos/familiares.

Recomiendo a los partidos fuera de las grandes coaliciones competir en las siguientes (110) comunas:

  • Algarrobo, Alhué, Alto del Carmen, Angol, Antuco, Calera, Calera de Tango, Cañete, Cartagena, Castro, Catemu, Cauquenes, CerrillosChaitén, Chanco, Chonchi, Cisnes, Cochamó, Codegua, Concón, Curepto, Dalcahue, Doñihue, El Quisco, El Tabo, Freire, Freirina, Frutillar, Galvarino, Hualañé, Independencia, Isla de Maipo, La Cisterna, La Serena, La Unión, Lago Ranco, Lampa, Lanco, Las Cabras, Lautaro, Limache, Llanquihue, Llay Llay, Lo Barnechea, Lo Espejo, Loncoche, Los Sauces, Lumaco, Malloa, Mariquina, Maullín, Ninhue, Nogales, Nueva Imperial, Olivar, Osorno, Padre las Casas, Paredones, Parral, Pelarco, Pelluhue, Peñalolén, Pencahue, Penco, Perquenco, Pica, Pitrufquén, Portezuelo, Puchuncaví, Puerto Octay, Purén, Purranque, Queilén, Quellón, Quemchi, Quillón, Quilpué, Quinchao, Quinta Normal, Quintero, Rauco, Retiro, Río Hurtado, Romeral, Salamanca, San Carlos, San Clemente, San Esteban, San Javier, San Miguel, San Nicolás, San Pablo, San Ramón, San Rosendo, Santa Bárbara, Santa Cruz, Santa Juana, Santa María, Temuco, Tocopilla, Tomé, Treguaco, Tucapel, Valdivia, Vichuquén, Vicuña, Vilcún, Villarrica, Vitacura, Zapallar.

No recomiendo a los partidos fuera de las grandes coaliciones competir en las siguientes (56) comunas:

  • Antofagasta, Cabildo, Cabrero, Camiña, Casablanca, Cerro Navia, Cochrane, Coínco, Colchane, Concepción, Coquimbo, Curaco de Vélez, El Bosque, Futaleufú, General Lagos, Guaitecas, Isla de Pascua, Juan Fernández, La Estrella, La Florida, La Granja, La Pintana, Lago Verde, Laguna Blanca, Las Condes, Macul, Maipú, Mejillones, Monte Patria, Navarino-Cabo de Hornos, Ñuñoa, O’Higgins, Ollagüe, Paihuano, Palena, Pozo Almonte, Primavera, Pudahuel, Puente Alto, Pumanque, Quilaco, Quillota, Río Ibáñez, Río Verde, San Felipe, San Gregorio, San Juan de la Costa, San Pedro de Atacama, Santiago, Santo Domingo, Taltal, Timaukel, Torres del Paine, Tortel, Valparaíso, Viña del Mar.

Finalmente, en el resto de las comunas (179), pienso que utilizar una revisión caso-a-caso es una mejor estrategia que utilizar una regla general. La lista de esas comunas es la siguiente:

  • Aisén, Alto BioBio, Alto Hospicio, Ancud, Andacollo, Arauco, Arica, Buin, Bulnes, Calama, Calbuco, Caldera, Calle Larga, Camarones, Canela, Carahue, Chañaral, Chépica, Chiguayante, Chile Chico, Chillán, Chillán Viejo, Chimbarongo, Cholchol, Cobquecura, Coelemu, Coihaique, Coihueco, Colbún, Colina, Collipulli, Coltauco, Combarbalá, Conchalí, Constitución, Contulmo, Copiapó, Coronel, Corral, Cunco, Curacautín, Curacaví, Curanilahue, Curarrehue, Curicó, Diego de Almagro, El Carmen, El Monte, Empedrado, Ercilla, Estación Central, Florida, Fresia, Futrono, Gorbea, Graneros, Hijuelas, Hualaihué, Hualpen, Hualqui, Huara, Huasco, Huechuraba, Illapel, Iquique, La Cruz, La Higuera, La Ligua, La Reina, Laja, Lebu, Licantén, Linares, Litueche, Lo Prado, Lolol, Longaví, Lonquimay, Los Alamos, Los Andes, Los Angeles, Los Lagos, Los Muermos, Los Vilos, Lota, Machalí, Máfil, Marchihue, María Elena, María Pinto, Maule, Melipeuco, Melipilla, Molina, Mostazal, Mulchén, Nacimiento, Nancagua, Natales, Navidad, Negrete, Ñiquén, Olmué, Ovalle, Padre Hurtado, Paillaco, Paine, Palmilla, Panguipulli, Panquehue, Papudo, Pedro Aguirre Cerda, Pemuco, Peñaflor, Peralillo, Petorca, Peumo, Pichidegua, Pichilemu, Pinto, Pirque, Placilla, Porvenir, Providencia, Pucón, Puerto Montt, Puerto Varas, Punitaqui, Punta Arenas, Puqueldón, Putaendo, Putre, Puyehue, Quilicura, Quilleco, Quinta de Tilcoco, Quirihue, Rancagua, Ránquil, Recoleta, Renaico, Renca, Rengo, Requínoa, Rinconada, Río Bueno, Río Claro, Río Negro, Saavedra, Sagrada Familia, San Antonio, San Bernardo, San Fabián, San Fernando, San Ignacio, San Joaquín, San José de Maipo, San Pedro, San Pedro de la Paz, San Rafael, San Vicente, Sierra Gorda, Talagante, Talca, Talcahuano, Teno, Teodoro Schmidt, Tierra Amarilla, Tiltil, Tirúa, Toltén, Traiguén, Vallenar, Victoria, Villa Alegre, Villa Alemana, Yerbas Buenas, Yumbel, Yungay.

Cambio de Gabinete: ¿Cuándo y Quiénes?

Previo a la publicación de la encuesta Adimark (Mayo 2011) publiqué un artículo donde especulé sobre las repercusiones que tendría el sondeo sobre el gobierno. Allí expliqué que el cambio de gabinete era condicional del porcentaje de apoyo de la encuesta. Sostuve que si obtenía más de 40 puntos un cambio de gabinete no era necesario; sí obtenía entre 40 y 35 puntos tendría que hacer un cambio sectorial; y si obtenía menos de 40 puntos tendría que hacer un cambio político.

Obtuvo 36.

Sigo pensando que el cambio de gabinete es necesario. ¿Cuándo? Piñera tiene 2 opciones, ambas con ventajas y desventajas.

  1. Lo antes posible. Frente a la encuesta de Mayo, es obvio que algo no anda bien en el gobierno, y todos lo saben. El sostenido declive no es sorpresa y no es difícil identificar dónde esta el problema. En mi artículo pasado sostuve que es un problema político pero solucionable de forma sectorial. Contrario a la escéptica actitud con el cual el gobierno ha evitado referirse a las encuestas vocería (“no se gobierna mirando encuestas”), acusar recibo de la voz del pueblo le vendría hacer bien. Una pronta solución podría convencer a la gente que Piñera entiende el problema. En este sentido, postergar un cambio de gabinete podría ahondar la sensación de que Piñera no está en contacto con realidad del país. Inevitablemente se reflejaría en las próximas encuestas, llevando a Piñera a un nuevo récord en las encuestas.
  2. Después de la encuesta CEP de Junio-Julio. La tendencia en la opinión pública no va cambiar radicalmente. Sobre todo de un mes a otro. Los resultados presentados por Adimark son reflejo de la variación mensual, y están altamente correlacionados con los resultados de otras encuestas. La encuesta CEP confirmará el débil momento del gobierno. Tomar la decisión de rotar ministros del gabinete después de la encuesta CEP sin duda robustecería la opinión conformada tras los resultados de Adimark. Pero, decidir qué ministros cambiar no es una decisión que se debe hacer mirando el pulso público. Por el contario, Piñera sólo lograra revertir la tendencia si logra solucionar problemas de fondo que solo el puede identificar.

Me tiendo a inclinar por la primera opción. Piñera sabe donde le aprieta el zapato. No necesita esperar otra encuesta para confirmar que las piezas que no están funcionando no están funcionando. Ahora bien, más importante de cuándo se tome la decisión, es qué decisión tomar. En lo que sigue me refiero a tres opciones que tiene Piñera para efectuar el cambio de gabinete.

  1. Un cambio político. Lo que no esta funcionando en el gobierno es el manejo político. La inexperiencia de no gobernar le esta pasando la cuenta. La inhabilidad de Piñera para alinear a los partidos de su coalición (donde las zancaídas entre power players de la Alianza han significativamente reducido la capacidad de gobernar), ha impedido que el gobierno conecte su programa político con el programa político de las élites de los partidos. Esto ha impedido a Piñera y su equipo cercano (segundo piso) tomar decisiones que cuentan con respaldo transversal de la coalición.También ha estrechado la distancia de negociación entre la Alianza y la Concertación, ahondando la incapacidad del gobierno para alcanzar acuerdos. Una solución a este problema es reemplazar los ministros que hasta ahora han tomado las decisiones políticas del gobierno, Rodrigo Hinzpeter, Ena von Baer y Cristián Larroulet.
  2. Un cambio sectorial. Mientras un cambio político ayudaría a reorganizar la estrategia del gobierno, no solucionaría problemas inmediatos. El efecto de tener un mal manejo político se ha manifestado en malas decisiones (completamente evitables) en ciertos sectores de la administración pública. Esto tiene un efecto directo en la evaluación del jefe de cada cartera. Por ejemplo, la sensacional discusión pública por el post-natal terminó afectando a la Ministra de la Comisión Nacional de la Mujer, Carolina Schmidt; HidroAysén le paso la cuenta a la ministra de la Comisión Nacional de Medio Ambiente, María Ignacia Benítez; las marchas de estudiantes y apoderados forzaron la estrepitosa caída del ministro de Educación, Joaquín Lavín. Estos ministros, junto a otros que han sido incapaces de entregar resultados concretos (entre ellos Hernán de Solminihac de Obras Públicas y Jaime Mañalich de Salud) son opciones claras para dejar La Moneda. Un cambio en uno o más de estos sectores apuntaría a neutralizar — al menos momentáneamente — la critica de grupos organizados en contra de la estructura burocrática del gobierno.
  3. Enroque ministerial. La naturaleza política del problema de Piñera es un reflejo de la mala estrategia política del gobierno, no de la capacidad individual de los ministros. Sin duda que los ministros son profesionales capaces de llevar a cabo las tareas que se le han encomendado. Por eso (y compromisos personales del presidente con ciertos ministros (Andrés Allamand y Evelyn Matthei), Piñera podría apuntar decidir rotar a ministros entre carteras, de forma de no afectar el balance de poder dentro de La Moneda. Por ejemplo, Allamand podría enrocar con Hinzpeter (defensa por interior).

En conclusión, el cambio de gabinete es necesario y mientras antes suceda mejor. Creo que el mejor tipo de cambio de gabinete sería uno donde Piñera reemplace ministros sectoriales por caras frescas que vienen del mundo de lo partidos (no el mundo empresarial). Reciclar caras viejas o traer a gente del poder legislativo (podría llegar el primo del Presidente, el Senador UDI Andrés Chadwick a vocería), solo reforzaría la endogamia política del cual todos los chilenos estan manifiestamente hartos. En cambio, al reemplazar ministros sectoriales Piñera podría reservar el cambio de ministros políticos para una potencial baja en la CEP. Si Piñera cambia a los ministros políticos ahora, y sigue cayendo en encuestas, no tendrá excusas que dar.

Candidatos Elecciones Municipales 2012

Las próximas elecciones municipales son el 28 de octubre de 2012. Hasta el momento serían cuatro listas:

  1. Concertación (PDC + PS + PPD + PRSD)
  2. Alianza (UDI + RN + CH1)
  3. Juntos Podemos Más (MAS + PCCH + PH + IC)
  4. Por un Chile Limpio (PRI + PE)

En la Concertación la batalla ha sido — como de costumbre — sobre la división de comunas a cada partido. Si bien la regla de oro es usar la elección pasada como base, y dividir candidaturas proporcional a esa base, la elección de 2008 tuvo dos listas y se distorsionó el peso relativo de cada partido dentro de la Concertación. En Alcaldes no hay mayores problemas; el PDC debería obtener entre 120 y 140 comunas; el PS debería obtener entre 120 y 140 comunas; el PDC debería obtener entre 60 y 80 comunas; el PPD debería obtener entre 120 y 140 comunas; 55 y 75 comunas; y el PRSD debería obtener entre 20 y 40 comunas. El asunto se complica en la elecciones de concejales. La división de listas en 2008 permitió que en comunas de 6 concejales la lista del PDC+PS pudiera llevar 3 concejales cada uno, y la lista del PPD+PRSD pudiera llevar 3 cada uno. Por evitar el conflicto de negociar comunas en 2008, deberá hacerlo esta vez. El PDC va querer seguir el esquema de 2004 (donde llevó incluso más concejales que en 2008). Pero el PS, el PPD y el PRSD van a buscar aumentar el número de concejales de sus tiendas a costa de la DC.

En la Alianza el asunto se simplifica. Dado que son solo dos partidos los que deben negociar la división de comunas. Para la elección de Alcaldes, lo más probable es que cada partido (RN y UDI) establezca un listado de comunas prioritarias para luego acordar y sellar el trato en las que tengan conflictos. Para el 19 de Abril ya se anunció que 50% de las comunas (172) estaban decididas (probablemente comunas donde el alcalde buscará la reelección). En la elección de concejales, simplemente se dividirían las comunas por la mitad, donde en una comuna de 6 concejales, RN llevaría 3 y la UDI llevaría 3. El problema aquí es CH1. ¿Cuáles y dónde se llevarán candidatos de CH1? Lo más probable es que CH1 logre entre 10 y 30 comunas para llevar a un alcalde, y alrededor de 100 concejalías. El problema es que CH1 deberá disputar la candidatura en estas comunas con candidatos que normalmente iría como independientes por la lista de la Alianza –y que tienden a ser caudillos locales.

Alcaldes 2008

Concejales 2008

Distribución de Candidaturas dentro de la Alianza y la Concertación

Una breve reflexión en cuanto a la distribución de candidaturas dentro de la Alianza y la Concertación. Abajo hay dos tablas que muestran la relación entre competencia y coordinación dentro de las dos coaliciones más grandes de Chile. De estas tablas saco 2 conclusiones con miras a las elecciones de diputado de 2013:

  • Dentro de la Alianza, la UDI es el partido más competitivo y más exitoso. RN necesita elegir distritos donde cree poder ganar si quiere obtener más diputados.
  • Dentro de la Concertación el PDC es el partido más influyente, pero menos efectivo. El PPD y el PS deben exigir más candidaturas para competir para el bien de la Concertación.

Me explico.

Dado que las distorsiones del sistema electoral obligan a los partidos agruparse en coaliciones, las élites deben negociar la repartición de escaños entre los partidos. En cada coalición el partido más grande obtiene más escaños; en la Concertación es el PDC y en la Alianza es la UDI. La regla de oro es la siguiente: si a un partido se le asignan 30 de 120 escaños para competir y efectivamente gana los 30 escaños el día de la elección (100% efectividad), en la próxima elección se espera que se le entreguen al menos 30 escaños.

Pero hay casos donde el poder de negociación de las élites puede más de lo que es electoralmente justo. Por ejemplo, en 1989-1997 RN fue el partido más grande de su coalición, llevando más candidatos a la elección y eligiendo más de su plantilla que cualquiera de los otros partidos (UDI, Partido del Sur, Unión de Centro Centro). En la última elección que RN fue el partido más grande de la Alianza (1997), logró llevar 52 de los 119 candidatos, es decir 43,6% del total de la lista de la Alianza. De ese 43,6%, RN logró el 44,2%, siendo el partido más efectivo de la coalición en esa elección — al igual que en las tres anteriores. Sin embargo en 2001, la UDI logró llevar más candidatos que RN dando vuelta la tendencia. ¿Por qué, si RN había probado ser un partido más efectivo? Es un caso único, dado que sin haber habido un cambio en el balance de resultados electorales, hubo un cambio en el balance de poder. Desde entonces la UDI ha dominado la toma de decisiones electorales dentro de la coalición — y la Alianza ha logrado crecer a costa de la Concertación.

En la Concertación este cambio de balances no ha ocurrido. Si bien el PDC es el partido más grande de la coalición, su rendimiento electoral es inferior al de otros partidos, como el PS y el PPD. Sin contar el PRSD, el PDC es el partido que menos candidatos logra elegir de su total; es el partido menos efectivo de la Concertación. Para la sobrevivencia de la Concertación, es necesario plantear una nueva estrategia. El golpe que dio la UDI en la Alianza la debe dar el PPD y el PS en la Concertación. La distribución de candidaturas debe estar pensada en función a la coalición como un todo, más que a los partidos como partes.

CEP: Piñera, Concertación y Renovación Generacional

La encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) es la más creíble y representativa de los sondeos de opinión pública en Chile. En su primera versión de 2010, la CEP entrega varias pistas que ayudan a entender cómo los chilenos han reaccionado a las estrategias que ha llevado a cabo la administración de Piñera en sus primeros tres meses de gobierno. En general, la evidencia muestra que la política chilena va de mal en peor. Tres tendencias apuntan a esto. Primero, la encuesta muestra que el Presidente no ha logrado tomar las riendas del país; su popularidad es la más baja desde el retorno de la democracia. Segundo, la encuesta muestra que la oposición no se ha logrado consolidar como un contrapeso de importancia; la Concertación figura como una de las peores oposiciones de las últimas dos décadas. Tercero, la encuesta muestra que el recambio generacional no existe; la mayoría de los encuestados prefieren a un político conocido que a un político por conocer.

Lo más notorio de la encuesta es que Piñera es el jefe de Estado que inicia su mandato con menor respaldo desde el retorno a la democracia. En 1990, Patricio Aylwin logró un 73% de apoyo. En 1994, Eduardo Frei logró un 50%. En 2000, Ricardo Lagos logró un 49%, y en 2006, Michelle Bachelet logró un 46%. Todos por sobre el 45% de apoyo que recibió el actual mandatario. Varios temas postulan a ser las variables indicativas. Entre ellos, el alza en el valor de los pasajes Transantiago, los conflictos de interés de CHV y LAN, las polémicas populares con la selección chilena y el terremoto de Febrero. No cabe duda que la poca habilidad política para manejar estas situaciones ha llevado a Piñera a recibir el segundo nivel de desaprobación más alto (29%) en el debut de sondeos a mandatarios. El acierto de Piñera en rechazar el tema del indulto parece sugerir la pauta más adecuada para revertir el declive. Mientras Piñera evite debatir temas puntuales intrascendentes y logre instalar en la agenda la importancia de la perspectiva institucional de Estado, su popularidad tenderá a homologarse con el de los presidentes de la Concertación.

Una segunda tendencia es el declive paulatino de la popularidad de la Concertación. Desde la infame derrota electoral de Frei en segunda vuelta, han renunciado los presidentes de los partidos, han habido reuniones estratégicas, incluso se han escrito libros para intentar revitalizar la vetusta y oxidada coalición. Nada ha servido. Los datos son lapidarios. El nivel de aprobación de la Concertación, en comparación a la encuesta anterior, bajó de 49% a 29%. Además, sólo el 48% de los que se identificaron como simpatizantes de centro-izquierda o izquierda, aprueban de la labor de la Concertación; un porcentaje bastante bajo en comparación con los simpatizantes de centro-derecha o derecha, quienes en un 81% apoyan a la Coalición por el Cambio. Si bien para muchos Bachelet parece ser la carta bajo la manga de la Concertación, de nada servirá si la oposición no se logra coordinar y realinear como bloque. Tal como la popularidad de Bachelet no fue transferible a Frei en 2009, tampoco lo será en las elecciones de 2012 y 2013. En tanto la Concertación no desarrolle una estrategia conjunta y unidireccional, estará poniendo en jaque su oportunidad de volver a gobernar.

Finalmente, la encuesta también sostiene que los encargados del recambio generacional no están haciendo su pega. La gente ignora la presencia de una nueva camada de políticos. Lejos de representar un recambio en el sistema político, las dos personas mejor evaluadas son dos políticos consolidados: Michelle Bachelet y Joaquín Lavín. A cuatro meses de haber dejado la presidencia, Bachelet se mantiene como la figura más importante de la Concertación, con un 58% de las menciones. Asimismo, el dos veces candidato presidencial y actual ministro de Educación, se impone con un 28% de las respuestas espontáneas cuando se excluye al Presidente. Bachelet y Lavín también lideran el ranking de políticos mejor evaluados, con un 85% y 57% respectivamente. A su vez, los representantes de la renovación política no aportan en revertir este status-quo. Mientras Marco Enríquez-Ominami y Ricardo Lagos Weber fueron los que sufrieron las caídas más significativas en popularidad, Carolina Tohá recibió apenas un 1% de reconocimiento como una figura importante dentro de la Concertación.

Estas tres tendencias advierten que la política chilena cae en picada. La baja popularidad del Presidente sugiere que hay una grave desconexión de la clase gobernante con la gente. Por una razón u otra el gobierno no ha logrado acertar en sus políticas. Si a esto le sumamos la incapacidad de la Concertación para realinearse, se produce un vacío de poder en el cual ninguna de las dos fuerzas más representativas del país logra empoderarse desde la presidencia o desde la oposición. Por último, la permanencia en la escena de gente asociada con la política tradicional muestra que poco y nada han podido hacer las nuevas generaciones para gestar la renovación generacional.