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Andrés Velasco: entre Pro-Sistema y Anti-Sistema

Publicado en La Tercera

En Tolerancia Cero, y luego en varias entrevistas, el candidato presidencial independiente pro-Concertación Andrés Velasco manifestó que el Senador PPD Guido Girardi “es el líder del clientelismo y de las malas prácticas”. Más productivo que analizar la veracidad del supuesto modus operandi de Girardi—porque probablemente sea verdad, el cuoteo de los partidos es una práctica típica en la política chilena—resulta evaluar la estrategia tras la critica de Velasco. Surgen dos preguntas: primero, ¿qué pretende con criticar a Girardi?, y segundo: ¿cuál es el peligro de criticar a Girardi? Mi intuición es que Velasco lo hace para aislarse de la mala evaluación de la clase política. Pero el peligro es que arriesga ser castigado tanto por la gente como por los partidos.

Cuando Velasco se refiere a las malas prácticas de Girardi, se refiere en específico a las malas prácticas de la Concertación, y en general a las malas prácticas del sistema político. Desde al menos el retorno de la democracia que los presidentes electos responden a las demandas de los partidos. Si bien ha sido el mandatario el encargado de designar a los ministros, han sido los propios partidos los encargados de llenar los cargos bajo ellos. Esta práctica va más allá de Chile. Hay un amplio cuerpo de literatura sobre regímenes presidenciales que muestra como el cuoteo se repite en sistemas políticos gobernados por coaliciones. La conclusión es que es normal que cuando varios partidos apoyan a un mismo candidato cada uno de ellos exija obtener cuotas de poder en retorno si el candidato es electo.

Es extraño, entonces, ver a Velasco criticar a un político en particular dentro de un universo donde todos actúan igual. Extraña, además, porque él mismo formó parte del sistema que reprocha. Si bien no aceptó el cuoteo tradicional en su cartera, no significa que no haya ocurrido en otras carteras del mismo gobierno. De hecho patrones de rotación ministeral durante el gobierno en que fue ministro sugieren que el cuoteo estuvo igual de presente que en gobiernos previos. Si la práctica del cuoteo habría sido un quiebra-trato para Velasco, simplemente no habría formado parte del gobierno de Bachelet. Por eso resulta extraño, o mejor dicho inconsecuente, protestar contra un sistema del cual él mismo formó parte. Si bien es válido recapacitar y denunciar las prácticas que le parecieron mal, el momento que escoge para hacerlo responde más a una estrategia política que a una redención moral.

La paradoja, entonces, es que Velasco critique con alevosía las prácticas de una coalición, mientras abiertamente manifiesta su intención de ser un candidato presidencial de esa coalición. El problema está en la ambigüedad con la cual Velasco define su candidatura. No sabemos si es un candidato pro-sistema o un candidato anti-sistema. Por un lado, se presenta como un candidato de la Concertación, al mostrarse ansioso de participar de las primarias, y manifestar su intención de contar con los votos de los militantes de sus partidos. Pero por otro lado, se presenta como un independiente, lejano a las prácticas políticas de los líderes de esos partidos. Su estrategia mixta, entonces, consta en ser considerado un candidato que pueda ofrecer gobernabilidad, pero sin caer en los problemas endógenos que tienen los candidatos que provienen de los partidos.

Esta estrategia mixta, que a Velasco le resulta cómoda, tiene dos grandes problemas. Primero, si insiste en considerarse pro-sistema, la gente lo asociara como tal. Pero la mala imagen de los políticos en las encuestas es una evaluación a la clase política, no a políticos en particular. Velasco tendrá que asumir el castigo que significa formar parte de la clase política. Segundo, y más importante, si insiste en ser considerado anti-sistema, tendrá que criticar a los líderes de la Concertación, pero arriesgara ser tachado de las primarias. Enríquez-Ominami entendió este problema en 2009, cuando optó por ser un candidato anti-sistema. Entendió que tener un pie dentro de la política tradicional y uno fuera lo perjudicaba más que tener los dos pies adentro o los dos pies afuera. Si Velasco insiste en usar la estrategia mixta, será castigado tanto por los votantes como por los líderes de los partidos.

Velasco deberá decidir si va ser un candidato pro-sistema o un candidato anti-sistema. Si decide adoptar una estrategia pro-sistema, deberá competir en primarias. Pero si lo hace, no podrá criticar los poderes fácticos de la Concertación, al menos hasta después de las primarias. Pues son los líderes de esa coalición quienes imponen las reglas de las primarias. Y una buena relación con los líderes significa bajar los costos que significa no pertenecer a un partido en primarias de partidos. En cambio, si decide adoptar una estrategia anti-sistema deberá competir como independiente. Y si lo hace podrá levantar todas las criticas que tenga contra las prácticas políticas de la Concertación. Sin embargo, ésta estrategia también implica que es probable que enfrente el mismo destino que Enríquez-Ominami en 2009. Una díficil, pero necesaria decisión.

Candidatos Presidenciales Anti-Sistema

Hay una piscina con alrededor de 22 potenciales candidatos para ser electos a la presidencia en 2013 (ver aquí). Entre ellos se repiten sistemáticamente alrededor de 6 nombres en todas las encuestas. En la Alianza se repiten Laurence Golborne, Joaquín Lavín y Rodrigo Hinzpeter; en la Concertación se repiten Michelle Bachelet, Ricardo Lagos Weber y Carolina Tohá.

¿Cuáles de ellos serán los candidatos definitivos y por qué?

En el libro Radiografía de una Derrota, Eugenio Tironi argumenta que una campaña electoral exitosa esta compuesta por dos factores:

  1. Definir un clivaje que tenga sentido para los electores y permita poner en relieve y potenciar los atributos más positivos del candidato y de su coalición.
  2. Conseguir que ese clivaje sea el que domine la campaña y que los electores lo tengan en su mente al emitir su voto.

Este ha sido, al menos, el caso en Chile desde el plebiscito de 1988.

La primera campaña presidencial fue en 1989. Alrededor de esa elección se fijó el clivaje ‘izquierda/derecha’ y ‘democracia/autoritarismo’. La Concertación se abanderó el tilde ‘izquierda/democracia’, mientras que la derecha se abanderó el tilde ‘derecha/autoritarismo’. Tras 17 años de régimen autoritario, Aylwin no tuvo mayores problemas para derrotar a Buichi.

La segunda campaña presidencial fue en 1993. En esta elección se mantuvo el clivaje de 1989. El balance, sin embargo, favoreció a la Concertación, que logró incorporar un componente de continuidad para ejecutar reformas pendientes (para cimentar instituciones políticas) y ampliar las inversiones extranjeras (para mejorar la capacidad competitiva de la economía).

La tercera campaña presidencial fue en 1999. Alrededor de esa elección se fijó el clivaje ‘izquierda/derecha’ y ‘continuidad/cambio’. La Concertación se abanderó el tilde ‘izquierda/continuidad’, mientras que la Alianza se abanderó el tilde ‘derecha/cambio’. En esta elección la derecha abandonó el respaldo–que había dado en 1989 y 1993–al gobierno autoritario, y adoptó un concepto de cambio a su plataforma de campaña. Tras una década de la Concertación en el poder, la Alianza casi llegó a la presidencia con esta estrategia.

La cuarta campaña presidencial fue en 2005. Alrededor de esa elección se fijó el clivaje ‘izquierda/derecha’ y ‘cambio de liderazgo/cambio político’. La Concertación se abanderó el tilde ‘izquierda/cambio de liderazgo’, mientras que la Alianza se abanderó el tilde derecha/cambio político. Dado que Lavín había herido mortalmente el clivaje ‘democracia/autoritarismo’ en 1999, la Concertación se vio forzada a cambiar su estrategia. El alza de Bachelet en las encuestas naturalmente ocupó el espacio de cambio de liderazgo y fue más potente que el mensaje de cambio político que proponía la derecha de Piñera y Lavín.

La quinta campaña presidencial fue en 2009. Alrededor de esa elección se fijó el clivaje ‘izquierda/derecha’ y ‘mejor gestión/cambio en el modelo’. La Concertación se abanderó el tilde ‘izquierda/mejor gestión’, mientras que la Alianza se abanderó el tilde ‘derecha/cambio de modelo’. La Concertación se vio forzada a realizar una autocrítica a las redes de corrupción y burocracia que habían echado raíces durante sus gobiernos. Sin embargo, esta estrategia no fue suficiente para convencer a los votantes, quienes ya buscaban un cambio de modelo.

En todos estos casos (1989, 1993, 1999, 2005, 2009), la coalición que mejor definió el clivaje, y que lo transmitió de manera más efectiva a los votantes, ganó la elección. Esta tradición se repetirá en 2013. Por eso, es importante anticipar cuál será el clivaje, y cuál es el candidato mejor posicionado para transmitirlo a los votantes.

En 2009 ocurrió un hecho crucial para anticipar el clivaje de 2013: la irrupción de Marco Enríquez-Ominami. Su campaña transversal recogió votos de ambos lados del espectro ideológico, mostrando que hay una buena parte de los votantes que no esta votando en referencia al clivaje ‘izquierda/derecha’– ‘cambio de modelo/mejor gestión’. Este grupo de votantes–que bien pueden inclinar el resultado definitivo de la elección– esta enfocado a castigar a aquellos que provienen del sistema–político y económico–imperante.

Mi intuición es que la elección de 2013 tendrá un clivaje ‘izquierda/derecha’– ‘sistema/anti-sistema’. Principalmente porque existen problemas estructurales en el sistema político (leyes electorales) y en el sistema económico (financiamiento de educación y salud), que ninguna de las dos coaliciones ha logrado revertir.

A partir de la lista de potenciales candidatos presidenciales de tresquintos (ver aquí), compuse un gráfico que posiciona a los presidenciables en un clivaje ‘izquierda/derecha’–’sistema/anti-sistema’.

(Click en imagen para agrandar)

El eje ‘izquierda/derecha’ muestra el clásico posicionamiento de los candidatos de acuerdo a su distancia ideológica del centro. En la Alianza supongo que los candidatos de RN están más lejos del centro que los candidato de la UDI. En la Concertación supongo que el PDC es el partido más cercano al centro, seguido por el PRSD, el PPD y el PS. Si bien los candidatos están posicionados para reflejar esta escala en algunos casos existen candidatos que son más representativos de la coalición que de su partido (e.g. Bachelet).

El eje ‘sistema/anti-sistema’ muestra la diferencia entre aquellos que adhieren a al sistema y los que no adhieren al sistema. Es principalmente la diferencia entre militantes y no militantes, pero toma en cuenta aquellos que están en algún punto intermedio (representan un cambio en el sistema, siendo parte del sistema). A diferencia de la escala ideológica continua, el eje ‘sistema/anti-sistema’ es nominal y se divide en 3 categorías.

Los nombres en el primer tercio del gráfico (Longueira, Lavín, Allamand, Matthei, Golborne; Andrade, Lagos E., Gómez, Walker) son potenciales candidatos que militan en los partidos de la Alianza y la Concertacion. Son parte del sistema y no representan un cambio en la opinión de la gente.

Los nombres en segundo tercio del gráfico (Bachelet, Velasco, Golborne) son aquellos que si bien están dentro del sistema de partidos, no son sistemáticamente asociados con ellos. Bachelet fue electa por su capacidad de desmarcarse de los partidos, Velasco y Golborne son independientes que proyectan una imagen que rechaza la militancia tradicional.

Los nombres entre el primer tercio y el segundo tercio (Tohá, Orrego) son potenciales candidatos que representan una renovación generacional, pero por dentro del sistema. Mientras son símbolos de cambio, también son símbolos de continuidad–al ser lideres de sus respectivos partidos.

El nombre en el tercer tercio (Arrate) representa al potencial candidato del pacto Juntos Podemos Más. En este caso utilizo a Jorge Arrate para mostrar que el candidato de esa coalición tiene la misión de proponer un cambio radical en el sistema.

Finalmente, el nombre entre el segundo tercio y el tercer tercio (Enríquez-Ominami) es el de un candidato que viene del sistema, pero propone cambiarlo radicalmente. Representa un rechazo al sistema, no adhiere al sistema y no gobierna con los partidos.

Si el clivaje de la elección de 2013 es ‘sistema/anti-sistema’, la coalición que nomine un candidato que se acerque más a satisfacer esa demanda estará mejor posicionada para ganar. En este caso, el candidato idóneo de la Alianza es Golborne. Como candidato independiente (cercano a la UDI), representa una categoría de candidatos que no se han visto desde 1989 en la Alianza. Para la gente es atractivo la nominación de un candidato que venga de fuera del sistema para solucionar los problemas del sistema.

Los candidatos idóneos de la Concertación son Tohá, Orrego, Bachelet y Velasco. Si bien Tohá y Orrego representan un cambio generacional, no necesariamente representan un cambio al sistema. Bachelet proviene del mundo de los partidos, pero su reputación la coloca en un lugar que no es evaluado transversalmente con el de los partidos. Y Velasco, como independiente, representa una posición exógena al sistema (independiente de su postura ortodoxa sobre la economía). Por eso, podría consolidarse en una figura interesante para la gente.

Finalmente, Marco Enríquez-Ominami es un candidato que representa un cambio al sistema desde fuera del sistema. Pese a su paso por el PS, su postura en las elecciones de 2009 dejan en claro su voluntad de romper con el sistema imperante. Podría ser un candidato con alta votación, tanto por dentro de la Concertación como por fuera.

Candidato Presidencial de la Concertación

Hace un par de semanas publiqué un artículo argumentando que la probabilidad de la Alianza de ganar en las próximas elecciones presidenciales aumenta significativamente si selecciona a su candidato mediante elecciones primarias. Incluso sostuve que ‘la coalición que establezca primarias nacionales, abiertas y vinculantes primero, tendrá una ventaja sustantiva sobre la otra coalición en la carrera de 2013′.

Aquí explico por qué la Concertación puede dar un paso crucial en su travesía a ganar en 2013 al establecer primarias

La encuesta Adimark (Mayo 2011) es lapidaria en mostrar que la política esta en crisis. Ambas coaliciones obtienen inéditos niveles de rechazo. Mientras la Alianza obtiene un 57%, la Concertación obtiene un 65%. Si bien estos niveles son preocupantes, no son sorprendentes. Hace varios años que las instituciones políticas (e.g., congreso, partidos políticos) son las peores evaluadas entre todas las instituciones. Asimismo hay una constante tendencia hacia una menor identificación de la gente con los partidos políticos.

Veo 2 causas a este problema:

  1. Prolongada descoordinación dentro de las coaliciones.
  2. Creciente pauperización entre partidos políticos y ciudadanía.

Mientras la tortuosa relación entre RN y la UDI se agrava día a día, la Concertación ha sido incapaz de ordenar filas después del fracaso electoral de 2009. El sistema electoral poco competitivo y poco representativo ha llevado a las cúpulas políticas a ser las determinantes unilaterales de las agendas de los partidos. La nominación de candidatos sin lazos reales con sus unidades electorales (distritos, circunscripciones) y la exclusión de la voluntad de los votantes en proyectos de calibre nacional, son indicadores de una política de élites.

Por definición la política de élites es un problema para la democracia. Y desde mi punto de vista la única solución a este problema es por medio de cambios estructurales. Dado que las instituciones determinan el comportamiento de los actores políticos, establecer incentivos donde la clase política requiera inevitablemente responder–al menos parcialmente–a demandas ciudadanas. Ciertamente el mejor de los cambios sería un cambio al sistema electoral. Pero hay varios otras cosas que se pueden hacer que no implican reformas constitucionales.

Para revertir el problema, es imperativo enfocarse en las dos causas–nombradas arriba. La Concertación tiene una buena oportunidad de revertir su tendencia al rechazo al implementar elecciones primarias para seleccionar a su candidato presidencial. Con esto la Concertación manda una señal que sus partidos están coordinados, y en sintonía con la ciudadanía. Si bien la Concertación tiene una tradición de primarias (salvo 2005 cuando Alvear se retiró), debe perfeccionar el mecanismo incorporando la–lenta pero significativa–evolución de preferencias políticas.

La Concertación debe establecer primarias nacionales, semi-abiertas y vinculantes.

  • Nacionales para evitar primarias “arregladas”, como la de 2009 cuando Frei y Gómez compitieron en dos regiones de las quince posibles, y la elección de Frei como candidato fue más bien una nominación de las élites.
  • Semi-abiertas para incorporar la mayor cantidad de demandas ciudadanas posible. Una inscripción de un candidato por cada partido de la Concertación. Además debe haber una invitación a los partido que actualmente no es parte de la coalición, pero que quieran llevar un candidato presidencial (e.g., PRI, PRO, MAS, PC, PH). De modo que los militantes de todos los partidos participantes, y aquellos no inscritos en otros partidos, puedan votar.
  • Vinculantes para darle más legitimidad al proceso. Dado que los partidos más grandes tienen más votantes, tienen una mayor probabilidad de elegir un candidato de sus filas. Pero en el caso que exista un candidato de otro partido que sea mejor en los ojos de los votantes, los partidos de la Concertación deberán aceptar el veredicto. Total, el candidato será el más representativo de un universo mayor de votantes.

En definitiva, establecer primarias entrega dos beneficios a la Concertación. Primero, ayudan a restablecer la conexión democrática entre las élites y los partidos. Esto puede significar revertir sustancialmente la evaluación negativa de la coalición, y solidificar la base de sus prospectivas electorales para 2012 y 2013. Segundo, ayudan a elegir el mejor candidato posible. No incluir a otros partidos, por estar fuera de la Concertación, es un error. La Concertación necesita apuntar a elegir el mejor candidato posible, no al mejor candidato de la Democracia Cristiana o del Partido Radical.

Lista Candidatos, 2012 y 2013

Estoy compilando una lista de potenciales candidatos para las elecciones municipales de 2012, y las elecciones legislativas y presidenciales de 2013.

La lista de candidatos a Presidente ha sido la más sencilla de compilar. Sabemos por sentido común quiénes son los que quieren ser candidatos (no podemos excluir a Pablo Longueira (UDI) de la lista hasta que se cierren los registros electorales).

La lista de candidatos a Senador es algo más compleja, dado que hay que conjugar estrategias políticas locales con las negociaciones de élites en la misma ecuación (los diputados Felipe Ward (UDI) o Manuel Rojas (UDI) podrían competir por el escaño del ex-RN Carlos Cantero (IND) en la II circunscripción, pero ¿qué pasa si Cantero decide reingresar a la Alianza?). Asimismo, hay que tomar en cuenta jugadas estratégicas a nivel de coaliciones, donde titulares podrían repostularse por otro distrito o enrocar con otro titular (Eduardo Frei (PDC) podría postular a la región de Los Ríos, mientras Camilo Escalona (PS) podría postular a la región de Los Lagos). Finalmente, es importante monitorear las prospectivas electorales de los diputados (los distritos 59 y 60 son del mismo tamaño que sus respectivas circunscripciones, por lo que los diputados tienden desafiar a los senadores titulares).

La lista de candidatos a Diputado es similar a la de senadores. Hasta el momento he usado tres estrategias paralelas para compilar la lista.

(1) Usar nombres de políticos que potencialmente podrían ser premiados por las élites de los partidos para competir por un escaño. Por ejemplo, Rodrigo Álvarez podría ser premiado por la UDI para competir contra Marcela Sabat denuevo en el distrito 21 (donde perdió por menos de 1%), o bien podría intentar recuperar su escaño en el distrito 60 que actualmente es del independiente — con aspiraciones senatoriales — Miodrag Marinovic.

(2) Usar nombres de ex-diputados y ex-candidatos a diputado que tuvieron buena votación en la elección pasada (2009) pero no fueron electos. Por ejemplo, Amelia Herrera (RN) perdió por 16 votos a Arturo Squella en el distrito 13, razón importante para incentivarla a repostular. También hay que tomar en cuenta los independientes y terceros partidos; aunque tengan una opción más difícil, pueden ser determinantes en el resultado final de la elección. Por ejemplo, la candidatura de un independiente fuera de pacto ligado a la centro-derecha podría romper el doblaje de la Alianza en el distrito 23.

(3) Usar nombres de alcaldes, ex-alcaldes o ex-candidatos a alcalde con buena votación. Si bien aún faltan los resultados de las elecciones municipales 2012 de por medio, la lista ya incluye candidatos de las 10 comunas con más votantes inscritos: Virginia Reginato Bozzo (UDI y primera mayoría nacional de votos en 2008) de Viña del Mar, Rodolfo Carter (UDI) de La Florida, Jorge Castro Muñoz (UDI) de Valparaíso, Alberto Undurraga Vicuña (PDC) de Maipú, Francisco De La Maza Chadwick (UDI) de Las Condes , Manuel José Ossandon Irarrázabal (RN) de Puente Alto, Pablo Zalaquett Said (UDI) de Santiago, Marcela Hernando Pérez (IND) de Antofagasta, Patricio Kuhn Artigues (UDI) de Concepción, Pedro Sabat Pietracaprina (RN y padre de la actual titular del distrito 21, Marcela Sabat) de Nuñoa, y Miguel Becker Alvear (RN y hermano de actual titular del distrito 50, Germán Becker) de Temuco.

La lista de candidatos a Alcalde está compuesta con nombres proporcionados de forma anónima por personas cercanas a los candidatos o a los partidos políticos. Y porque es solo un seguimiento a las comunas con más de 50,000 personas inscritas para votar, también se usa información publicada en la prensa.

Para sugerir una posible candidatura, enviar nombre del candidato/a (y por qué crees que es plausible) a: tresquintoschile@gmail.com.

Candidatos al Senado 2013

Tras investigar algunas posibles candidaturas al senado compuse una lista de los principales contendores. A partir de una nota que fue publicada en El Mostrador (ver aquí) y otra que fue publicada en La Segunda (ver aquí), incorporo algunos nombres a la potencial lista de candidatos a senador en 2013.

Como conclusión de la lista resultante, destaco tres puntos.

(1) Composición política de los candidatos:

  1. Presumo que todos los senadores incumbentes irán a la reelección.
  2. Presumo que 23 diputados querrán probar suerte en la elección de senadores. En total serán 10 de la Alianza y 13 de la Concertación.
  3. Presumo que 3 alcaldes querrán probar suerte en la elección de senadores. En total será 1 de la Alianza (Manuel José Ossandon de Puente Alto) y 2 de la Concertación (Rabindranath Quinteros de Puerto Montt y Claudio Orrego de Puente Alto).
  4. De los senadores que irán a reelección, 2 son senadores designados: Gonzalo Uriarte (quien reemplazó a Evelyn Matthei en la IV región) y Carlos Larraín (quien reemplazó a Andrés Allamand en X región sur).

(2) Casos especiales a mirar:

  1. XV región se podría dividir, y Arica y Parinacota podría celebrar su primera elección senatorial. (La X también podría abrir una circunscripción para Osorno, pero la opción es más lejana).
  2. 2 regiones no tienen candidatos desafiantes. La VIII región norte y la XIV están dominadas por los incumbentes.
  3. Las circunscripciones más disputas de la Alianza son la II y RM poniente, ambas con 4 posibles candidatos. La II porque la apuesta es desbancar a Cantero, y la RM poniente por reemplazar a Novoa.
  4. La circunscripción más disputa de la Concertación es la X región sur, con 6 posibles candidatos, dado que Escalona estaría buscando ser electo en otra región.
  5. VIII región sur es la única circunscripción donde la Concertación logró doblar en 2005. Intuyo que llegarán varios candidatos para reemplazar a Navarro.

(3) La información que falta:

  1. Si se crea la circunscripción de Arica y Parinacota–u Osorno–, los partidos van a querer posicionar candidatos que no podrían entrar de otra forma al Senado.
  2. Algunos senadores quieren cambiar de circunscripción. Los con mayores probabilidad de hacerlo son los más conocidos y con mayor votación: Frei, Escalona, Chadwick y Larraín.
  3. Algunos diputados son carta segura de los partidos para entrar en alguna circunscripción: Claudio Orrego, Jorge Sabag, Manuel José Ossandón, Cristián Monckeberg y José Antonio Kast. (Jacqueline Van Rysselberghe también es carta segura en la VIII).
  4. Falta que el gobierno posicione intendentes como candidatos, sobre todo en las regiones afectadas por el terremoto (entre las regiones pares: VI y VIII).
  5. Falta que el gobierno posicione a ministros como candidatos, sobre todo aquellos que no van a ser candidatos presidenciales (ver lista aquí).
  6. Falta ver si los independientes Bianchi y Cantero optan por entrar a alguna coalición, deciden competir como independientes o retirarse. También falta saber el destino final de Kuschel, Sabag, Longueira y Novoa.
  7. Faltan los resultados de las elecciones municipales de 2012.