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Cómo reformar el sistema electoral por medio de la Constitución

Este artículo describe cómo reformar el sistema electoral por medio de la Constitución. Para empezar, una breve descripción de la carta fundamental (ver aquí). Está compuesta por 15 capítulos y 1 sección de disposiciones transitorias. Para aprobar, modificar o derogar artículos en los siguientes capítulos se necesita un quórum de 2/3 de los diputados y senadores en ejercicio (80 diputados y 25 senadores):

Capítulo I (Bases de la Institucionalidad); Capítulo III (Derechos y Deberes Constitucionales); Capítulo VIII (Tribunal Constitucional); Capítulo XI (Fuerzas Armadas); Capítulo XII (Consejo de Seguridad Nacional); Capítulo XV (Reforma de la Constitución).

Para aprobar, modificar o derogar artículos en los restantes capítulos se necesita un quórum de 3/5 de los diputados y senadores en ejercicio (72 diputados y 23 senadores):

Capítulo II (Nacionalidad y Ciudadanía); Capítulo IV (Gobierno); Capítulo V (Congreso Nacional); Capítulo VI (Poder Judicial); Capítulo VII (Ministerio Público); Capítulo IX (Justicia Electoral);Capítulo X (Contraloría General de la República); Capítulo XI (Fuerzas Armadas, de Orden y Seguridad Pública); Capítulo XIII (Banco Central); Capítulo XIV (Gobierno y Administración Interior del Estado)

En términos de reforma al sistema electoral, solo es trascendente el capítulo V (Congreso Nacional). De todos los capítulos, es el único que regula el funcionamiento del sistema electoral. Dentro de ese capítulo, una alternativa de reforma electoral sería por medio del artículo 47, que regula la forma en que se eligen diputados:

Artículo 47.- La Cámara de Diputados está integrada por 120 miembros elegidos en votación directa por los distritos electorales que establezca la ley orgánica constitucional respectiva.

O por medio del artículo 49, que regula la forma en que se eligen senadores:

Artículo 49.- El Senado se compone de miembros elegidos en votación directa por circunscripciones senatoriales, en consideración alas regiones del país, cada una de las cuales constituirá, a lo menos, una circunscripción. La ley orgánica constitucional respectiva determinará el número de Senadores, las circunscripciones senatoriales y la forma de su elección.

Una aproximación alternativa sería reformar los artículos dentro de la Ley Orgánica Constitucional, sobre Votaciones Populares y Escrutinios (ver aquí). Para esto, la Constitución originalmente explicita que para reformar artículos dentro de esa Ley, se necesita un quórum de 4/7 (69 diputados y 22 senadores). En ese caso, para alcanzar cambios sustanciales, una alternativa de reforma electoral sería por medio de los artículos 178 y 179, que regulan la forma en que se eligen diputados:

Artículo 178.- Para la elección de los miembros de la Cámara de Diputados habrá sesenta distritos electorales, cada uno de los cuales elegirá dos Diputados.

Artículo 179.- Los distritos electorales serán los siguientes: 1er. distrito, constituido por las comunas de Arica, Camarones, Putre y General Lagos; 2° distrito, constituido por las comunas de Iquique, Huara, Camiña, Colchane, Pica y Pozo Almonte; 3er. distrito, constituido por las comunas de Tocopilla, María Elena, Calama, Ollague y San Pedro de Atacama; 4° distrito, constituido por las comuna de Antofagasta, Mejillones, Sierra Gorda y Taltal; 5° distrito, constituido por las comunas de Chañaral, Diego de Almagro y Copiapó; 6° distrito, constituido por las comunas de Caldera, Tierra Amarilla, Vallenar, Freirina, Huasco y Alto del Carmen; 7° distrito, constituido por las comuna de La Serena, La Higuera, Vicuña, Paihuano y Andacollo; 8° distrito, constituido por las comuna de Coquimbo, Ovalle y Río Hurtado; 9° distrito, constituido por las comuna de Combarbalá, Punitaqui, Monte Patria, Illapel, Salamanca, Los Vilos y Canela; 10° distrito, constituido por las comunas de La Ligua, Petorca, Cabildo, Papudo, Zapallar, Puchuncaví, Quintero, Nogales, Calera, La Cruz, Quillota e Hijuelas; 11er. distrito, constituido por las comunas de Los Andes, San Esteban, Calle Larga, Rinconada, San Felipe, Putaendo, Santa María, Panquehue, Llaillay y Catemu; 12° distrito, constituido por las comunas de Olmué, Limache, Villa Alemana y Quilpué; 13er. distrito, constituido por las comunas de Valparaíso, Juan Fernández e Isla de Pascua; 14° distrito, constituido por la comuna de Viña del Mar; 15° distrito, constituido por las comunas de San Antonio, Santo Domingo, Cartagena, El Tabo, El Quisco, Algarrobo y Casablanca; 16° distrito, constituido por las comunas de Colina, Lampa, Tiltil, Quilicura y Pudahuel; 17° distrito, constituido por las comunas de Conchalí, Renca y Huechuraba; 18° distrito, constituido por las comunas de Cerro Navia, Quinta Normal y Lo Prado; 19° distrito, constituido por las comunas de Recoleta e Independencia; 20° distrito, constituido por las comunas de Estación Central, Cerrillos y Maipú; 21er. distrito, constituido por las comunas de Providencia y Ñuñoa; 22° distrito, constituido por la comuna de Santiago; 23er. distrito, constituido por las comunas de Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea; 24° distrito, constituido por las comunas de La Reina y Peñalolén; 25° distrito, constituido por las comunas de Macul, San Joaquín y La Granja; 26° distrito, constituido por la comuna de La Florida; 27° distrito, constituido por las comunas de El Bosque, La Cisterna y San Ramón; 28° distrito, constituido por las comunas de Pedro Aguirre Cerda, San Miguel y Lo Espejo; 29° distrito, constituido por las comunas de Puente Alto, Pirque, San José de Maipo y La Pintana; 30° distrito, constituido por las comunas de San Bernardo, Buin, Paine y Calera de Tango; 31er. distrito, constituido por las comunas de Talagante, Peñaflor, El Monte, Isla de Maipo, Melipilla, María Pinto, Curacaví, Alhué y San Pedro; 32° distrito, constituido por la comuna de Rancagua; 33er. distrito, constituido por las comunas de Mostazal, Graneros, Codegua, Machalí, Requínoa, Rengo, Olivar, Doñihue, Coinco, Coltauco, Quinta de Tilcoco y Malloa; 34° distrito, constituido por las comunas de San Fernando, Chimbarongo, San Vicente, Peumo, Pichidegua y Las Cabras; 35° distrito, constituido por las comunas de Placilla, Nancagua, Chépica, Santa Cruz, Lolol, Pumanque, Palmilla, Peralillo, Navidad, Litueche, La Estrella, Pichilemu, Marchigüe y Paredones; 36° distrito, constituido por las comunas de Curicó, Teno, Romeral, Molina, Sagrada Familia, Hualañé, Licantén, Vichuquén y Rauco; 37° distrito, constituido por la comuna de Talca; 38° distrito, constituido por las comunas de Curepto, Constitución, Empedrado, Pencahue, Maule, San Clemente, Pelarco y Río Claro; 39° distrito, constituido por las comunas de Linares, Colbún, San Javier, Villa Alegre y Yerbas Buenas; 40° distrito, constituido por las comunas de Longaví, Retiro, Parral, Cauquenes, Pelluhue y Chanco; 41er. distrito, constituido por las comunas de Chillán, Coihueco, Pinto, San Ignacio, El Carmen, Pemuco y Yungay; 42° distrito, constituido por las comunas de San Fabián, Ñiquén, San Carlos, San Nicolás, Ninhue, Quirihue, Cobquecura, Treguaco, Portezuelo, Coelemu, Ranquil, Quillón, Bulnes, Cabrero y Yumbel; 43er. distrito, constituido por la comuna de Talcahuano; 44° distrito, constituido por la comuna de Concepción; 45° distrito, constituido por las comunas de Tomé, Penco, Florida, Hualqui, Coronel y Santa Juana; 46° distrito, constituido por las comunas de Lota, Lebu, Arauco, Curanilahue, Los Alamos, Cañete, Contulmo y Tirúa; 47° distrito, constituido por las comunas de Los Angeles, Tucapel, Antuco, Quilleco, Santa Bárbara, Quilaco, Mulchén, Negrete, Nacimiento, San Rosendo y Laja; 48° distrito, constituido por las comunas de Angol, Renaico, Collipulli, Ercilla, Los Sauces, Purén, Lumaco y Traiguén; 49° distrito, constituido por las comunas de Victoria, Curacautín, Lonquimay, Melipeuco, Vilcún, Lautaro, Perquenco y Galvarino; 50° distrito, constituido por la comuna de Temuco; 51er. distrito, constituido por las comunas de Carahue, Nueva Imperial, Saavedra, Teodoro Schmidt, Freire y Pitrufquén; 52° distrito, constituido por las comunas de Cunco, Pucón, Curarrehue, Villarrica, Loncoche, Gorbea y Toltén; 53er. distrito, constituido por las comunas de Valdivia, Lanco, Mariquina, Máfil y Corral; 54° distrito, constituido por las comunas de Panguipulli, Los Lagos, Futrono, Lago Ranco, Río Bueno, La Unión y Paillaco; 55° distrito, constituido por las comunas de Osorno, San Juan de la Costa y San Pablo; 56° distrito, constituido por las comunas de Puyehue, Río Negro, Purranque, Puerto Octay, Fresia, Frutillar, Llanquihue, Puerto Varas y Los Muermos; 57° distrito, constituido por las comunas de Puerto Montt, Cochamó, Maullín y Calbuco; 58° distrito, constituido por las comunas de Castro, Ancud, Quemchi, Dalcahue, Curaco de Vélez, Quinchao, Puqueldón, Chonchi, Queilén, Quellón, Chaitén, Hualaihué, Futaleufú y Palena; 59° distrito, constituido por las comunas de Coihaique, Lago Verde, Aisén, Cisnes, Guaitecas, Chile Chico, Río Ibáñez, Cochrane, O’Higgins y Tortel; 60° distrito, constituido por las comunas de Natales, Torres del Paine, Punta Arenas, Río Verde, Laguna Blanca, San Gregorio, Porvenir, Primavera, Timaukel, Navarino y La Antártica.

O bien por medio de los artículos 180 y 181, que regulan la forma en que se eligen senadores:

Artículo 180.- Para la elección de los miembros del Senado, cada región constituirá una circunscripción senatorial, excepto las regiones V, de Valparaíso; Metropolitana de Santiago; VII, del Maule; VIII, del Bíobío, y IX, de la Araucanía, que se dividirán en dos circunscripciones senatoriales, respectivamente. Cada circunscripción senatorial elegirá dos Senadores.

Artículo 181.- Las circunscripciones senatoriales serán las siguientes: 1a., Circunscripción, constituida por la I Región, de Tarapacá; 2a. Circunscripción, constituida por la II Región, de Antofagasta; 3a. Circunscripción, constituida por la III Región, de Atacama; 4a. Circunscripción, constituida por la IV Región, de Coquimbo; 5a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 10, 11 y 12 de la V Región, de Valparaíso; 6a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 13, 14 y 15 de la V Región, de Valparaíso; 7a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 16, 17, 18, 19, 20, 22, 30 y 31 de la Región Metropolitana de Santiago; 8a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 21, 23, 24, 25, 26, 27, 28 y 29 de la Región Metropolitana de Santiago; 9a. Circunscripción, constituida por la VI Región, del Libertador General Bernardo O’Higgins; 10a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 36, 37 y 38 de la VII Región, del Maule; 11a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 39 y 40 de la VII Región, del Maule; 12a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 42, 43, 44 y 45 de la VIII Región, del Bíobío; 13a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 41, 46 y 47 de la VIII Región, del Bíobío; 14a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 48 y 49 de la IX Región, de La Araucanía; 15a. Circunscripción, constituida por los distritos electorales Nos. 50, 51 y 52 de la IX Región, de La Araucanía; 16a. Circunscripción, constituida por la XIV Región, de Los Ríos; 17a. Circunscripción, constituida por la X Región, de Los Lagos; 18a. Circunscripción, constituida por la XI Región, Aisén del General Carlos Ibáñez del Campo, y 19a. Circunscripción, constituida por la XII Región, de Magallanes y de la Antártica Chilena.

Ahora bien, el problema con esta segunda alternativa es que la reforma constitucional de 2005 (ver aquí) estableció que en el caso específico de la Ley Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinios se necesitaría un quórum de 3/5–y no 4/7–para reformar cualquier de los artículos. Esta modificación esta inscrita en la disposición transitoria decimotercera:

DECIMOTERCERA.- El Senado estará integrado únicamente por senadores electos en conformidad con el artículo 49 de la Constitución Política de la República y la Ley Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinios actualmente vigentes. Las modificaciones a la referida Ley Orgánica sobre Votaciones Populares y Escrutinios que digan relación con el número de senadores, las circunscripciones existentes y el sistema electoral vigente, requerirán del voto conforme de las tres quintas partes de los diputados y senadores en ejercicio. Los senadores en actual ejercicio incorporados o designados en conformidad a las letras a), b), c), d), e) y f) del artículo 49 que se derogan, continuarán desempeñando sus funciones hasta el 10 de marzo de 2006.

En definitiva, desde 2005, para hacer cualquier reforma al sistema electoral se necesitan 3/5 de los diputados y senadores en ejercicio.

Proyectos de Reforma Electoral, 1990-2014

Desde el retorno a la democracia en 1990, se han presentado 22 proyectos destinados a cambiar el sistema electoral. De ellos 17 han sido rechazados, removidos o archivados, y cinco están en trámite. Cabe destacar que los cinco proyectos en trámite (Boletín 7418-06, Boletín 8178-06, Boletín 8343-07, Boletín 8436-06,  y Boletín 8798-07) son los únicos en que ha participado al menos un legislador de la Alianza. Abajo, el número de los boletines, el objetivo central de cada proyecto y sus respectivos autores.

Patricio Aylwin (1990-1994):

Boletín 439-07 (13.08.1991 – 20.12.2005).  Proyecto de reforma constitucional que modifica el artículo 43 de la Constitución Política, respecto del número de miembros de la Cámara de Diputados. Autor: Mariano Ruíz-Esquide (PDC), Hernán Vodanovic (PPD), Hugo Ortíz (RN), Rolando Calderón (PS).

Boletín 720-07 (09.06.1992 – 09.07.1997). Para la Cámara, se elimina la disposición que fija el número de diputados en 120 y establece que la ley determinará los distritos para su elección. Para el Senado, establece que cada región constituirá una circunscripción senatorial y que la ley determinará cuantos senadores elige cada región. Autor: Mensaje.

Boletín 721-07 (09.06.1992 – 09.07.1997). Aumentar el número de diputados de 120 a 124. Autor: Mariano Ruíz-Esquide (PDC), Hernán Vodanovic (PS), Hugo Ortíz (RN), Rolando Calderón (PS).

Boletín 1005-07 (01.06.1993 – 07.06.1995). Cada partido pueda presentar hasta dos candidatos por circunscripción o distrito. Introduce el voto de lista por
partido o pacto. Autor: Arturo Alessandri (RN), William Thayer (Designado).

Eduardo Frei (1994-2000):

Boletín 1328-07 (18.08.1994 – 09.07.1997). Reforma constitucional que modifica la composición del Parlamento, estableciendo que la Cámara se compone de 120 miembros elegidos en votación directa por los distritos electorales que establezca la ley, eligiéndose dos o más diputados por distrito. En el caso del Senado, plantea se integre por 47 miembros, elegidos por circunscripciones senatoriales. Cada una debe elegir al menos dos senadores. Autor: Mensaje.

Boletín 1835-06 (16.04.1996 – 16.05.2002). Partidos o pactos puedan presentar hasta el triple de candidatos por distrito o circunscripción. Autor: Ramón Elizalde (DC).

Boletín 2028-07 (22.05.1995 – 15.05.1997). Propone reforma constitucional, estableciendo que en las elecciones parlamentarias se use un sistema de representación proporcional. Se mantiene el número de 120 diputados. Cada región constituye un distrito y el número a elegir depende de su población. Senado se compone de 47 miembros, elegidos en votación directa nacional. Autores: José Antonio Viera-Gallo (PS), Armando Arancibia (PS), Fanny Pollarolo (PS).

Boletín 2119-06 (04.10.1997 – 09.06.1998). Reforma la Ley 18.700, estableciendo para la elección de la Cámara de Diputados un sistema de representación proporcional (d’Hondt). Cambia el número de distritos, proponiendo que sean 30. Cada uno elegirá como mínimo 2 diputados, mientras los cupos restantes se distribuirán entre los distritos de acuerdo al porcentaje de electores de cada distrito. Autor: Mensaje.

Ricardo Lagos (2000-2006):

Boletín 2511-07 (13.06.2000 – 06.07.2006). Plantea modificar la Constitución, estableciendo que la Cámara de Diputados esté compuesta por 140 miembros. Ellos serían elegidos por los distritos que establezca la ley, no pudiendo ninguno de ellos elegir a menos de dos ni más de siete. A los 38 senadores electos a través del sistema binominal, agrega se elijan 12 senadores nacionales elegidos en una circunscripción nacional única que comprende todo el territorio (elimina así los senadores designados). Autor: Francisco Huenchumilla (PDC), Ignacio Walker (PDC), Sergio Elgueta (PDC).

Boletín 3976-06 (13.09.2005 – 04.09.2008). Modifica ley 18.700 estableciendo se agreguen 30 nuevos cargos de diputados y sobre la base de los votos obtenidos por cada lista en la elección (sistema de compensación). Aumenta en 10 el número de Senadores, que también se determinan de acuerdo a la proporción de votos que cada lista obtiene a nivel nacional. Para determinar los diputados y senadores electos en este sistema paralelo se proclama a los candidatos que obtengan la votación proporcional más alta de su lista ordenada porcentualmente a nivel nacional de mayor a menor , excluidos los electos a través del sistema binominal. Autor: Gabriel Ascencio (PDC).

Boletín 4027-06 (19.10.2005 – 22.04.2010). Propone una reconfiguración de los distritos para la elección de diputados y de las circunscripciones para la elección de senadores que establece la ley 18.700. De acuerdo a la propuesta serían 24 los distritos, eligiendo cada uno cinco diputados. En el caso de Senado, cada región constituiría una circunscripción senatorial. Tres regiones elegirían seis senadores cada una, otras cinco escogerían cuatro y otras dos tendrían tres y dos sólo dos senadores. Reformula mecanismo de asignación de escaños, estableciendo que serían electos a los candidatos que dentro de cada lista hayan obtenido las primeras mayorías en cada distrito o región. Autores: Rafael Moreno (PDC), Hosain Sabag (PDC), Andrés Zaldívar (PDC), Adolfo Zaldívar (PDC).

Boletín 4061-07 (20.12.2005 – 08.03.2006). Reforma constitucional que introduce el sistema de representación proporcional para elección de diputados y senadores. Suprime la norma constitucional que fija en 120 el número de diputados. La ley deberá establecer el sistema electoral concreto. Autor: Mensaje.

Michelle Bachelet (2006-2010):

Boletín 4245-07 (15.06.2006 – 10.04.2007). Sobre la base de la propuesta de la Comisión Boeninger, plantea modificación constitucional para incluir en el texto una norma que establece que en las elecciones de parlamentarios se utilice un sistema de representación proporcional. Elimina de la constitución el número 120 que fija los miembros de la Cámara de Diputados. Establece que la ley puede crear mecanismos para incentivar la participación política de las mujeres. Autor: Mensaje.

Boletín 4968-07 (10.04.2007 – 09.07.2008). Suprime la norma que establece en 120 el número de diputados. Autor: Mensaje.

Boletín 6512-07 (12.05.2009 – 19.05.2009).Reforma constitucional que suprime la referencia al número de diputados. Autor: Mensaje.

Sebastián Piñera (2010-2014):

Boletín 7417-07 (06.01.2011 – 03.07.2012). Incorpora 12 senadores, a través de seis nuevas circunscripciones, y agrega 30 cupos a la Cámara, elegidos a través de un sistema proporcional. Autor: Pedro Araya (PRI), Gabriel Ascencio (PDC), Pepe Auth (PPD), Jorge Burgos (PDC), Felipe Harboe (PPD), Gustavo Hasbún (UDI), Nicolás Monckeberg (RN), Alberto Robles (PRSD), Marcelo Schilling (PS), Guillermo Teillier (PC).

Boletín 7418-06 (06.01.2011 – en trámite). Modifica Ley N° 18.700, Orgánica Constitucional de Votaciones Populares y Escrutinios, estableciendo un sistema proporcional compensatorio. Autor: Pedro Araya (PRI), Gabriel Ascencio (PDC), Pepe Auth (PPD), Jorge Burgos (PDC), Felipe Harboe (PPD), Gustavo Hasbún (UDI), Nicolás Monckeberg (RN), Alberto Robles (PRSD), Marcelo Schilling (PS), Guillermo Teillier (PC).

(INSISTENCIA) Boletín 4061-07 (20.12.2005 – 01.23.2013). Reforma constitucional que introduce el sistema de representación proporcional para elección de diputados y senadores. Suprime la norma constitucional que fija en 120 el número de diputados. La ley deberá establecer el sistema electoral concreto. Autor: Mensaje.

Boletín 8178-06 (31.01.2012 – en trámite). En el caso de elecciones de Parlamentarios, el Tribunal proclamará elegidos Senadores o Diputados a los candidatos o candidatas que individualmente obtengan las dos más altas mayorías totales de votos. Autor: Carlos Bianchi (IND), Carlos Cantero (IND), Antonio Horvath (RN).

Boletín 8343-07 (06.06.2012 – en trámite). Sustituye el sistema electoral binominal por uno de representación proporcional. Autor: Gabriel Ascencio (DC), Pedro Browne (RN), Jorge Burgos (DC), Fuad Chahín (DC), Marcelo Díaz (PS), Felipe Harboe (PPD), Cristián Monckeberg (RN), Carlos Montes (PS), René Saffirio (DC), Marcelo Schilling (PS).

Boletín 8436-06 (11.07.2012 – en trámite). Modifica la ley N° 18.700, Orgánica Constitucional de Votaciones Populares y Escrutinios, con el objeto de darle mayor proporcionalidad y representatividad al sistema electoral. Autor: Pedro Araya (PRI), Pepe Auth (PPD), Pedro Browne (RN), Aldo Cornejo (DC), Marcelo Díaz, Felipe Harboe (PPD), Fernando Meza (PRSD), Cristián Monckeberg (RN), Ricardo Rincón (DC), Guillermo Teillier (PCCH).

Boletín 8798-07 (23.01.2013 – en trámite). Modifica Constitución Política de la República, para establecer en la elección de parlamentarios, el principio de las más altas mayorías individuales y las elecciones complementarias, como mecanismo de reemplazo. Autor: Carlos Bianchi (IND), Carlos Cantero (IND), Antonio Horvath (RN), Lily Pérez (RN).

Para más información, ver: Cámara de DiputadosSenado.

Reformas electorales sub-óptimas

Publicado en La Tercera

Llevar a cabo reformas electorales es casi imposible. Desde 1989 se han archivado, rechazado o removido al menos 14 proyectos. Esta rigidez tiene su origen en la estrategia del gobierno militar para enfrentar la transición. Al intuir que su bando iba perder la elección de 1989, decidió unilateralmente diseñar un sistema electoral que no se pudiera alterar con facilidad. Además de (1) crear una Ley Orgánica con especial quórum de cambio, buscó (2) reducir el número de partidos en competencia, y (3) minimizar la magnitud de derrotas.

En general, fue una estrategia exitosa. El alto quórum sirvió como un candado constitucional. La nueva modalidad de mayoría absoluta con segunda vuelta para elecciones presidenciales, y el formato binominal para elecciones legislativas, transformó el sistema multi-partidista en uno bi-partidista, protegiendo a la minoría. Y los partidos que apoyaron el gobierno militar evitaron debacles electorales. En 1989, por ejemplo, la Alianza obtuvo 34% de votos para su lista de diputados, pero se les asignó 40% de escaños en la cámara baja.

Con el pasar de los años, sin embargo, el sistema inicialmente diseñado como un mecanismo de protección y un seguro contra derrotas electorales, se transformó en un sistema altamente inefectivo. El especial quórum para cambiar el status-quo forjó jugadores de veto entre las minorías, y la manipulación al número de partidos y la distorsión a la transformación de votos en escaños forjaron resultados electorales sesgados. En vez de ayudar a solidificar la democracia, el nuevo sistema solo profundizó problemas que retrasarían la consolidación.

Uno de esos problemas, por ejemplo, es la ausencia de competencia. El binominal incentiva que la disputa legislativa se de dentro de listas (entre candidatos con ideas concordantes) en vez de entre listas (entre candidatos con ideas discordantes). De hecho, vuelve altamente probable (90% en 2009) que un candidato de cada una de las listas más grandes resulte electo. Asimismo, favorece desproporcionalmente la elección de candidatos titulares y ex-legisladores por sobre la de candidatos nuevos.

Otro problema es la falta de representación. El sistema incentiva negociaciones entre las élites para la nominación de candidatos presidenciales. Por ejemplo, además de las primarias de Frei (1993) y Lagos (1999), todos los candidatos han sido nombrados por dedazos de las cúpulas. El efecto ha sido nefasto. Es probable que haya influido en la derrota de la Alianza en 2005/2006, y que este tras la razón por la cual la Concertación perdió en 2009/2010–cuando devaluó las opciones presidenciales de Arrate y Enríquez-Ominami.

Un tercer problema recurrente es el bajo nivel de participación que convoca. Desde la primera elección en 1989 el número de personas inscritas en el padrón electoral ha disminuido de forma constante. Con el sistema de inscripción voluntaria, aumentó masivamente el número de personas en edad de votar declinando inscribirse. Si bien votaba un alto porcentaje de padrón, cada vez hubo menos inscritos. Esta tendencia solo aportó a levantar dudas sobre la legitimidad de los resultados electorales y la calidad de la democracia.

Frente a estos problemas, lo natural habría sido proponer y aprobar proyectos para resolverlos. Por ejemplo, una solución frente a la falta de competencia podría haber sido remplazar el binominal por un sistema realmente competitivo, como el uninominal. Una solución frente a la falta de representación podría haber sido instaurar primarias obligatorias y vinculantes para coaliciones. Y una solución frente a la abstención podría haber sido adoptar la inscripción automática con voto obligatorio.

Sin embargo, nada de esto se ha hecho. A pesar de que las soluciones parecen ser evidentes, y existe un amplio registro del efecto positivo de cada una de ellas en la literatura, no han sido implementadas. La principal razón ha sido la rigidez de la Constitución. Ni las camadas de mayorías más altas que han pasado por el Congreso han tenido éxito. El quórum de la Ley Orgánica sencillamente ha sido muy alta. Si bien puede haber sido una idea sensata en un inicio, para dotar de estabilidad a la transición, ahora parece ser un impedimento innecesario.

El dilema ahora es que para hacer cambios, se están implementando soluciones alternativas a las óptimas. La imposibilidad de alcanzar mayorías calificadas para implementar las mejores soluciones, ha llevado a los partidos políticos a proponer–y muchas veces a aprobar–reformas electorales sub-óptimas. Lejos de diseñar soluciones definitivas a los problemas, las autoridades electas, tanto presidentes como legisladores, han buscado publicar leyes que finalmente introducen más distorsiones.

Un ejemplo de esto es la imposibilidad de introducir competencia en el sistema binominal. Hasta ahora, todos los proyectos han sido rechazados–desde los más simples que han buscado eliminar el guarismo “120″, hasta los más complejos que han propuesto redistritajes. Como consecuencia, el sistema electoral ha permanecido igual de poco competitivo que en 1989. Incluso, se podría argumentar que es menos competitivo aún, dado que la cantidad de doblajes en la elección de diputados disminuyó a 1 en 2009, de 11 en 1989.

Un segundo ejemplo son las iniciativas para aumentar la representación. Si bien han sido pasos en la dirección correcta, no han sido suficientes–ni en cantidad o calidad. La Ley recién aprobada, por ejemplo, tiene varios problemas que muestran que solo reforzara lo que ya existe. Por ejemplo, la falta de financiamiento del Estado para candidatos legislativos solo beneficiará a los titulares. También aumentará la opacidad del proceso, dado que establece que los candidatos solo deben entregar una declaración jurada de sus gastos.

Un tercer ejemplo, similar al de las primarias, es el proyecto aprobado con la idea de incrementar la participación: el voto voluntario. La narrativa tras el proyecto fue tratar de incluir a más gente en el padrón, para aumentar la probabilidad de revivir el alicaído índice de participación. Sin embargo, tras su implementación en las municipales de 2012, ocurrió todo lo contrario. Hubo un récord de abstención, alcanzando el 60% de los mayores de 18. Al revés de la Ley de primarias, el voto voluntario fue un paso en la dirección equivocada.

En retrospectiva vemos que frente a reformas constitucionales orientadas a modificar el sistema electoral, los legisladores tuvieron que escoger entre dos caminos: (1) mantener el status-quo, o (2) apoyar reformas políticas sub-óptimas. La gran mayoría escogió el segundo. Es decir, ante ningún cambio prefirieron cualquier cambio (aunque no fuera de su agrado). Naturalmente al implementar soluciones sub-óptimas bajo una Constitución poco flexible significa institucionalizar los problemas pre-existentes de forma permanente.

El argumento es que la rigidez de la Constitución puede estar dañando la democracia más de lo que la esta salvaguardando. No hay duda que la estrategia del gobierno militar al final de los ochentas tenía lógica. Incluso encuentra un importante consenso entre sus detractores. Pero más de veinte años después, es importante revisitar el tema. Como sugirió Keynes, cuándo los hechos cambian, hay que reconsiderar opiniones. Los sectores conservadores, que hoy se visten de veto, deben recapacitar sobre el beneficio de prolongar el sistema actual.

Un llamado de alerta democrático

Esta es la transcripción de una carta que firmé, junto a 79 otros académicos, actores sociales y líderes de opinión pidiendo más y mejor democracia para el sistema político de Chile. Fue publicada en El Dínamo, el Lunes 12 de Noviembre de 2012.

Los abajo firmantes manifestamos nuestra más profunda alarma y preocupación por los serios problemas que se han generado en el último proceso electoral municipal asociados con la elaboración del padrón, el sistema de conteo y la posterior información de resultados. Un aspecto esencial de la democracia moderna es el voto, y el procedimiento a través del cual se materializa la recolección de las preferencias ciudadanas debe dar garantías de neutralidad, confianza, certidumbre y transparencia. Es de allí de donde emana la legitimidad del poder político. Al verse cuestionado el proceso electoral municipal se pone en entredicho este aspecto básico del ejercicio democrático.

De acuerdo a datos comparados en América Latina (LAPOP desde 2005), Chile ocupa los primeros lugares del ranking regional de acuerdo a los niveles de confianza en los tribunales electorales, siendo superado por Uruguay, Costa Rica y México. Si bien es cierto que la crisis de confianza ha azotado a las instituciones representativas y especialmente a los partidos políticos, el Tribunal Electoral, como institución neutral, había quedado al margen de esa crisis. Los chilenos, hasta ahora, seguíamos confiando en la labor de nuestro Tribunal y en la transparencia y eficiencia de sus funciones. En otras palabras, nuestro Tribunal Electoral era uno de los pocos bastiones de confianza institucional que aún persistían en el país. Desafortunadamente, creemos que esta confianza se verá deprimida en subsiguientes mediciones dado todos los problemas que se han reportado. Esto es grave para la democracia, pues no sólo se pone en entredicho la eficiencia de una institución, sino que también la transparencia de su funcionamiento.

Los cuestionamientos que han surgido a partir del último proceso electoral se refieren a:

a. Elaboración del padrón. Se detectaron problemas asociados a la actualización del padrón a partir de la información entregada por el Registro Civil: inclusión de personas fallecidas en la última versión del padrón que no necesariamente fallecieron fuera de Chile; exposición de datos personales durante el proceso de información a la ciudadanía; inadecuada información agregada respecto del universo de inscritos por mesa y municipio, entre otros.

b. Procedimiento eleccionario. Se detectaron varias caídas del sistema online de información sobre locales y mesas de votación; no pocas inconsistencias al informar de mesas y recintos donde debían presentarse vocales de mesa; bajos niveles de información a la ciudadanía respecto de los cambios legales del nuevo sistema de inscripción automática y voto voluntario; ausencia de una política gubernamental para facilitar la concurrencia a votar (transporte público gratuito en grandes centros urbanos); y una limitada campaña cívica del gobierno destacando la importancia del sufragio, entre otros.

c. Sistema de conteo de votos. Se constataron importantes deficiencias en la información sobre el conteo de votos, incluyendo la inconsistencia entre los resultados de elecciones de alcaldes y concejales aún no resuelta, y que se reflejó en el tardío conteo de más de un millón de votos; problemas en más de una decena de comunas respecto del conteo de votos incluyendo acusaciones de fraude; descoordinaciones entre SERVEL y el Ministerio del Interior a la hora de definir responsabilidades por estas deficiencias, entre otros.

d. Información sobre resultados electorales. El sistema de información sobre resultados electorales ha sido claramente deficitario. Una de las decisiones más contradictorias consistió en “bajar” el sitio www.elecciones.gov.cl, anulando cualquier posibilidad de ver resultados electorales incluso en elecciones previas. Luego, este sitio redireccionaba hacia la página del Servel, que sólo tenía un archivo en formato PDF con el listado de todos los candidatos a alcalde y concejal con su respectivo número de votos. El problema, es que ese mismo archivo no identificaba a los candidatos electos. Lo más razonable era, por cierto, subir un archivo Excel con los resultados para procesarlos de manera más directa y amable para los usuarios. Este aspecto, que puede sonar muy sofisticado, es decisivo, ya que constituye un severo problema para contabilizar los votos, y para garantizar por parte de la comunidad académica, partidos, actores sociales y las mismas candidaturas la confianza que puede ser depositada en las cifras. También se denunció la reducción del personal técnico del Ministerio del Interior para llevar a cabo este proceso eleccionario.

Resulta imprescindible que las autoridades públicas adopten medidas lo más prontamente para resolver los problemas derivados de la pasada elección, tomando todas las previsiones para que estas situaciones no se repitan en las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales que se desarrollarán en 12 meses más. Es urgente recuperar la confianza social en el sistema de votaciones y escrutinios de modo de no dañar la credibilidad en el sistema democrático.

De lo anterior depende la legitimidad de nuestros gobernantes y representantes, y por consiguiente el buen funcionamiento de esta forma de coexistencia colectiva civilizada que conocemos como la democracia.

Fue firmada por: Francisco Albornoz, Manuel Alcántara, Pamela Allan San Juan, Vianka Aliaga, Francisco Báez, Jaime Baeza, Mauro Basaure, Susana Basis, Angela Boitano, Kenneth Bunker, Axel Callis, Sixto Carrasco, Lidia Casas, Rossana Castiglioni, Paulina Chávez, Florencio Ceballos, Alejandro Corvalán, Javier Couso, Renato Cristi, Joaquín de Cea, Maite de Cea, Gonzalo Delamaza, Francisco Javier Díaz, José Luis Diaz, Carlos Durán, Eduardo Engel, Camila Erazo, María Cristina Escudero, María Ignacia Fernández, Claudio Fuentes S., Manuel Gárate, Manuel Antonio Garretón, Luis Garrido, María C. Godoy, Carolina Guerra, Claudia Heiss, Paulo Hidalgo, Daniel Hojman, José Jara, Alfredo Joignant, Carmen Lisboa, Paulina Lizama, Juan Pablo Luna, Miguel Angel López, Antoine Maillet, José Marimán, Roberto Méndez, María Teresa Marshall, María Pía Martin, Jorge Manzi, Roberto Mardones, Marcelo Mella, Sergio Molina M., Pablo Monje, Mauricio Morales, Patricio Navia, Alvaro Neira, Bernardita Ocampo, Juan de Dios Ortúzar, Rodrigo Osorio, Marcela Otaegui, Pilar Palacios, William Porath, Marcelo Ramírez V., Paula Repetto, Sebastián Ríos, Verónica Romero, Paula Sáez, Claudia Sanhueza, Julio Rojas, Fernando Rosenblatt, Maria Laura Tagina, Boris Toismlav, Sergio Toro, Elisabeth Simbürger, Marla Solari, Olga Ulianova, Luis Vargas, Samuel Valenzuela, Sebastián Valenzuela, Augusto Varas, Francisco Vega, Angela Vergara, Eugenio Vergara, María José Vega, Miguel Villa, Mario Waissbluth.

El efecto negativo del voto voluntario

Publicado en La Tercera

En la elección municipal de 2012 se implementará por primera vez el voto voluntario. Si bien la ley ya se aprobó en el congreso y se despachó en el diario oficial, sigue habiendo poco consenso sobre si es algo positivo o algo negativo para la democracia. Los que estuvieron a favor de la iniciativa sostienen que el voto debe ser concebido como un derecho, pues cada ciudadano debe tener la voluntad para decidir si quiere votar. Los que estuvieron en contra de la iniciativa sostienen que el voto debe ser concebido como un deber, pues cada ciudadano tiene la obligación de participar con su voto en todas las instancias de deliberación colectiva que corresponda.

¿Quién tiene la razón?

Si se comparan las posiciones en un plano filosófico, el voto voluntario es tan positivo como el voto obligatorio, pues cada sistema se defiende con juicios ideológicos y valóricos respaldados con argumentos tautológicos. Desde una perspectiva liberal, las mejores democracias son aquellas en que los individuos no están sujetos a la regulación monopólica del Estado. Desde una perspectiva republicana, las mejores democracias son aquellas en que los individuos participan con frecuencia e intensidad en la deliberación colectiva. Si bien no existe una resolución a esta contraposición, la simple aprobación de la ley sugiere que la voluntad debe ser más positiva que la obligatoriedad.

Si se comparan las posiciones en un plano empírico, el voto obligatorio es mejor que el voto voluntario, pues hay evidencia que tiene efectos menos nocivos para la democracia. Experiencias internacionales y investigaciones locales han encontrado que el voto voluntario ahonda el sesgo de clase, genera menos participación electoral y promueve campañas polarizadas. Por el contrario, el voto obligatorio incentiva un voto igualitario, genera mayor participación electoral y tiende a promover campañas moderadas. Ergo, ante la duda, se sugiere que países en vías de desarrollo que buscan incrementar su calidad de democracia deben adoptar el voto obligatorio.

Haber implementado el voto voluntario necesariamente significa una victoria de los argumentos a favor del voto voluntario por sobre los argumentos a favor del voto obligatorio. Es decir, el ejecutivo (quien envió el proyecto) y el legislativo (quien aprobó el proyecto) consideraron más positivo para la democracia aumentar las libertades individuales que incentivar el voto igualitario, generar mayor participación electoral y promover campañas moderadas. Dado que la libertad individual es un tema ideológico y valórico, no se puede evaluar si implementarlo fue una decisión correcta. Sin embargo, sí se puede evaluar si proscribir el voto obligatorio fue una decisión incorrecta.

La elección municipal de 2012 es una instancia óptima para conducir un experimento natural. Se podrá medir si el efecto de tener voto voluntario es lo suficientemente positivo para la democracia como para justificar el efecto de no tener voto obligatorio. En esencia, se podrá comparar resultados de elecciones previas a 2012 con los resultados de elecciones posteriores a 2012, para determinar si el supuesto efecto positivo del voto voluntario en realidad supera el costo de no tener voto obligatorio. Ahora bien, es un experimento difícil de conducir, dado que resultados de encuestas, en general, muestran que individuos prefieren tener la voluntad, por sobre la obligación, de votar.

Pero en indicadores objetivos, los efectos negativos del voto voluntario podrían superar con creces los efectos positivos de no contar con el voto obligatorio. Si bien los individuos están de acuerdo con tener derechos, contraponerlos con los deberes podría ser una mala desición para todos. En consecuencia, la pregunta relevante es si frente a esta evidencia quienes apoyaron el voto voluntario estarían dispuestos a apoyar el voto obligatorio. Si los resultados electorales muestran que efectivamente tener un voto voluntario tiene un efecto significativamente negativo sobre la legitimidad del sistema democrático, estarían dispuestos a revertir su opinión para apoyar el voto obligatorio.

Algunas preguntas a quienes apoyan el voto voluntario pueden ayudar a disipar esta duda. ¿Estarían dispuestos a seguir apoyando el voto voluntario si participa menos gente que antes (aproximadamente 60%)? O bien, ¿estarían dispuestos a seguir apoyando el voto voluntario si efectivamente produce un sesgo de clase (como sugieren las encuestas: en 2012 votaría un 83,9% del GSE alto, un 72,9% del GSE medio y un 68,4% del GSE bajo)? Finalmente, ¿estarían de acuerdo en seguir apoyando el voto voluntario si fomenta una polarización de la política (se anticipa que votantes de izquierda votarían en un 63,5%, los de centro en un 54,7% y los de derecha en un 72,1%)?

Ingreso Mínimo y Jugadores con Veto

Publicado en La Tercera

En el célebre libro de George Tsebelis, “Veto Players: How Political Institutions Work”, se ofrece un modelo de teoría de juego para observar el proceso y explicar el resultado de votaciones legislativas. En el análisis, que se enfoca en el comportamiento de legisladores en sistemas parlamentarios, Tsebelis propone que el éxito del resultado de una votación de un proyecto de ley está determinado por jugadores con veto, cuya aprobación es condición necesaria para alterar el status-quo.

Por un lado, la teoría supone que un jugador con veto puede ser un individuo, un grupo o una institución. Por ejemplo, puede ser un diputado o un grupo de diputados, puede ser un partido político o una coalición de partidos, incluso puede ser el congreso por completo. Por otro lado, la teoría supone que los jugadores con veto tienen preferencias predeterminadas, las cuales son continuas a través de un espectro unidimensional. Por ejemplo, son consistentes en un espectro izquierda-derecha o liberal-conservador.

En Chile, los jugadores con veto varían según el quórum para modificar la ley, la cual depende del tipo de ley. Por ejemplo, una ‘ley interpretativa de la Constitución’ requiere el voto de 3/5 partes de la cámara correspondiente (72 diputados, 23 senadores); una ‘ley orgánica constitucional’ requiere el voto de 4/7 partes de la cámara correspondiente (69 diputados, 22 senadores); una ‘ley de quórum calificado’ requiere el voto de una mayoría absoluta (61 diputados, 20 senadores); una ‘ley ordinaria’ requiere el voto de una mayoría simple.

Por lo general, los proyectos de ley que requieren un alto quórum cuentan con jugadores con veto que rara vez cambian su preferencia–porque se desvían en la escala unidimensional del sector que quiere cambiar el status-quo o bien son rígidos por motivos estratégicos. Por el contrario, proyectos que requieren un bajo quórum cuentan con jugadores con veto que frecuentemente cambian su preferencia–porque se aproximan en la escala unidimensional al sector que quiere cambiar el status-quo, o bien son flexibles por motivos estratégicos.

Por ejemplo, en Julio de 2012 se votó un proyecto de ley en la Cámara de Diputados para modificar una ‘ley interpretativa de la Constitución’ que habría permitido reformar el sistema electoral. De los 119 diputados habilitados, 67 votaron a favor, 36 votaron en contra y 17 no votaron. Dado que el proyecto necesitaba 71 votos para ser aprobado, los jugadores con veto fueron los diputados más cercanos al sector que buscaba aprobar el proyecto en la escala unidimensional. En este caso, 4 diputados de la Concertación que no votaron.

Sucede algo similar en el proyecto de ley que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual, que también fue votado y rechazado en Julio de 2012. Primero, porque en el planteamiento de ambos proyectos las coaliciones con mayor representación en el congreso jugaron un rol clave. Y segundo, porque en el rechazo de ambos proyectos jugadores con veto–de ambas coaliciones–fueron determinantes. Mientras que en el de reforma electoral decidieron no votar, en el de ingreso mínimo votaron a favor del status-quo.

Lo cierto es que en ambos casos el comportamiento de los jugadores con veto llama la atención. En el caso del proyecto de reforma electoral lo normal habría sido que los jugadores con veto surgieran desde la Alianza, no desde de la Concertación. Lo extraño, entonces, es que los 4 diputados que vetaron el proyecto fueran parte del sector que buscaba cambiar el status-quo y no del que lo buscaba prolongar. Evidentemente parece haber algo menos que aleatorio en el rechazo del proyecto, y por ende es tema para otro artículo (ver aquí).

En el caso del proyecto de ingreso mínimo lo normal es que los jugadores con veto surgieran de la Concertación, dado que el rol de la oposición es justamente plantear alternativas constructivas al oficialismo. Pero lo extraño ha sido el tiempo con el cual los jugadores han sostenido su veto. En el pasado, el proyecto siempre se reajustó tras un par de semanas de negociaciones, en cuanto las posiciones más extremas (gobierno y CUT) lograran concordar en un Óptimo de Pareto (punto en el cual ningún actor está dispuesto a modificar su oferta).

La imposibilidad de lograr un acuerdo sobre la reforma electoral y el ingreso mínimo evidencia el estado de la enemistad política. Hay ineptitud política y contradicciones lógicas. Ambas coaliciones están con problemas tanto para alinearse por dentro, como para negociar con el bando contrario. En el caso de la reforma electoral, la desorganización de la Concertación llevó a que los jugadores con veto surgieran por dentro. En la Alianza, llevó a que 7 de sus diputados votaran a favor de un proyecto al cual sistemáticamente se ha opuesto.

En el caso del ingreso mínimo, la Concertación no ha atendido la dificultad que puede tener un gobierno sin mayorías legislativas para encontrar un Óptimo de Pareto. Si bien durante sus gobiernos rara vez surgieron jugadores con veto, es principalmente porque siempre tuvo mayorías relativas en el congreso. Aún sin esas mayorías, el gobierno siempre es el principal culpable de no lograr acuerdos. En este caso, no ha logrado construir lazos con la oposición. Al final del día es tarea del gobierno buscar los acuerdos que permitan lograr sus metas.

¿Por qué no se logró aprobar el ingreso mínimo? En buena parte la culpa fue del gobierno por no anticipar que la oposición rechazaría el proyecto. Pero también es culpa del sistema, que permite que los jugadores con veto puedan no solo determinar el resultado de proyectos con alto quórum, pero también aquellos con quórum simple. Si bien es lógico que jugadores con veto puedan trabar mociones que buscan modificar ‘leyes interpretativas de la Constitución’, es absurdo que puedan trabar mensajes que buscan modificar ‘leyes ordinarias’.

Ena von Baer: Pedir Peras al Olmo

Publicado en La Tercera

La jefa del comité de senadores UDI, Ena von Baer, advirtió que si no se aprueba el reajuste al sueldo mínimo, iba a entregar las direcciones de los legisladores de la Concertación que han rechazado la propuesta del gobierno. Evidentemente von Baer está molesta porque el proyecto de reajuste está ad portas de ser archivado. Es su opinión, la responsabilidad es de los legisladores de la Concertación porque (1) proponen un monto alternativo muy alto y (2) no están dispuestos a negociar.

Resulta paradigmática su molestia. Pues los legisladores son electos para votar según sus propias motivaciones, ya sea por razones ideológicas o estratégicas. Perder la compostura porque los legisladores no votan como uno quiere–no solo es anti-democrático–es absurdo. Sobre todo en un sistema como el binominal, donde se sabe de antemano que hay una altísima probabilidad que los proyectos polémicos dividan a los legisladores en dos partes iguales, ocasionando resultados suma-cero.

Por eso es ridículo–a lo menos incoherente–ver a von Baer celebrar las “virtudes” del sistema binominal una semana (cuando permite mantener el guarismo 120), y criticar sus “vicios” en la siguiente (cuando impide subir el salario mínimo). Como promotora del sistema, lo lógico sería que estuviera conforme con que sistemáticamente se produjieran empates legislativos. Pero no, von Baer le pide peras al olmo. Le pide al sistema binominal repartir una mayoría cuando rara vez lo ha hecho.

Gobernar con el binominal no es simple. Tal como la Concertación tuvo que lidiar con sus enclaves durante 20 años, la Alianza lo tiene que hacer durante su cuatrienio. Es el legado del gobierno militar, un sistema político “lento pero seguro”. Otros países de la región optaron por sistemas políticos “rápidos pero riesgosos”. En algunos casos funcionaron bien (Uruguay), en otros no tanto (Ecuador). El punto es que von Baer debe decidir qué tipo de sistema político quiere para Chile, no solo para el gobierno de la Alianza.

El Proyecto de los 120

Publicado en La Tercera

El miércoles 4 de julio se votó un proyecto de ley que pretendía reformar el sistema electoral. El objetivo de la moción era eliminar el artículo 47 de la Constitución, lo que habría forzado legislar sobre el número de diputados que se deben elegir. Entre las alternativas, se podría haber aumentado, mantenido o reducido la cantidad de escaños que actualmente se reparten. Dado que el proyecto implicaba un cambio a la Constitución, el quórum necesario para aprobarlo se fijó en 3/5 partes de los 120 diputados en ejercicio. Normalmente el proyecto habría sido aprobado con 72 votos, pero dado que 1 diputado (Patricio Hales del PPD) se encontraba con permiso constitucional, el quórum para aprobar el proyecto se redujo a 71 votos.

El proyecto se rechazó. De los 119 diputados habilitados para votar, 67 votaron a favor, 36 votaron en contra, 13 no votaron y 4 se abstuvieron. Es decir, faltaron 4 votos a favor para aprobar el proyecto. Entre los diputados de la Concertación que no votaron, y podrían haber votado, estuvieron: Fuad Chahín (PDC), Cristina Girardi (PPD), Rodrigo González (PPD) y Hugo Gutiérrez (PC). Con esos 4 votos se podría haber dado el primer paso para debatir una reforma electoral. Incluso, sin esos votos, pero con el de aquellos diputados de RN que no votaron, se podría haber aprobado el proyecto: Mario Bertolino, Alberto Cardemíl, José Manuel Edwards, René Manuel García, Leopoldo Pérez, Alejandro Santana o Germán Verdugo.

El punto es que hay varias combinaciones que se podrían haber hecho para alcanzar el quórum. Incluso el diputado Miodrag Marinovic podría haber votado a favor—para reducir la barrera de entrada a candidatos independientes—y no lo hizo. Todo esto es preocupante, pues evidencia el paupérrimo estado de la calidad y dirección del debate político. Pero no debe sorprender, dado que la clase política está sistemáticamente evaluada como la peor institución del país. Es costumbre que no se legisle por estrategia política (salario mínimo), o que se rechace un proyecto por principio ideológico (aborto terapéutico). Pero cuando proyectos importantes fracasan por negligencia—cuando diputados que deberían votar no votan—significa que algo está podrido en Dinamarca.

El resultado de la votación de un proyecto importante se estudia y simula con antelación y cautela. Se cuentan y recuentan los votos a favor y los votos en contra antes que el proyecto se someta a votación. Por eso, dado el resultado, en esta ocasión–más que una negligencia–parece haber habido una intención de no votar. El proyecto estaba fríamente calculado para fracasar. Lo sabían en La Moneda y lo sabían en el Congreso. Aun así, tras el resultado de la votación, en un original show mediático, los diputados de la Concertación acusaron a los 4 diputados oficialistas que no votaron de sabotear el proyecto. Asimismo, los diputados de RN que votaron a favor reprocharon públicamente a sus 7 pares de partido por no apoyar el consenso de la mesa.

No son “los 4″, no son “los 7″, no es “una combinación de los 11″ lo que sepultó el proyecto de los 120. Es el sistema político y la disiplina que tienen los partidos cuando les toca legislar sobre sus propios intereses. Un proyecto que modifica el status-quo de todo el sistema político simplemente no tiene posibilidades de ser aprobado si no existe un acuerdo entre los que se verán afectados. Una reforma electoral no va pasar a segundo trámite un miércoles cualquiera, de forma casi aleatoria. Por el contrario, será producto de un acuerdo entre los partidos, en el cual las cúpulas habrán firmado un pacto formal para poner a disposición los legisladores de sus respectivos sectores para alinear al menos 3/5 partes de ambas cámaras en favor de la misma propuesta (72 diputados y 23 senadores).

El Sistema Binominal: Emparejando la Cancha

Aquí una breve reflexión de el efecto del sistema binominal sobre la competencia electoral, entre 1989 y 2009. Los datos apuntan a que la Concertación ha perdido poder, a costa de la Alianza. Una conclusión preliminar es que el sistema binominal ha emparejado la cancha. Las dos coaliciones más grandes tienen la misma probabilidad de obtener la mitad de los votos y la mitad de los escaños.

El cuadro de abajo, “Resultados Electorales en Chile, 1989-2009″, muestra que:

  1. El sistema binominal es desproporcional. El porcentaje de votos no es proporcional al porcentaje de escaños. En general esto ha favorecido a las dos coaliciones más grandes. Tanto la Alianza como la Concertación se han visto sobre-representados. Los perdedores, en tanto, han sido los partidos de las coaliciones más pequeñas, como los del Juntos Podemos Más. Dentro de las coaliciones favorecidas, han sido los partidos más grandes los que han sido beneficiados, la UDI y el PDC respectivamente.
  2. La Concertación ha perdido poder. La Alianza ha aumentado su porcentaje de votos, tanto como su porcentaje de escaños. La Concertación ha disminuido su porcentaje de votos, tanto como su porcentaje de escaños. La euforia política, de votar por la opción pro-democrática a finales de los ochentas, ha decaído. La Concertación ya no es la coalición favorita en Chile. Si bien en 1989 la Concertación superaba a la Alianza por casi 20% de los votos, desde 2009 se encuentran empatadas. Incluso, la Alianza obtiene una mayor cantidad de escaños.
  3. La tendencia debería mantenerse. Si se mantiene el binominal, con su desproporcionalidad, los actuales patrones electorales tenderán hacia un empate. En todas las elecciones desde 1989 ambas coaliciones han llevado la misma cantidad de candidatos (120) y no ha habido un cambio en el patrón. Todos los años la Alianza gana terreno a costa de la Concertación. Mi intuición es que no va ver una reversión (la Alianza algún día llegará a la posición de la Concertación en 1989). Más bien, se solidificará el empate, reduciendo aún más la competencia.

El cuadro de abajo, “Competencia Intra-Coalicional en Chile, 1989-2009″, muestra que:

  1. El poder electoral de la Concertación ha disminuido a través de los años. La cantidad de doblajes de la Concertación (las veces que la lista de la Concertación obtiene al menos el doble de los votos que la lista de la Alianza) pasó de 11 en 1989 a 0 en 2009. Incluso, es la Alianza quien logra el único doblaje en la Cámara de Diputados (el distrito 23).
  2. Los candidatos favoritos ya no son tan favoritos. El promedio de votos que obtiene el ganador y el perdedor de la lista de la Concertación ha disminuido, mientras que el promedio de votos que obtiene el ganador y el perdedor de la lista de la Alianza se ha mantenido o aumentado levemente. Esto significa que es improbable que la Concertación obtenga un doblaje en elecciones futuras, dado que rara vez hay un candidato que pueda arrastrar a su compañero de lista. Sobre todo si se considera que es mucho más común ver a descolgados de la Concertación compitiendo contra su ex-coalición que descolgados de la Alianza compitiendo contra su ex-coalición.

 

Reforma al Sistema Electoral

Desde el retorno a la democracia en 1990, han habido al menos 13 proyectos destinados a cambiar el sistema electoral. De ellos 11 han sido rechazados, removidos o archivados y 2 están en trámite. Cabe destacar que ambos proyectos en trámite (Boletín 7417-07 y Boletín 8178-06) son los únicos en que han participado al menos un miembro de la Alianza.

Abajo, la lista de boletines más importantes, el objetivo central de cada proyecto y sus respectivos autores.

Patricio Aylwin (1990-1994):

Boletín 721-07 (09.06.1992 – 09.07.1997). Aumentar el número de diputados de 120 a 124. Autores: Ruíz (PDC), Vodanovic (PS), Ortíz (RN) y Calderón (PS).

Eduardo Frei (1994-2000):

Boletín 720-07 (09.06.1992 – 09.07.1997). Para la Cámara, se elimina la disposición que fija el número de diputados en 120 y establece que la ley determinará los distritos para su elección. Para el Senado, establece que cada región constituirá una circunscripción senatorial y que la ley determinará cuantos senadores elige cada región. Autor: Mensaje.

Boletín 1328-07 (18.08.1994 – 09.07.1997). Reforma constitucional que modifica la composición del Parlamento, estableciendo que la Cámara se compone de 120 miembros elegidos en votación directa por los distritos electorales que establezca la ley, eligiéndose dos o más diputados por distrito. En el caso del Senado, plantea se integre por 47 miembros, elegidos por circunscripciones senatoriales. Cada una debe elegir al menos dos senadores. Autor: Mensaje.

Boletín 2028-07 (22.05.1995 – 15.05.1997). Propone reforma constitucional, estableciendo que en las elecciones parlamentarias se use un sistema de representación proporcional. Se mantiene el número de 120 diputados. Cada región constituye un distrito y el número a elegir depende de su población. Senado se compone de 47 miembros, elegidos en votación directa nacional. Autores: José Antonio Viera-Gallo (PS), Armando Arancibia (PS) y Fanny Pollarolo (PS).

Boletín 2119-06 (04.10.1997 – 09.06.1998). Reforma la Ley 18.700, estableciendo para la elección de la Cámara de Diputados un sistema de representación proporcional (d’Hondt). Cambia el número de distritos, proponiendo que sean 30. Cada uno elegirá como mínimo 2 diputados, mientras los cupos restantes se distribuirán entre los distritos de acuerdo al porcentaje de electores de cada distrito. Autor: Mensaje.

Ricardo Lagos (2000-2006):

Boletín 2511-07 (13.06.2000 – 06.07.2006). Plantea modificar la Constitución, estableciendo que la Cámara de Diputados esté compuesta por 140 miembros. Ellos serían elegidos por los distritos que establezca la ley, no pudiendo ninguno de ellos elegir a menos de dos ni más de siete. A los 38 senadores electos a través del sistema binominal, agrega se elijan 12 senadores nacionales elegidos en una circunscripción nacional única que comprende todo el territorio (elimina así los senadores designados). Autores: Francisco Huenchumilla (PDC), Ignacio Walker (PDC) y Sergio Elgueta (PDC).

Boletín 4061-07 (20.12.2005 – 08.03.2006). Reforma constitucional que introduce el sistema de representación proporcional para elección de diputados y senadores. Suprime la norma constitucional que fija en 120 el número de diputados. La ley deberá establecer el sistema electoral concreto. Autor: Mensaje.

Boletín 3976-06 (13.09.2005 – 04.09.2008). Modifica ley 18.700 estableciendo se agreguen 30 nuevos cargos de diputados y sobre la base de los votos obtenidos por cada lista en la elección (sistema de compensación). Aumenta en 10 el número de Senadores, que también se determinan de acuerdo a la proporción de votos que cada lista obtiene a nivel nacional. Para determinar los diputados y senadores electos en este sistema paralelo se proclama a los candidatos que obtengan la votación proporcional más alta de su lista ordenada porcentualmente a nivel nacional de mayor a menor , excluidos los electos a través del sistema binominal. Autor: Gabriel Ascencio (PDC).

Boletín 4027-06 (19.10.2005 – 22.04.2010). Propone una reconfiguración de los distritos para la elección de diputados y de las circunscripciones para la elección de senadores que establece la ley 18.700. De acuerdo a la propuesta serían 24 los distritos, eligiendo cada uno cinco diputados. En el caso de Senado, cada región constituiría una circunscripción senatorial. Tres regiones elegirían seis senadores cada una, otras cinco escogerían cuatro y otras dos tendrían tres y dos sólo dos senadores. Reformula mecanismo de asignación de escaños, estableciendo que serían electos a los candidatos que dentro de cada lista hayan obtenido las primeras mayorías en cada distrito o región. Autores: Rafael Moreno (PDC), Hosain Sabag (PDC), Andrés Zaldívar (PDC) y Adolfo Zaldívar (PDC).

Michelle Bachelet (2006-2010):

Boletín 4245-07 (15.06.2006 – 10.04.2007). Sobre la base de la propuesta de la Comisión Boeninger, plantea modificación constitucional para incluir en el texto una norma que establece que en las elecciones de parlamentarios se utilice un sistema de representación proporcional. Elimina de la constitución el número 120 que fija los miembros de la Cámara de Diputados. Establece que la ley puede crear mecanismos para incentivar la participación política de las mujeres. Autor: Mensaje.

Boletín 4968-07 (10.04.2007 – 09.07.2008). Suprime la norma que establece en 120 el número de diputados. Autor: Mensaje.

Sebastián Piñera (2010-2014):

Boletín 7417-07 (06.01.2011 – en trámite). Incorpora 12 senadores, a través de seis nuevas circunscripciones, y agrega 30 cupos a la Cámara, elegidos a través de un sistema proporcional. Autor: Pedro Araya (PRI), Gabriel Ascencio (PDC), Pepe Auth (PPD), Jorge Burgos (PDC), Felipe Harboe (PPD), Gustavo Hasbún (UDI), Nicolás Monckeberg (RN), Alberto Robles (PRSD), Marcelo Schilling (PS), Guillermo Teillier (PC).

Boletín 8178-06 (31.01.2012 – en trámite). En el caso de elecciones de Parlamentarios, el Tribunal proclamará elegidos Senadores o Diputados a los candidatos o candidatas que individualmente obtengan las dos más altas mayorías totales de votos. Autor: Carlos Bianchi (IND), Carlos Cantero (IND), Antonio Horvath (RN).

Para más información, ver: Cámara de Diputados, Senado.