Archivos de la categoría Elección Presidencial 2017

#Archi2017: Evaluación a candidatos presidenciales

Tras finalizar el debate de la Asociación de Radiodifusores de Chile 2017, el director de Tresquintos, Kenneth Bunker, evaluó la presentación de los candidatos a la presidencia.

Publicado en La Segunda

Enríquez-Ominami (5,5): Crítico pero claro. Mezcla importantes elementos ofensivos y defensivos en propuestas de peso. Otras ideas relacionadas a las preguntas: Es crítico pero sencillo y didáctico. Muestra manejo de temas y experiencia; da ejemplos útiles. Contesta con su programa; sabe lo que habla.

Piñera (5,0): Discurso conocido y moderado. No hizo gran impresión: no gana ni pierde. Sigue primero. Otras ideas relacionadas a las preguntas: Cambia de tema con frecuencia, y convenientemente desvía la atención. Al menos se refiere a su programa y propone ideas. Tiene un buen discurso de recambio político pero dentro de lo que se anticipaba.

Guillier (4,8): No juega de forma frontal; quiere ser jugador y arbitro a la vez. No hizo nada para destacar o ganar más votos. Otras ideas relacionadas a las preguntas: Es claro y calmado en un comienzo pero después cambia. No contesta, se pelea con periodistas. Al menos es crítico y abre ventana a apoyar a FA. Grandes ideas, pero queda corto en lo específico.

Sánchez (4,5): Improvisa bien, pero improvisa al fin y al cabo. Le falta manejar temas de fondo, responde preguntas desde la memoria y no muestra capacidad de análisis crítico. Otras ideas relacionadas a las preguntas: Es efusiva pero general. Su foco es grande, su marco es amplio; desvía preguntas. Bien en tema AFP; pero improvisa en casi todo lo demás. Se apura innecesariamente, pero muestra potencial.

Goic (4,0): Efusiva, pero general y vaga en propuestas. Pudo hacer más, como salir a buscar un par de goles pero no lo hizo. Otras ideas relacionadas a las preguntas: Muchos lugares comunes. Muy general, poco particular. Habla desde el sentido común. Conecta, pero le faltan detalles. Demasiado reiterativa con su partido y las regiones. Falta liderazgo.

Kast (4,0): Agradable pero liviano. Lo que le sobra en simpatía, le falta en profundidad. Otras ideas relacionadas a las preguntas: Enfocado en principios. Calmado, pero cambia temas; no tiene propuestas concretas. Contesta bien y es consistente, pero es extremo.

Navarro (2,0): Agresivo pero consistente con posición extrema. No conecta con masa de votantes moderados. Otras ideas relacionadas a las preguntas: Muestra discurso repetido, gastado, y no poder conectar de frente con la gente. Es agresivo pero al menos consistente con su trayectoria. Es extremo y mal educado.

Artés (2,0): Actitud desconectada con la realidad, habla desde los sentimientos. No ganó más votos. Sigue último. Otras ideas relacionadas a las preguntas: Discurso poco popular, desconectado de la realidad. Consistente ideológicamente, y desactualizado. No tiene claridad sobre el proceso, solo el producto. Su candidatura es demasiado personal y sentimental.

 

 

#Chile. Conflictos reales y artificiales

Publicado en La Tercera

Recientemente la candidata de la DC, Carolina Goic, acusó al candidato del PPD-PS-PR-PC-IC, Alejandro Guillier, de izquierdizarse tras nombrar a una “chica” comunista, Karol Cariola, como Jefa de Comunicaciones de su equipo de campaña. Esta correcta y normalmente intrascendente declaración comenzó una batahola de proporciones relativamente épicas que aparentemente dejó a los dos bandos en la situación política más delicada desde el comienzo del ciclo electoral. Hay al menos dos teorías que pueden ayudar a esclarecer por qué comenzó el conflicto y a explicar por qué probablemente seguirá.

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#Chile. La cohesión y redundancia de las primarias del Frente Amplio

Publicado en La Tercera

Beatriz Sánchez y Alberto Mayol son los dos candidatos más similares de una misma coalición en disputar una primaria desde el retorno de la democracia. Hubo claras diferencias entre Eduardo Frei y Ricardo Lagos en 1993, entre Lagos y Andrés Zaldívar en 1999, entre Soledad Alvear y Michelle Bachelet en 2005 (aunque finalmente se suspendió), entre Frei y José Antonio Gómez en 2009, y naturalmente entre Bachelet, Andrés Velasco, Claudio Orrego, y Gómez en 2013.

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Nueva Mayoría: entre Enríquez-Ominami y Velasco

Publicado en La Tercera

El éxito del gobierno depende en buena parte de la aprobación de sus principales proyectos. Particularmente la reforma tributaria, la reforma electoral y la reforma educacional. Pero también depende de la evaluación de la ciudadanía. Si las reformas no se aprueban en el Congreso, obviamente será un fracaso del gobierno. Pero si las reformas se aprueban en el Congreso, y la ciudadanía las evalúa como deficientes, también será un fracaso del gobierno. Dos candidatos presidenciales pretenden capitalizar sobre este potencial fracaso. Por un lado está Marco Enríquez-Ominami, quien flanquea a la coalición de gobierno por la izquierda, y por otro lado está Andrés Velasco, quien flanquea a la coalición de gobierno por el centro. Sus probabilidades de ser nominados candidatos en 2017 dependen netamente del nivel de éxito del gobierno.

El mejor escenario para la coalición de gobierno es que se apruebe las tres reformas. En este escenario, el gobierno no solo habrá reafirmado su legitimidad, sino que habrá dado un gran paso para prolongar su permanencia en el poder a un segundo periodo. Dado que las reformas conllevan transformaciones de largo aliento, el gobierno podrá apelar a la continuidad en el poder para consolidar la obra. El peor escenario para la coalición de gobierno es que no se apruebe ninguna de las reformas – o bien que se aprueben pero que sean mal evaluadas por la gente. En este escenario, el la coalición no solo perderá popularidad, sino que además enfrentará desafíos electorales imprevistos. A medida que el gobierno disminuya su popularidad, partidos y candidatos fuera del pacto tendrán mayor efectividad en posicionar sus ideas.

La prueba de fuego será la elección municipal de 2016. En octubre de ese año la gente evaluará la obra del gobierno en las urnas. Las reformas se habrán aprobado o se habrán rechazado y los votantes serán consientes de su efecto. Al mismo tiempo faltará un año para la elección presidencial de 2017, y la coalición de gobierno estará dibujando su estrategia de re-elección. Si las reformas tienen buena recepción, lo más probable es que la lista electoral de la coalición de gobierno obtengan un alto porcentaje de votos. Con ese antecedente, la presidenta podrá prácticamente nombrar a su sucesor a dedo. Si las reformas no tienen buena recepción, lo más probable es que su lista electoral obtengan un bajo porcentaje de votos. Con ese antecedente, candidatos fuera del pacto habrán ganado su primera gran batalla.

Bachelet podrá nominar a su sucesor o sucesora solo si tiene la legitimidad popular para hacerlo. Si las elecciones municipales son favorables para el gobierno, el candidato presidencial saldrá entre los militantes de los partidos de la coalición de gobierno. Nombres como Ricardo Lagos Weber, Carolina Tohá, Claudio Orrego y Ximena Rincón correrán con ventaja. Si las elecciones municipales no son favorables para el gobierno, nombres tradicionalmente asociados a la coalición perderán peso. En ese caso, el gobierno tendrá que optar entre obviar las criticas e insistir en uno de los suyos, o bien buscar a un candidato presidencial entre aquellos con ideas afines pero que se posicionan a una distancia sana de la desaprobación.

En el segundo caso, en que el gobierno es mal evaluado, dos nombres toman especial fuerza. Por un lado está Enríquez-Ominami, fundador del Partido Progresista. Su militancia histórica en el PS y su reciente y fehaciente oposición a la otrora Concertación lo consolidan como un candidato atractivo. El nombre del ex Diputado y candidato presidencial genera particular interés en el caso en que el gobierno no logra aprobar sus reformas, o bien logra aprobar sus reformas pero con evaluadas como insuficientes. En cualquiera de los dos casos la versatilidad de Enríquez-Ominami le permite aportar con la etiqueta de oposición pero con el elemento progresista que potencialmente estaría en demanda por los votantes. Sería una opción ideal, por ejemplo, si es que la promesa de promulgar una nueva Constitución finalmente no se cumple.

Por otro lado está Velasco, fundador de Fuerza Pública. Su independencia y oposición a la actual Nueva Mayoría lo convierten en un nombre llamativo. La opción del ex Ministro de Hacienda y pre candidato presidencial es particularmente fuerte en el caso en que el gobierno no logra aprobar sus reformas, o bien logra aprobar sus reformas pero son evaluadas como excesivas. En el primer caso, las credenciales técnicas de Velasco le permiten proponer un freno responsable a las propuestas de reformas estructurales de Bachelet; en el segundo caso, la tendencia centrista de Velasco le permite consolidarse como una alternativa ideal para aquellos que consideran que las reformas son necesarias pero no urgentes.

La diferencia entre Enríquez-Ominami y Velasco es nítida. El primero apela a un electorado progresista cercana a la izquierda y el segundo a un electorado liberal cercano al centro. Cualquiera de los dos podría ser el candidato presidencial de la Nueva Mayoría en 2017, siempre y cuando el gobierno reciba una evaluación deficiente y como consecuencia una baja votación en las municipales. De allí, ambos necesitan asegurar el apoyo de un partido de la coalición. Esta tarea es más sencilla para Enríquez-Ominami, quien debe forjar acuerdos con los dirigentes de su ex partido, mientras pacta primarias con el gobierno para las elecciones municipales. El camino de Velasco es más complejo. El independiente debe consolidar sus vínculos con la Democracia Cristiana, mientras endosa al gobierno en la tramitación de proyectos emblemáticos.