Archivos de la categoría Elección Presidencial 2017

#Chile. Conflictos reales y artificiales

Publicado en La Tercera

Recientemente la candidata de la DC, Carolina Goic, acusó al candidato del PPD-PS-PR-PC-IC, Alejandro Guillier, de izquierdizarse tras nombrar a una “chica” comunista, Karol Cariola, como Jefa de Comunicaciones de su equipo de campaña. Esta correcta y normalmente intrascendente declaración comenzó una batahola de proporciones relativamente épicas que aparentemente dejó a los dos bandos en la situación política más delicada desde el comienzo del ciclo electoral. Hay al menos dos teorías que pueden ayudar a esclarecer por qué comenzó el conflicto y a explicar por qué probablemente seguirá.

Una primera teoría es estructural y tiene que ver con las razones ideológicas que utiliza la DC para fundamentar su decisión de llevar a una candidata de sus filas a la elección presidencial y de levantar una lista parlamentaria propia a la elección legislativa. Esta teoría tiene sentido porque la DC busca instalarse en un espacio de centro que solo podrá ocupar si logra desplazar a Guillier y el bloque progresista hacia la izquierda. Por ende encasillar a Guillier en la izquierda es primordial, pues es la única forma en que la DC podrá naturalmente clamar el centro, que tradicionalmente le ha pertenecido, y que le es fundamental para poder competir.

Esta teoría también tiene sentido porque explica por qué la reacción del bloque progresista no se hizo esperar. La respuesta es sencilla: el espacio de centro que clama la DC es tan importante para Goic como para Guillier. Para ambos es un nicho de votantes críticamente funcional para cumplir con sus objetivos primarios. En el caso de Goic, contar con ese electorado es esencial para tener una presentación digna en la elección, mientras que para Guillier obtener apoyo de ese conjunto de votantes es fundamental para poder pasar a segunda vuelta y tener una oportunidad de derrocar a su principal adversario.

No necesariamente es la mejor estrategia, pero a estas alturasal parecer es la única. Goic está obligada a polemizar con Guillier para poder diferenciarse. Si es que no logra cortar las raíces que unen a los Demócrata Cristianos con los socialistas, el sueño de la casa propia se derrumbará más rápido de lo que se derrumbó la candidatura de Ricardo Lagos Escobar. De hecho, esta teoría no solo permite haber anticipado las declaraciones de Goic, pero además incrementa la probabilidad de que situaciones similares sigan ocurriendo. El desembarco del camarada Burgos en la campaña de Goic confirma esta noción.

Una segunda teoría es coyuntural y tiene que ver con motivos estratégicos que utiliza la DC para contrarrestar el efecto negativo que implica la decisión de no participar en las primarias legales que entre otras cosas considera una franja televisiva de alcance nacional. Esta teoría tiene sentido dado que es probable que la ya débil posición de Goic en la carrera presidencial se vea aún más afectada al saltarse las primarias, sino es que no mete suficiente ruido. Pues si no lo hace, arriesga ser sepultada por una avalancha de propaganda que los demás candidatos estarán emitiendo constantemente a través de la segunda quincena de junio.

Esta teoría tiene sentido porque el objetivo central de Goic es darse a conocer. Es la única forma para aumentar en las encuestas de intención de voto. Si la gente no la conoce, no va votar por ella. Y qué mejor forma de darse a conocer que por medio de la polémica artificial. Aunque a veces la polémica es mal evaluada por la ciudadanía, siempre es cubierta por los medios – sobre todo en ciclos electorales. En este sentido, no solo es el camino más rápido, pero también el más seguro. Al no ser una candidata popular, generar conflictos artificiales parecer ser la única forma para tratar de nivelar la cobertura.

Lo anterior sugiere que el conflicto entre la DC y el bloque progresista solo comienza. De hecho es probable que este tipo de polémicas – que comienzan con temas tan inocuos como la utilización de una caracterización ideológica o un apodo – aumenten a medida que aumente la presencia de los candidatos rivales en los medios. Por cierto, a esta altura del partido pareciera que generar conflictos artificiales es la única forma para compensar por la mala decisión de no participar de un proceso de primarias que no solo asegura un foro para darse a conocer a lo largo y ancho del país sino que además es financiada por el Estado.

Ambas teorías – la estructural y la coyuntural – son plausibles, y probablemente complementarias. Es probable que Goic y la DC actúen tanto por razones ideológicas como por motivos estratégicos. La única diferencia es que laprimera teoría explica las diferencias de fondo de la DC con el bloque progresista y permite entender por qué ambos bandos llegan distanciados a la elección. El problema que queda por resolver es si los conflictos artificiales serán suficientes para poder solucionar el problema de fondo. La evidencia parece indicar que no, que la suerte está echada y que ni Goic ni la DC obtendrán el resultado que añoran.

#Chile. La cohesión y redundancia de las primarias del Frente Amplio

Publicado en La Tercera

Beatriz Sánchez y Alberto Mayol son los dos candidatos más similares de una misma coalición en disputar una primaria desde el retorno de la democracia. Hubo claras diferencias entre Eduardo Frei y Ricardo Lagos en 1993, entre Lagos y Andrés Zaldívar en 1999, entre Soledad Alvear y Michelle Bachelet en 2005 (aunque finalmente se suspendió), entre Frei y José Antonio Gómez en 2009, y naturalmente entre Bachelet, Andrés Velasco, Claudio Orrego, y Gómez en 2013.

Esto lo sostengo basado en el delicado trato que tuvieron entre sí Sánchez y Mayol en el primer debate. Desde el comienzo, los dos candidatos mostraron un alineamiento extraordinario. Estuvieron de acuerdo en absolutamente todo. En pasajes, el debate pareció un sparring coordinado y diseñado para prevenir cualquier daño. Si hubo algún desacuerdo fue solo de matices y prioridades, pocas diferencias de forma y por cierto que ninguna de fondo.

Por una parte, la similitud entre los candidatos habla de la cohesión que existe en la coalición (lo que irónicamente contrasta con su carácter de “Amplio”), pues muestra que las ideas de fondo no varían a pesar del nombre del candidato. Algunos podrán interpretar esto como algo positivo, dado que aísla al Frente Amplio, y lo eleva por sobre el agresivo contexto político por el cual atraviesan todos los otros sectores políticos, sobre todo los tradicionales.

Por otra parte, la similitud ente los candidatos confirma la estrategia política y electoral del Frente Amplio. El carácter tenue del debate sugiere que los candidatos no están en las primarias para debatir, al menos no en el sentido tradicional, si no que están ahí para presentar las ideas del conglomerado. Más específicamente, no están en las primarias para elegir al mejor de los dos candidatos, están en las primarias para darse a conocer.

En principio no tengo ningún problema con esta estrategia, pues es una impecable táctica electoral. El desafió del Frente Amplio es precisamente darse a conocer, y qué mejor oportunidad para hacerlo que participando en primarias, donde además pueden generar un contraste crucial con su rival directo: los partidos de la Nueva Mayoría y sus candidatos presidenciales. A simple viste parece una decisión sencilla, que solo promete réditos.

Pero si lo anterior es correcto, que la participación del Frente Amplio en las primarias no es genuina, implica que están utilizando las primarias para un propósito para el cual no fueron diseñadas. Por definición las primarias son para elegir entre candidatos que representan distintas ideas de un mismo sector, y no para avanzar agendas políticas particulares. En esencia, el problema es que caen en la misma práctica que critican de los demás.

Lo anterior es una sutil diferencia y por ende mucha gente no verá el problema contingente en el trasfondo de las primarias del Frente Amplio. De hecho, esa sutileza es un engranaje central para que la estrategia funcione: que la gente no note la intencionalidad. Mi intuición es que los líderes de la coalición no dimensionaron la similitud entre los dos candidatos. Si lo habrían hecho, probablemente hubiesen optado por otra ruta.

La estrategia de las primarias solo funciona si es que hay al menos una apariencia de competencia entre los candidatos, aunque esta no exista en el fondo. Por eso era crucial que en el primer debate los candidatos rivalizaran entre ellos. Era esencial que Sánchez y Mayol confrontarán ideas y contrastaran programas para que mostrarán que la decisión de ir a primarias era genuina y no estratégica. Lamentablemente no fue así.

Si el debate hubiese sido más directo, confrontacional, y un candidato hubiese destacado más que el otro, hubiese sido una victoria rotunda. Pero el debate fue tenue, probablemente debido a la cohesión natural de la coalición. Pero eso es lo que transforma las primarias en redundantes. ¿Qué utilidad tiene ver a dos candidatos que repiten lo mismo todo el rato? ¿Cuál es la diferencia del primer debate con una presentación de un programa? La respuesta a estas dos preguntas es: ninguna.

Nueva Mayoría: entre Enríquez-Ominami y Velasco

Publicado en La Tercera

El éxito del gobierno depende en buena parte de la aprobación de sus principales proyectos. Particularmente la reforma tributaria, la reforma electoral y la reforma educacional. Pero también depende de la evaluación de la ciudadanía. Si las reformas no se aprueban en el Congreso, obviamente será un fracaso del gobierno. Pero si las reformas se aprueban en el Congreso, y la ciudadanía las evalúa como deficientes, también será un fracaso del gobierno. Dos candidatos presidenciales pretenden capitalizar sobre este potencial fracaso. Por un lado está Marco Enríquez-Ominami, quien flanquea a la coalición de gobierno por la izquierda, y por otro lado está Andrés Velasco, quien flanquea a la coalición de gobierno por el centro. Sus probabilidades de ser nominados candidatos en 2017 dependen netamente del nivel de éxito del gobierno.

El mejor escenario para la coalición de gobierno es que se apruebe las tres reformas. En este escenario, el gobierno no solo habrá reafirmado su legitimidad, sino que habrá dado un gran paso para prolongar su permanencia en el poder a un segundo periodo. Dado que las reformas conllevan transformaciones de largo aliento, el gobierno podrá apelar a la continuidad en el poder para consolidar la obra. El peor escenario para la coalición de gobierno es que no se apruebe ninguna de las reformas – o bien que se aprueben pero que sean mal evaluadas por la gente. En este escenario, el la coalición no solo perderá popularidad, sino que además enfrentará desafíos electorales imprevistos. A medida que el gobierno disminuya su popularidad, partidos y candidatos fuera del pacto tendrán mayor efectividad en posicionar sus ideas.

La prueba de fuego será la elección municipal de 2016. En octubre de ese año la gente evaluará la obra del gobierno en las urnas. Las reformas se habrán aprobado o se habrán rechazado y los votantes serán consientes de su efecto. Al mismo tiempo faltará un año para la elección presidencial de 2017, y la coalición de gobierno estará dibujando su estrategia de re-elección. Si las reformas tienen buena recepción, lo más probable es que la lista electoral de la coalición de gobierno obtengan un alto porcentaje de votos. Con ese antecedente, la presidenta podrá prácticamente nombrar a su sucesor a dedo. Si las reformas no tienen buena recepción, lo más probable es que su lista electoral obtengan un bajo porcentaje de votos. Con ese antecedente, candidatos fuera del pacto habrán ganado su primera gran batalla.

Bachelet podrá nominar a su sucesor o sucesora solo si tiene la legitimidad popular para hacerlo. Si las elecciones municipales son favorables para el gobierno, el candidato presidencial saldrá entre los militantes de los partidos de la coalición de gobierno. Nombres como Ricardo Lagos Weber, Carolina Tohá, Claudio Orrego y Ximena Rincón correrán con ventaja. Si las elecciones municipales no son favorables para el gobierno, nombres tradicionalmente asociados a la coalición perderán peso. En ese caso, el gobierno tendrá que optar entre obviar las criticas e insistir en uno de los suyos, o bien buscar a un candidato presidencial entre aquellos con ideas afines pero que se posicionan a una distancia sana de la desaprobación.

En el segundo caso, en que el gobierno es mal evaluado, dos nombres toman especial fuerza. Por un lado está Enríquez-Ominami, fundador del Partido Progresista. Su militancia histórica en el PS y su reciente y fehaciente oposición a la otrora Concertación lo consolidan como un candidato atractivo. El nombre del ex Diputado y candidato presidencial genera particular interés en el caso en que el gobierno no logra aprobar sus reformas, o bien logra aprobar sus reformas pero con evaluadas como insuficientes. En cualquiera de los dos casos la versatilidad de Enríquez-Ominami le permite aportar con la etiqueta de oposición pero con el elemento progresista que potencialmente estaría en demanda por los votantes. Sería una opción ideal, por ejemplo, si es que la promesa de promulgar una nueva Constitución finalmente no se cumple.

Por otro lado está Velasco, fundador de Fuerza Pública. Su independencia y oposición a la actual Nueva Mayoría lo convierten en un nombre llamativo. La opción del ex Ministro de Hacienda y pre candidato presidencial es particularmente fuerte en el caso en que el gobierno no logra aprobar sus reformas, o bien logra aprobar sus reformas pero son evaluadas como excesivas. En el primer caso, las credenciales técnicas de Velasco le permiten proponer un freno responsable a las propuestas de reformas estructurales de Bachelet; en el segundo caso, la tendencia centrista de Velasco le permite consolidarse como una alternativa ideal para aquellos que consideran que las reformas son necesarias pero no urgentes.

La diferencia entre Enríquez-Ominami y Velasco es nítida. El primero apela a un electorado progresista cercana a la izquierda y el segundo a un electorado liberal cercano al centro. Cualquiera de los dos podría ser el candidato presidencial de la Nueva Mayoría en 2017, siempre y cuando el gobierno reciba una evaluación deficiente y como consecuencia una baja votación en las municipales. De allí, ambos necesitan asegurar el apoyo de un partido de la coalición. Esta tarea es más sencilla para Enríquez-Ominami, quien debe forjar acuerdos con los dirigentes de su ex partido, mientras pacta primarias con el gobierno para las elecciones municipales. El camino de Velasco es más complejo. El independiente debe consolidar sus vínculos con la Democracia Cristiana, mientras endosa al gobierno en la tramitación de proyectos emblemáticos.