¿Qué tan popular será la Consulta Popular del Partido Liberal?

Por Carlos Brando

No hay formula estadística que vaticine votación alguna con precisión absoluta. Y menos en elecciones como la consulta popular extemporánea que celebrará el Partido Liberal (PL) colombiano el próximo 19 de noviembre para elegir su candidato a la presidencia – usualmente estas consultas se realizan en concurrencia con las votaciones parlamentarias. La polémica alrededor de esta elección se ha centrado en su costo (unos US$13 millones que patrocinará el erario público), y que enfrentará solamente a dos precandidatos de una colectividad política en declive, en un contexto de progresivo desprestigio de líderes políticos, partidos, y de otras de las instituciones democráticas que rigen al país (Latinobarómetro, 2017; Gallup, Oct. 2017).

Parte de la legitimidad resultante de la consulta, y de las probabilidades de que quien salga vencedor pase a disputar seriamente la primera magistratura, o dirija la coalición ganadora, dependerá del número de ciudadanos que acudan a las urnas. Una pregunta interesante por tanto, es: ¿Cuántos colombianos votarán la consulta del Partido Liberal?

Gráfico 1. 

 Fuente: Cálculos propios – Registraduría Nacional del Estado Civil y Wikipedia.

 

Tres factores auguran una participación baja. La pérdida de electores Liberales en las últimas décadas es el más evidente. Desde 1994 ningún candidato del PL ha vencido en los comicios presidenciales a título propio del partido. El Gráfico 1 muestra la gran destorcida en la participación de los sufragios por candidatos Liberales: desde 58,3% en 1986 hasta 4,3% en 2010 (primeras vueltas). En 2014 el PL respaldó la coalición releccionista de Juan Manuel Santos, junto con los partidos de La U, Cambio Radical, y disidencias del Partido Conservador.

Las pérdidas en el poderío electoral del PL también se observan en los números de las consultas. A principios de los años 90, el precandidato Liberal que ganaba la consulta interna se convertía automáticamente en gran favorito para triunfar en la elección presidencial. Así sucedió con Cesar Gaviria y Ernesto Samper en 1990 y 1994, respectivamente. Desde entonces, los votantes en las consultas del PL han sido tan pocos que imponerse en la consulta ni siquiera perfila al candidato para pasar al balotaje. La Figura 2 muestra la tendencia a la baja en los porcentajes de las votaciones de las consultas Liberales con relación al universo electoral del año correspondiente.

Gráfico 2.

Fuente: Cálculos propios – Registraduría Nacional del Estado Civil y Wikipedia.

 

La desilusión generalizada con los partidos políticos, así como la decreciente identificación de los ciudadanos con éstos, y en particular con el PL, también apuntan hacia una participación modesta. Mientras en septiembre de 2009, según la Encuesta Gallup, el 31% de los colombianos tenía una opinión favorable de los partidos políticos (y el 56% una desfavorable), hoy solamente un 8% tiene una opinión favorable (y el 89% una desfavorable). Si bien este columnista no conoce cifras sobre (des)favorabilidad por partidos específicos, la afinidad o la identificación de la ciudadanía con el partido rojo exhibe una caída importante entre la última consulta Liberal, realizada en 2009, y hoy. La encuesta de Invamer revelaba que hace 8 años el 23,1% de los ciudadanos se identificaban con el PL, lo cual contrasta con el 9% que dice hacerlo en la actualidad (Cifras & Conceptos, Mayo, 2017).

La extemporaneidad de esta consulta será otro factor clave en contra de una participación alta. Colectividades como las del Partido Verde y el Conservador celebraron recientemente consultas para la elección de su candidato presidencial en concurrencia con las elecciones parlamentarias. En 2010, los Verdes obtuvieron 1,586,643 votos, mientras que los Conservadores registraron 1,822,685 sufragios. Y en 2014, el Partido Verde obtuvo casi 3 millones de votos. Estas cifras sorprenden un poco, al tener en cuenta que la afinidad o identificación de los colombianos con estos partidos es del 3% para cada uno – por debajo del 9% correspondiente al PL (C&C, Mayo, 2017).

Esta no será la primera vez que el PL organice una consulta extemporánea. Lo hizo en septiembre de 2009, cuando los seis precandidatos en su conjunto sumaron 1,053,742 sufragios. Según Revista Semana, 1 millón de votos menos de lo esperado. A la oportunidad perdida de arrastrar centenares de miles de votantes que participan en los comicios parlamentarios para que de paso sufraguen en una consulta partidista, hay que añadir otro agravante. En esta ocasión el PL no aprovechará la consulta para elegir a sus autoridades internas. En la consulta extemporánea de 2009, sí lo hizo, y esto significó tener a más de 50,000 candidatos por todo el país buscando votantes que llevar a las urnas. La no concurrencia, y la exclusividad de la elección entre dos precandidatos, ciertamente representan un reto enorme en términos de participación.

Ante este cuadro desalentador hay que preguntarse si no existe algún factor que pueda jugar a favor de una participación profusa. Tal vez hay uno. El precandidato favorito de la consulta, Humberto de la Calle, quien fue el jefe de la delegación del gobierno durante el proceso de paz negociado con la guerrilla de las FARC en Cuba, tiene relativamente buen recibo entre electores de otros partidos (diferentes del PL). Preguntados sobre cuál candidato votarían en una eventual consulta del PL, seguidores de los partidos de La U, el Polo Democrático Alternativo, y Cambio Radical, (todos partidos que respaldaron la paz) respondieron hacerlo por de la Calle en 40,5%, 40,3%, y 38,8%, respectivamente (Invamer, Sep., 2017).

Si de la Calle es capaz de movilizar en masa a estos votantes ajenos al PL, la escuálida participación esperada en la consulta podría reversarse. Esto no será fácil, sin embargo. En la palestra de candidatos presidenciales figuran al menos ocho reconocidos aspirantes más, que desde la extrema izquierda hasta el centro-derecha compiten por los votos de la paz por fuera de la consulta. Por tanto, no es necesario votar por de la Calle para respaldar la agenda de la paz. Probablemente solo los delacallistas más resolutos ejerzan su voto el próximo descanso dominical.

Entonces, ¿cuántos votos se depositarán en la consulta Liberal del 19 de noviembre?

Partiendo del hecho que ésta se celebrará en un contexto de profunda desilusión con la política, que será una elección donde reinará el voto de opinión, y que la consulta será extemporánea, lógicas simples y mecanicistas (pero fundadas en comportamientos pasados) sugieren un rango entre 1,080,000 y 1,190,000 votos.*

La Consulta Popular del PL probablemente no sea tan popular.

 

*A ese número (1,190,000) se arriba aplicando sobre el potencial electoral (35,876,747) el porcentaje de colombianos que dice sentirse identificado con el PL (9%). Se asume que los votantes Liberales participan en igual proporción que el promedio de ciudadanos lo hace en una “elección de opinión” por excelencia – como lo fue el Plebiscito de 2016, (37%). Dada la extemporaneidad y la ausencia de elecciones de autoridades internas al partido, esta cifra puede representar más el techo que el piso de la votación. Finalmente, se asume cero trasvase de votos de otros partidos al PL. A un guarismo prácticamente idéntico se llega sumando las intenciones de voto registradas por los dos precandidatos en las últimas encuestas, asumiendo participación de la ciudadanía de 37%, sobre el potencial electoral. Un tercer cálculo, que asume una participación de la ciudadanía en la consulta en un porcentaje igual a la propia realizada extemporáneamente en 2009 (3,6%), arroja la cifra redondeada de 1,080,000 votos.

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