#Colombia. El plebiscito por la paz

Por Carlos Brando, Universidad de Los Andes

¿Apoya usted el acuerdo final para terminar el conflicto y construir una paz estable y duradera? A esta pregunta podrán responder casi 35 millones de colombianos habilitados para votar el próximo domingo 2 de octubre. Tras el cierre de las negociaciones y la firma del acuerdo entre el gobierno de Juan Manuel Santos y el líder de la guerrilla de las FARC, será la voluntad del pueblo expresada en las urnas la que decida si el proceso avanza hacia su etapa de implementación y verificación (o no). La refrendación por la vía popular es una estrategia arriesgada del presidente que la juzga necesaria para imprimirle mayor legitimidad política.

Ahora, ¿es de verdad probable que Colombia pierda la paz en las urnas?

Transitar el camino plebiscitario implica sortear dos altos. Primero, la participación debe superar el umbral del 13% del censo electoral impuesto por la Corte Constitucional, es decir, 4,380,000 votos. Segundo, obviamente debe ganar el Sí. Por escasez de antecedentes pronosticar la participación ciudadana en este tipo de ejercicios es más difícil que hacerlo en elecciones presidenciales, legislativas o regionales. Por ejemplo, en las tres elecciones regionales  celebradas en 2007, 2011 y 2015 la participación fue de 56,9%, 57,1%, y 59,4%, respectivamente. Una variación baja. La trayectoria para los comicios legislativos también exhibe una variación modesta. Desde 43,6% en las de 2014 hasta 45,7% en 2006, pasando por 44,2% en 2010.

En el último plebiscito en el que votaron los colombianos en 1957 la participación fue abrumadora: 82%. La participación ciudadana más alta en la historia electoral del país. Lo hicieron en un contexto irreplicable, sin embargo, pues se decidía por otorgar el derecho al voto a la mujer (ésta a su vez podía votar), y además se le ponía punto final al gobierno militar optando por el regreso a una  democracia pactada.

Más recientemente, en 2003, durante el primer periodo del presidente Álvaro Uribe, los colombianos votaron un referendo con 16 preguntas que requerían un umbral del 25% cada una para su aprobación. Solamente una lo superó (25,1%).

La votación del domingo es diferente en cuanto no hay candidatos a elegir. Pocos de los más de 115,000 candidatos que se presentaron a los últimos comicios regionales movilizarán efectivamente a sus electores. Faltarán muchos de los incentivos y del ambiente que eleva la participación en las regiones: transporte gratis, almuerzo, banda musical. Otro ausente importante será la “mermelada”; el colombianismo con el que se conoce la movilización del voto clientelar.

El voto será libre. Se decidirá participar, y votar Sí o No, sin aparente compensación tangible, o inmediata.

El promedio de cuatro encuestas realizadas por Datexco en Septiembre arroja un 59,2% de participación. La encuesta de Ipsos (26 de septiembre) sugiere que definitivamente votará el 40%, y probablemente lo hará un 16% más. El sondeo de Gallup (20 septiembre) indica que el 32% definitivamente votará, y que probablemente lo hará otro 17,5%. Otra más hecha por Connecta (8 agosto) reporta el 52% de participación.

Aunque sorprenda al resto de terrícolas la victoria del Sí no será arrasadora. Si bien las encuestas dan al Sí por vencedor el margen se ha estrechado. Mientras la firma Gallup registraba los votantes por el No en julio en el 10%, para septiembre los ubica en el 32,4%. El sondeo más reciente de Datexco (26 septiembre) arroja 55% por el Sí y 36,6% por el No. Finalmente, para Ipsos, desde la primera semana de septiembre a la última, el Sí bajo del 72% al 66%, y el No subió del 28% al 34%.

En resumen, el umbral del 13% en la participación ciudadana para la aprobación del plebiscito será ampliamente superado. El Sí a la paz vencerá al No, aunque no con la holgura que se preveía hace pocos meses.

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