#Chile. La tardía renuncia de Pizarro

Publicado en La Tercera

La renuncia de Jorge Pizarro se produce un año tarde. En realidad, Pizarro nunca debió haber renunciado porque nunca debió haber asumido. Antes de la elección interna de la DC, con el tema de financiamiento irregular en todas las portadas, el Senador aseveró a los cuatro vientos no estar involucrado. Con esto, aseguró el apoyo de figuras claves en su partido, que le permitieron ganar la elección interna con 70% de los votos, derrotando a Rodrigo Albornoz y a Ricardo Hormazábal. Después de ganar la elección,  y antes de asumir el mandato, se supo lo de las boletas falsas—de los hijos del Senador—a SQM. Ante esta situación, y a pesar de la sugerencia de varios de no hacerlo, Pizarro decidió asumir la presidencia de igual manera. Lo hizo incluso después de la renuncia de su primer vicepresidente, Fuad Chahín, a la mesa.

Los errores de Pizarro son varios. Primero, y más importante, estar involucrado en un caso de financiamiento irregular. Segundo, esconderlo de su partido para poder ser elegido Presidente. Tercero, al ser descubierto, decidir seguir adelante con su ambición a pesar de la opinión de una parte importante de la elite partidaria – y de la opinión pública. Obviamente sobra sostener, desde un punto de vista ético, que el Senador nunca debió haberse involucrado. Un político con una destacada carrera como la suya, hasta entonces, debió estar por sobre situaciones como esta. Pero incluso al estar involucrado, debió haber tenido la madurez y responsabilidad de no optar por la presidencia de su partido. Y más allá, a pesar de haber infringido las dos máximas anteriores, nunca debió haber seguido en su ambición tras ser descubierto.

Una pregunta que urge responder es por qué Pizarro duró tanto en el mandato, a pesar de la resistencia de una parte importante de su partido. La respuesta se encuentra en la naturaleza de las boletas falsas de sus hijos. Aunque lo más probable es que estas boletas se usaron para financiar la campaña senatorial del mismo Senador, existe una teoría alternativa más interesante. Esta teoría es que las boletas se usaron para financiar la campaña presidencial de Bachelet. El hijo de Pizarro, el titular de la empresa que emitió las boletas, y su señora, son cercanos a la Presidenta, y por lo tanto no es difícil especular que la recaudación tuvo ese propósito. Esta teoría toma fuerza considerando que no solo la elección de Pizarro estaba asegurada, pero que además el hijo de Pizarro, y su señora, finalmente terminaron ocupando cargos de suma importancia dentro del gobierno.

Lo anterior es solo una teoría, y corresponde a la justicia determinar el paradero final de los dineros de SQM. Pero el relato tras la teoría permite explicar el razonamiento de Pizarro para asumir la presidencia en la DC a pesar de su clara inhabilidad. Si los recursos fueron a la campaña de Bachelet, el Senador habría anticipado que el gobierno no haría problemas con su presidencia, por la fragilidad política que significaría tomar una postura más activa. Pues, después de todo, ambos estarían involucrados en el mismo esquema de financiamiento irregular. Si lo anterior es cierto, implica que hubo una complicidad entre Pizarro y el gobierno para ignorar la gravedad de los casos de financiamiento irregular. No solo calló Pizarro, pero además el gobierno decidió no entrometerse en la evidente irregularidad que ocurría con el presidente del partido más grande de su coalición.

Lo anterior también supone un juego de suma cero entre la DC y el gobierno. Curiosamente, este pronóstico se comprueba en la realidad. Durante su corto mandato, Pizarro no pudo cumplir el rol tradicional de presidentes de la DC en gobierno del PS. Falló como dique de contención y principal interlocutor político. Considerando el sesgo progresista de Pizarro, su complicidad con el gobierno fue mayor a cualquier otro presidente de la Falange. En parte se explica porque el mismo senador dejó constancia de su intención de apoyar las reformas estructurales, pero en parte se explica porque nunca tuvo la opción de reconsiderar y echar pie atrás. Lo anterior es grave, dado que supone que cuando el gobierno tuvo que improvisar, y no fueron pocas veces, la DC no tuvo mucho que hacer que seguirle el juego.

La salida de Pizarro es positiva para la DC. Ningún partido, menos el más grande de la coalición de gobierno, puede estar manchado con escándalos de financiamiento irregular. En los tiempos que corren no solo le corresponde a los partidos presentarse ante la ciudadanía con representantes inmaculados, pero además, no hacerlo es un mal negocio en términos electorales. Ningún partido va ganar una elección siendo liderado por un político involucrado en financiamiento irregular. Es probable que en las próximas elecciones presidenciales y legislativas este castigo se deje ver. Con voto voluntario, los nuevos votantes, en gran medida aquellos desafiliados de partidos que se consideran moderados, difícilmente van a dar su voto a candidatos que apoyan la corrupción. La renuncia de Pizarro es tardía, pero a estas alturas, es lo mejor que le pudo haber ocurrido a la DC.

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