#Chile. La ruta de Velasco

Publicado en La Tercera

El caso Penta cambia todo para Velasco. La imputación que sugiere que habría emitido boletas truchas para recibir aportes monetarios prohibidas por la ley de financiamiento electoral –sumado al retardo del Servicio de Impuestos Internos para pronunciarse y la mediática operación de la Fiscalía para allanar su domicilio particular- deja una mancha difícil de borrar en su historial. Irrelevante de su responsabilidad en el asunto, el daño ya está hecho. Si finalmente es declarado culpable, su carrera política habrá llegado a su fin. Si en cambio es absuelto, su asociación con el caso retumbará en el inconsciente colectivo por algún tiempo.

La consecuencia más inmediata del caso Penta es una hipoteca transitoria a su candidatura presidencial. Luego de predicar a diestra y siniestra en contra de las malas prácticas, resulta -por lo bajo- irónico haber sido asociado con operaciones ilícitas. Es un doble estándar que ya ha acabado con la carrera de varios políticos en el pasado. Por eso, mientras la investigación de la Fiscalía se lleve a cabo, será extremadamente complicado limpiar su imagen. Velasco tendrá que esperar con paciencia la resolución de la justicia para retomar la senda que lo llevó a ser uno de los políticos mejor evaluados del país.

Los principales beneficiados del caso Penta son quienes han sido destinatarios indirectos y blancos permanentes de las opiniones y críticas de Velasco, principalmente el gobierno y los partidos políticos de la coalición oficialista. Por una parte, su salida de circulación significa un alto momentáneo a los juicios críticos a la gestión de Bachelet, en un momento en que se tramitan reformas estructurales. Por otra parte, las esquirlas del caso Penta le dan un respiro a los partidos que buscan neutralizar la amenaza electoral de Velasco, en un momento en que varias encuestas sugieren que existe un vacío de poder entre los partidos de gobierno.

Si Velasco finalmente logra comprobar su inocencia –es decir, que no recibió aportes de Penta por fuera de la ley–, podrá retomar su campaña. Sin embargo, habrán ocurrido al menos dos hechos políticos que significativamente cambian sus prospectivas electorales. Ambos hechos sugieren que tendrá que cambiar su estrategia. El primero se refiere a su imagen frente a la gente. Las acusaciones de haber caído en las malas prácticas inevitablemente se reflejarán negativamente en las encuestas. El segundo hecho se refiere a su relación con la coalición oficialista. Se complejiza la opción de ser nominado por un partido oficialista.

El caso Penta es un punto de inflexión en la carrera de Velasco. En el escenario en que es absuelto de toda irregularidad, puede usar la experiencia como un ejemplo práctico de cómo operan las malas prácticas en el país. Pero lo anterior también implica abandonar la opción de competir en las primarias de la coalición oficialista. Si bien es difícil prever que sea nominado por los partidos que han fomentado su linchamiento público, también es difícil imaginar que el mismo Velasco se quisiera asociar con ellos. Si todo se resuelve a su favor, lo más lógico es que busque seguir una ruta donde las malas prácticas sean el principal insumo para una candidatura independiente.

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