#Brasil. La estrategia oficialista para evitar el ballotage

En la recta final de la carrera presidencial, las sonrisas volvieron a aparecer en el Partido de los Trabajadores (PT). Tras varias semanas de inquietud, la candidata-presidenta Dilma Rousseff logró nuevamente ponerse a la cabeza de las encuestas, justo antes del cierre de campaña.

De acuerdo a las últimas proyecciones entregadas por Tresquintos (#Brasil. Pronóstico Electoral: #2), Rousseff ha experimentado un alza en la intención de votos y podría obtener entre 39,1% y 49,6% de los sufragios. Por el contrario, Marina Silva (Partido Socialista Brasileiro, PSB) se mantiene en el segundo lugar, pero con tendencia a la baja que podría ubicar su votación el próximo domingo entre 27,7% y 37,1%.

Tras la exitosa irrupción de Marina Silva en la contienda electoral, las alarmas se encendieron en el oficialismo, el que ha desplegado todos sus esfuerzos para incrementar la campaña en favor de la presidenta. Los minutos en televisión, el trabajo en terreno y el factor Lula asoman como los elementos claves para entender el nuevo despegue de Rousseff en los sondeos de opinión pública.

Definitivamente la cancha no está pareja en lo que a campaña televisiva se refiere. El PT cuenta con más de 11 minutos de televisión para mostrar sus logros y propuestas. En tanto, PSB no alcanza a sumar 3 minutos. Una situación que debería cambiar en una eventual segunda vuelta, en la que los candidatos finalistas contarían con una cantidad igualitaria de minutos en televisión.

Pero la pantalla no es todo. En las últimas semanas el PT ha desplegado un intenso movimiento para convencer a nuevos votantes. La enorme maquinaria del PT es un factor determinante para efectos de campaña. Los 12 años en el poder han dado al partido oficialista un profundo conocimiento del comportamiento electoral y su estructura le ha permitido llegar con el mensaje de campaña a todos los rincones de Brasil.

En este plano, el oficialismo ha echado mano a uno de los mayores capitales políticos: la figura de Luiz Inácio Lula da Silva. El ex presidente ha hecho gala de su conocida oratoria y carisma para estimular el voto en favor de Dilma y contra Marina Silva. Lula aún ejerce una gran influencia en varios sectores de la población debido a su trayectoria como líder sindical y la posterior obra de su gobierno durante dos períodos.

Lula fue un factor determinante en la elección de Dilma Rousseff cuatro años atrás, cuando la calificó como su heredera. Hoy, con los números en contra no dudó en jugarse su capital político para sustentar el proyecto impulsado por el PT.

La gran pregunta es si los esfuerzos del oficialismo serán suficientes para evitar un ballotage fijado para el 26 de octubre, un escenario que podría tener una cancha más pareja para la exposición pública de los candidatos.

Comentarios cerrados.