#Brasil: Las claves de la elección presidencial

Tras 12 años en el poder, el Partido de los Trabajadores (PT) se juega el próximo domingo la posibilidad de extender por cuatro años su permanencia en Palacio de Planalto, consolidando así un proyecto iniciado por Luiz Inácio Lula da Silva y que hoy lleva adelante su heredera política y presidenta en ejercicio, Dilma Rousseff.

Sin embargo, el camino para la reelección de Rousseff no se ve sencillo. El creciente malestar social hacia los políticos brasileños y el letargo económico del país aparecen como los elementos claves que podrían definir el voto de los ciudadanos el próximo 5 de octubre.

Durante el último año, la mandataria ha debido enfrentar una serie de manifestaciones sociales que dan cuenta de un profundo malestar de la ciudadanía con la administración del Estado y la clase política en general. La calidad de los servicios públicos en el ámbito de la educación, salud y transporte no ha podido ser resueltos de manera eficiente por ningún gobierno en los últimos 20 años.

Adicionalmente, la clase política brasileña carga con el estigma de contar entre sus filas con individuos vinculados a hechos de corrupción. La administración de los recursos de empresas como Petrobras y reparticiones públicas terminó por cansar a la población, la que mira con indignación cómo sus impuestos terminan en los bolsillos de los funcionarios públicos.

El segundo elemento, la economía más importante de Sudamérica atraviesa por un preocupante período de estancamiento. Las proyecciones de crecimiento para Brasil este año son de apenas un 1%, al tiempo que la inflación ya superó la meta de 6,5% prevista por el gobierno. El poco interés de Brasil por dar un giro hacia una economía más abierta hace prever un panorama complejo para una ciudadanía con altas tasas de endeudamiento y con señales clara de estancamiento.

En este escenario es que han aparecido candidaturas que buscan dar refresco a la administración del Estado: Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y Marina Silva, del Partido Socialista Brasileño (PSB) buscan terminar con un extenso período del PT en el poder proponiendo nuevas formas de solucionar los problemas que aquejan a la sociedad brasileña.

Hasta el minuto, las encuestas indican que ninguno de los candidatos a la presidencia obtendrá en primera vuelta la cantidad de votos suficientes para convertirse en presidente. La posibilidad de un ballotage es cada día más probable.

Marina Silva, la sucesora del fallecido Eduardo Campos asoma como la principal amenaza de Rousseff. Surgida también de las filas del PT, Silva participó como Ministra de Medioambiente en el gobierno de Lula da Silva, sin embargo un distanciamiento con el ex mandatario la llevó a iniciar un proyecto político propio.  La alianza política con Campos y su expectante posición en las encuestas han encendido una elección que podría tener por primera vez en la historia a dos mujeres disputando la presidencia de Brasil en segunda vuelta.

Una vez más el clivaje de continuidad o cambio será clave en una elección presidencial. La ciudadanía deberá decidir si vuelve a dar un voto de confianza para que el PT continúe administrando el país o da espacio para el recambio por los próximos cuatro años.

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