#Chile. La Nueva Mayoría sin la Democracia Cristiana

Publicado en La Tercera

En las últimos meses han aumentado significativamente las críticas de la DC a la Nueva Mayoría. El Senador y Presidente de la DC ha sido el más tajante. Hace algunas semanas Ignacio Walker criticó el fondo de la reforma tributaria y la reforma educacional, los proyectos emblemáticos del gobierno. La Ministra Secretaria General de la Presidencia y ex pre candidata presidencial DC también ha aportado a deteriorar las relaciones. Hace algunos días Ximena Rincón sugirió que la DC debe presentar un candidato presidencial en las elecciones del 2017. La critica más reciente vino del destacado articulador político y ex Presidente de la DC. Gutenberg Martínez advirtió que la Nueva Mayoría es un pacto netamente instrumental con fecha de caducidad.

Las declaraciones de Martínez no sorprenden, pues son solo el último acontecimiento de una seguidilla de criticas de la DC a la Nueva Mayoría. Existen al menos dos teorías que podrían enmarcar las razones de por qué la DC está atacando a su propia coalición. Una teoría es que la DC se siente incomoda con la profundidad de las reformas y está buscando moderar los proyectos legislativos. Otra teoría es que la DC ve un nicho electoral en el centro ideológico y está buscando crear pretextos – o destacar diferencias – por si eventualmente decide abandonar la coalición. En ambas teorías tiene sentido que la DC critiqué el gobierno, pues saben que por ahora pueden apuntar sus dardos hacia la coalición de gobierno sin sufrir repercusiones políticas significativas.

Para dilucidar cuál de las dos teorías es la correcta, es necesario revisar algunas de las razones por las cuales la DC está en la Nueva Mayoría. Una explicación es que un clivaje histórico incentivó a la DC a alinearse con el grupo de partidos opositores a la dictadura. Sin ese hecho histórico es imposible pensar que la DC habría ingresado a una coalición, pues con su poderío territorial y número de adeptos podría fácilmente haberse mantenido como un partido independiente. Otra explicación es que las reglas electorales actuales incentivaron a los partidos a agruparse en coaliciones para poder alcanzar mayorías absolutas. En la ausencia de esas particulares reglas electorales es iluso pensar que la DC negociaría con otro partido, pues podría obtener un mejor retorno electoral por sí sola.

Lo más probable es que ambas explicaciones sean complementarias. Es decir, tanto el clivaje histórico como las reglas electorales actuales explican la presencia de la DC en la Nueva Mayoría. La pregunta, entonces, es qué pasaría en la ausencia de ambos factores, si no existiera el clivaje histórico y el actual sistema electoral. Y al parecer ese es precisamente el contexto en que se dan las declaraciones de Walker, Rincón y Martínez. El clivaje histórico está cada vez más cerca de ser sepultado: una importante proporción del electorado no emite su voto de acuerdo al posicionamiento de los partidos con respecto a la dictadura. Además, las reglas electorales actuales están ad portas de ser derogadas: el sistema proporcional moderado asoma como el reemplazo.

En línea con lo anterior, ambas teorías serían correctas, pero operarían en dimensiones diferentes. La DC evidentemente está tratando de moderar la profundidad de los cambios. La crítica de Walker, la sugerencia de Rincón y la advertencia de Martínez son amenazas reales que apuntan a darle mayor relevancia a la DC en el diseño de las reformas. Ahora bien, estas amenazas solo se vuelven relevantes si existe la posibilidad de que la DC efectivamente abandone la coalición. Y al parecer es una alternativa, pues con la decadencia del clivaje histórico y el inminente cambio a las reglas electorales la DC bien podría abandonar el barco. Si el gobierno no modera sus proyectos, no es descabellado pensar que la DC podría competir por fuera de la Nueva Mayoría en 2017.

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