#Colombia. Los escenarios de cara a la elección presidencial

La — hasta hace algunas semanas — probable definición del próximo mandatario colombiano en segunda vuelta está hoy en suspenso tras las revelaciones de prensa que establecen vínculos entre un hacker y la candidatura de Óscar Iván Zuluaga encendiendo el ambiente electoral días previos a los comicios.

Si bien no sabremos el nivel del impacto “escándalo del hacker” en los electores hasta el conteo final el próximo domingo, los elementos de análisis disponibles hoy permiten proyectar a lo menos tres escenarios: (1) el impacto del escándalo del hacker es moderado y el presidente de Colombia se definirá en segunda vuelta entre Santos y Zuluaga; (2) segunda vuelta electoral entre Santos y Zuluaga, pero este último con una caída sustancial de votos producto del escándalo del hacker; (3) el impacto del escándalo provoca la elección de Santos en primera vuelta.

¿Cómo llegan los candidatos a la elección? Los números muestran que durante la campaña, en marzo Juan Manuel Santos consiguió un 40,7% de las preferencias, 20 puntos porcentuales más que su inmediato perseguidor (ver Pronóstico Electoral #1). Sin embargo, con el correr de las semanas el candidato oficialista comenzó a perder terreno viendo caer la intención de voto. La primera semana de abril Santos registró un 30,9% (ver Pronóstico Electoral #6).

En paralelo, Enrique Peñalosa (Partido Verde) y Zuluaga se disputaban el segundo puesto. En marzo, Peñalosa logró posicionarse con un 19% de las preferencias, casi 5 puntos porcentuales por sobre Zuluaga (19,9%). Sin embargo, en mayo, los números mostraron un drástico cambio en la tendencia: Zuluaga apareció con un 17,8% de las preferencias y Peñaloza con un 16,7%, diferencia que siguió ampliándose en las semanas posteriores y consolidó definitivamente a Zuluaga como el segundo candidato con mayor intención de voto (Pronóstico Electoral #8).

El primer escenario ratificaría el más reciente pronóstico de Tresquintos (Pronóstico Electoral #9), que muestra una brecha de 4,4 puntos porcentuales entre Santos (29,8%) y Zuluaga (25,4%). Si bien hay una clara tendencia en favor de dichas candidaturas, la carrera presidencial estaría completamente abierta.

Hay al menos dos motivos para argumentar el efecto del video del hacker, si bien tendrá un  impacto negativo, no será devastador. Primero, una parte considerable de la opinión pública no está actualizada sobre el tema. Según la última encuesta de Cifras y Conceptos (realizada al menos entre tres y seis días después de conocidos los primeros hechos), el 47% de los encuestados declaró no conocer o no saber algo sobre el hacker del proceso de paz y el 58% respondió lo mismo frente a la supuesta intermediación en la negociación con narcotraficantes que se le achacó a la campaña de Santos. Segundo, prácticamente uno de cada tres encuestados no sabe o no responde a la pregunta de si Santos o Zuluaga tienen responsabilidad por los hechos que atañen a sus campañas, mientras que otro de cada tres entrevistados sostiene que ninguno de los candidatos tiene responsabilidad alguna.

Está claro que Zuluaga y Santos podrían perder votos fruto de los respectivos escándalos, sin embargo no se traducirán en el fin de la carrera presidencial para ninguno de los aspirantes. En el caso de Zuluaga no le impedirían pasar al balotaje en junio y la pérdida de hasta 10 puntos porcentuales se podrían distribuir equitativamente entre Ramírez, Peñalosa y votos en blanco, pero no irán a la candidatura de Santos que es visto por el uribismo como un traidor, tampoco para López que se ubica en la antípoda ideológica.

En un segundo escenario, Santos y Zuluaga nuevamente serían los candidatos que competirían en una nueva elección. Sin embargo, y sólo tomando en consideración los antecedentes al día de hoy, el escándalo del hacker impactaría fuertemente la intención de voto hacia Zuluaga dejando el camino pavimentado para la reelección de Santos.

Tras la difusión del video que probaría interceptaciones ilegales en las negociaciones de paz en Cuba, las reacciones del entorno de Zuluaga han sido contradictorias, primero negando su conocimiento, después aceptando verdades a medias y ahora calificando el video como el resultado de un montaje que presenta al candidato como víctima. Pareciera ser que las incongruencias que se puedan dar entre el audio y las imágenes del video — que serían resultado del proceso de edición — serán parte clave de la munición con la que Zuluaga defenderá su inocencia, al menos en el corto plazo. Si bien esto no lo exonera, sí siembra dudas y éstas le permitirían permanecer en carrera hasta el próximo domingo.

Sin embargo, el punto clave es el tema de seguridad democrática. Cualquier hecho que desestabilice los esfuerzos por terminar con el conflicto será fuertemente castigado por los colombianos. Bajo esa premisa, Santos se posiciona nuevamente como un líder capaz de llevar con éxito el proceso de negociación, elemento que podría inclinar la balanza a su favor en segunda vuelta en desmedro de Zuluaga, quien se ha mostrado crítico al proceso encabezado por el mandatario en ejercicio.

Un tercer escenario, más extremo y menos probable, es la victoria de Santos en primera vuelta. A los argumentos anteriores se suma el hecho de que el candidato oficialista ha capitalizado más que suficiente el escándalo hacker, pues logró redirigir la atención y escrutinio de los medios y los formadores de opinión hacia las acciones de Zuluaga y tapar el boquete que en algún momento se abrió respecto de su papel y el de sus asesores y aliados políticos sobre la negociación con narcotraficantes y sobre la supuesta financiación de su primera campaña presidencial con dineros ilícitos, según las acusaciones hechas por el expresidente Uribe.

Cabe recalcar una vez más que los antecedentes al día de hoy nos permiten proyectar los dos primeros escenarios. Una vez consumada la segunda vuelta nuevos elementos entrarán al análisis de una carrera presidencial que partió predecible y hoy deja más dudas que certezas.

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