Colombia en statu-quo

La carrera por el control de la Casa de Nariño está transitando por una especie de letargo a poco menos de un mes de la elección. De no mediar sorpresas, Juan Manuel Santos (Partido de la U), será el primer candidato en asegurar un cupo para la inevitable segunda vuelta electoral. El presidente-candidato lidera la intención de voto con cerca de 30% de las preferencias.

La verdadera pregunta es quién lo acompañara en la segunda vuelta: Óscar Iván Zuluaga (Centro Democrático) o Enrique Peñalosa (Alianza Verde ). Si bien ambos contendores estarían casi igualados, el pronóstico de Tresquintos sugiere que la balanza estaría levemente inclinada hacia el aliado de Uribe. Mientras que Zuluaga obtendría cerca de 18%, Peñalosa obtendría cerca de 16%.

La relativa estabilidad en las preferencias de los colombianos se explica por un factor clave: la ausencia de un debate de ideas. Más allá de los mensajes y emplazamientos a través de los medios de comunicación, los candidatos a la presidencia no se han enfrentado cara a cara. Los colombianos no han podido comparar sus programas. Esto explicaría el alto porcentaje del voto en blanco, que si bien podría alcanzar un máximo histórico (16%, según el pronóstico de Tresquintos), no sería suficiente para invalidar la elección.

En este escenario de pasividad, Santos reporta los dividendos más altos. Los colombianos tienen absoluta claridad respecto al programa de gobierno del mandatario en ejercicio y por sobre todo, su propuesta en materia de seguridad democrática. La lenta marcha de las negociaciones de paz en La Habana extiende la ventaja de Santos frente a sus contendores. Para muchos votantes no parece una decisión prudente un cambio en el liderazgo mientras no se cierre el capítulo con las FARC.

Lo que queda por definir es si será sostenible rehuir el enfrentamiento cuando queden solo dos aspirantes al sillón presidencial. Cuando la segunda vuelta esté firmada, los días para un verdadero debate estarán contados.

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